Espacio de Crianza

Cuando se portan mal

Por: Equipo Educared. 10 marzo, 2017

La disciplina, en casa o en el aula, es un tema que obsesiona a padres y maestros. De hecho, varios de nuestros lectores han pedido, de manera reiterada, que se trate el asunto en el Blog.

Para desarrollarnos, los seres humanos necesitamos una combinación de orden y novedad. Si solo hay lo primero, no hay motivación para avanzar, si solo hay lo segundo, no hay continuidad. En un marco general suficientemente estable —en horarios, rutinas, estados de ánimo— la disciplina tiene un buen comienzo, el niño sabe a qué atenerse. Hay cosas interesantes que pasan, pero también confianza en la “base de operaciones”.

Explorar, aprender y crecer emocionalmente ocurren dentro de un sistema. Cada familia tiene el suyo con reglas no negociables, algunas que son flexibles y una manera de ir desplazando responsabilidad del adulto al niño. En otras palabras, la disciplina apunta al autocontrol, a hacer, dejar de hacer y posponer por un reglamento interno y no por miedo a una autoridad externa. Pocas reglas, claras y consecuencias de las conductas, es lo que se necesita. ¿Y cuando la cosa falla entre los más pequeños?

Como lo hicimos en la entrada anterior, vamos a presentar una situación indeseable, una reacción de parte del adulto, que, según nuestra experiencia es contraproducente, una manera alternativa de responder y, finalmente, alguna idea de cómo prevenir aquello que está causando problemas.

Digamos que muerde. ¿Lo mordemos para que vea lo que se siente? A una edad temprana no hay manera de que haga una relación entre su dolor y el nuestro, pero sí le queda un mensaje: podemos hacerle daño. Mejor es sujetarlo y decirle “no se muerde, duele”.

Digamos que toca algo peligroso, el tomacorriente. ¿Golpe en la mano o las asentaderas? La noción de peligro no asoma inmediatamente y explorar es deseable, fuente de aprendizaje. Pegar por una conducta que en otro contexto nos daría orgullo confunde. Mejor es sacarle la mano del enchufe, mantenerla entre las nuestras y afirmar “eso no se toca”, y luego darle un juguete u objeto interesante que se puede manipular en conjunto. Claro, lo mejor es tapar los enchufes.

Digamos que un juego entre amiguitos que comenzaba con alegría termina, a los 2 o 3 años, en gritos, forcejeo y llanto. ¿Lo obligamos a compartir los juguetes motivo de la disputa? Es una edad bastante egocéntrica y lo mío es mío y lo tuyo, también. Mejor es dar un juguete diferente para el adversario, o sacar sin mucho aspaviento lo que está produciendo la pelea y fomentar una actividad cooperativa. Cuando no hay otro niño presente y los ánimos no están caldeados, sí se puede hacer reflexiones y cada vez que nuestro pequeño coopera, reconocerlo.

Digamos que golpea o empuja a un compañero de juego. ¿criticamos o pegamos? Es, en el fondo, curar agresión con agresión, física o verbal, ¿en qué quedamos? Quizá funcione en lo inmediato, pero termina premiando el uso de la fuerza. Afirmar que uno ve a dos niños muy molestos y que no vamos a permitir que nadie haga ni sufra daño, y separarlos por un rato, es buena idea.

Algunas sugerencias que pueden funcionar. Pero se trata de la adquisición de autocontrol, no una lucha por el poder; no se trata de que nos obedezcan sino que hagan algo y comprendan la razón.

Comentarios (47)

  1. Educar a un niño o niña desde pequeño es una tarea ardua y compleja. Desde casa los padres debemos inculcar valores principios y disciplina. Los padres somos los primeros en “moldear” a nuestros niños. Si eso no ocurre, por más que la o el docente quiera hacerlo, sería un gran reto. Porque si no hay apoyo de los padres, no se lograría. Ahora, en la escuela hay que incidir en las normas de convivencia para tener un ambiente agradable y, por lo tanto, un ambiente para aprender mejor. La violencia genera más violencia. Hay que tener cuidado.

    • Hola Teresa. Claro que la casa es el molde inicial, la matriz, correa de transmisión, todo eso. Cambiar todo eso no es fácil, pero hoy hay muchas influencias adicionales: la cultura de los propios niños y adolescentes, las redes sociales, los medios, la escuela, etc. De todas formas, sí, pienso que la familia es crucial. Un saludo y no deje de dar sus aportes.

  2. Agradezco las recomendaciones muy importantes y de mucha utilidad, para los padres y maestros. Muchas veces no se sabe qué hacer.

    • Gracias, Mary Carmen. De hecho, frente a niños muchas veces no sabemos cómo actuar, dudamos, buscamos información, consultamos, etc. Pero también estamos preparados para resolver buena parte de las situaciones. Quedamos en contacto. Un saludo.

    • Hola Ruth: bueno, los premios son importantes, pero también hay que poner énfasis en la motivación intrínseca, vale decir, el gusto de resolver, el proceso mismo de aprender o realizar una tarea. Un saludo y espero que mantenga el contacto.

  3. Estoy muy de acuerdo que para corregir conductas no apropiadas no se debe aplicar la agresión, sea física, verbal o emocional, y como bien lo dice en su comentario final, que no se trata de que los niños nos obedezcan, sino que hagan algo y comprendan la razón.

  4. Para no castigar a los niños se debe negociar y consensuar las normas de convivencia junto con ellos, dentro de la familia y en la escuela, acordando los premios y castigos (como, por ejemplo, suspender las cosas que les gusta hacer).

    • Hola Melochora. Negociar es importante aunque en casa no se puede, tampoco en la escuela, instaurar un parlamento. Hay reglas que son bastante arbitrarias y uno tiene que aprender a respetarlas, a pesar de eso. Un saludo.

  5. Nuestros niños son muy curiosos, quieren descubrir todo lo que hay a su paso. Los padres aprendemos a ser padres cuando los tenemos a los hijos, nadie nos enseñó a serlo. Si los hemos traído al mundo con amor, tienen que crecer con amor, comprendiéndolos y enseñándoles a observar, atendiéndolos en sus necesidades e intereses, y sujetándolos como nos dice el autor, para darles seguridad. El castigo y maltrato físico o verbal trae incomprensión y confusión en el desarrollo, lastima, los vuelve inseguros o rebeldes. Necesitamos niños felices, autónomos, creativos, alegres. Con los padres de familia tenemos que desarrollar talleres con estudio de casos y encuentros saludables con sus hijos.

    • Sí, Gloria, lo que usted dice es cierto. Primero nos graduamos como padres y luego comenzamos a aprender. En ese sentido somos, todos, hijos y padres, conejillos de indias. El amor es central, pero debe ser amor a lo que ellos son, lo que no excluye reaccionar, siempre de manera respetuosa, a lo que ellos hacen. El desarrollo también supone dificultades y no poco sufrimiento. El asunto no es evitar a toda costa el sufrimiento sino hacer algo con él. Un saludo.

  6. ¿Cómo lograr el autocontrol del niño que se distrae rápidamente, no se concentra, se retuerce, está inquieto, no atiende, no aprende y no hace nada?

    • Hola Nora: excelente pregunta, pero para responderla necesito una referencia esencial, que es la edad. No es lo mismo uno de 3 años que uno de 10. Salvo lo de “no hace nada”, podría estar usted hablando de un niño con déficit atencional. De hecho les cuesta más el autocontrol, por definición. Pero si tienen los límites claros, las reglas están bien definidas y se aplican de manera consistente, tienen espacios en los que sí se pueden soltar, el autocontrol se irá instalando poco a poco. Es todo lo que puedo afirmar sin tener ninguna información acerca de la edad. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

      • ¡Qué interesante la ilustración Roberto! Justo es el momento que necesito estos consejos ya que soy padre y madre de mi niño de 3 años de edad. También soy docente y a mis estudiantes les doy un trato amable, aunque a veces se me va la paciencia. Con su ayuda trataré de ser mejor madre, amiga y maestra.

        • Hola Lita. Sus palabras me emocionan aunque estoy seguro de que usted es muy buena en todos los roles que menciona. Una madre o docente que no pierde a veces la paciencia no sabe enseñar. Un saludo.

  7. Soy docente y madre de dos hijos varones, ahora profesionales. Se asoma un bebé a la familia y estoy interesada en aportar nuevas ideas a mi nueva generación. Muy interesante tus apreciaciones, las replicaré. Gracias por tus aportes.

  8. Interesante y oportuno con el respeto que se merecen nuestros niños. La vida nos pone retos cada vez mayores con el uso de las redes y, según el grupo etário, hace más compleja la educación, disciplina y respeto mutuo para promover crecimiento personal. Con respecto de los adolescentes siempre es reto propio de su edad y de estos tiempos.

    • Sí, María, las redes sociales son una realidad fascinante al mismo tiempo que compleja. Aún no tenemos reglas, ni explícitas ni implícitas, para manejar muchos de los fenómenos que ocurren dentro de ellas. Un saludo y gracias por su aporte.

  9. Gracias Roberto por compartir su artículo con nosotros. Lo que más destaco es lo que manifiesta: para desarrollarnos, los seres humanos necesitamos una combinación de orden y novedad. Y creo que se puede resumir en continuidad, disciplina y confianza. Muy interesante.
    Por otro lado, creo que en las instituciones educativas debemos generar espacios en los que inculquemos a nuestros estudiantes la evaluación de los acuerdos de convivencia, día a día. Ya no podemos continuar con pegar las llamadas 10 normas de convivencia y recordarlas de vez en cuando. Evaluar nuestros acuerdos contribuye a continuar fortaleciendo la matriz, el molde inicial realizado en casa, mejorando actitudes y seguir promoviendo buenos valores.

    • Es un placer Manuel y le agradezco mucho sus palabras. Imposible poner las ideas de mejor manera. Las reglas deben ser algo vivo aunque hay que tener cuidado con cambiarlas frecuentemente. Un saludo y me encantaría tener más contribuciones, comentarios y sugerencias de su parte.

  10. Sabemos que la primera formación del ser humano es la familia, en el hogar. Cuando en ella se practican los valores, somos el espejo para las nuevas generaciones. Debemos buscar la manera de trasmitirlos a las nuevas familias que hoy en día por la modernidad dejan de lado a los hijos.

    • Sí, la familia es el primer molde y, de hecho, de la mayor importancia. Es cierto que criar hijos hoy en día es complejo, hay muchas presiones y expectativas poco realistas. Pero hay millones de padres que se ocupan de sus hijos y pasan tiempo con ellos. Un saludo y no deje de hacerme saber sus inquietudes.

  11. Buenas noches. Me parece muy interesante como los adultos podemos manejar una situación de indisciplina, tan solo conociendo el manejo del autocontrol. ¿Qué estrategias aplico para un adolescente que no obedece las normas establecidas dentro del aula? Quisiera que me oriente en ese aspecto. Gracias.

    • Hola. Le agradezco su apreciación y me alegro le haya sido útil. Mire, con los adolescentes hay que actuar entendiendo que quieren límites solo que no les gusta aceptar que los necesitan. Uno plantea reglas, es interesante hacerlo con todo el grupo, definiendo algunas que no son negociables y dejando que ellos lleguen a un acuerdo sobre las demás. El haber participado en la negociación compromete y hace que la presión del grupo sea determinante. Por otro lado, si uno pone pasión a lo que hace y no se deja apabullar, los chicos lo reconocen. Negociar, plantarse en algunas cosas y delegar es lo que debemos hacer con adolescentes. Un saludo.

  12. La disciplina se enseña en base al ejemplo que los adultos. En casa los hijos están muy atentos a lo que los padres hacemos y si hay un buen ejemplo, ellos no tendrán motivos para la indisciplina. En el colegio los actos de indisciplina se dan cuando las normas se imponen y no hay una negociación con el educando, o cuando no atendemos sus necesidades. En los niños los actos de indisciplina son una manera de protestar ya que muchas veces maestros y adultos nos hacemos los ciegos y los sordos y no respondemos sus demandas.

    • Sí, Wilmer, pero la indisciplina se da también en contextos muy positivos, tolerantes, libres, etc. Transgredir las normas es inevitable, es una forma de aprender, de explorar. Aún cuando hay negociación y escuchamos, puede haber indisciplina y no debemos asustarnos. Es una oportunidad para seguir creciendo. Gracias por su aporte y no dude de seguir en contacto. Un saludo.

  13. Hola Sr. Lerner. Muchas gracias por la información. Quiero hacerle una pregunta: ¿qué debo hacer cuando a un niño se le llama y no hace caso a pesar de escuchar. Hay que insistir varias veces para que recién diga algo. Gracias.

    • En primer lugar, Flor, le haría una pregunta esencial: ¿qué edad tiene el niño? Sin esa información no puedo orientarla de manera razonable. ¿Llamarlo para qué, nos dirigimos a él y no contesta, le pedimos algo y no responde? Finalmente, ¿en qué contexto se da? Le ruego me responda para poder hacer un comentario que aporte. Un saludo.

  14. Buenos días. Se dice que nadie nos enseñó a ser padres, pero considero que no es del todo exacto. Cuando era niño, mi mamá y mi papá me arrullaban, jugaban un poco conmigo, conversábamos y veíamos las estrellas en las noches, me dieron un ambiente cálido, me contaban historias, aquéllas que sus papás también les contaron. Fui para ellos lo más importante (aún lo sigo siendo). Implícitamente me enseñaron cómo un padre debe comportarse con su hijo, y ahora que soy papá de dos hermosos niños, de manera natural y no forzado, hago lo mismo con mis hijos. Claro que pueden haber variantes, pero la esencia es la misma.

    • ¡Qué bonitas palabras y conceptos tan ciertos! Es verdad que la enseñanza no es formal ni académica, pero está hecha de ese nido de comportamientos dentro del cual nos vamos desarrollando. Habiendo sido hijos de nuestros padres, Podem,os ser padres de nuestros hijos. Aún si las cosas no son completamente satisfactorias, el poder referirnos afectivamente a haber sido queridos, nos permite amar. ¡Totalmente de acuerdo! Por eso el dicho judío: quieres saber qué tal padre fuiste, no me traigas a tu hijo, tráeme a tu nieto. Muy agradecido por su aporte.

  15. Concuerdo con usted. Sin embargo, en primer lugar, los adultos tendríamos que trabajar en nuestro propio autocontrol y reeducarnos, si es necesario, ya que el ejemplo arrastra, y mucha de la violencia, indisciplina y otros afines se originan en aquello que los niños y niñas perciben de los adultos. Cuando digo reeducarnos me refiero a que en muchos casos somos el producto de estilos de crianza poco asertivos, trasmitiendo lo positivo pero también lo negativo a nuestros hijos e hijas. Cuando somos padres, Dios nos regala la maravillosa oportunidad de moldear, amar y valorar lo más preciado de la creación. Nunca es tarde para cambiar, corregir errores y ser mejores personas cada día. Saludos y bendiciones.

    • Hola Yuliana, agradezco sus lindas palabras. Sí, todos debemos acomodarnos, modificar actitudes, aprender. Pero también es importante recordar que nuestros hijos no son proyectos, no son obras que nosotros modelamos, son personas con estilos, preferencias, inclinaciones y nosotros debemos ayudar a dar sentido y socializar todo lo anterior para que lo usen en su provecho y en el de la comunidad o grupo al que pertenecen. Gracias por su aporte y no dude en seguir comentando y planteando sus inquietudes. Mucha paz.

  16. Estoy muy de acuerdo que para corregir conductas no apropiadas no se debe aplicar la agresión, sea física, verbal o emocional. Y como bien lo dice en su comentario final, que no se trata de que los niños nos obedezcan, sino que hagan algo y comprendan la razón.

    • Gracias por su aporte, Maritza. No siempre es fácil escapar a la lógica del poder, de la lucha entre voluntades e imagino que algo de eso siempre habrá en las relaciones por definición asimétricas, pero hay que tratar. No deje de hacer llegar sus aportes, inquietudes y críticas. Un saludo cordial.

  17. Establecer los límites, los acuerdos en el desarrollo de la vida del niño, contribuye a que ellos, en un proceso, logren dominar sus emociones comportamientos y deseos. Muy sugerente artículo. ¡Saludos!

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