Espacio de Crianza

Ejercicios Vanos

Por: Roberto Lerner. 23 marzo, 2016

Resulta que dos veces a la semana hay dictado. Las oraciones que serán objeto de escrutinio están en una lista que reciben los padres. Los niños de segundo grado de primaria deben practicar escribiéndolas sin errores, claro está. Además, la letra debe ser legible, estar bien formada. La verdad no puede estar reñida con la estética.

Las dudas de siempre, las que tienen quienes están aprendiendo el arte y la ciencia de la lectoescritura, pero, también, como se puede constatar a menudo, las que producen errores y horrores ortográficos en buena parte de la población adulta: ¿”s” o “c”, “v” o “b”, “ll” o “y”, hacer visible lo que no se pronuncia, vale decir la “h”?, pero, también, cuidar que estén presentes las mayúsculas, los puntos finales, la rayita de la “t” y el puntito de la “i” y la “j”. Obviamente, las peores enemigas de la correcta escritura, las tildes, tienen un lugar privilegiado.

Los padres han sido advertidos que el entrenamiento del alumno está pensado para que sea una labor conjunta con ellos. El equipo familiar al servicio del desarrollo educativo. Luego de siete horas de clases, en alguno de los espacios que quedan libres de terapias y talleres, en el caso de los chicos; y lapsos más o menos parecidos entre el espacio laboral y la logística del hogar, tenemos a sus integrantes dictando y escribiendo, cotejando, corrigiendo y, para asegurar el futuro desempeño a la hora de la verdad, escribiendo diez veces cada oración.

Entre el final de la sesión y el momento en que todos caen agotados en los brazos del sueño, quedan, quizá, pocos minutos para el aseo, algún juego y, si los ánimos y el humor no han quedado muy dañados, unas palabras cariñosas. Los alumnos no han podido convertirse en hijos y los padres se han convertido en profesores, pervirtiendo el espacio hogareño, quitándole especificidad a la escuela y eliminando eso que es tan importante para el bienestar de los individuos: la posibilidad de hacer una pausa.

No estamos de regreso en “la letra con sangre entra”, pero casi. El siglo XXI parece estar persiguiendo a los precedentes, saltándose a la garrocha Piaget, Montessori, Neill, para mencionar solo a algunos de quienes se negaron a que el aprendizaje estuviera tan claramente desligado del placer.

Todo indica que la repetición idiota, las tareas fuera del horario escolar y padres convertidos en maestros amateurs lidiando con hijos saturados, no tiene mayor sentido. Por lo menos no sentido educativo. No solamente no garantiza el manejo de conceptos, sino que tampoco añade capacidad para realizar esfuerzos sostenidos ni competitividad. Y merma el potencial creativo.

Lo que sí está muy claro es que lo descrito deteriora la calidad de la vida familiar. En una época en que nos llenamos la boca hablando de balance entre lo personal y lo laboral, los padres deberíamos mostrar asertividad colectiva para poner un límite a lo que es, en fin de cuentas, una gran estupidez.

Acerca de Roberto Lerner

Soy psicólogo y aunque me preparé para pasar la vida en algún instituto de investigación, terminé siendo una suerte de potpurrí de la psicología: profesor universitario con algunos trabajos académicos, maestro de escuela recalcitrante, psicoterapeuta de niños y adolescentes, especialista en el campo de la intervención en crisis, consultor en recursos humanos, columnista semanal en dos diarios de circulación nacional, conferencista. En fin, sin duda versátil, curioso aunque no sistemático, hiperactivo, lector voraz y con una vocación marcada por la difusión de la ciencia, la popularización de datos e ideas, el establecimiento de puentes.

Comentarios (13)

    • Hola querida Natalie: en primer lugar, te debo una disculpa. Por alguna razón, un grupo de consultas, entre las que está la tuya, ingresaron al buzón de Spam y por ello no los respondí en un lapso razonable. Gracias por el aliento, querida amiga. Un saludo.

    • Hola Carmen: en primer lugar, te debo una disculpa. Por alguna razón, un grupo de consultas, entre las que está la tuya, ingresaron al buzón de Spam y por ello no los respondí en un lapso razonable. Gracias por las palabras. Felizmente, los padres podemos tratar de no caer en el juego y usar el tiempo en casa para otras cosas. No dudes de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  1. El tipo de “tareas” que se suele mandar a casa, no ayudan mucho a los chicos, y muchas veces sirven para estresar más a todos en la casa. Siguiendo con estas “costumbres” no se está ayudando a que el poco tiempo que tienen los chicos con sus padres después de clases y trabajo, sea un sano y hermoso momento de compartir y vivir en familia. ¡Hace mucha falta!

    • Hola Teresa: en primer lugar, le debo una disculpa. Por alguna razón, un grupo de consultas, entre las que está la suya, ingresaron al buzón de Spam y por ello no los respondí en un lapso razonable. Gracias por el aporte. No puedo estar más de acuerdo. En fin de cuentas, mucho más importante para la salud individual y familiar es emplear el tiempo en cosas que no están en la categoría de académicas. Un saludo.

  2. Puro cimiento estructurante y estructurador del discurso neoliberal. No solo el Estado se lava las manos y delega la labor no remunerada de socialización y educación en la madre (muy poco el padre), sino que a todos en la familia nos mantiene distraídos sin acceso a un diálogo reflexivo que genere mentes críticas. Lo que entregamos en bandeja de plata al Estado neoliberal son ciudadanos alienados y regulados para bailar al son del capital.

    • Hola Olga: en primer lugar, le debo una disculpa. Por alguna razón, un grupo de consultas, entre las que está la suya, ingresaron al buzón de Spam y por ello no los respondí en un lapso razonable. Creo que todos en la sociedad somos agentes de socialización. No es algo que pueda ser asumido por un solo actor. La idea es que se acepte la diversidad, pero también haya lineamientos generales. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  3. Sí pues. La ECE se rinde en segundo grado. Si no se practica, entonces nuevamente nuestros estándares nacionales se van nuevamente a la baja. A ver, ¿ustedes qué nos recomiendan?

  4. Sin duda, la correcta escritura deriva de una correcta pronunciación. Lo que se consigue desde el momento que se les enseña a hablar a los hijos…

    • Gloria: en primer lugar, le debo una disculpa. Por alguna razón, un grupo de consultas, entre las que está la suya, ingresaron al buzón de Spam y por ello no los respondí en un lapso razonable. Le agradezco enormemente su aporte. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  5. Totalmente de acuerdo. Repetir una y otra vez, sin sentido, las palabras, no genera muchos cambios en la escritura o la ortografía en general. Hay formas de trabajar palabras específicas, asociándolas a experiencias significativas. Si la escuela hiciese su trabajo, y si los padres hiciesen el suyo… los niños podrían ser niños a tiempo completo.

    • Hola Raquel: agradezco mucho su contribución y la manera en que ha puesto el mensaje. Estoy de acuerdo, totalmente de acuerdo. Un saludo.

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