Espacio de Crianza

Regalos verdaderos

Por: Roberto Lerner. 26 diciembre, 2016

Hoy una paciente me regaló una estatuilla del gato de Cheshire y me dijo que yo era así, que aparezco y desaparezco. Y aunque hablo del camino, no doy direcciones precisas, pero sí indicaciones que permiten ver el recorrido de maneras alternativas. Y que esa era la mejor manera de representar la ayuda que ella recibía de mí.
En estas fechas uno recibe aparatos, botellas y manjares, pero pocos mensajes. A pesar del escepticismo y hasta desagrado que me producen las postrimerías del año, sentí que ciertos intercambios adquieren, en su sencillez pero también en la inversión de afectos que los produce, optimismo y agradecimiento.
Además, sentí algo un eco extraño, esa sensación de que a veces la mente racional quiere creer que no hay casualidades. En una conferencia dada a los integrantes de los programas sociales del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, dije: “Alicia en el país de las maravillas le preguntó al gato “¿te importaría decirme, por favor, qué camino debo tomar desde aquí? Eso depende, en gran medida, de adónde quieres ir”, dijo el gato. “No me importa mucho adónde”, dijo Alicia. “Entonces, da igual la dirección”, dijo el gato, añadiendo: “cualquiera que tomes está bien. Ten la seguridad de que llegarás, sobre todo si caminas bastante. Nadie camina la vida sin haber pisado en falso muchas veces.”
La clave está en “importaría” e “importa”, porque solo si nos importa, aún en medio de la incertidumbre, le vamos a dar sentido al camino y convertir nuestros pasos en una dirección. Al gato le importa, y aunque no le prescribe una orientación definida a Alicia, le da seguridad, la invita a hacer el esfuerzo y sostenerlo, a pesar de los pasos en falso que de todas maneras hará. ¿No es acaso eso lo que han hecho nuestros padres, lo que harán e hicieron nuestros maestros, lo que haremos con aquellos que lleguen a nosotros hambrientos y sedientos de acompañamiento y guía? Pero solo si nos importa.
Cada uno ofrece la presencia que puede y que mejor sabe dar. Sí, mi función es, como profesor y terapeuta, aparecer y desaparecer, acompañar en el bosque y sus rutas que es la vida —pocas trazadas por la voluntad humana—, el caminar de algunos. Es verdad que para tener sentido el gato de Cheshire necesita Alicias que se atrevan a seguir a un conejo apurado y entrar en el país de las maravillas.

Acerca de Roberto Lerner

Soy psicólogo y aunque me preparé para pasar la vida en algún instituto de investigación, terminé siendo una suerte de potpurrí de la psicología: profesor universitario con algunos trabajos académicos, maestro de escuela recalcitrante, psicoterapeuta de niños y adolescentes, especialista en el campo de la intervención en crisis, consultor en recursos humanos, columnista semanal en dos diarios de circulación nacional, conferencista. En fin, sin duda versátil, curioso aunque no sistemático, hiperactivo, lector voraz y con una vocación marcada por la difusión de la ciencia, la popularización de datos e ideas, el establecimiento de puentes.

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