Espacio de Crianza

¿Odio a mi hijo?

Por: Roberto Lerner. 14 abril, 2009

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Conversando con un grupo de padres, se me ocurrió
hacer la siguiente pregunta: «Cuando planeaban tener hijos, ¿alguno de ustedes
pensó que muchas veces sentiría rabia hacia ellos, y a veces quizá hasta odio?».
Al principio se hizo un silencio pesado, de esos que dejan entrever que muchas
cosas pasan por la mente de los presentes, pero que no es fácil expresarlas.
Una persona respondió que no, que nunca había pensado que eso podría ocurrir,
porque los sentimientos ligados a la maternidad o a la paternidad parecen
excluir cualquier matiz desagradable o negativo, y cuando se ven expresados en
otros se tiende a asumir que es algo extraño, por no decir desnaturalizado.
Luego pregunté cuántas veces al día sentían rabia o se molestaban con sus
chicos. Obviamente, fue difícil poner orden en el grupo. Todos sentían mucha más
rabia de la que podían haber previsto.

 

A los padres nadie les dice que sus chicos muchas veces los van a irritar, molestar y hasta desesperar. Desde los llantos incontenibles hasta las transgresiones de las normas, pasando por los jalados en la libreta y las que parecen provocaciones perfectamente conscientes, cuando no propias de algún personaje del Exorcista, la vida parental está llena de crisis que provocan rabia y desconcierto; y eso, a su vez, mucha culpa. ¿Cómo es posible que nos sorprendamos teniendo esos sentimientos? Sí lo es. En realidad los padres, como los maestros, tenemos derecho a ello, y también a expresar con palabras nuestra molestia, sin culpa ni miedo. Y podemos expresarla sin dañar, insultar o etiquetar; sin ofender lo que el chico es, a quién se parece ni dónde va a terminar. Lo debemos hacer describiendo objetivamente lo que vemos: enfrentando el problema y no a la persona.

Es mejor transmitir un mensaje claro, como «yo estoy molesto» o «yo me siento triste» o «yo tengo rabia», que decir: «tú eres un tal por cual». Cuando nos enfrentemos al desorden de un cuarto, digamos: «veo el piso regado de ropa y me molesta, porque el lugar de la ropa no es el piso». El chico, entonces, sabrá lo que sentimos y por qué lo sentimos. Si hay discusión, versará sobre cosas concretas, sobre posiciones que se pueden confrontar, y no sobre «el orden» en general o lo malvado que es Jaimito o cuánto nos hace sufrir.

Reconocer nuestra rabia, desilusión o tristeza es el primer paso; ponerle un nombre para transmitir lo que sentimos a nuestros hijos, el segundo; y referirlo no a lo que ellos «son» sino a lo que «han hecho» y pueden hacer de manera distinta, el tercero. De esa manera, las cosas van e irán mejor. Hagan la prueba.

Acerca de Roberto Lerner

Soy psicólogo y aunque me preparé para pasar la vida en algún instituto de investigación, terminé siendo una suerte de potpurrí de la psicología: profesor universitario con algunos trabajos académicos, maestro de escuela recalcitrante, psicoterapeuta de niños y adolescentes, especialista en el campo de la intervención en crisis, consultor en recursos humanos, columnista semanal en dos diarios de circulación nacional, conferencista. En fin, sin duda versátil, curioso aunque no sistemático, hiperactivo, lector voraz y con una vocación marcada por la difusión de la ciencia, la popularización de datos e ideas, el establecimiento de puentes.

Comentarios (158)

  1. Roberto:
    ser “asertivo” te abre muchas puertas, las del respeto, la comprensión, la comunicación efectiva y la del manejo adecuado de las emociones.
    El distinguir lo relevante de lo que no lo, es básico para no lastimar, para no desviar el foco de nuestra preocupación. Cuántas veces decimos -las mamás- en forma despectiva: “te pareces a tu padre”, entre tantas otras perlas.
    Pienso que siempre habrán situaciones que nos irriten y tengan que ver directamente con nuestros hijos, somos humanos, sentimos amor, tristeza, rabia. Lo que hace la diferencia es la forma como manejamos todo aquello que sentimos, en especial, lo que sentimos por nuestros hijos.
    Un fuerte abrazo,
    Lu
    Mamá de DOS chancletas

  2. Lu: es difícil añadir algo, en la forma y en el fondo, a los conceptos profundos y bien dichos que pones en tu comentario. Sí, aprender a discriminar lo importante y lo secundario, ser capaz de identificar sentimientos y ponerlos en un contexto, es la idea central. Gracias por tus aportes.

  3. Tienes mucha razón: frecuentemente los padres no sabemos canalizar nuestras emociones, sobre todo las relacionadas con el odio o la ira. Creo que debemos tomar conciencia de la gran importancia de modelar en nosotros nuestras emociones, reconocerlas, aceptarlas y expresarlas. A partir de eso podremos educar mejor a nuestros hijos. Saludos.

  4. El hecho de ser padres nos hace ser muchas veces más dioses y menos humanos, porque en muchas ocasiones quisieramos no fallar, ser perfectos. Pero en la búsqueda de hacer bien las cosas nos equivocamos. Pese a las lecturas constantes de cómo hacer en casos de crisis, ante un hijo rebelde, manipulador, súper inteligente, nos rendimos y explotamos. ¿Será en esos momentos que hacemos que ellos se equivoquen más? Adoro y admiro a mi hijo, pero existen ocasiones en las que no sé cómo hacer para que entienda razones.

  5. Estimado Roberto: en general es difícil reconocer los sentimientos de frustración, odio, rabia y otros de ese tipo con respecto a nuestros hijos, por una serie de razones que van desde los estereotipos de madrastras y brujas hasta el de las malas madres. Pero, sobre todo, el miedo de equivocarse en esa suerte de vocación de dioses que nos envuelve cuando somos madres. El sólo hecho de reconocernos humanas y expresar, como dices, nuestro horror ante nuestros sentimientos, nos permite mirar lo que intuimos y asusta más por el sólo hecho de imaginárnoslo. ¡Gracias por abrir la caja de Pandora y dar la oportunidad de encontrar la llave!

  6. Creo que expresar algo en un momento de irritación y enojo a nuestros hijos, es algo que ellos no olvidarán fácilmente. ¡Las palabras tienen tal poder de animar, levantar o todo lo contrario! Como padres, debemos considerar que la agresividad “lingüística” u “oral” puede dejar huellas en la vida de las personas. ¿Quién no ha perdido la paciencia? Como padres aprendemos cada día, y, como tales, sería bueno considerar los “aportes” de la inteligencia emocional.

  7. Roberto: mi hijo de 14 años me odia, me lo a dicho muchas veces. ¡No sabes lo desgarradora que puede sonar esa frase viniendo de tu hijo! Será por eso que tengo los sentimientos que mencionas, o será que me odia porque se dio cuenta de que ya no lo soporto. ¿Soy una mala madre por eso? La verdad, me siento bastante mal últimamente. He intentado hacer lo que aconsejas, en realidad lo he intentado todo y no he obtenido cambios. Siento una gran frustración como madre, siento que no soy yo el problema, sino mi hijo, y aunque lo quiero, ya no tengo cómo demostrárselo, no me nace hacerle ningun cariño, nuestra relacion es tensa y bastante ofensiva. ¿Qué debo hacer?

    • Yo siento lo mismo con mi hijo de 12 años. Es rebelde y, la verdad, no me nace demostrarle cariño. Me siento muy mal porque eso no es lo que debemos sentir las buenas madres. ¿Soy mala madre? Mi hijo me cae mal. ¡No soporto nada de lo que hace!

      • Hola Blanca: no es mucho lo que me da como información. Los jovencitos de 12 son, por lo general, rebeldes. Es el inicio de la adolescencia. Por cierto, hay rebeldías y rebeldías. También le preguntaría si siempre fue así. ¿Qué tal le va en la escuela, con los amigos, hay hermanos, cuál es el papel del padre? Pero, independientemente de las respuestas que usted daría a esas interrogantes, sobresalen sus sentimientos: no le nace mostrarle cariño, no lo soporta ni siente simpatía por él, se siente mal. ¿Mala madre? Estoy seguro que no. Uno debe detenerse, cuando no hay una crisis, cuando la cosa está tranquila y preguntarse por qué todos esos sentimientos negativos. ¿Le recuerda a alguien, le recuerda a usted? Sería bueno tener un espacio para usted, terapeútico, que le permita explorar todo eso. ¿Está usted deprimida, sin relación con su hijo? Me encantarías que me cuente un poco más las situaciones concretas de la rebeldía de su hijo, para poder orientarla mejor. Sin embargo, lo que he dicho sobre usted sigue en pie. Un saludo.

  8. Sr. Lerner: muy acertado su comentario. No tengo hijos, pero sí dos sobrinos pequeños que ponen de cabeza a mi hermana. Y tiene razón cuando dice que hay que explicarles el porque de muestras molestias. Por ejemplo, cuando quieren jugar con cosas que no deben, como los adornos de la casa, o cuando quieren saltar desde muy alto de la escalera, les explicamos que se pueden hacer daño. Entonces, dejan de hacerlo. ¡Qué bueno crear espacios de diálogo entre los padres! Saludos cordiales. Rosa

  9. Roberto: siempre nos sorprendes con temas tan importantes para apoyar de manera asertiva al desarrollo integral de nuestros hijos. Tienes razón: los sentimientos de rabia, fustración, molestia, así como amor y comprensión, están presentes en todo ser humano. Lo interesante es saberlos canalizar. Un beso y un fuerte abrazo. Luz Teresa, madre de Rubén Darío.

  10. Parece interesante auscultar hacia dentro, somos animales pasionales y estoy seguro que en momentos de ira se sienten mucha cosas, a veces, probablemente odio, lo cual no sognifica que odiemos a los hijos. Puede pasar, pero es poasajero.

  11. Al leer el titulo de verdad que me llamó la atención. Me dije podemos los padres odiar a nuestros hijos? Me pareció duro, pero cuando leí el articulo me di cuenta que criar hijos es bien difícil, y si eres sola, peor porque quieres darle lo mejor y cuando no te obedecen, dices cosas para que reaccionen y no nos damos cuenta que dañamos su autoestima. Agradezco por este articulo. Me ha gustado las palabras o actitudes que debemos decir ante esas situaciones. Nunca se deja de aprender. Tengo dos niños varones, cada uno con un carácter especial, pero ahí vamos para adelante. Gracias. Doty

  12. Como mamá muchas veces soy muy débil en mis llamadas de atención, es decir, doy un castigo y lo levanto o me olvido. Entonces, los hijos se dan cuenta de ello y no obedecen más. Pienso que mientras más crecen, menos puedo.

  13. Buenas tardes Sr. Lerner. Quisiera su comentario y ayuda. Hace como tres meses mi hijo de 7 años tuvo una actitud muy violenta, de quererse matar, tirarse del techo, pasar el cuchillo por el cuello e irse de casa. Yo hace un año me separé definitivamente de su papá, no tengo apoyo de él en ningún aspecto. Me sentía muy preocupada, no tenía un buen trabajo. Eso ha cambiado y ahora laboro adecuadamente. Creo que la actitud de mi hijo ha mejorado, pero aún sigue encolerizado. ¿Qué cree que está pasando?

  14. Hola Roberto,
    Ingresé para saludarte, algo preocupada, te confieso, porque desde hace varios días que regreso por aquí para leer uno de tus interesantes artículos pero no encuentro actualizaciones.
    Espero que todo vaya bien. Supongo que una recargada agenda es la que no te deja escrbir por aquí.
    Un fuerte abrazo,
    Lu

  15. Tienes mucha razón en lo que planteas. La verdad, no existe una escuela de cómo ser padres, y muchas veces, actuamos mal y luego nos arrepentimos. Soy profesora de Inicial y a la vez mamá, y tal vez por eso, quiero que mi bebé, mi hijito, sea perfecto en todo. Que haga todo bien y que se porte bien y eso no es la realidad. ¿Qué puedo hacer? Desearía tener más control de mis palabras.

  16. Erika: no eres la única, sería genial tener control absoluto sobre nuestras palabras. Pero lo más importante es que no tenemos control sobre nuestros temores, expectativas, deseos. La perfección, se sabe, es enemiga de lo bueno. Lo mejor que podemos ser es suficientemente buenos y también es el calificativo que, en promedio, van a tener nuestros hijos. Serán muy buenos en algunas cosas y no tan buenos en otras. Transmitirles el mensaje de que pueden o deben ser buenos en todo es frustrante. Un saludo.

  17. Kelly: una separación de los padres siempre es un hecho doloroso, que provoca rabia, desconcierto y pena en los chicos. Una pregunta central es: ¿qué le explicaron? Depende mucho de la versión que dan los padres, de si toman al chico como un interlocutor, etc. Sí, es una manera de llamar la atención, pero creo que nunca se debe pasar por alto ese tipo de manifestaciones y debería haber alguna forma de apreciación profesional. Pero para efectos de este espacio, me sería muy útil si usted me contara lo que le explicaron. Un saludo.

  18. Nancy: creo que tocas un punto muy importante, que no había señalado. Es verdad, profundamente verdad, que nuestra omnipotencia frustrada provoca rabia y la demostración de nuestros límites, falibilidad y fragilidad, nos hacen proyectar sentimientos negativos sobre los chicos. ¡Uno siempre aprende algo!

  19. Manuela: bueno, todos tenemos un estilo y habemos quienes somos más bien tolerantes. Pero es importante ser consecuente – alguna medida de incoherencia siempre existe- y no decir una cosa y hacer otra. Los chicos aprenden sobre la base de las consecuencias que tienen sus actos y eso es lo importante poder mantener. Un saludo.

  20. Irma: sí, la materialidad de las palabras es grande y éstas pueden golpear tanto como el más duro de los látigos. De todas formas, también esas situaciones ayudan a comprender que lo hablado duele, entre personas, padres e hijos, que pueden sobrevivir la experiencia. Gracias por su linda contribución.

  21. Mariana: los 14 años, bueno, edad complicada y por lo menos te lo dice y eso no es necesariamente malo. Tampoco hay que tomarlo de manera personal. En realidad no nos odian a nosotros sino lo que representamos, la función que muchas veces jugamos, y odian el hecho de que, a pesar de todo, nos quieren y nos necesitan. Con los adolescentes tomar las cosas de manera personal, es una receta para que salgan mal y todos nos sintamos frustrados. No dudes de seguir en contacto conmigo y recuerda: no somos malos padres, por lo general y en promedio, somos suficientemente buenos y eso es lo mejor que se puede ser.

  22. Luz Teresa: sí, tienes razón, la pregunta no es si existen o no, sino qué hacemos con ellos. ¡Gracias por tu aliento!

  23. Gonzalo: impecablemente dicho y como comenté al aporte de Luz Teresa, la cuestión no es si existe o no, sino qué hacemos con eso. Un saludo.

  24. Doty: usted ha dado en el clavo dos veces en un comentario corto y eso me permite estar de acuerdo y confirmar que siempre aprendemos algo. No asustarse de nuestros descubrimientos, mantener la mente abierta, por un lado; por el otro, “ahí vamos”, sí, sentir que vamos para adelante a pesar de las dificultades, encontrar lo interesante, lo bonito, etc. ¡Gracias por su lindo aporte!

  25. Buenas tardes Sr. Lerner. El 24 de abril yo envié una consulta y he estado tratando de buscar la respuesta o su opinión acerca del caso que presenté y no la he visto. Comentaba acerca de las dificultades que últimamente mi hijo ha mostrado. Gracias por sus comentarios. De verdad son una ayuda para nosotras, todas mamás ávidas de instrucciones para sobrellevar a nuestros hijos y poder tratarlos como se debe, sin quedar con un cargo de conciencia. Lepaco

  26. Estimado Roberto: sí, pues, de repente uno no le dice a su hijo “¡te odio!” y bastante rabia sentimos a veces. Sin embargo, siendo honestos, porque se trata de serlo, con frecuencia no son ellos la causa de ese sentimiento, somos nosotros mismos. Estamos frustrados, algo no salió en el trabajo, justo hubo un impasse con el esposo, con el otro hijo, la plata que no alcanza. Sólo en ciertas ocasiones, el causante es el chico. Antes yo explotaba más, ahora trato de razonar, respiro, cuento hasta diez, y medito a ver si de verdad vale la pena molestarse, gritar, castigar. A veces sólo hace falta redirigir, pero sobre todo algo que funciona mucho es el refuerzo positivo: cada vez que mi hijo se porta bien, lo felicito y le hago sentir que es lo máximo, poco a poco, los episodios de incidentes negativos se van diluyendo. ¡Suerte a todos! Malena

  27. Malena: tienes razón, muchas veces un porcentaje nada desdeñable de nuestros “reventones” con los chicos está en nosotros y los avatares de nuestras complicadas vidas. Es bueno saberlo, es bueno poner distancia y pensar un rato, “despegarse” de la situación inmediata, en el mejor estilo budista, y, entonces, uno puede poner las cosas en un contexto razonable y hacer lo debido. ¡Gracias por tu contribución!

  28. De un momento a otro mi hijo cambia de humor y de ser el joven más tierno y cariñoso, se transforma en una persona violenta y con mucho odio. Discutí con mi hijo de 17 años, en realidad perdí la paciencia ante su falta de respeto y le propiné un par de cachetadas reclamándole su falta de consideración ante el esfuerzo que hago para darle lo que necesita y la manera tan malcriada como él me habla. Su papá y yo estamos separados, pero somos buenos amigos. En estos últimos dias nos hemos acercado mucho como pareja. Al parecer esto le molesta a mi hijo, pues me dijo que los había traicionado a su hermana y a él, y que me importaba más su padre que ellos. Más o menos lo mismo le dijeron a él: que sólo iba a la casa cuando yo estaba (mi trabajo es en el interior del país: llego a casa todos los fines de semana que puedo) y que no querían verlo. Hoy su papá fue a visitarlos y ellos no lo recibieron.

  29. Nunca le dije ¡te pareces a tu padre! El día que lo hice, lo dije con odio y con rencor porque sentía que no me respetaba. Luego sentí el más agrio dolor. Jamás pensé que a la persona que más amo en el mundo podría darle a entender “eres tan mala como tu padre lo fue conmigo”. ¡Horror! No me alcanzaron los abrazos y besos para pedirle perdón, pero cada vez que me hace renegar, pienso lo mismo ¡eres igual a tu padre!

  30. Paola: bueno, lo ha puesto usted de manera magistral, breve, punzante, tierna, con algo de humor e ironía. Sí pues, es inevitable ver en nuestros hijos las sombras y los contornos de otros personajes que tienen que ver con ellos y con nosotros. Nuestras parejas (también cuando la relación es buena), nuestras ex parejas, nuestros padres, hermanos, todos los que son parte de la historia, el relato de nuestras vidas actuales y sus raíces. Es el destino de los humanos y eso no nos hace malos, ni mucho menos. Hay que mantener las cosas en su contexto y proporción. Si solamente vemos en ellos a los otros, pues, estamos en un problema, pero no parece ser su caso.

  31. El 06 de Junio envié una consulta a su correo electronico y he estado tratando de buscar la respuesta o su opinión acerca del caso que presenté y no la he encontrado. Le comentaba acerca de la mala conducta y problemas que mi hijo ha mostrado… Gracias por su respuesta o comentarios. De verdad son una ayuda para nosotras, mamás ávidas de instrucciones para sobrellevar a nuestros hijos y poder tratarlos como se debe, sin quedar con un cargo de conciencia. Maria Luisa.

  32. María Luisa: me parece que le contesté. De todas formas, le rogaría que me vuelva a mandar la consulta ya que he estado con problemas de servidor.

  33. Antes que nada, mi agradecimiento por tomarse el tiempo de atender nuestras inquietudes y consultas por este medio. Es sumamente útil conocer otros casos y esperanzador, a la vez, saber que mientras hay amor de por medio siempre hay soluciones. Yo también he tenido dificultades para comprender a mi hijo de 21 años y su idea de coger una mochila e irse a recorrer el mundo, libre, sin ataduras, porque él mismo se considera un espíritu libre, que está en su naturaleza ser así. Como aporte, les cuento que ayer lo invité a tomar algo a uno de estos cafés de moda a los que acuden los jóvenes de su edad, y muy tranquilamente le pedí que me explicara un poco más sus ideas. ¡Qué errada pensar que estaba siendo malagradecido conmigo, que quería dejar a su familia, cuando lo que está buscando es ser feliz a su manera y dejar los convencionalismos de su entorno inmediato! Ahora me doy cuenta que lo debo encausar y, tal vez, agarrar mi mochila también y acompañarlo. Para empezar, nos vamos los dos solos al campo el día de mañana a cargarnos de energía de la naturaleza.

  34. Lorena: en medio de una agenda recargada, me relaja y me honra contestar y dar algunas ideas. Su aliento me convence que debo seguir haciéndolo y siempre habrá espacios en los que eso sea posible. Los chicos deben darse un tiempo en el sentido en que existe en el basquetbol, cuando el entrenador considera que el equipo debe parar para poder reorganizarse y dar lo mejor de sí. No es un descanso, no es holgazanería, es un espacio de elaboración, un trabajo. ¿Quién dijo que uno no debe parar nunca? Con respecto de acompañarlo, bueno, quizá en eso discrepo, porque el descanso es también de nosotros y no está mal, ¿no le parece?

  35. Lorena: su relato es duro, doloroso, contiene un ritmo intenso y una suerte de resignación, casi como en esas tramas en las que todos saben que las cosas están yendo mal, pero no pueden hacer nada para alterar el curso de los acontecimientos. Casi puedo sentir como que al principio todo es lindo, pero las cosas se malogran y se deterioran. Crecimiento=sufrimiento. ¿Por qué? Creo que hay una lucha por el poder, no sé si el padre está presente o no, pero me gustaría tener esa información. ¿Qué quiere uno lograr de un niño? ¿que obedezca? No creo, es que vaya haciendo más cosas, sea más libre, sea él y para eso tenemos que distinguir entre aspectos en los que nos podemos imponer y aquellos en los que hay que delegar responsabilidad.

  36. Roberto: permite que te agradezca por tus consejos. En realidad parece mentira, pero casi o similar problemas a los antes vertidos tengo yo con mi hijo de 12 años, y los setimientos de rabia y odio, valgan verdades, existen pero en esta “guerra” entre el odio y el amor menos mal que siempre gana el amor. En mi caso el enfrentamiento de mi hijo conmigo es frontal. Todo me contesta, reacciona a veces de mala manera, molesta a sus dos hermanas menores y hasta trata de imponerse sobre ellas. Yo le digo que haga algo y él le pide a su hermana que lo haga. Ordena su cuarto un momento al otro ya está desordenado. En fin, espero que con tus consejos pueda superar el problema y lograr me mi hijo crezca feliz como es mi intenso deseo. Recibe un caluroso saludo desde Piura.

  37. No sé, quizá yo esté mal o sean mis hijos quienes lo están. Acabo de salir de un estrés muy fuerte. Parecía que me iba a morir, pero me di cuenta de muchas cosas: que amo a mis hijos y que estuve equivocada con restecto a mi ex esposo. Yo me separé de él hace mas de 3 años, cuando nació mi hija, pero mi error fue seguir viéndolo aunque no me da nada para mantener a mis hijos. Encima, yo lo apoyaba cada vez que su pareja de turno no querían nada con él. Lo veía a escondidas de mi familia y mis hijos también. Mis hijos también lo veían así y yo tenía que mentirle a mi mamá, que me apoya: vivo con mis padres y mis 2 hermanas. Hace unas 2 semanas me puse mal y exploté y le dije mi depresión era un castigo por verlo a escondidas de ellos. Les dije que yo le daba plata. Ahora estoy más aliviada. Mi hijo está siempre enfadado, sobre todo cuando le presto atención a mi hija. Me abraza, me pide que lo abrace, que le dé besitos y se los doy. A veces me da la impresión de que extrañan a su papá. Además, es asmático y a cada rato cae con ese mal o cualquier alergia. Creo que me he equivocado mucho y lo acepto.

  38. Carol: con mucho gusto, no dude en hacerme su consulta o plantearme su inquietud por esta vía, que con mucho gusto trataré de orientarla. Un saludo.

  39. Ana: todos, todos, absolutamente todos nos equivocamos. No una, sino muchas veces. La pregunta es: ¿por qué, a veces, sentimos que en el balance las cosas están muy mal y nosotros nos echamos la culpa de ello? Da la impresión que usted se siente muy deprimida y es un asunto que debería tratar de resolver, quizá acudiendo a un especialista. Muchas veces es necesario recibir medicación. Ver errores por todos lados y creer que los podemos corregir en bloque y en masa, no da resultados. ¡Claro que su hijo extraña al padre, claro que es bueno decir la verdad, claro que es mejor que las relaciones sean transparentes y no se den en un nivel subterráneo! Es verdad todo ello, pero me parece, Ana, que la cosa también va por tratar de enfrentar su estado de ánimo y estrés. Un saludo.

  40. Liliana: me alientan tus comentarios y sí creo que este espacio es valioso en la medida que recoge las preocupaciones de la gente común y corriente. Justamente, uno de sus objetivos tiene que ver con lo que dices: “parece mentira, pero a mí también me pasa”. ¡Eso es! Las personas creemos muchas veces que estamos solas en nuestros sufrimientos, confusiones y dudas. Pero no es así, somos más parecidos de lo que somos diferentes. Con respecto del tema concreto, pues sí, siempre hay sentimientos encontrados. Uno puede sentir sentimientos negativos por las personas a quienes más quiere. En realidad es con respecto de esas personas por quienes sentimos más ambivalencia. ¿Siempre fue una relación complicada o tiene que ver con las hormonas revueltas de la pubertad? Por otro lado, es el primogénito frente a dos hermanas menores y eso genera celos y competencia, fuera de que las relaciones entre hermanos son siempre complicadas. A veces tenemos que decidir qué es importante y qué secundario. Un mínimo de consideración y la exclusión de agresión física entre hermanos puede no ser negociable, pero ¿el orden en el cuarto? Lo importante es que las cosas no se conviertan en una lucha por el poder. Un saludo.

  41. Tengo dos hijos. El mayor tiene ezquizofrenia y necesita mucha ayuda, cariño, pero el hijo menor, de 14 años, no entiende, se pone celoso y pide igual atención .Tengo este problema desde hace nueve años. ¿Cómo puedo ayudar a que entienda? Muchas veces lo agredo con palabras fuertes que no puedo controlar, luego le explico mi enfado, pero ya lo hice y eso me hace sentir mal, una pésima mamá. Soy una mujer separada desde hace 10 años. De antemano agradezco su pronta respuesta.

  42. Lucy: cuando hay un miembro de la familia que sufre una enfermedad crónica y compleja, pues, el resto de los integrantes deben ir interiorizando lo que ocurre, la mezcla de sentimientos – pena, rabia, desconcierto- y los roles que les cabe desempeñar. Un chico adolescente, frente a una enfermedad que no es fácil definir – no es una parálisis, digamos-, en un momento de necesidad de definir su identidad, no la debe pasar bien, independientemente de su amor por el hermano y por usted. Creo que es importante escuchar lo que siente, aceptarlo y, quizá, permitir que tenga alguna forma de apoyo externo. ¿Qué papel juega el papá?

  43. Hoy me siento muy desesperada: mi hijo de 15 años ha cambiado de conducta desde que se junta con un amigo de quien no quiere separarse. Se dicen “hermano”. Ambos estuvieron juntos en secundaria y ahora en preparatoria. El niño tiene coraje contra todos y se viste como emo. Ahora ha puesto en contra mía a mi hijo y ha generado odio en contra mí. Hace unos dias le llamé la atención y me golpeó con su puño cerrado. Excuso decirle que ha tomado dinero, me falta conitnuamente al respeto y dice muchas maldiciones y malas palabras. Pero el colmo ha sido el golpe que recibí. He pensado enviarlo con sus abuelos paternos para alejarlo de este amigo, pero no sé qué hacer. Estoy muy confundida.

  44. Malysa: entiendo su desesperación. Ser golpeado por un hijo es una experiencia muy fuerte, desagradable y frustrante. Creo que es una exageración explicar todos los cambios de su hijo por la influencia de un amigo, por más real que sea el vínculo. Tampoco creo que haya sido una transformación de un día para otro. Estoy seguro que usted podrá ver algunas cosas antes. ¿Y el papá? No lo menciona para nada. ¿Cómo le va en los estudios? Alejarlo es una medida extrema y no funciona muchas veces, ya que la persona se lleva sus problemas consigo y puede terminar juntándose con jóvenes parecidos al que actualmente le preocupa. ¿Ha pensado en consultar un profesional? Creo que sería pertinente. Le ruego que me dé más información para poder ayudarla.

  45. La verdad, no sé qué me pasa. Desde que concebí a mi hijo nunca sentí un lazo con él. He llegado a sentir odio y rechazo. No me gusta estar cerca de él, mucho menos convivir. Muchas veces me encuentro tratando de forzar un afecto en mí hacia él que definitivamente no siento. No me importa lo que le pase, me daría igual si está bien o mal. Mil veces he pensado que lo mejor hubiera sido que nunca hubiera nacido, pues no puedo quererlo, simplemente no me nace. ¿Por qué será así?

  46. Tengo un bebe de casi 1 año. Confieso que hoy he deseado lo peor, tengo ganas de hacerle daño, no soporto sus llantos. No sé qué hacer.

  47. María Luisa: mire, es normal sentir a veces rabia hacia nuestros hijos. Son difíciles y nos plantean situaciones que pueden ser extremas, pero cuando los sentimientos son muy frecuentes e intensos, es importante recurrir a ayuda profesional. Debería acudir a un centro de salud. No sé dónde vive, pero el Instituto Nacional de Salud Mental Delgado y Noguchi, al costado del hospital del Rímac es una buena posibilidad. Es importante reconocer que necesita ayuda. Suerte.

  48. Tommy: la franqueza y claridad de sus sentimientos son dolorosas. Afirma lo que no hay y lo que sí hay, pero no el contexto. ¿Qué edad tiene, en qué circunstancias fue concebido, si usted vive con la mamá, qué hacen, cómo viven, cómo fue su infancia y cómo es la relación con sus padres? Sin todo ello uno ve y siente la herida, o, mejor dicho, el vacío, pero no lo puede interpretar o darle un sentido.

  49. No tiene idea de lo que me ha causado leerlo. Alguna vez pensé: ¿qué clase de madre soy que amando a mis hijos a más que a mi vida, en momentos, muy breves, pero finalmente existentes, siento tanta rabia y odio? ¿cómo puedo sentir algo así por ellos? Me irrita que lloren por todo y que hagan berrinches cada hora y ya en la tarde a veces pierdo el juicio y los he llegado a empujar o tratar bruscamente y me siento terrible por ello; o he llegado a decir cosas cosas como ¡ya no soporto, quisiera salir corriendo! Sé que esto es gravísimo, ya tengo cita con alguien para que me ayude, no puedo decirle eso a mis hijos nunca más. Mi pregunta para usted es: ¿qué consecuencias psicológicas les estoy causando? ¿cómo puedo ayudar a reparar (si es posible) el daño que les he causado? ¿se puede? No me puedo perdonar. Son tan pequeñitos y me paso casi todo el día diciéndoles que los amo, cantándoles, abrazándolos y, de pronto, me pongo loca y les grito. Eso los debe desconcertar. ¡Gracias de corazón por su artículo. Ahora sé que no soy la única y no estoy loca, pero que definitivamente debo hacer algo al respecto y parar. ¡Gracias!

  50. Jazmín: me alienta su comentario y aprecio su agradecimiento. A ver. Algo me sorprendió en su texto, muy claro, directo y bien escrito: no menciona las edades de sus hijos, de alguna manera como si estuviera totalmente concentrada en sus sentimientos, en su mundo interno, tanto en sus contenidos positivos como en los negativos. Usted los adora, los ama, les canta, los abraza, los odia, les grita, quiere salir corriendo. ¿Me entiende? Es posible que le está costando descentrarse de sí misma y poder asumir que los hijos son realidades independientes de nosotros, que hay que conocerlos, ser curioso con respecto de sus estilos, sus temperamentos, sus gustos, sus disgustos, sus defectos, etc. No son solamente objetos que nos placen o nos molestan, de nuestro amor o nuestra rabia. Todo padre odia en algún momento a sus hijos y quiere salir corriendo, lo mismo ocurre con un terapeuta con sus pacientes o con un profesor con sus alumnos. Entender y aceptar esos sentimientos, la ambivalencia que existe en cada uno de nosotros es importante. Creo que hace bien en consultar y eso la va a ayudar. Le voy a decir algo que choca a muchos: los padres no somos tan, tan importantes. Tiene tiempo de sobra para que sus hijos y usted se aprovechen mutuamente. Un saludo.

  51. Necesito ayuda: mi bebe tiene 15 días de nacida y no siento lo que todo mundo dice, esa alegría que no se puede describir, que el día que nace tu hijo sabes lo que realmente es el amor. Al contrario, evito el contacto con mi hija, muy pocas veces la cargo y cuando la tengo en mis manos, me siento molesto, con rabia y no sé por qué sea eso. Cuando no estoy con ella lo pienso y digo “tengo que cambiar”, pero en cuanto empieza a llorar parece que sale de mí el yo malvado y le soplo aire en la carita para callarla. No sé qué hacer ¿alguien sabe por qué pasa esto?

  52. Lalo: bueno, eso de que cuando nace un hijo se escucha un coro celestial y que uno no cabe en sí de alegría y que es una experiencia poco menos que mística, puede ser, puede ser que algunos lo sientan o, mejor dicho, que también sientan algo así. Ver a un ser que demanda, llora, que uno no entiende inmediatamente, no sabe qué es lo que quiere y cómo uno debe responder, no es algo sencillo. Lo que uno experimenta son sentimientos encontrados. En fin de cuenta cambia la vida, la relación con la pareja, por lo menos en lo inmediato. Entonces, que sienta emociones no positivas, incluso negativas, no es ni raro ni anormal. Ahora, no querer cargarla, es algo que he visto mucho en papás. Le repito, ser padre no es amor a primera vista: uno se va conociendo poco a poco. Un saludo.

  53. Hola Roberto. Agradezco tu ayuda. Tengo 34 años y dos niñas de 9 y 4. Bueno, el problema es con la mayor. Siento que no me conecto con ella desde que tenía 2 años. Su comportamiento es tranquilo, pero me reta, me contesta cuando le llamo la atención, me mira, se queda callada, como muda y eso me enfurece. Se lo explico, le converso, le digo que la amo, le hago cariño, le lloro. ¡Tantas cosas he intentado! Pero siento que ella me odia y se lo digo. Ella me mira, a veces lo niega. Aunque sé que yo tengo la culpa de todo pues desde pequeña le pego, aunque a veces lo dejo de hacerlo porque me siento mal. Quisiera irme para no hacerla sentir mal, para no agredirla con mis palabras. Como alumna es buena, pero sé que no está bien psicológicamente pues no le gusta participar en nada, es tímida. No sé qué hacer.

  54. Lila: sería interesante conocer algo de las circunstancias familiares. ¿Por qué desde los dos años? De todas formas hablas de problema, de retar, pero también dices que es tranquila, buena alumna. Ahora bien, la timidez no es un demérito, es un rasgo respetable. Daría la impresión que te produce mucha rabia lo que no dice, lo que no hace, sus intenciones – odiar, por ejemplo-, su silencio, su inacción. ¿Qué castigas, conductas o una forma de ser? Si es lo primero, bueno pues pegar no da resultado y tienes que especificar lo que esperas de ella en términos de conductas. Si es lo segundo, pues, ¿qué es lo que no toleras? ¿quisieras que te conteste, que te enfrente, que te grite? ¿lo tolerarías? Creo que debes preguntarte eso y trabajarlo. No dejes de estar en contacto.

  55. Pues, la verdad, yo digo que quiero a mi hija cuando en realidad le digo que la quiero, pero la verdad es que no siempre. La delato con su papá, pero ella siempre miente. Entonces no sé si darle la razón. Quiero más a su hermano que a ella. ¡Odio a mi hija!

  56. Ángeles: uno nunca quiere a nadie todo el tiempo. Los sentimientos negativos existen y uno debe integrarlos con los otros. Por un lado, usted usa un lenguaje algo policial: “delatar, mentir”. ¿Por qué? Creo que debe preguntarse qué es lo que le irrita tanto en su hija. Muchas veces uno descubre respuestas que no tienen nada que ver con sus conductas sino con aquello que evocan en nosotros, en nuestras historias.

  57. Pues sí, Roberto, ¡gracias! Ahora más que nunca trato de darle comprensión, aunque a veces vuelven esos sentimientos de rabia hacia ella. Pero sé que es un problema que nace de mí y trato de encontrar la raíz. Quizá mi madre me hizo lo mismo. En fin, sé que es difícil, pero haré que mi hija sepa que ella es lo más importante para mí y que quiero que se sienta feliz a mi lado. ¡Mil gracias!

  58. Lila: me alegra enormemente enterarme de los esfuerzos que haces, tanto en lo que respecta a tu relación, como a tratar de reflexionar y entender. Te deseo mucha suerte.

  59. ¡Muchas gracias por orientarnos! Tengo un hijo de 14 años. Es inquieto, mentiroso, malcriado y discute mucho, hace bromas pero no piensa las consecuencias. Durante su vida escolar ha ido a cinco escuelas diferentes y en cada una terminó mal y hubo que cambiarlo porque si no lo expulsaban. Ha repetido muchas veces y no tiene interés en estudiar. Yo me siento muy frustada y hoy le pegué con mis manos porque nuevamente ha sido suspendido por un mes. Siempre lo han suspendido por tres dias pero esta vez es un mes porque lo que hizo es más grave. Sentí tanto odio que le grite “eres igual a tu padre” (mi ex esposo hace 10 años que es flojo ocioso y no le interesa nada). Hasta ahora siento mucho odio por su padre y creo que este sentimiento lo he trasladado a mi hijo. Ahora mi hijo me mira con odio y siento que no podemos vivir juntos. ¡Necesito ayuda, por favor!

  60. Gloria: comprendo sus emociones de frustración y desconcierto. Usted misma da en el clavo cuando reflexiona acerca del traslado que hace de sus sentimientos con respecto el padre de su hijo hacia éste. Pero, más allá de ello, que es un problema suyo, no me dice nada de lo que se ha hecho en términos profesionales con su adolescente. Hay una historia que viene de atrás y que apunta a patrones sistemáticos. Es evidente que su hijo tiene un problema con respecto de su control de impulsos, motivación, etc. No me extrañaría que lo que usted cuenta tenga su base en un problema de déficit atencional y también depresivo. Recomendaría un descarte neuropsiquiátrico. Un saludo.

  61. Buscando información respecto a los sentimientos de rabia u odio hacia los hijos, me topé con este artículo. Es un descando saber que no soy la única que tiene esos sentimientos. A veces siento mucha rabia y me da la sensación que odio a mi hijo, porque es muy diferente a mi, es muy introvertido, apático, tiene 13 años y nada le interesa salvo la computadora y el celular. A pesar que por sus baja de notas se los quite, siguió con esa actitud indiferente e indolente. A veces siento que me aburre, muchas veces le grito, lo insulto, pero claro después viene el sentimiento de culpa, aunque jamás echo atras un castigo. ¡Gracias por el artículo y permitirme compartir!

  62. Camila: me alegro enormemente que haya encontrado alivio en el artículo. ¡Claro que no es la única! Pero hay que distinguir entre sentimientos de rabia, exasperación o lo que fuere, que son inevitables y deben ser reconocidos también en las relaciones más cercanas, de expresarlos de manera sistemática. Usted misma hace una diagnóstico: la rabia parece venir de la diferencia de estilo y temperamento entre usted y su hijo. ¿Siempre fue así? Porque en la adolescencia eso es común, quiero decir la apatía. Ahora bien, la desmotivación no se resuelve con gritos ni castigos y habría que ver si no corresponde a otro problema. No me da mucha información sobre las circunstancias del hogar: ¿hijo único, el papá, etc.? Un saludo.

  63. Muy agradecida con usted y los padres que ponen sus experiencias. Son muy enriquecedoras. Yo también he pasado y sigo pasando en ciertas ocasiones el trance de tener sentimientos muy negativos hacia mis niños. Tengo 2, uno de 9 años y una de 4. Es el primero quien sufrió más esa terrible experiencia, hasta el punto de haber dañado su autoestima, sus emociones, motivación y hasta terminó teniendo problemas de aprendizaje. La psicóloga nos manifestaba que había un problema ya desde los 5 años y nos indicó terapias tras terapias. Investigue tanto que llegué a la conclusión que el problema no era mi hijo sino nosotros, específicamente yo por mis frustraciones e historia personal. La estructura familiar estaba fatal. Actualmente estoy tomando medicamentos para controlar mi depresión y asisitiendo a una terapia para aprender a cambiar de actitud y manejar mis emociones. Estamos ayudando a mis dos hijos con un tablero de valores, para motivarles varias áreas de acuerdo a la edad y va bastante bien. La comunicación es más fluida y estoy aprendiendo a manifestar mis emociones y a no etiquetar a mis hijos. A pesar de los problemas de pareja, nuestra meta es ser padres asertivos, lo cual no es fácil, pero con la ayuda de Dios y con el compromiso de aprender educando a nuestros hijos, sabemos que lo lograremos. Ánimo a todos los papitos, y empecemos a cambiar nosotros. Ser padres no es una tarea fácil. Gracias.

  64. Pienso que la asertividad, decirle que me siento triste y todas esas “palabritas” no sirven de nada con mi hijo. Me tiene la vida amargada. 65% del tiempo pienso que debí de abortarlo. Me pone los nervios de punta y encima su padre se larga y me deja sola con él. Ni siquiera puedo ni siquiera hacer mis necesidades tranquila porque el niño está cogiendo cosas o haciendo alguna travesura. No saben la paz que siento cuando está dormido. Este pequeñajo tiene tres años y medio. ¿Qué debo de hacer con él?

  65. Tengo 13 años y yo odio mi vida y no soy el único: hay un foro (no les voy a decir cuál) donde entran muchos chicos que hablan sobre suicido porque los padres no entienden lo que nosotros queremos y no nos escuchan. Sé que ustedes tuvieron una vida muy difícil más que la nuestra. Mi papá siempre me dice que no quiere que sufra como el sufrió: vivió sin padre y la madre se burló de él en frente de la gente del colegio. Vivió con su abuelo y su abuela. El abuelo le pegaba siempre porque no quería estudiar y quería salir. Le pegaba con algo que no me acuerdo cómo se llama, que es con lo que se le pega a los caballos. Bueno, él estudiaba y estudiaba y yo lo admiro por todo lo que sufrió, igual que mi mamá que también vivió mal, vivió en Santa Fe, era una chica pobre que se ganaba la vida de chica juntando algodón y ella quería estudiar y mi abuela no la dejaba porque tenía que juntar algodón. El tema es que ustedes dicen que no quieren vernos sufrir como ustedes sufrieron y nos hacen sufrir. Yo, por ejemplo, odio mi vida porque yo admito que no me gusta estudiar, desde que entré en primer grado no me gustó, pero yo intentaba dar un click, ese click que tanto nos piden, o sea, para los que no me entienden, lo que nos piden es avivarnos, decirnos a nosotros ”listo hasta acá llegué, me voy a poner a estudiar”. Bueno, ese click yo lo hice este año. Mis notas no son tan buenas en el primer trimestre, algunas tengo bien y otras mal porque me avivé a la mitad del primer trimestre. Ahora estoy en el segundo y, la verdad, espero que me vaya bien. Bueno, yo soy argentino, sería un pequeño argentino :), pero lo soy, y en ese foro en el que chicos de distintos países dicen que se van a suicidar, quiero decir que en Argentina, en Salta y Santa Fe ya se suicidaron 11 chicos porque no soportan su vida. Si no me creen, por favor entren en Google y busquen. Sé que ustedes no quieren ser esos padres que sufren la pérdida de un hijo, por eso les digo que yo también pensé en eso, la verdad, ¿quién no lo piensa alguna vez? Bueno, me voy, espero que me entiendan y que hayan leído esto. Mi único propósito es advertirles, advertirles que sus hijos quieren disfrutar, tampoco que salgan todo lo que quieran, pero que de vez en cuando se diviertan, que no sufran y, sobre todo, que no piensen en suicidarse y sobre la muerte. Así como dije, solo soy un pequeño argentino que busca un lugar mejor en la vida, no sólo para mí, sino para todos.

  66. Soy de Costa rica y me siento muy triste por el motivo que hace ya mucho tiempo trato de recobrar la armonía, respeto y aprecio de mi hija y cada día nos odiamos más. Ella me habla brusco siempre y eso me despierta un desprecio que me hace decirle cosas que normalmente un padre no diría a su hijita. No lo puedo soportar, le digo cosas muy hirientes y creo que este círculo de odio nunca va a acabar.

  67. María: agradezco sus palabras de aliento, a mí y a los padres que cuelgan sus comentarios y experiencias. Su testimonio es valiente e importante, diría que mucho. Ahora bien, tampoco se trata de poner todo el peso de la causalidad en lo que los padres hacemos o dejamos de hacer. Uno de los objetivos de mi práctica profesional es poner las cosas en contexto. Escuché hace poco a J.K. Rowling, la creadora de Harry Potter, en un discurso a los graduados de Harvard de 2009. Dijo que así como los alimentos y los medicamentos tienen una fecha de vencimiento, también la afirmación de que uno es así o no es por causa del papi y la mami. Está muy bien que usted haya reconocido que existía un problema y que haya acudido a recibir ayuda profesional, pero solamente porque usted, su pareja y sus hijos conforman un buen terreno, es que ese abono funcionó. Un saludo y, nuevamente, gracias.

  68. Errol: usted ha usado una expresión poderosa y, creo, ajustada a lo que ocurre: círculo de odio. Pues hay que romperlo. Aunque no me dice la edad de su hija y nada de sus circunstancias, creo que debería buscar ayuda profesional. Muchas veces esos círculos responden a deudas impagas e implícitas a través de las generaciones, anteriores también a las de los involucrados. No se va a arrepentir. Un saludo y suerte.

  69. Nahuel: comienzo por la única afirmación con la que discrepo. No eres un pequeño sino un gran argentino. Haber pensado en no estar, en no ser, en querer dejar de ser, es algo que forma parte de la experiencia de la mayoría de las personas de todas las edades. La vida es compleja, injusta en muchos de sus aspectos, incomprensible. Negarlo sería idiota. Por mi trabajo estoy en contacto con muchas personas que han pensado seriamente en matarse y algunas de las que conocí, entre quienes una de la mayor importancia para mí, terminaron haciéndolo. Conozco varias páginas Web como la que mencionas y otras que promueven o apoyan conductas sorprendentes, chocantes. Pero aunque la vida es como es, yo creo que podemos darle sentido, trascender esas deudas con el pasado. A mí la vida me parece, con todo, fascinante, no porque haya estudios o trabajo, esto o lo otro, sino porque es abierta, impredecible y no soy de los que piensa que alguien nos va a tomar examen final al término del camino. Todas las generaciones sufren y todos, unos más que otros, sufrimos, pero en nombre de ese sufrimiento no tenemos derecho de evitar que otros gocen y tampoco que otros sufran lo que les corresponde. Un saludo gran argentino.

  70. Mila: usted expone sus sentimientos de manera contundente y valiente. No es cierto que madre solo hay una y siempre se debe poder compartir la crianza de un hijo. Sería bueno preguntarse quiénes hay a su alrededor que pueden contribuir en esa tarea: si no está el padre, pues, ¿un abuelo, tío, etc.? Sus palabras transmiten un sentimiento de encierro, o él o usted. No dice qué edad tiene y es un dato importante. Creo que la pregunta no es qué debe hacer con él sino cómo ambos pueden compartir un espacio en el que no se ahoguen mutuamente. Un saludo.

  71. Hola: en este caso, y me encantaría que me des una respuesta, en vez de padre soy el hijo. Odio a mi padre con todo mi ser. Ojalá se muriera. No hablo con él hace dos años. Tengo 21 y la pelea que tuvimos fue, simplemente, porque no acepté a su pareja. Por eso dejó de pagar mi universidad, le dejó de dar dinero a mi madre y se enojó con mis hermanas. ¿Qué clase de padre me tocó? No lo entiendo. Antes él era muy diferente. ¿Reveló su verdadero ser? Tengo una hermana con un retraso mental leve y empezó a decirle cosas malas sobre mí, le mintió a todo el mundo sobre mí. ¿Qué es eso? La pareja de él me tiene odio. No entiendo.

  72. Pedro: ¿cuál es la pregunta, si está bien odiar a su padre, si es posible odiar a un padre? Pues, en ese caso le respondo que los sentimientos son, punto. No están bien ni mal y, claro, se puede odiar a un padre, ¿por qué no? Usted repite un término a lo largo de su texto: “no entiendo”. Hay cosas que uno no puede entender, por ejemplo si alguien deja de querer a otro, o si alguien se enamora de otro. No es un asunto racional. Creo que los padres no debemos entender las elecciones de pareja de nuestros hijos. Nos pueden gustar o no, pero es un asunto de ellos y, yo particularmente, creo que las guerras en contra de las parejas de hijos o amigos están perdidas inevitablemente y todos pierden en ellas. Lo mismo ocurre con las parejas de los padres. Yo no puedo pedir que mis hijos quieran a mi pareja y si no la quieren no voy a dejar de hacer nada de lo que me corresponde hacer, pero sí puedo esperar que la gente que me quiere acepte mi elección aunque no le guste, le duela. Eso rige para todos, padres, hijos, hermanos, abuelos, amigos. El problema de odiar con todo el alma es que ocupa demasiado sitio en una mente que no tiene demasiado. Por último, ¿ha pensado en personitas que aún no existen? Quiero decir sus propios hijos. Un saludo.

  73. Estoy desesperada: mi hija tiene 17 años y hace 5 que me siento rehén de sus actitudes y conductas. Me desafía todo el tiempo, transgrede cualquier regla, también las que convenimos de acuerdo con ella y quiere vivir la vida sin límites de ningún tipo. Me siento frustrada, angustiada y con un sentimiento de odio que crece aceleradamente. Nuestras peleas son cada vez más violentas y los insultos han crecido hasta lo impensable. Me ha robado dinero dejándome en una situación complicada. He tratado de buscar asesoría, pero los consejos son de calma, ya va a pasar o la culpa es mía por querer tener el control de todo. Lo he pensado, pero creo que preguntarle a un hijo de 15 ó 16 por dónde va a ir, con quién y a qué hora va volver no es un interrogatorio de la gestapo. Tengo miedo de llegar a una situación sin retorno. No sé más cómo actuar con ella.

  74. Paula: estamos hablando, entonces de toda la adolescencia, prácticamente, de algo menos del 30% de la vida de su hija. ¡No es poco! Daría la impresión que existe una lucha por el poder y, además, elementos de transgresión importantes, por lo menos en lo que se refiere a la sustracción de dinero. Obviamente buscar asesoría es un elemento indispensable, pero yo trataría de obtenerla a través de una consulta que las incluya a las dos. De paso, ¿el papá, cuántas otras personas viven en casa, cómo le va a su hija en lo académico, trabaja usted fuera de casa? Si me da esa información quizá pueda darle una orientación más definida. Un saludo.

  75. Agradezco su pronta respuesta. Soy docente rural y trabajo con adolescentes de todos los estratos sociales hace diez años. Mi esposo es artesano y, aunque viaja mucho, trata de ser un referente importante. Nunca manejamos la expresión “ya vas a ver cuando llegue tu padre”. Lo que sí, lla mayor parte del tiempo yo estaba a cargo de todas las decisiones, sobre todo en el nivel de la educación, aunque siempre tratábamos de acordar con mi esposo límites, penitencias, etc. En lo académico, mi hija está dentro de los parámetros normales. Ha ido avanzando sin problema y ahora cursa sexto año sin haber llevado materias de cargo. Se inclina mucho por la plástica y le gusta matemática. Suele tener respuestas que trasuntan una madurez superior, pero, al mismo tiempo, se involucra en situaciones de “descontrol”, sobre todo con los horarios o las amistades, ya que considera a cualquier persona que recién conoce como “amigo”. En lo referente a las personas que viven en casa, somos cuatro. El otro integrante es el hermano de doce años, que está entrando en la adolescencia. Espero que con esta información pueda orientarme, y así yo deje de sentir esta bronca. Todo mi cariño a Ud y a esta maravillosa oportunidad de desahogarnos.

  76. Paula: con la información que usted me da, me reafirmo en que lo indicado es comenzar por un abordaje familiar y comenzaría con una sesión con ustedes cuatro. Eso va a permitir que su hija no sienta que el reflector estámcentrado exclusivamente en ella y que ella no es el problema, sino que ustedes, como grupo, tienen un problema. Un saludo.

  77. Hola Roberto. No sé qué me pasa con mi hijo, me está enfermando. Tiene 2 años. Cuando nació fui muy feliz hasta que empezó a caminar. No para desde los nueve meses, se tira por el suelo, grita, por la calle me da vergüenza, siempre me hace escándalos, quiere saltar del carrito. No puedo más. Ya hasta nos estamos peleando su padre y yo porque no nos dejar respirar. Estoy tomando medicamentos contra la depresión y la ansiedad, pero mi cansancio sigue y no puedo seguirle el ritmo: no para y me absorbe todo el tiempo. Yo lo quiero, pero a veces también lo odio. Me pone fatal, no sé si es mi culpa porque yo también soy nerviosa y se lo he contagiado o por que es hiperactivo. No va a la guardería y cuando lo llevé una vez a un parque por horas, al día siguiente la chica ya no se lo quiso quedar más porque dice que no lo aguantaba. ¿Qué le pasa o qué me pasa a mí?, ¿soy yo la culpable de que el se comporte así?

  78. Yaki: bueno, recojo algunas de tus expresiones: “cuando nació fui feliz, me da vergüenza, me hace escándalos, me absorbe, me pone fatal…” Siempre hay alguien culpable que causa la infelicidad del resto, ¿no? Es importante que tú estés recibiendo ayuda, pero creo que deben recibir una orientación acerca de las técnicas de crianza que usan con tu pareja y detectar qué hace que se desencadenen estos episodios en los que todos terminan agotados y peleados. Por otro lado, sí, es posible que haya un elemento de déficit atencional con hiperactividad y yo trataría de hacer un descarte neuropediátrico. No es cuestión de culpables sino de resolver problemas. Un saludo.

  79. Mi hijo, de 15, casi 16 años, no obedece a nada, va por la libre. El pasado año me puso una denuncia (instruido por su padre ) por malos tratos y tuve un juicio en el que se archivó la causa, ya que el juez comprendió que el menor había sido manipulado por el padre. Pero me podría haber costado caro, ya que estaba haciendo un curso para monitora de pequeños. En casi un año, se lo ha llevado junto a su actual mujer, teniendo yo la custodia. Me ha despreciado, no me respondía el teléfono, no me visitaba. Yo, desesperada y sola, fuí a vivir a un pueblo a 500 km. En ese tiempo, una noche le detuvo la policia por ir con alcohol en su mochila al volver de una fiesta. El dió mi teléfono y me llamaron. Expliqué que yo había denunciado que su padre le había llevado y que no se seguían las pautas del acuerdo de divorciio (denuncia desestimada dias después). Al poco ese mismo policia, que decía entenderme, hizo un informe que ha seguido su curso como que yo he abandonado a mi hijo y por las buenas le dan la custodia a su padre. El padre, quien prohibía a mi hijo verme, ahora me está diciendo que me lo quede para comer a diario porque no quiere comer en el comedor de escuela, y en las vacaciones me lo ha dejado y no se porta muy bien, no madura, no hace más que tumbarse y ordenador. Si le castigo se enfurece y me llama loca. Yo tengo ataques de furia y le odio. Le digo que se large con su padre que en casa hay normas y si no le gustan que se vaya. El me chulea y me dice: si me voy luego no vengas llorando para que vuelva. Le mando tareas sencillas mientras yo estoy en el trabajo, pero no las cumple o las realiza muy mal, como si fuese pequeño. Es muy poco respetuoso y no cuida mis cosas, ni las suyas propias, ni la casa. Anda manoseando, ensuciando todo, rompiendo las cosas que se le caen de las manos. No puedo con su educación: no quiere aprender a nada. Ha repetido curso y no le interesa nada en concreto. Sólo me provoca con actos desagradables, se traga mocos, come muy cochinamente… bueno, sin más detalles, es muy difícil convivir. Y yo le guardo mucho rencor por todo, no puedo olvidar, y se me acumula, se me acumula y reviento y siento, como he dicho, mucho odio, no lo quiero a mi lado y cuando está fuera soy feliz, mientras sepa que está bien. Cuando está con su padre tampoco hay muchas normas y su “madrastra”, la que lo queria mucho al principio y me excluía de sus vidas, ahora ya se ha cansado, puesto que es un niño rebelde y maleducado. En fin, gracias por escuchar.

  80. Alicia: su texto, muy bien escrito, por cierto, transmite resignación y rabia, creo que en él se mezclan las circunstancias de la separación, la nostalgia, el sentimiento de haber sido utilizada, etc. No hay muchas preguntas sino, más bien, la exposición de una situación y de un estado de ánimo. Creo que el meollo es eso de que prefiere tenerlo lejos, siempre que sepa que su hijo está bien. Mmmm, no es fácil. Creo, sinceramente, que debería haber un apoyo profesional, que logre independizar las cuestiones ligadas a los arreglos del divorcio, las cuestiones legales y policiales, de lo que es un estilo personal de hacer las cosas, que le está trayendo problemas a su hijo y el manejo que los padres hacen de ese estilo. Un saludo.

  81. Hola Dr. Lerner. Verá, exponerle mi situación es sumamente difícil porque está matizada por muchas circunstancias y experiencias traumáticas que la conforman. Mi hijo adolescente de 13 años no acata ordenes, no respeta a nadie, le disgusta que le exijan, no va bien en la escuela, es muy respondón e hiperactivo. Lo único que le gusta es que le dejen hacer las cosas a su manera: si se levanta o no, si se ducha o no, si sale a la calle a jugar, el uso del computador. Cree que merece todo, sin dar el nada a cambio y cuando se le exige pone caras y sale corriendo, se escapa si le castiga. En fin estoy casada con otra persona de la cual tengo dos hijas y a ambos nos resulta difícil encontrar una salida, a pesar de que lo estamos llevando a terapia con una sicóloga. Él usa lo que la sicóloga recomienda según su conveniencia, dándole sus propias interpretaciones y queriendo ser él quien dirije la situación. Como en el título de esta entrada, a veces siento odiarle y me da vergüenza porque no es lo normal en una madre. Pero siento ira, rabia, impotencia, ya no sé qué hacer. He pensado amarrarlo, drogarlo con medicamentos para hiperactivos, a ver si logro tranquilizarlo y en cierto modo siento que me estoy desquiciando, como ahora que le escribo ya que él salió a la calle hace horas, porque le pedimos colaborar en la cocina en cosas sencillas. Al mismo tiempo tengo angustia porque vivo en un país que no es el mío sino de mi pareja y tengo miedo que algo le pase.

  82. La verdad, nunca había leído mensajes tan desgarradores. Después de leerlos todos juzgue a cada una de las personas que los escribieron, pero yo estoy igual o peor o mal diferente a todos ellos. Mi hijo tiene 8 años y desde que nació no he sido una buena madre, desde que nació siento que me arruinó la vida en cuanto a libertad y a parte me quedó una cicatriz enorme de cesárea trastornó mi vanidad y no he sido la misma en ningún aspecto, físico o mental. Cada día me siento una versión peor de mí misma. He sido muy irresponsable porque dejo muchas cosas importantes (que se refieren a mi hijo) para después. Durante todos estos años mi hijo ha tenido problemas, en la escuela, de personalidad y hasta de salud. De todo eso me siento culpable. Me separé de su padre cuando él tenía 3 años porque le fui infiel. Lo amo, pero mi sentimiento más grande es la lástima que me causa y la culpa de verme hacerle daño. A veces exploto sin razones, por cosas que no tienen sentido, me justifico por los problemas que tengo a mi alrededor, el dinero, mi nueva relación sentimental y me siento culpable, le pido perdón y trato de explicarle que a veces no me siento bien y que él me hace enojar. Pero le he gritado cosas horribles hasta que llora, no de miedo sino de tristeza y dolor. Y yo hasta parece que lo disfrutara, ya cuando lo veo tan mal entonces me pongo mal también y me pongo a llorar junto con él, pidiéndole perdón. Es como si estuviera loca y luego me prometo a mí misma no volverlo a hacer, pero han sido 3 veces en lo que tiene de vida y tengo miedo de que eso le cause un daño psicológico. Le he preguntado si se acuerda de esos momentos y con dureza en el rostro mirándome a los ojos me dice que sí. He sufrido muchos por esos momentos y me torturo recordándolos, pero no los quiero olvidar para no volverlo a hacer. Hace dos años fue la última vez que lo hice y no quiero ni siquiera relatarles lo que pasó porque me da vergüenza. No lo agredí físicamente, pero sí lo lastimé con palabras hasta el grado que le dije que se fuera de mi casa, teniendo siete años. Soy una maldita estúpida. Me odio a mi misma por eso y él, valientemente, llorando, tomó sus cositas y fue a la puerta pero cuando lo vi tocar la perilla lo detuve. Pensé en suicidarme después de eso pero me falto valor y pensé en que no podía dejarlo solo o a lo mejor simplemente fui cobarde. Pero sufro todos los días por eso. Sé que él lo va a superar porque es valiente, pero yo desde hace dos años no lo supero y a veces me derrumbo en depresión al recordarlo. Pero no quiero olvidar eso. Me volví loca en ese instante, no sé qué me pasó. Tal vez sí estoy loca. Y hoy intento recompensar ese dolor que le causé ese día. Tiene 8 años, es pequeño aun, creo que puede hacerlo pero yo no soy feliz. Y tengo miedo de que mi infelicidad lo haga querer irse con su padre y lo voy a perder.

  83. Leidis: bueno, país que no es el suyo, una recomposición de pareja con dos hijas, 13 años, es una suerte de receta para una tormenta perfecta. ¿Siempre fue así? La verdad no me da muchas pistas y no es fácil dar orientación sobre la base de lo que me dice. Obviamente hay una lucha por el poder y una dificultad para poner y aceptar límites. Me pregunto qué pasaría si se define un par de objetivos concretos y aquello que ocurre si no se cumplen. Por otro lado, usted menciona drogarlo, pero quizá sería importante hacer un descarte neuropediátrico porque en ocasiones la medicación puede tener un resultado positivo. Los sentimientos que uno tiene hacia los hijos no son siempre positivos, a veces pueden ser muy negativos y eso no nos hace monstruos ni malos padres. U saludo.

  84. Teresa: su testimonio es muy dramático, pero creo que debe dejar de estar obsesionada por sus sentimientos de inadecuación y consultar lo antes posible con un especialista. Lamentarse interminablemente y quedarse en ciertos episodios, por más duros que hayan sido, no va a cambiar las cosas. Eso no lo va a poder hacer si no pide ayuda. Es lo mejor que puede hacer. Un saludo.

  85. Gracias por contestarme, Dr. Lerner. Es reconfortante y alivia en parte mi angustia, pues no me siento sola al contar con su ayuda, al saber que otras madres viven situaciones similares y, a veces, más complejas. Wander no es un mal chico, más bien creo que el hecho de ser hijo único durante 11 años le ha creado ciertos recelos al llegar sus dos hermanitas, una de 2 años y otra de 8 meses, pues ambas me demandan mucho tiempo. De hecho, ya no soy la cómplice que era y tampoco puedo consentirle tanto sus caprichos. Ahora estoy en el Perú, con él y mis otras nenas más mi pareja, prácticamente comenzando de cero, vale decir, con muchas limitaciones, por el momento.

    En otro tenor, para darle una idea, me divorcié de su padre cuando Wander tenía 3 años, lo crié sin el apoyo de su progenitor, pero nunca hablándole mal de él. El tiempo pasó y se fue dando cuenta de que no solamente el papá se divorció de mí, sino también de él. Durante un año, estando en la misma ciudad, lo veía raramente y aportaba algo de vez en cuando, cuando yo le exigía. Siempre he sido autosuficiente. Él creció rodeado de mujeres: mi mamá con su carácter; yo, trabajando en otra ciudad y viéndolo cada 15 días; y mi hermanita más pequeña, haciéndose cargo de él en el día a día. Hace 4 años mi hermana fallece: era su cómplice. Yo me lo traigo a vivir definitivamente conmigo y con él a mi madre. En ese lapso conozco al que hoy es mi esposo y padre de mis hijas. Ya, más tranquila, me doy cuenta que lo arranqué de sus raíces, aunque debo reconocer que su rebeldía venía desde mi país.

    Llamaba mucho a la atención, como le dije antes, se salía, no respetaba castigos, no cumplía tareas, iba mal en la escuela. No le gusta estudiar, le gusta el baile, el canto, jugar como todo niño. Ahora está en fútbol, le gusta salir de paseo, pero nada que ver con tareas o responsabilidades, y cuando no se le da lo que le gusta se encara, dice cosas entre dientes y el problema mayor es que miente con mucha facilidad en cosas simples. Estamos trabajando en todo ello. En el fondo sé que no es un mal chico pues no era asi, pero siento y veo que tiene una energía incontrolable y cuando hablo con él me dice que no sabe por qué actúa así. Muchas veces es un bebito y otras más maduro que su edad en sus acciones.

    Así pasan los días mientras estamos viendo a la doctora y pidiéndole a Dios nos ilumine porque de seguir así no tendría un buen pronóstico y eso me destroza por dentro al solo imaginarlo y sentir que he sido una mala madre. Su ayuda es de gran importancia para mí. ¡Gracias por este espacio! ¡Dios le Bendiga!

    • Leidis: no sabe cuánto me alegro que mi respuesta le haya servido. Es cierto que poner en un contexto lo que nos ocurre es sumamente importante, vale decir, escucha a otros que pasan por lo mismo que nosotros no solamente ofrece consuelo, sino que permite entender mejor nuestra situación. La manera en que se describen los problemas, la manera en que se resuelven, nos dan algunas pistas que pueden ser mejores que las ofrecidas por profesionales. Creo que es muy importante seguir con el tratamiento y no olvidar un descarte neuropediátrico, si aún no se ha llevado a cabo. Por otro lado, la mudanza de un país a otro siempre es dura y, sobre todo, con ese detalle del fallecimiento de una tía que era cómplice es relevante. Un saludo.

  86. Tengo una bebe de 11 meses. Le pego desde que tiene 3 y no sé qué hacer. Cuando llora por alguna razón, aunque sea justificada, le doy nalgadas y, a veces, le he llegado a pegar en su carita. Cuando ha dejado de llorar y se duerme, me arrepiento y yo también empiezo a llorar. No quiero que esto siga sucediendo, ya que cuanto más ella crece, han sido más frecuentes las situaciones antes mencionadas. No quiero que ella viva una vida de violencia, está creciendo y creo que antes no se daba cuenta de lo que pasaba, pero ahora siento que llora más por tristeza que por dolor físico. Estoy dispuesta a hacer lo que sea con tal que no vuelva a pasar. Tengo 20 años y mi pareja 29. Él no se ha dado cuenta de lo que está pasando. La adora y no me perdonaría lo que hago. Yo los amo a los dos y no quiero perderlos. Quiero que mi hija sea feliz.

    • María: estoy seguro de que usted ama mucho a su pareja y a su hija. Esto no es un asunto de amor. La pregunta es qué la exaspera. En este caso se trata de una reacción bastante impulsiva y no basada, como en el caso de un niño mayor, en si hace o no lo que uno espera, por ejemplo. Todos, en algún momento de nuestras vidas, cuando no teníamos hijos, nos hemos prometido que seríamos de una manera o no seríamos de otra, quizá en relación con lo que nos hacían sentir nuestros padres con sus estilos y formas de criar. Muchas veces nuestras reacciones, cuando llega el momento de estar frente a un pequeñito, nos recuerdan algunas de las cosas que no hubiéramos querido hacer. ¿Puede haber algo de eso en la situación por la que atraviesa? Por otro lado, creo que compartir con su pareja, por lo menos el que muchas veces pierde la paciencia, ayudaría. No tiene que entrar en detalles. Mire, el trabajo de ser padres no tiene nota 20, máximo 14/15, es un proceso y no es fácil. Un saludo.

      • Mi vida siempre ha sido difícil. María no es mi nombre real. Usé ese nombre para poder decirle lo mal que me siento por la situación que antes le comenté. Siempre he tratado de ser fuerte para soportar los insultos que de niña recibí por el abandono de mi madre. Me dicen que me encargó sólo por un tiempo mientras ella se iba a trabajar. No lo creo porque la familia donde crecí me dijeron que le gustaba la vida de fiestas y hombres. Pienso que es cierto, porque cada vez que yo cometía un error, la que decía llamarse mi abuela me decía que mi madre era una mujer mala, que yo no le importaba y que por eso me había regalado a ellos que no son mi sangre. Se encargaban de hacerme sentir mal a cada rato y por cualquier cosa. Lo peor es que a mi mente llegan siempre recuerdos de que alguien me obligaba a tocar ciertas partes del cuerpo y eso me atormenta siempre y no puedo vivir así. Eso no me permite tener una buena intimidad con mi pareja. Soy una caja llena de malos recuerdos (aunque no recuerdo quién me obligaba, lo único que sé es que era mujer). Mi vida continúa con una adolescencia rebelde: me fui vivir con mi novio a los 15 años. Ahora entiendo que era solamente una niña. Él era mucho mayor que yo. Por razones que desconozco el destino hizo que mi madre regresara a decirme que todo lo que pensaba de ella no es cierto y que la familia donde crecí me robó, que ella tenía la intención de volver por mí, pero que ellos no se lo permitieron. Lo único cierto es que tengo 4 hermanos más que se criaron con diferentes familias. Mi vida actual consiste en criar una hijo con múltiples malformaciones al que amo profundamente y vivir con un buen hombre al que amo con todo mi corazón. Lo único que quiero es ser feliz. Me he propuesto hacer de mi hijo alguien fuerte, audaz, útil, autosuficiente y, sobre todo, una excelente persona. Ayúdeme para saber lo que debo hacer para no vivir siempre con todo lo malo de mi vida.

        • María: lo importante no es si su nombre es o no real, sino que usted es capaz de comunicarse, compartir, contar. Su relato me impresiona mucho. La verdad en el curso de una vida es asunto complicado. Todos tenemos nuestro cuento y lo armamos a partir de lo vivido, y de los cuentos de quienes nos rodean. Es algo que se reformula todo el tiempo. Sí, hay tantas dudas, sobre todo en circunstancias tan complejas como las que le tocaron a usted, con abandonos, robos, molestamiento, etc. Toda verdad será siempre una aproximación y siempre habrá alguien que salga con un dato, un recuerdo, una confesión que la cuestione y la ponga en entredicho. En algún momento uno debe resignarse a eso y mirar hacia adelante. Usted ama, ama profundamente a dos personas y está comprometida con su hijo y su pareja. La idea es que lo que ustedes viven ahora, la verdad que están construyendo juntos, permitirá que el futuro sea razonable. Obviamente, una reconciliación con las fuerzas de la vida puede requerir una intervención profesional, pero eso es una decisión que usted tiene que tomar. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  87. Le agradezco profundamente me comprenda y no me juzge. La verdad siempre aparento estar feliz y contenta, pero en mi corazón siempre hay temor, coraje y resentimiento. A veces estoy enojada y ya ni sé por qué. Siempre reacciono violentamente y como cuido dos sobrinos, siento que no quiero ni que me hablen. Sobre todo me molesta que llore mi bebe. Sé que en usted he encontrado alguien con conocimientos para ayudarme a sanar. Solamente le hago una pregunta: ¿Por qué usted no me considera un monstruo cuando le cuento que pierdo el control cuando llora mi bebe? Siento que si se lo cuento a otra persona me va a juzgar. Le envío un saludo y un abrazo, ¡muchas gracias!

    • María: ni mi estilo ni mi trabajo son juzgar a las personas. Percibo mucha tristeza en sus palabras y quizá, independientemente de las duras circunstancias que le han tocado vivir, usted sufre un cuadro depresivo. Muchas veces consultar y descartar la necesidad de medicación antidepresiva es una buena idea ya que muchas cosas pueden explicarse por desequilibrios bioquímicos y no porque las personas son malas o monstruos. El llanto de un bebe, por otro lado, es uno de los estímulos más desagradables para cualquier ser humano y eso es lógico ya que moviliza a los adultos para ayudar a un pequeño que está sufriendo hambre o frío o lo que sea. Hágame caso, quizá una consulta para ver si necesita medicación es una salida interesante. Un saludo y gracias por sus palabras.

  88. Un post corto pero enorme en el mensaje y recomendación. Imperfectos seres humanos como somos, nos convertimos en imperfectos padres y en ocasiones, no vemos más allá de nuestros propios malestares, resentimientos y frustaciones; ocasionados por nuestras propias imperfecciones. De todas maneras se hace necesario respirar hondo, mirar objetivamente lo sucedido y no dislocar el hecho de la persona que lo ha hecho. La autoestima de nuestros hijos se ve seriamente mermada (y a veces difícil de recuperar y hasta costosa de recuperar) cuando no vemos más allá de nuestros propios desahogos de animal. Gracias

    • Marcel: bueno, sí es importante respirar hondo a veces y reconocer que nuestros hijos pueden despertar en nosotros pasiones no necesariamente positivas. Pero reconocer eso no significa pasar al acto y descontrolarnos. Un saludo.

  89. Mi hijo adolescente me odia. Solo pide y pide. De cada dos palabras una suele ser: imbécil, idiota, etc. Me dice que lo he educado mal. Le he dado todos los caprichos que ha querido porque el niño de pequeño montaba numeritos, me daba auténtica vergüenza y prefería que pensaran que yo era una madre consentidora a que pensaran que él era un malhablado y malcriado. Trabajo muchas horas para que nada nos falte y él no lo aprecia. Llega mi cumpleaños y nunca se acuerda. Pero sí se acuerda del de los padres de su novia, a la que sin permiso alguno ha instalado en nuestra casa. No ayudan en nada, no limpian su habitación, no recogen su ropa, no cocinan a menos que lo haga yo o su novia. Delante de sus amigos me degrada, y su novia lo consiente. Con los padres de ella se van a comer y aunque los ven poco, pasan un tiempo agradable. En mí descarga todas sus frustraciones. Estoy empezando a odiarlo. Hasta temo decirle algo por no oír alguna de sus lindezas. ¿Qué puedo hacer? Estoy agotada de tanto trabajar y él eso no lo ve. Por las madrugadas aprovecha para empezar una discusión. Es agradable con casi todo el mundo menos conmigo.

  90. Hola Roberto. Tengo 4 niños: 3 varones y una niña. Estoy recién separada del padre de mis dos hijos menores y desde estonces estoy con cierto coraje hacia mi hija pequeña. La quiero muchisimo, es solo que es demasiado inquieta y molesta a sus hermanos, y en especial al mayor, que, al tener un grado de autismo, es menos tolerante que los demás. Me preocupa el hecho de que es tan inquieta y curiosa, habla mucho y me confronta demasiado. Es demasiado desafiante al punto que me enoja tan solo escucharla porque me parece que va a salir con una de las suyas. Sé que no soy mala madre, amo a mis hijos y me encanta su compañía, pero no me gusta sentir tanto coraje hacia ella. Me preocupa que su hermanito de año y medio termine comportándose como ella, ya que el comportamientode ella es una conducta imitada del hermano mayor, pero con un carácter más desafiante.

    • Hola Lourdes: bueno, en primer lugar, no tengo ninguna duda de que no eres una mala madre. Por lo que cuentas, hay una situación compleja desde el punto de vista familiar. Creo entender que hay dos niños de un compromiso anterior y dos del que acaba de terminar, ¿correcto? Por otro lado, me dices que temes que el de un año y medio imite a la niña, que a su vez imita al mayor, aunque es más intensa en su confrontación. Eso deja al segundo, que, también entendí, espero que correctamente, tiene un cierto grado de autismo. Hay, entonces, varios factores, cambios, etc. Hay personas que somos más intensos, más confrontacionales, que otros y eso tiene aspectos positivos y negativos. Creo que siempre hay que poner las cosas en una perspectiva global: si un niño avanza en lo académico, tiene amigos, está más contento que triste, etc., ok, uno puede pensar que tiene un estilo determinado y tratar de enseñarle a minimizar lo negativo de ese estilo y acrecentar lo positivo (¿a quién se parece ella?), pero no todo es imitación. También hay que tomar en cuenta que un niño que está dentro del espectro autista (¿hay un diagnóstico?) plantea problemas complejos a sus pares, vale decir, los hermanos. ¿Qué información ha recibido ella acerca de las limitaciones de su hermanito? Finalmente, Lourdes, piense un momento, ¿qué es exactamente lo que le irrita en su niña (no es ningún crimen sentirse irritado con un hijo, es más, es casi inevitable), pare un momento, ¿qué asocia con esa irritación? Criar cuatro hijos de dos parejas (¿tiene usted ayuda, qué presencia tienen los padres?) es un asunto que tiene muchos bemoles. Lo mejor para estas fiestas y no dude de seguir en contacto conmigo.

    • C: creo haber contestado todos los comentarios y también las preguntas hechas al correo privado. No es ninguna molestia, pero quizá me puede copiar lo que mandó. Soy yo quien le pide disculpas.

    • C: no es ninguna molestia y esas cosas pasan, pero me encantaría poder orientarla y quizá usted puede volver a colgar su comentario o mandarlo al correo privado. Contestaré con mucho gusto. Un saludo.

  91. Estimado Roberto, tengo 3 hijos: de 16, 12 y 4. Desde que nació mi primer hijo, supe, por su comportamiento, que sería una tarea difícil. Cuando bebe se dejaba caer al piso cuando lo cogíamos, lloraba por todo. Su crianza fue buena, lo cuidaba su abuela mientras yo y mi esposa trabajábamos. Pero notamos que su comportamiento cambió drásticamente a los 14. Se puso irreverente, embustero, cuentista. Lo expulsaron de la escuela por deficiente, a pesar de que había salido en el cuadro de honor en los pasados grados. Conoció a una joven de 14 por Internet cuando él tenía 15. Se fugó de la escuela para verse con ella en su casa. La embarazó. Hoy día tiene 16 y una hija de 7 meses de edad. Nos costó ir al tribunal, pagar un abogado para que no lo metieran preso por violación técnica. Pero nunca pronunció las palabras “gracias por ayudarme”. Nos roba dinero y pertenencias, miente constantemente, llega a la hora que le da la gana, y cuando lo amonestamos, se pone vulgar, irrespetuoso, levanta el tono de su voz y un día se puso manisuelto y se atrevió a empujar a mi esposa. Yo intervine y me impidió el paso a su habitación. Me apretó el brazo y me empujó hacia afuera, cerrándome la puerta en la cara. Ahí perdí la cordura y le di una cachetada que respondió y terminamos a los golpes los dos. Mi esposa nos separó y juro que fue lo mejor que pudo pasar porque quería era arrancarle la cabeza de la rabia que tenía por hacerme sangrar por la nariz. Desde ese día mi hogar y el infierno son semejantes. Ya no hay paz, todo lo que hace es pedir, coger nuestras cosas y venderlas, no arregla su habitación, etc. Lo sacaron de la escuela por 14 ausencias, se la pasaba cortando las clases. Hoy en día lo matriculé en el proyecto Casas para que termine el 4º año y pueda independizarse. Como puede ver, estoy loco por que se se vaya de mi casa para que ese mal ejemplo no lo aprendan los otros dos hijos. Por esto y por muchísimo más es que odio a mi hijo, ya no lo veo como mi hijo, sino como a un impostor al cual tengo que estar vigilando para que no robe mis cosas. Tengo cámaras de seguridad y candado en mi cuarto, para proteger mi propiedad de mi hijo. ¡Qué lamentable! ¿verdad? Deseo saber cómo legalmente lo puedo sacar de mi casa.
    Ya hemos ido a trabajadores sociales, psicólogos, iglesia y todos nos dicen que somos buenos padres, que el problemático es él. Pero ¿cómo resuelvo este problema? Es lo que nadie responde. Espero sus comentarios.

    • Hola Francisco: no sé qué ocurrió, pero ya estamos en contacto. Su relato me apena y creo que los sentimientos que usted experimenta son intensos y perturbadores. Usted refiere que desde el inicio supo que la cosa venía difícil, vale decir, no es algo que irrumpió como una tormenta en un cielo tranquilo, súbitamente. Imagino que consultó antes que su hijo tuviera 14 años y sería interesante conocer el diagnóstico o los diagnósticos que produjeron esas consultas. Obviamente hay problemas serios en el control de impulsos, dificultad para ponerse en el lugar de otros, etc. Con respecto a las cuestiones legales, me temo que no tengo nada que decir y que está fuera de mi campo de especialización. Lo que yo haría es definir la necesidad de una consulta profesional, tener un diagnóstico ya que lo que usted cuenta está en el campo de las descripciones y atribuciones de maldad, ausencia de sentimientos, etc. Una persona enferma puede crecer dentro de un ambiente adecuado, pero es más fácil manejar las cosas si uno las define en términos de enfermedad que en conceptos morales. Yo no puedo decirle cómo sacar a su hijo de casa, pero también sé que ese no puede ser el objetivo. El objetivo es cómo hacer para que el joven se cure, o la familia pueda tratar mejor los problemas. No deje de estar en contacto conmigo.

  92. Escribi un comentario para que me ayudes Roberto y lo sacaron de la página. ¿Qué sucede? Los cuentos a veces no son tan lindos para algunas personas, pero esa es mi realidad. Necesito tu apoyo en esto.

  93. Nunca planee tener a mi hija. Cuando mi pareja supo que estaba embarazada, su reacción no me gusto, aunque él estaba eufórico y, sin dudarlo, me abrazo. El problema es que mi hija tiene dos años y he escondido desde el principio el sentimiento real que tengo por ella. Esto es desnaturalizado, pero no sé si en realidad soy su madre. Aunque lo soy biológicamente, no me creo capaz de serlo. Sabiendo que está creciendo y que pronto entenderá que no soy como las mamás que lo tienen todo para sus hijos. A veces ni la quiero ver. Cualquier otra madre diría que soy una persona de lo peor, pero sencillamente mi vida cambió de extremo a extremo desde que la tengo. No diré que no la amo porque ese sentimiento es imborrable para el ser humano con sus hijos, es sólo que al mismo tiempo hubiese deseado tenerla en otra circunstancia, en otro tiempo.

    • No me cuenta mucho de las circunstancias de su vida. ¿Viven juntos con el padre de su niña?, por ejemplo. Lo que está claro es que su hija le cambió la vida (lo cual es indudable) y que no la quiso tener en ese momento. Además, que tiene usted sentimientos ambivalentes frente a ella (es algo que todos los padres tenemos). Entonces, quizá está idealizando lo que significa la maternidad, lo que uno “debe” sentir, quizá no es tan diferente como piensa. Le ruego que me cuente un poco más de su relación con ella, en la vida cotidiana. Un saludo.

  94. Hola. Por todo lo que me está pasando en estos momentos, decidí buscar ayuda y encontré esta página. Solo espero tenga tiempo paracontestar. Tengo un hijo de 4 años, soy madre soltera sin ningún apoyo del padre desde que salí embarazada. Mi hijo en lo que cabe es un buen niño, pero a veces tiene unas actitudes realmente estúpidas y yo no soy una persona con mucha paciencia. A veces siento que hace las cosas que no quiero que haga a propósito, como estar comiendo y, de repente, querer vomitar hasta que lo consigue solo para no comer. Eso me lo hace todos los días. No me obedece por estar viendo televisión. Lo castigo no dejándolo verla y hace berrinche y trata de golpearme y eso me enoja y lo pongo en su lugar con unas nalgadas. Después me escupe y le pego en su boca para que no lo vuelva a hacer. Son muchas cosas que ne hace sentir, hasta pensar que sería mi vida sin él: libre, y me siento a los segundos mal por pensar así. Pero cuando estamos en algunos lugar importante grita, corre, brinca, me habla para que yo me distraiga. En fin tantas cosas que me colman la paciencia y me vuelvo loca. Tengo mucho miedo y tristeza de sentir todo esto por él, porque lo amo, es mi hijo, pero me descargo contra él. Tal vez de ser madre soltera sin haber planeado este futuro para mí, sin pareja, sin un apoyo. Necesito ayuda psicológica, no quiero sentirme así contra él. Sin duda es lo más hermoso que tengo y debería estar agradecida con Dios por dármelo sano, pero no sé qué pasa conmigo. Soy una mala madre

    • Ana: el nombre elegido por usted para su dirección electrónica dice mucho. ¿Se siente usted huérfana? En su texto es como si solamente estuvieran usted y su niño. Imagino que hay más personas en su entorno, quizá no pareja, pero padres, tíos, abuelos, hermanos. Creo que es muy importante mirar alrededor y reconocer con quién contamos para criar a nuestros hijos, que siempre es una tarea colectiva. Usted es una madre suficientemente buena, que es lo mejor que se puede ser, con o sin pareja, y adora a su hijo. Pero todos los papás y mamás tenemos sentimientos complejos y muchas veces negativos hacia nuestros amados niños. Criar es frustrante también y uno debe comenzar por aceptar que puede adorar y también sentir rabia. Me da la impresión que hay una suerte de lucha por el poder, de competencia permanente a ver quién manda a quién. Sí, sería bueno que usted consulte para poder encontrar en sí misma y en su entorno lo que puede desatar el nudo. No me dice nada de si vive con otras personas, de cómo funciona su niño en el nido, si usted trabaja. Esas informaciones me ayudarían enormemente. Un saludo.

  95. ¿Qué les pasa a estos progenitores? Escribo progenitores pues me parece increíble lo que leo en algunos comentarios (la tal Teresa se pasó con “me arruinó la vida en cuanto a libertad…”). ¡La felicidad de ser padres o madres es algo invalorable! Tal vez se les olvide una gran verdad: que en el camino del vivir sus hijos tendrán enemigos, personas hostiles que les harán frente y con eso ya tendrán bastante con que luchar. Las madres y los padres deben amar (que no es lo mismo que engreír) a sus hijos para poder así ayudarlos en su desarrollo por la vida. El amor transforma a las personas, hace que una persona odiosa se vuelva bondadosa. Los niños y jóvenes al ser amados se vuelven amables, tiernos. Como último recurso se puede rezar a Dios para que nos ilumine la mente y sepamos cómo actuar.

    • Hola Claudio: el amor, en efecto, es algo que eleva, transforma y da sentido a la vida. Sin embargo, las relaciones más significativas, intensas e íntimas —como entre padres e hijos, pareja, etc.— siempre son ambivalentes. Hay lugar para los sentimientos negativos, coexisten con los positivos y tienen un lugar. Justamente es dentro de esas relaciones maravillosas, pero muchas veces llenas de tensión, rabia, que el manejo de los conflictos nos enseña y nos hace crecer. En ciertas circunstancias, las personas podemos sentirnos abrumados y actuar con impulsividad. Una vez que entendemos la coexistencia de lo positivo y negativo en el amor, las cosas suelen calmarse. Agradezco su contribución. Un saludo.

  96. Hola. Estoy pasando una situación muy difícil: Tengo una relación horrible con mi hijo mayor de 8 años. Desde que falleció mi hija hace 2 años todo cambio. Me molesta verlo, me molesta que me hable, me molestan sus actitudes. Aunque a veces nos llevamos bien. Estoy desesperada porque lo amo, él es mi vida, es lo más importante. Hoy tengo otro bebé, tiene 6 meses, pero no me pasa lo mismo. Mi hijo mayor ama a su hermanito y yo a veces no quiero que ni se le acerque. ¡Ayuda por favor!

    • Hola Mary: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado en responder, sobre todo en su caso. Mire, la familia ha vivido una tragedia. Usted no me da ninguna información al respecto, pero la pérdida de un niño es algo muy duro, complejo. Su hijo tenía 6 años. No sé cómo ha sido el proceso de duelo, pero, a veces, el que sobrevive concentra sentimientos contradictorios por parte de los demás. Luego ha habido el embarazo a los 6 meses, si he sacado la cuenta bien, de la muerte de su niña, el parto y todo eso. Es un montón de sentimientos, de preguntas, de fantasías. En su caso, aunque me gustaría que me cuente más sobre las circunstancias, sobre qué quiere decir llevarse mal (usted me cuenta sentimientos que usted tiene, pero ¿cuál es su conducta?, ¿cómo se manejó la información con respecto de la muerte de la niña?, etc.), me parece que consulte con un especialista que pueda profundizar en el proceso de duelo en general, juntar a su hijito y a usted, etc., sería lo indicado. Le ruego que no dude en seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  97. Tengo dos hijos: uno de 2 años y 11 meses y otro de año tres meses. Cuando me di cuenta que me dejaba llevar por el estrés de criar a dos hijos pequeños dejé de gritarle a mi hijo mayor. Pero a veces caigo nuevamente. Mi hijo pequeño quiere que lo cargue todo el tiempo y no deja que lo haga su papá y llora mucho. Mi esposo está con ellos toda la tarde y yo toda las mañanas, ya que mi turno es en la tarde. No sé qué hacer ya que todo el tiempo siento que fallo y no soy muy buena madre en ese sentido. También trato de distraer a mi hijo mayor jugando o bailando con él, pero a veces estoy exhausta y no puedo, por lo que él ve televisión. No sé si estaré haciendo bien.

    • Hola Milagros: comencemos por lo más fácil. No tengo duda de que usted es una madre suficientemente buena, que es lo mejor que podemos hacer. En efecto, criar dos niños próximos en edad no es sencillo. Hay demandas de los dos, búsqueda de diferenciarse, exigencias de atención. Cuando usted me dice que el papá está con el niño en la tarde, debo pensar que el surto de cargarlo no es tan importante, ¿qué pasa? A veces uno debe dejar a los bebés en un corralito, cuna, no sé, y dejar que se las arreglen jugando con ellos mismos, o jugar con ellos en el suelo. Terminan acostumbrándose y no buscan estar todo el rato en brazos. Quizá usted se angustia y se siente culpable. No se trata de distraer, se trata de estar con los niños un rato y está muy bien que puedan hacer otras cosas, entre ellas ver TV. NO dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  98. Hola, cómo está. Tengo 3 hijas: 10, 9 y 2 años. Mi matrimonio es excelente y amo a mis niñas. Claro, a veces me hartan como a cualquiera. El problema surge con la mayor. Desde que empezó a socializar a los 2/3 años, empecé a notar cosas raras. He llegado a pensar que es una niña con síndrome de Asperger. Era muy alegre y dulce pero su comportamiento social es muy raro: no respeta los espacios personales, hace comentarios fuera de lugar, hace lo que le da la gana y a veces parece sorda. Se aísla o, por el contrario, es entrometida, parece estar siempre fuera de órbita y noto que los demás la miran extrañados. Ahí surge mi enojo brutal. Dejo de ser una madre normal porque ya he perdido la paciencia, le digo cosas espantosas, tratando de hacerla entender, quiero que sea normal, quiero que no tenga que aislarse ni que la aíslen los demás. Siempre tiene buenas intenciones, pero hace desastres, lo que afecta gravemente mi relación con ella. Ha dejado de ser alegre, ahora anda aburrida y desanimada, quizá sea la edad, pero eso se suma a los problemas mencionados. Encima, en ese contexto caen las otras dos niñas que se ven afectadas por mi manera de enojarme. Grito cosas horribles y a veces digo que quiero irme. Y lo peor es que es cierto. Y en ese sube y baja la niña crece y siento que más allá de su problema yo estoy dejando una huella dolorosa y eso me hace sentir muy mal. La responsabilidad de hacer de ellas personas felices se me hace una carga muy muy pesada. Tengo una cita para evaluar su comportamiento con una psicóloga esta semana. Pero siento que tal vez sea yo quien deba ser evaluada.

    • Hola Andrea: su texto es preciso y tiene mucha capacidad para describir las circunstancias. Vamos a lo más fácil: sí, uno se desespera y pierde la paciencia; y, sí, a veces quiere irse y desaparecer. Dos hijas seguidas y una 6 años después no es algo sencillo. Lo primero que debe hacerse es evaluar a su niña. Sí, está en un momento de transición, es el final de la niñez y pasa a otra liga en la que el manejo de las sutilidad de lo social e interpersonal es muy importante. Justamente un área en la que ella, según su descripción, siempre ha tenido problemas. Yo no puedo decir Aperger u otra etiqueta, pero lo que me cuenta sí requiere de una mirada profesional. Lo otro es sus reacciones, más aun si existe una condición en su hijita. Gritar y decir cosas horribles simplemente no es eficaz y, además deja un sabor amargo. Creo que en el mismo trance de evaluar a su hija, cuando haya claridad en cuanto a lo que tiene, usted podrá poner en un contexto sus propias reacciones y recibir una orientación al respecto. Por favor, cuénteme que sale de la evaluación y no dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  99. ¿Roberto? ¡Mil gracias por contestar! Es reconfortante ya que cuando uno expone sus problemas en Internet, normalmente es como lanzar un globo al aire. ¡Qué me lo devuelvan es maravilloso! Saludos y seguro le contaré como van las cosas. Mis hijas merecen el cambio que estoy dispuesta a realizar.

    • Hola Andrea, sí, soy yo. Lo que me dice es muy bonito y, claro, saber que alguien escucha y responde es, justamente, lo hermoso de la comunicación humana. Lo mismo siento cuando me responden. No dudo que hará los cambios necesarios y espero con mucha expectativa que me cuente sonde las chicas. Un saludo cordial y no deje de estar en contacto conmigo.

      • Hola Roberto, ¿cómo estás? Bueno, por fin tengo el diagnóstico: mi hija padece “desórdenes de la emoción”, ciclotimia. Para explicarlo podríamos decir que es como ser bipolar, pero mucho más leve. Ante una situación emocionante ella tiende a ponerse eufórica y descontrolada, hace una explosión de energía que no puede dominar. Luego sobreviene el decaimiento o depresión: está muy triste o, simplemente, aislada, bloqueada, y no puede seguir relacionándose con los demás. El tratamiento que propone la psicóloga incluye Yoga para que aprenda a manejar su cuerpo y su respiración, sesiones de terapia donde se le enseñará pautas y estrategias de comportamiento, sesiones para nosotros, los padres, para aprender manejo de adolescentes, y recomienda flores de Bach como ayuda adicional y, según, ella muy efectiva. Ojalá así sea porque hemos comenzado con todas sus indicaciones. Como anécdota, quiero contarte que ayer, cuando fui a buscarla al Yoga, me dijeron sutilmente que no la lleve más porque se levantó unas 4 veces durante la clase, fue a tomar agua y regó todo. En fin, no es como apretar un botón y listo. Empieza una larga expedición en busca del tesoro que existe dentro de mi niña, y así lo tomaré: como una experiencia de aprendizaje, esfuerzo y paciencia que, de seguro, dará buenos resultados. Estoy tranquila porque ya tengo un mapa con el que guiarme, y como consejo a otros papás, les digo que no se queden con los brazos cruzados. Si un niño es problemático, es porque tiene un problema, no los dejemos solos. Un abrazo.

        • Ok, Andrea, me alegro que tengas un panorama más claro. Siempre que existe una hoja de ruta, las cosas se ven mejor, hay tareas específicas, plazos, etc.Todo lo que sea una mejor relación con nuestro cuerpo es muy importante: la meditación, respiración, el reconocimiento de los procesos corporales, son algo vital y tienen un impacto marcado en el ánimo de las personas. Aunque no mencionas terapia farmacológica, siempre hay que tener esa opción abierta. Pero en este momento tienes claro qué hacer y esperar. Te ruego me mantengas al tanto. Un saludo y mucha suerte en el camino que has iniciado.

  100. Es bueno saber que es normal tal frustración final, que, como nos has explicado, se resume en un mal uso de la comunicación. No haber sido claros, desde un principio, en verbalizar con sustento por qué nos molesta tal o cual comportamiento. Gracias por hacer notar que hay cólera en la madre ante infinitos comportamientos, sí, pues, muchas veces inexplicables. ¿Y hasta qué punto apañar o darse por vencido y asumir tal molestia como inmodificable, como “así es”. Mi padre decía: “gringuita, el que se cansa la pierde”. Jaja, lo único que sé que todo esto es difícil en la práctica, que los hijos están con genes del padre y la madre, buenos y malos y en ese mix tenemos que “formar”, a veces con pocos recursos monetarios o morales. De todas maneras gracias por tu nota y tu guía profesional.

    • Gracias a ti por tu comentario, Mónica. Sí, aceptar que la tarea de criar trae frustraciones, provoca a veces sentimientos feos, es parte de poder hacerlo razonablemente bien. Ojalá sigas aportando en este espacio. Un saludo.

    • Un placer, Milagros, no sabe cuánto me alegra haber podido ayudar. Es la idea: que a través de un diálogo podamos comprender mejor a nuestros hijos y la tarea que tenemos frente a ellos. Ojalá sigamos en contacto. Un saludo.

    • Gracias, muchas gracias Guadalupe, por su apoyo y aliento. Ojalá pueda usted seguir leyendo las columnas y aportando con sus comentarios y sugerencias. Un saludo.

  101. Hola Roberto. Mi hijo tiene 14 años y no lo soporto. Hace rato ya que vengo sintiendo rabia contra él. Sé que soy pesada y gritona, pero él me tiene harta y hasta hoy que nos sentamos a almorzar a la mesa sentí abiertamente odio por y ganas de no verlo más. Me irrita a tal punto que quisiera decirle mil cosas y le veo mil y un defectos. Es todo lo que desprecio de las personas. A pesar de eso me inquieta y me da pena sentir estas cosas por mi propio hijo. Ya no sé qué hacer, no sé cómo actuar. Me siento desesperada y cansada de todo. Gracias por leerme si es que lo haces.

    • Hola Carolina. Permíteme comenzar por tu última frase: “Gracias por leerme, si es que lo haces.” Es posible que se trate de la resignación porque muchas veces confiamos en vano que alguien mos va a escuchar y que va a responder. Es cierto que con frecuencia no hay respuesta, pero como que me hace sentir que hay un estado de ánimo de tu parte sin mucho optimismo en los demás. Quizá los sentimientos negativos hacia tu hijo son una forma de cubrir una tristeza, de que se esconda detrás de tu rabia. Seguramente tu hijo tiene defectos y todos, absolutamente todos los padres tenemos rabia y hasta odio por nuestros hijos, pero como que detrás del exceso en los tuyos hay inconformidad contigo misma. Quizá estoy escribiendo tonterías, pero es lo que me hace sentir tu texto. No hay una situación concreta, es algo masivo y sería bueno que pudieras definir ese estado de ánimo con un especialista. Te ruego que no dudes en seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  102. ¡Saludos! Me impresionó el título ¿Cómo podemos odiar a un hijo? Si lo llevamos 9 meses en nuestro vientre cuidándolo desde el mismo instante que sabemos que estamos embarazadas. Pero, es cierto: a medida que ellos van creciendo experimentan cambios en todos los aspectos. Uno es el cambio de personalidad, no porque estén locos o tengan algún trastorno. Simplemente van definiendo su estilo. Tengo 3 niños: una de 15 años, el varón de 13 (el hermano sandwich), y la pequeña de 10. Soy divorciada y por mucho que lea y me instruya sobre el tema, mi hijo varón es todo un personaje. Es hijo, hermano, sobrino y nieto del medio. Entiendo perfectamente que él quiera imponerse ante las hermanas. No debe ser fácil ser el único varón y, de paso, el del medio; pero tratar de imponerse ante mí, a no hacer caso, creo que jamás se lo permitiré. Mi hija mayor pasó por esa etapa, aunque fue totalmente diferente. Sé de ante mano que no puedo esperar manejar las etapas de cada uno igual que como lo hice con la mayor porque todos son diferentes. Con él necesito grandes dosis de sabiduría y paciencia porque, a veces, la pierdo, como hoy. Desde ayer temprano le pedí que arreglara la mochila para el colegio, aunque ya no debería recordárselo, me siento bien haciéndolo. Le entró y por un oído y le salió por el otro. Esta mañana tuvimos una situación bien desagradable por esa tontería y así como esas, muchas. Y todo se debe a su falta de interés en hacerme caso. Me descargué muy fuerte con él, él se quiso imponer como el macho alfa y por supuesto la autoridad (yo) se impuso, y todo terminó en llanto. Pero creo que fue más por soberbia de parte de él. Y aquí estoy con bastante sentimiento de culpa porque lo que menos quiero es dañar su autoestima. Ingresé al Blog buscando un poco de sabiduría. ¡Gracias!

    • Hola. Criar hijos es algo complejo, también cuando tenemos detrás nuestro miles de años de experiencia como especie y, en las últimas décadas recetas y gurú que pretenden ser infalibles. 3 chicos alrededor de la pubertad/adolescencia, divorciada, bueno, es una tarea llena de retos, demandas, expectativas, logros y, sin duda, también frustraciones. Justamente la gente que más queremos es por la que podemos sentir sentimientos negativos, encontrados, que no invalidan nuestro amor y entrega. Al final, hay que ver el balance: ¿es un chico que tiene un desempeño aceptable en el colegio, socialmente fluido? Creo que uno debe escoger sus peleas y daría la impresión que usted está demasiado centrada en quién manda a quién. Por su edad, por ser el único varón en casa, de hecho él va a buscar confrontarse y yo no me involucraría en enfrentamientos alrededor de lo que usted misma define como tonterías. La mochila es problema de él y si no la tiene lista, pues, que se las arregle, ¿no? Nuevamente, usted no me dice mucho sobre su desempeño en general, la presencia del padre y la relación que tienen con él, etc. Yo creo que uno debe trasladar responsabilidad, negociar acuerdos en los que cada quien sepa que se espera y, sí, algunas reglas, pocas, no negociables. No olvide que antes que hijo, hermano, nieto, sandwich, es, pues, simplemente él. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo y espero que tenga un 2015 gratificante.

  103. Hola. Tengo un hijo de 13 años. Acaba de entrar a secundaria. No es buen estudiante. Su padre casi no lo frecuenta pues nos divorciamos y él tiene 3 hijos de otro matrimonio. El niño dice que no lo queremos y, la verdad, es que siento odio por él. Pocas veces siento amor. Frecuentemente tengo ataques de histeria con él porque es mal estudiante, roba dinero a los miembros de la casa y dice demasiadas mentiras todo el tiempo. Me irrita demasiado la mentira y le pego, hasta lo he pateado y me dice ya no le duelen mis golpes. El padre no se involucra en su educación, lo ve una vez al mes o cuando el niño le habla que venga por él. A veces pienso por qué no lo aborté. Cuando era más pequeño lo lleve a un psicólogo y me dijeron que es un niño muy sociable y que es inquieto, pero no tiene problemas (cuando tenía 4 años). Lo he tenido en clases de todo, pero para nada es bueno, se aburre de todo. Lo que a él más le gusta es jugar con niños de su edad. Yo me la paso trabajando, casi no le hago caso, me mandaron llamar de la secundaria y me dicen que necesita atención porque siempre está tratando de llamar atención de todo el mundo. Yo ya no quise tener hijos, ni pienso volver a embarazarme jamás, por eso deje a mi pareja actual y la verdad no quisiera que mi hijo fuera un vago drogadicto o algo peor. Vivimos con mis padres y ellos sí hablan con él, pero no entiende. Otro error que yo he cometido es que siempre me he preocupado por los bienes materiales y le he dado casi todo lo que quiere pero no ha sabido ganarse las cosas.

    • Hola. Creo que va a tener que hacer un esfuerzo por encontrar las cosas buenas que tiene su hijo. Todos las tenemos. Es posible que usted no haya buscado estar en cinta o no le sea sencillo administrar las relaciones entre usted y su hijo, o le cueste mucho separar al niño de otras circunstancias, historias, problemas con las que él no tiene nada que ver. Quizá sería bueno que usted tuviera un proceso de esclarecimiento, una terapia o como quiera llamarla, para entender mejor su rabia. Al final, la situación que ustedes viven solo deja perdedores y eso es una pena. Los problemas de aprendizaje y académicos no se arreglan con castigos de ningún tipo. No todo es el aspecto académico. Creo que en este caso, hacer una recomendación no tiene sentido, salvo que deberían consultar con un especialista que pueda desatar los nudos que los están haciendo sufrir a todos. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  104. Dr. Lerner, desde ya gracias por la respuesta que pueda dar a mi comentario. Vivo en un condominio con mi esposo y mis dos hijos. Mis padres, mi hermano menor y mi hermana también viven en el mismo condominio en distintos departamentos, cada uno con su familia. Ellos siempre se reúnen, pero a mí no me participan, sólo en raras ocasiones como cumpleaños o fechas importantes, pero otras fechas no. A veces voy a visitar a mis padres y encuentro a mi cuñada allí, ella es muy bien tratada como hija y yo me siento una desconocida. Anoche fui a la casa de mis padres a saludarlos por Pascuas. Estaba mi hermano con su familia. Cuando íbamos a sentarnos a tomar lonche, siento la mirada de mi madre, volteo y me doy cuenta que su mirada hacia mí era de odio, mi hermano también se dio cuenta. Le pregunté: “¿Por qué me miras así?”, y le dije a mi hermano, “es por esa razón que no quiero venir a visitarlos”. Mi madre iba a decir algo y mi hermano le dijo “¡mamá!”, y ella se quedo callada y luego la vi que estaba queriendo llorar. No es la primera vez que me he dado cuenta de esa mirada fea. Cuando yo estaba en cama por un esguince, ella y mi padre fueron a visitarme y también me di cuenta de esa mirada pero no le dije nada, y me prometí que si en otra me doy cuenta de eso, le diré en su cara esté quien esté. Y así fue. Me duele que mi madre tenga ese comportamiento conmigo de esa manera, no sé por qué lo hace, si yo he vivido con ella hasta hace 6 años (mi vida allí era horrible), hasta que conocí a un buen hombre que me sabe valorar y me ama, con quien tengo un lindo niño. Me casé con él con una hija que hoy tiene 18 años y él la quiere como propia. Por ese lado me siento muy feliz, pero por mis padres sufro mucho. No sé qué hacer para que la situación cambie. Ayúdeme, por favor.

    • Hola Liz. Imagino que debe ser muy difícil sentirse puesta de lado o tratada de forma diferente, especialmente cuando hay una cercanía física tan grande como vivir todos en un condominio. Ahora bien, en estos casos, cuando usted me refiere actitudes de otras personas —rechazo, marginación, etc.—, es muy difícil orientar. Claro, uno puede recomendar hablar con las personas, exponer lo que uno siente —es mejor decir que uno está apenado porque tal cosa, antes que decir que el otro lo mira mal—, abrir un espacio de tolerancia, pero imagino que lo ha tratado de hacer. Usted no me cuenta algunos datos que quizá sean importantes: el papá de su hija de 18 años tiene presencia, se casó y divorció, por qué dice que su vida hasta hace 6 años fue horrible? Quizá sus respuestas me darían más pistas. Me alegra, por otro lado, que haya usted encontrado una pareja con la que educan dos hijos. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  105. Hola. Antes que todo mil disculpa si a alguien molesto con mi comentario, pero, de verdad, estoy desesperada, no sé qué hacer, pues mi hijo de 7 años sufre de TDAH y ya lo tengo en control con diferentes especialistas. Recibe Atomoxetina, 25mg, hace dos años. Siento que nada funciona y que cada día que pasa es peor. Tanto que en cada lugar que visita siempre hay quejas (abuelos, colegio, planes vacacionales, hogar, futbol, etc.). Siento que lo odio y que no quiero estar a su lado, pues no me da oportunidad de olvidar su mal comportamiento. Su padre, quien vive con nosotros, tampoco lo tolera y ya me manifiesta lo mismo que yo: siente odio. Pero así como siento eso, también siento amor infinito al verlo dormir. Es cuando me provoca abrazarlo besarlo y decirle lo mucho que lo amo. Pero el resto del tiempo, lo único que deseo es ahorcarlo. Me siento muy frustrada porque como docente de preescolar, tengo 25 niños en edades comprendidas entre 3 y 4 años a cargo. Con el grupo jamás he perdido la paciencia de la forma que ocurre con mi hijo, quien hace que pierda la cabeza. Me siento desesperada. Por favor, ayúdenme.

    • Hola Gerymar: en primer lugar, le debo una disculpa. Por alguna razón, un grupo de consultas, entre las que está la suya, ingresaron al buzón de Spam y por ello no los respondí en un lapso razonable. Lo lamento mucho, de verdad. Usted no molesta con su comentario. La comprendo. Mi hijo tuvo un TDAH muy pronunciado y cuando lo recogía de un cumpleaños, me encomendaba a Dios porque siempre me contaban cosas muy aparatosas. Encima, como en su caso, me sentía desamparado dada mi profesión y práctica psicoterapeútica, además de ser yo mismo profesor de aula. Criar a un niño con esa enfermedad es complicado. Creo que establecer normas muy precisas, pocas, consistentes, ayuda mucho. También aceptar que se trata de una enfermedad y que hay cosas que deben ir estabilizándose progresivamente. Mi hijo se tranquilizó a eso de los 13 años. Él tomó Ritalin. A veces hay que acudir a una segunda opinión y también visitar no solamente a un neuropediátra sino también a un psiquiatra de niños. Otra cosa que puede funcionar es el deporte, usted me habla de fútbol. En el caso de mi hijo, estar en un equipo es algo que fue muy importante. ¿Qué tal le va en el colegio, desde el punto de vista académico? Bueno, nuevamente le pido disculpas por la demora. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  106. Dr. Lerner. Descubrir su Blog me encantó, aunque pienso que si lo hubiera hecho antes, me hubiera ayudado muchísimo. Ahora mi hija tiene 12 años y está cambiando de caracter. En un año se ha transformado, parece otra persona. Es una niña muy inteligente, solo recibo felicitaciones de sus maestros. Pero mi error fue desconectarla del mundo en un afán de protegerla. No la envié al colegio sino hasta los 5 años y tuvo problemas de adaptación. Luego la mandé a los 8 años y le fue muy bien ya que mi hermana era su maestra, pero tuvo que cambiar de colegio. Ahora ha terminado la primaria a duras penas. Su problema no es académico ya que sigue en los primeros puestos, sino su dificultad pàra adaptarse en lo social: no conversa con persona alguna, solo conmigo, y últimamente tiene ataques de ira en la calle. Me agrede si algo le molesta, no importándole que la gente la mire. No quiere salir a la calle, se pone nerviosa, camina muy rápido. Solo le agrada su clase de inglés en una academia. A veces pienso que está empezando una enfermedad mental. ¿Es posible a tan corta edad? Yo la crio sola, ya que su papá se desentendió de ella cuando nació. Por otra parte, me pide cosas imposibles, como estudiar francés chino e inglés, al mismo tiempo. Y cuando le digo que no se puede, dice que es muy infeliz. Está en duda que vaya a la secundaria. Hay días que quiere que la matricule y días que me dice que el colegio es una pérdida de tiempo. Aconsejo a los padres no dejar mucho tiempo a sus hijos en Internet y la televisión por que fue uno de los peores errores que cometí. Saludos cordiales.

  107. Hola. Me siento muy mal, horrible, para ser honesta. Siento que mi hijo me ha quitado toda mi vida, siento que no debo más que vivir para él. Llevamos una crianza con apego, pero creo que me superó. Es demasiado demandante y eso me enloquece, me irrita, me incomoda, me vuelve loca. Tiene 3 añitos y quiere la atención solo para él. No sé qué hacer. Me siento sola. Su papá me ayuda en muchas cosas, pero siento como si nadie me entendiera. No es fácil. No quisiera estar aquí. Es muy difícil para mí sentir que debo dejar de vivir por él. ¡Ayuda!

    • Hola María: en primer lugar, le debo una disculpa. Por alguna razón, un grupo de consultas, entre las que está la suya, ingresaron al buzón de Spam y por ello no los respondí en un lapso razonable. De verdad, me apena enormemente lo que usted siente y quizá en este tiempo las cosas han mejorado algo. Uno no debe ser solamente padre o madre, debe tener una agenda propia, independiente de los hijos. ¡Claro que no es fácil! Criar es una tarea compleja. Las expresiones “me ha quitado la vida” o “debo dejar de vivir por él”, sin embargo, no tienen que ver con la maternidad. Tengo la certeza de que usted está deprimida, que está sufriendo un cuadro depresivo y debe buscar ayuda para estabilizar su estado de ánimo. Sé de lo que le hablo ya que yo sufro esa enfermedad y la medicación que tomó me ha dado una calidad de vida importante. Atrévase a pedir ayuda. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  108. Conocí al padre de mi hijo cuando tenía 32 años y él 25. Salí embarazada al poco tiempo. El buen trato que me daba cambió cuando se enteró de que íbamos a ser padres. Me humillaba y repetía que estaba muy joven para ser padre y que yo como mayor debí cuidarme. Me decía que un hijo no es una bendición cuando no es deseado. Lo aparté de mi vida y seguí mi embarazo sola. Lo firmó cuando tenía 1 año. Lo vio tres veces, y cuando mi hijo cumplió 2 años y medio, le inicié un proceso de alimentos, pues no cumplía con ninguna responsabilidad. Cuando esto sucedió, se acercó más a mi hijo, pero solo para tratar de condicionar su acercamiento al retiro del proceso legal. Yo puse todo de mi parte porque mi hijo, a pesar de todo, lo amaba mucho sin verlo tanto. Ahora mi hijo tiene 9 años. El papá me dijo que siente rechazo por el juicio, que no lo quiere. Y mi hijo se dio cuenta de tanto daño solo. Yo quede muy mal emocionalmente, con autoestima baja y cuadros depresivos porque nunca he visto un hombre con tanto odio a su hijo. Yo amo a mi hijo por sobre todas las cosas. Sí he tenido a veces situaciones en las que le he dicho que no debe parecerse al papá. Sé que es malo, pero peor aún es haberlo hecho crecer diciéndole que su papá lo quiere. Las mentiras son peores según mi experiencia. Primero, el padre atribuía su falta de responsabilidad a su inmadurez y juventud, pero ahora tiene 35 años y lo que tenía era falta de amor y carencia de valores, con una personalidad sin ningún sentimiento de culpa. Todos en su familia dicen que no quiere saber de su hijo, que su nombre no se puede ni pronunciar. Mi hijo aprenderá a crecer sin odio ni rencor, estoy segura y es una promesa que nos hemos hecho. Sé que aún debemos llevar una terapia. Pero lo mejor de nuestras vidas es levantarse, abrazar y besar a tu hijo y dar gracias al Creador por habernos hecho padres. Yo personalmente no quisiera volverlo a tener cerca de mi hijo, pero los especialistas dicen que algún día volverá. Definitivamente no sé si este tipo de personas merezcan otra oportunidad. Quizás ya no lo decida yo sino mi hijo con el pasar de los años. Saludos.

    • Hola Dana: gracias por compartir su experiencia. Estoy seguro que usted ama a su hijo y lo protege y desea lo mejor para él. ¿Sabe?, uno no puede determinar la naturaleza de las relaciones entre otras personas, mejor dicho, uno tiene muy poco margen de maniobra. Menos todavía, determinar los sentimientos que albergamos unos por otros, no importa lo que haya pasado. Tampoco, ya que estamos hablando de las limitaciones de los seres humanos, podemos predecir lo que va a ocurrir en el futuro. Escuchar a su hijo, pasarla bien con él, apoyarlo, enseñarle, todas esas cosas están bajo su control. Aproveche ahora. La relación entre su hijo y el padre es un asunto entre ellos y yo dejaría al destino su devenir. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  109. No tan solo he sentido rabia hacia mi hijo de 19 años, sino que a veces pienso que me gustaría no verlo nunca más en mi vida. Es un niño rebelde, que ya no pide permiso para nada, se cree autosuficiente, no respeta las normas de la casa. Estoy cansada, y lo peor de todo es que el papá no ayuda en la crianza. Es muy relajado y quiere ser un papá buena onda. Pero alguien tiene que poner las normas y me toca a mí. Sueño que llegue el día en que mi hijo se vaya de casa. Ya no hay comunicación con él, solo saludos y cuando pide dinero porque todavía esta estudiando. Nunca pense sentir tanta rabia por mi hijo y él nos demuestra todos los días su desprecio. Cuando está en casa, se lo pasa encerrado en su pieza y siempre malhumorado. No sé si todos los adolescentes serán así, pero los que yo conozco de mis amigas son muy diferentes. Realmente no sé qué pasó. Saludos.

    • Hola Camy. Son sentimientos fuertes. Pero hay dos términos que me sorprendieron: “niño” y “adolescente”. Estamos hablando de un adulto joven. Por un lado, hay un problema de pareja, entre usted y su esposo. Es importante negociar algunas normas y criterios, no en términos de castigos, sino en relación con acciones y consecuencias. ¿Qué tal le va socialmente, qué estudia y cómo le va? Es muy difícil orientarla sin ese tipo de información. Le ruego que me responda esas preguntas. Un saludo.

  110. Hola. Me siento muy mal. Desde que empezó el año he estado pasando unos duros momentos en cuanto a la relación con mi esposo. Tengo una hija de 3 años y desde enero la he tratado mal. Nunca la castigaba, pero ahora me enoja todo lo que ella hace. Siento que no la quiero y por eso le pego. ¡Me duele tanto hacerlo! Pero me lleno de iras y odio y recuerdo como mi madre nos golpeaba de pequeños y le hago lo mismo a mi hija. Mi esposo se enoja mucho cuando la grito o pego, pero realmente no sé qué me pasa. A veces ella no hace caso y eso me llena de iras y le pego, pero no quiero volverlo a hacer. Por favor, ayúdeme.

    • Hola Stefi. Mire, es importante separar una crisis con la pareja de lo que significa la dificultad de controlar la ira frente a un niño. Son dos cosas distintas Sí, uno a veces repite lo que sufrió, pero por eso le sugiero que consulte a un profesional y pueda aprender algunas técnicas de autocontrol y entender mejor su pasado. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  111. Buenas tardes. Tengo una caso similar. Tengo una niña de 7 años y su conducta me desespera. Le hace maldades a su hermana, tiene juegos toscos que lastiman a las personas, a ella y a su hermana. No tiene límite, no obedece, le digo que, por favor, obedezca y para ella es como si estuviese hablando con la pared, eso de verdad me desespera. Termino pegándole, regañándole e inclusive hasta insultándole. Ya no hallo la forma de hablarle. Siento que tengo rabia, no quiero ni que se me acerque, la verdad no lo comprendo. Por favor ayúdeme a canalizar esta situación. Muchas gracias.

    • Hola Abe: bueno, sería buena saber la edad de la hermana. La relación entre hermanos o hermanas es en general compleja y no siempre quien parece ser el o la más tranquila no contribuye en algo. Sería bueno entender eso y la relación entre ellas. ¿También en la escuela tiene problemas? De todas formas, insultar, pegar o gritar no soluciona nada. Creo importante que pueda definir algunas normas y explicarle claramente lo que espera de ella. ¿Quiénes más viven en casa?, ¿cuál es el papel del papá? No dude de seguir en contacto conmigo y contarme algo más para poder orientarla de manera adecuada. Un saludo.

  112. Hola. Bueno, le escribo por que me sucede lo siguiente: tengo 4 hijos a los que amo con mi vida, de 17, 11, 3 y 1 años. Estoy felizmente casada con el padre de mis dos últimos hijos. Él quiere a los 4 sin diferencias. Me pasa que con el de 11 a veces siento rabia y creo que me recuerda a su padre, quien me maltrató por algunos años. La verdad es que es muy atrevido, siempre me enfrenta y a veces lo he golpeado y dicho cosas horribles de las que me arrepiento. En la escuela va bien, pero me cuesta ser afectiva con él. No quiero dañarlo, pero lo hago y me siento muy mal. Siempre trata de acercarse a mí y no puedo, siento rechazo y temo que lo note ya que con sus otros hermanos es muy al contrario. Cada pelea termino diciéndole “eres loco, igual a tu papa”. ¿Qué hago?

    • Hola Carmen. Es interesante, usted me dice que su esposo, el padre de sus dos últimos hijos, quiere a los 4 por igual, vale decir, no hace diferencias. Y luego me dice que usted sí las hace, en la medida que el jovencito de 11 genera en usted reacciones y sentimientos negativos que los otros no generan. Mire, todos los hijos generan sentimientos encontrados, es normal. En este caso, usted ha identificado muy bien de dónde vienen las emociones: su hijo es parecido, le recuerda a su padre, quien le hizo a usted daño. Quizá por esa razón se activa tan rápidamente el protocolo quién manda a quién y de alguna manera se repite la historia, solamente que ahora usted es la parte más fuerte de la relación. Es posible que, como ocurre cuando hay maltrato, no solamente está el que maltrata sino la persona que no ve manera de salir de la situación de maltrato y queda muy sensible a todo lo que sea una repetición de ese maltrato, aún si se trata de un hijo. Sería bueno que usted pueda discutir eso con un especialista, quizá hasta en compañía de su hijo. Eso no debe durar mucho y estoy seguro que ambos van a sacar mucho de ello. Encerrar a alguien en la etiqueta de otra persona no conduce a mucho. No dude de seguir en contacto conmigo si tiene dudas. Un saludo.

  113. Hola. Tengo 3 hijos, de 14, 4 y 1 año. El hijo de 14 lo tuve siendo soltera, y en mi universidad me destrozó el alma y la vida este embarazo. Mis padres al principio me rechazaron y para mí fue frustrante ya que no quería ser madre. Mi relación con mi hijo mayor es pésima. A veces siento que lo odio. Nos hemos dicho palabras tremendas. De hecho, siento que no lo quiero igual que a mis otros hijos, con los cuales la relación es totalmente diferente, ya que son hijos de mi esposo. El padre del de 14 también es muy distante con él: no lo llama, no comparte tiempo con él y son muy pocas veces las que se ven. Siento mucha preocupación de que mi hijo coja un mal camino, aunque no ha sido un niño grosero ni mal estudiante. Me temo que por su adolescencia y los tratos que recibe de mi parte eche a perder su vida, que por mi culpa yo eche a perder su vida. ¿Qué puedo hacer? Quiero amarlo de igual forma que a los otros hijos, pero no puedo. ¿Soy desnaturalizada? Él trata de acercarse a mí, pero mi cuerpo lo rechaza. Él ha sido tierno, pero no me nace ser con él como soy con mis otros dos hijos. Ahora que está grande siento temor porque con respecto a lo material nunca le ha faltado nada. Es más, le doy más que a los otros dos niños. A veces pienso que para suplir la falta de cariño. Pero él ya se enfrenta a mí. Esta semana me empujó y me pego una manotada. No sé qué hacer. Estoy desesperada, por favor ayúdeme.

    • Hola Luisa. Bueno, de hecho su hijo mayor tiene algunas circunstancias en su contra. Imagino que debe haber sido muy duro lidiar con un embarazo y un bebé cuando estaba en la universidad. Según lo que usted dice, a pesar de ese comienzo difícil es un buen alumno y un chico adecuado. Aparentemente ambos tratan de acercarse pero les es muy difícil. La verdad, Luisa, en este caso, no es mucha la orientación que puedo dar. Hay cosas que uno debe aprender a aceptar y reencontrarse con un jovencito que llegó al mundo sin ser buscado vale la pena. En este caso, me parece que un aconsejamiento o una terapia sería lo indicado. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

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