Aula

Deberes y tareas escolares

Por: Roberto Lerner. 12 marzo, 2009

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Esperamos el retorno de los hijos, luego de la
jornada escolar, con una sola pregunta: ¿tienes deberes?; o, a veces, después
de un tiempo prudencial, preguntamos si ya los hicieron. De esa manera, nos
convertimos en detectives a la caza de la tarea olvidada, escondida o mal
hecha.

 

Las tareas tienen dos aspectos. Su valor dentro del contexto escolar, es decir, educativo. Muchos colegios consideran que si no abruman a los alumnos con deberes, no están haciendo su trabajo. Las cosas no son tan sencillas. En mi opinión, la tarea tiene como objetivo lograr que el alumno aprenda a trabajar por sí mismo y que se aplique a la búsqueda de información complementaria que lo ayuda a manejar mejor los temas que se trabajan en el colegio. No es una penitencia que los estudiantes deban enfrentar hasta caer exhaustos.

 Por otro lado, plantean un problema en el nivel de la relación entre chicos y padres. Algunos progenitores sienten que deben supervisar hasta la última coma de lo que el chico hace, comenzando por la existencia del deber. Incitan a un juego de las escondidas que deriva en tensiones permanentes, y termina con padres irritados e hijos que se sienten acosados, y justifican de esa manera conductas agresivas o de transgresión. Las tareas pueden convertirse, entonces, en verdaderas armas para castigar, premiar o hasta chantajear a sus padres.

 Las tareas son un asunto que compete a los chicos y sus profesores. Los jóvenes deben tener claro que se beneficiarán de las consecuencias de su trabajo, y sufrirán las consecuencias por la falta de él. No quiere decir que no tenemos ningún papel frente a su performance escolar o frente a las tareas que les dejan sus profesores. Como con el juego, debemos proveer a nuestros hijos con condiciones que les permitan hacer las cosas bien: privacidad, ambiente cómodo y horario adecuado.

 Algunos chicos gustan de trabajar con nosotros en las cercanías. Eso no es malo. Hay que respetar sus estilos para estudiar o hacer las tareas. No hay que hacer comentarios acerca de las posiciones, la ropa u otras cosas poco relevantes. Johnathan Swift escribió su obra echado y Víctor Hugo lo hizo de pie. Ni Los Viajes de Gulliver ni Los Miserables sufrieron especialmente. Hay chicos que muerden el lápiz, se rascan la cabeza, escuchan música o se mecen. Es asunto de ellos y tienen poco que ver con los procesos mentales que sí son relevantes con respecto de los resultados.

 Los adultos debemos mantenernos en el fondo, dispuestos a dar apoyo antes que instrucciones. Nuestra ayuda debe venir de manera espaciada. Es mejor escuchar que sermonear, indicar el camino antes que conducir al chico de la mano. Cuando padres e hijos comprenden que las tareas son parte de la responsabilidad de los segundos y que los primeros estamos para proporcionar material y algunas ideas, es casi seguro que todos tendremos más tiempo para otras cosas, más importantes que las tareas.

 

Comentarios (57)

  1. Estimado Roberto, que hacer en el caso de que nuestros hijos mas alla de aprovechar el apoyo que nosotros les podamos dar con sus deberes escolares ya sea manteniendonos cerca si es que solicitan nuestra cercania o con un tema o pregunta que se les haga dificil, ya nos utilisan como una muletilla para hacerla toda, ¿como irles enseñando a que ellos solos manejen esa responsabilidad de sus deberes sin necesitar de nosotros perennemente? A mi se me hace un poco dificil poder guiar a mi hija con ese tema ya que le dejan muchas tareas, esta en segundo grado de primaria, llega a las 4.30pm del colegio y me pregunta todo,yo lo interpreto al final como que me tengo que dar la tarea de enseñarle cuando debo entender de que eso es lo que debe pasar en el colegio y yo ayudarla a repasar las clases en casa. Servirle como una guia mas no ser una muletilla. Agradecere su pronta respuesta y felicitaciones por el blog, muy interesante.

  2. Roberto:
    El inicio de tu texto me recuerda algo que alguna vez leí de otro artículo tuyo: “Cuando nuestros hijos llegan a casa, lo primero que les preguntamos es ¿CÓMO TE FUE EN EL COLEGIO?. Cuando muchos de ellos lo que quieren es olvidarse de él”.
    Coincido plenamente en que la tarea debería despertar la necesidad de investigación en nuestros hijos, no debería imponerse como un “castigo” porque los chicos no hicieron caso en el salón, no debería orientarse a la mera repetición de conceptos.
    Ayer estuve en la primera reunión del año en el colegio de mi hija de 9 años y me sorprendió, tristemente, la problemática narrada por las demás mamás. Le pedían a la profesora que dejara más tareas, que las niñas no hicieran trabajos grupales, que en la medida que “repitieran más planas” las niñas aprenderían más. Se malentiende la tarea, se estimula el aprendizaje memorístico y la repetición absurda.
    Con mucha pena, y poca tolerancia, tuve que retirarme deseando más que nunca que mi hija resulte más tolerante que la madre. Deseando encontrar un colegio, que si bien no sea perfecto, por lo menos desarrolle estrategias creativas de aprendizaje que estimulen capacidades que los colegios tradicionales sepultan.
    Saludos,
    Lu

  3. Lu: gracias por tus comentarios. Totalmente de acuerdo con tu posición, pero quizá debiste haber fomentado el debate. De alguna manera es una tarea nuestra el poder abrir espacios de reflexión que permitan cuestionar, mirar desde otras perspectivas, etc. Un saludo para ti.

  4. Estimada Erika: en primer lugar, muchas gracias por su aliento y apreciación sobre el Blog. Me duele mucho cuando me entero que un niño que está en segundo grado de primaria y que llega a las 4:30PM debe hacer tantas tareas. Lo peor es que nos convierten a nosotros en profesores cuando ya están hartos de los maestros y quieren padres en casa. Yo creo que es un asunto en el que deberíamos hacer presión y plantear debate con los padres de familia y la institución escolar. Yo creo que los deberes son un asunto entre el colegio y sus alumnos. Nosotros estamos cerca, pero no hacemos la tarea. Así de simple aunque entiendo que nos ponga, a veces, en un disparadero. Un saludo.

  5. Roberto,
    Me parece acertada tu apreciación sobre la relación padres-hijos respecto a las tareas de colegio.
    Tengo un hijo que cursa el 3ro. de secundaria y fue él quien hace 2 años me dijo que las tareas eran asunto suyo y que no necesitaba mi ayuda. Creo que la suerte fue porq le tocó un Tutor excelente que lo hizo asumir y ser más responsable.
    Sentía la necesidad de hacerme presente ya que trabajo y no estoy todo el tiempo cerca y entonces llegaba directo a preguntarle y querer ayudarlo con las tareas.
    Me tranquiliza saber que vamos por el camino correcto. Gracias, te felicito por tu blog seré constante visitante.

  6. Rosamaría: tu hijo tuvo mucha suerte de tener una mamá que aceptó que su hijo contribuyera a definir límites y responsabilidades. No puedo estar más de acuerdo con él en que las tareas son un asunto de ellos y el colegio, y el que nosotros no estemos por trabajo, no quiere decir que en las tareas debemos compensar con nuestra presencia e insistencia ese hecho. Muchas gracias por tu aliento. Saludos.

  7. Estimado amigo:
    En efecto, las tareas escolares cumplen una serie de objetivos ya dichos. Yo agregaría que, a su vez, permiten afianzar en casa el aprendizaje desarrollado en el aula. Aunque para muchos padres, las tareas se han inventado para tener ocupados a sus hijos y, por lo tanto, exigen abundancia de las mismas.
    Saludos.

  8. Estimado Roberto: desafortunadamente en la mayoría de colegios las tareas no tienen el mismo fin, el de estimular el complemento, la investigación o la responsabilidad del alumno.Generalmente las tareas tienen un peso en la nota y además de ser una sentencia o castigo, son muchas veces una obligación impuesta que genera clandestinidad. Por eso los alumnos muchas veces no las anotan en la agenda escolar para no cumplirlas, sin importarles las consecuencias. Los padres creen que en medio de tanta regla y modelos a seguir, deberían “fiscalizar” el trabajo en casa de sus hijos para no tener que enfrentar después la “angustia” que les podría generar la desaprobación, la cual para muchos padres tiene la categoría de “fracaso escolar” sin importar la opinión de sus hijos.

  9. Hola Roberto: participé el año pasado a una de tus charlas en mi trabajo y me ayudaron en algunos aspectos. He tratado de ubicarte, ya que hay una amistad que necesita de tu orientación y es por eso que estoy tratando de comunicarme contigo. Por favor si fueras tan amable de enviarme un telefono para poder brindarle el dato a mi amiga, ya que necesitan de tus conocimientos. Te felicito por tus Espacios de Crianza que tienes en el diario Perú21. Ssiempre los estoy leyendo. Ojalá vuelvas a darnos mas enseñanzas en mi centro de trabajo.
    Gracias y quedo a la espera de tus datos.

  10. Meysy: gracias por tus palabras de aliento y espero poder seguir colaborando por ustedes. Te hago llegar la información por otra vía. Saludos.

  11. José: es cierto lo que dices. ¿Sabes? En Finlandia, país con los alumnos de colegio más creativos y con mejores resultados cuando se hace comparaciones mundiales, los chicos no hacen más de… media hora de tarea diaria. Los profesores son muy bien pagados y son tenidos en muy alta estima. Los mejores y más brillantes van a ese rubro. El problema es que los colegios terminan usando las tareas, mejor dicho, la presión diaria, como una demostración de que los padres de sus alumnos están teniendo un buen retorno de su inversión. Terrible.

  12. Me siento muy mal viendo que mi hija llega a las 4 de la tarde y encima con tarea, pero ella no llega con esos ánimos de querer hacer sus tareas, sino de jugar con su hermano y ver la tele. Y cuando la presiono, salimos renegando las dos. Dígame cómo podría ayudarla.

  13. Estimado Roberto: recién me entero de este blog y me parecen muy buenos tus aportes para nosotros como padres. Me falta claridad en cómo debo fomentar la responsabilidad de mi hijo con respecto a las tareas, tanto en casa y el trabajo, como en el salón de clase. Él tiene 6 años y está en primero de primaria. Lee y escribe muy bien, en clase trabaja muy bien con las matemáticas y el inglés, pero los demás cursos, ni hablar: no trabaja, diciendo a su maestra que está cansado, aunque en realidad está distraído. En casa hace lo mismo, trabaja las matemáticas y el inglés pero a lo demás le pone peros. Casi siempre trabaja solo, pues mi esposo y yo trabajamos, y cuando revisamos las tareas, las hace regularmente bien. Ya intenté corregir su comportamiento en el colegio, con castigos y hasta le retiré su juguete favorito y sólo conseguimos un cambio por un día, a pesar de que somos exigentes con él y no somos permisivos. Me preocupa porque la maestra al final tiene que escribir en los cuadernos de comunicados las tareas cuando él debe hacerlo. Por otro lado, ya trajo los examenes y todos 19 y algunos 20. No sé de qué manera corregirlo, pensé en llevarle algunos premios a la profesora (pero no para ella) sinó para mi hijo, como motivación para que él escriba, hasta que se haga regular. Quizás no es lo correcto, pero últimamente estamos castigándolo mucho, y no creo que ese sea el camino. ¿Qué hacer? Agradeceré sus consejos.

  14. Roberto: me acaban de pasar el link de tu página web, realmente muy interesante. En relación al artículo, quería comentarte que si bien comparto contigo el rol que deben tener las tareas, el hecho es que soy de las mamás que supervisa las mismas de manera constante, porque creo que si mi hija de segundo grado no las hace bien, significa que no entendió en clase y por lo tanto necesita repasar. Como trabajo, mi hija hace sola sus tareas en casa, pero al llegar, lo primero que hago, luego de preguntarle cómo le fue en el día, es revisar sus tareas. Y si están mal, le hago que las revise para que vea que se equivocó. Por ello te agradeceré me comentes cómo debo enseñar a mi hija que es necesario que las tareas sean hechas con responsabilidad, no por cumplir con ellas. Además, quisiera saber si hago mal en llegar a revisar las tareas y hacer que se corrijan e incluso repasar el tema en casa, de ser necesario. Muchas gracias por tu atención.

  15. Veo que todos quienes hemos escrito tenemos el mismo inconveniente: ¡nuestros hijos llegan después de las 4 y con tareas! En mi caso, mi hija las culmina entre las 8 y 9 de la noche. Por un lado los tutores lo justifican aduciendo que esto les sirve a nuestros hijos para “practicar” para las evaluaciones; por el otro, “para reforzar” lo aprendido en clases y los que considero extremistas, para “tenerlos ocupados y lejos de la TV y los juegos nocivos”. Muy importantes los aportes: nuestros hijos, una vez en casa, quieren olvidarse del colegio, compartir más con los padres. Los colegios creen que el exceso de tareas demuestra que lo que pagamos por pensiones está justificado. Mil gracias Roberto por este espacio, que nos permite aprender y compartir información para la mejor educación de nuestros hijos.

  16. Lupe: mire, los chicos están siendo presionados en exceso. Imagine que usted regrese al trabajo después de una jornada larga y tenga que seguir en casa con lo mismo. ¿Acaso uno no quiere regresar al hogar y hacer algo distinto, como ver TV, leer, hablar con la familia (no de lo que hizo en el trabajo, por cierto). Y si insisten en que hablemos de lo hecho durante el día, ¿acaso no es lo más probable que terminemos en un pelea? ¿por qué debería ser distinto con los niños? Usted no dice qué edad tiene su hija y eso es importante, pero creo, lo he dicho muchas veces, que las tareas son un asunto que el niño debe regular por sí mismo y, en última instancia, es un asunto entre su escuela y él.

  17. Juan Carlos: gracias por el aliento y espero ver tus comentarios enriqueciendo permanentemente nuestros debates e intercambios. Tienes toda la razón. Los colegios usan, muchas veces, la presión sobre los alumnos como una manera de mercadearse. “Miren qué ocupados están sus hijos, somos serios y la inversión que hacen, con tanto sacrificio, se justifica con el sudor de sus hijos”, o algo así. Es verdad que también hay argumentos pedagógicos y algunos logísticos (eso de que más vale que estén ocupados, sobre todo cuando nosotros no estamos para chequearlos). A mí causa mucha desazón pensar en todos esos padres e hijos que están condenados a seguir el dicto de Clausewitz sobre la guerra y la política aplicado a la crianza de niños. La casa es la continuación del colegio por otros medios. Creo que los chicos aprenden más si en casa pueden dedicarse a consolidar los vínculos y gozar de la compañía de los padres, en lugar de seguir lidiando con lo que hacen en el colegio.

  18. Aída: gracias por tu aliento y tus interesantes y francos comentarios. Me parece genial tu preocupación por la tareas de tu hija y, en general, por su desempeño académico. Es algo que todos los padres debemos tener en cuenta. Te propongo una manera alternativa, no de preocuparte, sino de recibir a tu hija cuando regresa del colegio. “Mi amor, imagino que estabas harta del colegio y no veías las horas de regresar a casa, ¡qué lindo verte!”.

  19. Marielena: si cierro los ojos y no sé la edad de tu hijo, podría imaginar que me estás hablando de un chico que cursa el quinto año de secundaria o de un universitario. Por otro lado, lee y escribe, tiene excelentes notas. ¿Has escuchado de ese dicho en inglés, “si no está malogrado para qué arreglarlo”? Creo que si alguien funciona adecuadamente en el colegio – con sus preferencias y rechazos por ciertos cursos, claro- nuestro papel es que el regreso a casa no sea la prolongación de lo que pasa en el cole y nosotros convertirnos en profesores amateurs (¡para eso están los profesionales!), sino en ser padres.

  20. Dr. Lerner: otra vez leyendo su espacio que me parece maravilloso. Tengo a mi hijo en primero de secundaria, y si le dejan muchas tareas, concluye la mayoría, pero siempre deja algo inconcluso. No puedo lograr la total responsabilidad en lo que a tareas se refiere, ni tampoco que el padre se integre en la revisión de tareas, ya que me deja todo a mí. Gracias.

  21. Silvana: gracias por su aliento. Mire, “total” responsabilidad es demasiado. Creo que es muy importante dejar que su hijo regule su desempeño y enfrente las consecuencias de sus decisiones en el colegio. Parece estar haciéndolo bastante bien. Un saludo.

  22. Dr. Lerner: gracias por su respuesta. Es difícil darse cuenta de que en nuestro afán porque todo sea una maravilla en nuestro hogar y con nuestros hijos, reparemos en que la mayor parte del tiempo nuestros hijos están solos resolviendo como pueden sus propios problemas, porque nosotros trabajamos. Creo que nuestro mayor temor como padres es que ellos no aprendan que sólo el esfuerzo constante y la perseverancia los ayudará a lograr sus sueños y metas. Por eso a veces, como en mi caso, olvidamos que ellos son pequeños. Por otro lado, agradecería me indique cómo ayudar a fomentar la predisposición en mi hijo a realizar actividades aun que no sean de su preferencia. Mil gracias nuevamente.
    Marielena de Mendoza

  23. La solución está en que, a través de un programa orientado a padres, enseñemos a ordenar el tiempo en el hogar. Habría más organización para repartir el tiempo. ¡Así de fácil solucionamos el problema!

  24. Raúl: bueno, es usted muy optimista. Enseñar a manejar el tiempo es, en efecto, muy importante. Pero también está la exigencia escolar que puede ser exagerada y las diferencias individuales a la hora de responder a esas exigencias.

  25. Marielena: justamente, una madre que trabaja es un excelente ejemplo de esfuerzo, de que uno hace cosas que le gustan pero que debe priorizar, que debe posponer gratificaciones, que se organiza en función de objetivos de mediano y largo plazo, ¿no le parece? Creo que el modelo en este caso asegura que las cosas irán bastante bien, que es todo lo bien que pueden ir. Un saludo.

  26. He encontrado este sitio buscando desesperadamente información que me pueda ayudar. Mi hijo de 7 años, está suspendido de clases por mal comportamiento. Según lo que he podido leer en el artículo, estoy súper equivocada: lo he castigado por no hacer tareas en clases y dejarlas para la casa. La cosa es que no respeta reglas en el colegio, tiene como siete anotaciones negativas, es desordenado, se distrae en clases, encima, es mentiroso e irritable. Nada ha resultado, ni los estímulos ni los tratos, ni los premios, nada. La profesora dice que ella ya no sabe qué hacer, y que necesita una evaluación psicológica para que la orienten cómo tratar a mi hijo, pero yo no cuento con los medios en este momento para hacerlo. Fui, hice un esfuerzo, pagué una consulta con un psicóloga, pero ella me dice que necesita por lo menos seis para hacer un diagnóstico. No sé qué hacer. Le he quitado la TV, salir a jugar con sus amigos, lo he premiado por sus logros, que han sido muy pequeños. ¡Necesito orientación!

  27. Karina: mire, suena a un niño que de todas formas necesita una evaluación. Debe haber – ¿vive usted en Santiago?- servicios públicos y estatales o municipales que sean razonables en cuanto a lo que cuestan (como coordino esta página desde Lima, no los conozco en el caso de Chile) y yo me iría, además, por un descarte neuropediátrico para ver si estamos hablando de un déficit atencional que requiere algún tipo de medicación. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  28. Mi hijo de siete años es sumamente inteligente, es buenísimo en matemáticas, pero en la escuela no quiere hacer las tareas ni seguir instrucciones y se pone a jugar y se distrae con facilidad. Lo he castigado de todas las formas, hasta lo llegué a agredir físicamente. Estoy desesperada, la maestra me dice que no sabe qué hacer y yo temo llevarlo a un neurólogo porque me aterra que tenga un problema y que haya que medicarlo. ¿Qué hago? Estoy en Venezuela.

  29. María: imagino, por lo que usted dice, que le han sugerido que lleve a su pequeño a una consulta neuropediátrica. Obviamente, no se trata de un problema de inteligencia. Se distrae, no le gusta acatar normas, da la impresión que puede tratarse de un Déficit Atencional. Castigarlo, sobre todo físicamente, no va a tener ningún efecto y va a deteriorar su relación con él. Mi hijo tenía exactamente las mismas características y aunque me resistí a llevarlo al médico neurólogo, al final terminé haciéndolo y agradezco a Dios que mi esposa me empujó ya que su calidad de vida y la nuestra cambió. Si se trata de un Déficit Atencional, pues, hay que medicar, igual que cuando uno tiene presión arterial esencial. No dude en seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  30. Hola Dr. Lerner: encontré este sitio por medio de una prima que me lo sugirió, sabiendo de mis problemas con mi hija de 12 años que está cursando primer año de secundaria. Tuvimos un primer semestre desastroso: 8 materias abajo. Tuve reuniones con el personal docente. Me ayudaron mucho con la orientación, a completar carpetas que eran terribles, cambiando de lugar a mi hija para que dejara de hablar con sus compañeros y prestara mas atención. Me dijeron que hicieron lo posible para que no terminara con notas tan bajas para que sea más fácil remontar el segundo semestre. Hasta ahora creo que vamos por buen camino, pero tengo que estar encima porque si dejo pasar el tiempo nos vamos a encontrar nuevamente con notas imposibles de remontar y finalemente va necesitar sí o sí que esté al lado de ella ayudándole a hacer las cosas. Tengo miedo de dejarla sola porque no quiero tener sorpresas a fin de año. Quiero sentirme tranquila al haber hecho todo lo humanamente posible. ¿Está mal lo que hago?, ¿o dejo que siga sola y espero las primeras evaluaciones? Me encantó el blog: muy interesante y nos ayuda a mamás que como una de las comentaristas dijo no tenemos recursos para pagar un psicopedagogo (en los hospitales hay pero es sólo por la mañana y mi hija asiste al colegio en esas horas). Desde ya muy agradecida y estoy feliz de haberlo encontrado. Un saludo desde Argentina.

  31. Hola Gabriela: agradezco sus comentarios desde Argentina. Conozco a muchos cordobeses. Mire, me llama la atención eso de que “tuvimos”, “vamos”, ¿está usted haciendo la escuela por segunda vez?, ¿tanto le gustó como para repetir la experiencia? No sé cuál es la historia académica de su hija y si siempre fue complicada, pero los 12 años son una edad complicada, en plena tormenta hormonal. De todas formas, creo que es importante trasladar responsabilidad porque al final las notas terminan siendo compartidas. Un saludo desde Lima.

  32. Hola Roberto. Acudo a ti porque mi hijo de 4 años, que tiene dificultad psicomotora, no quiere hacer tareas en la casa. Se ríe, se distrae con cualquier cosa, pasa 1 hora y no logra hacer nada en el cuaderno. A veces quisiera pegarle para que las haga, pero sé que no es una buena técnica. De verdad que ya no sé cómo enseñarle. Todos los días es una rutina de tareas. Te agradecería que me dieras algún consejo para poder llevar esta situación.

  33. Pamela: si no me hubieras dicho la edad de tu niño, hubiera pensado que hablabas de alguien que está en secundario. ¿Tareas a los 4? Francamente, me parece exagerado, más si hay problemas de psicomotricidad. Los de 4 no se concentran más que unos minutos. Por otro lado, déjale trabajo al nido. Él pasa varias horas con profesoras y cuando llega a casa quiere mamá y no otra profesora más, adicionalmente “amateur”. Tienes que ser mamá, jugar con él y las cosas van a mejorar. Un saludo.

  34. Desde hace dos años vengo trabajando con los padres de familia de niños de 4 y 5 años en el nivel inicial, una nueva política educativa. Se trata de eliminar las tareas para la casa ya que muchos niños venían a clase sollozantes debido a que no terminaron la tarea o no tuvieron tiempo de hacerla y el padre o madre les hizo cumplirla a la carrera por la mañana. Producto de ello sufrían maltratos e insultos. Se les habló sobre las consecuencias en los niños de esas conductas: actitud negativa hacia los estudios o aprendizajes, deserción escolar y fobias a la escuela. Producto de ello los padres han cambiado de actitud en un 65% y comprenden que las tareas sólo deberían ejecutarse en clases bajo la tutoría de sus maestras. Como educadora quiero que quienes vayan a leer estas líneas sepan que el aprendizaje de las letras o números, el inicio a la lectoescritura son aprendizajes naturales y sin forzamientos, y, lo más importante, de acuerdo con el grado de madurez de los niños. Hay muchos que estarán preparados para hacerlo a los 7 o tal vez a los 8 años. Espero que algún día nuestro sistema educativo acoja a profesionales psicólogos y docentes que detecten a través de pruebas de diagnóstico cuándo los niños estarán maduros para estos aprendizajes.

  35. Olinka: la felicito, me parece una tarea muy importante la de poner las tareas en su contexto y verdadera proporción, sobre todo trabajar con los padres para que entiendan que ver sudar a sus hijos frente a los deberes de colegio hasta la medianoche, no quiere decir que están siendo bien educados. Escuchaba en La Hora N una entrevista a Andrés Oppenheimer, en la que éste, admirado, contaba la cantidad de horas que pasan los niños chinos estudiando. En ese mismo programa, a propósito del CADE de la Educación, le dije a Jaime De Althaus que “no quele sel chinito”. El tiempo determinado desde dentro, la posibilidad de tener espacios de ocio, son también importantes para la educación. Un saludo.

  36. Mis hijos, que están en primaria, se levantan a las 6:30 AM cansados, tensos y corriendo, desayunan ligero, ingresan en la escuela a las 7:45 AM salen cansados a las 2 PM, comen e inician tareas a las 3:30 PM, para concluir entre las 9:30 PM y las 12 AM, cenan y, si no se durmieron, se bañan. No hay tiempo para jugar, ni actividades extraescolares. En el transcurso de los trabajos en casa, se ven hartos, cansados, frustrados, angustiados. Por más que hablamos con las maestras no hay cambios. Creo que la peor es la de inglés en 1º de primaria. Muchos de los niños están aprendiendo a leer y escribir, pero ella sólo anota en el pizarrón tres horas de palabras que deben copiar en su cuaderno, sin canciones, ni juegos. Son niños de 6 años, que llegan a casa y deben repetir y copiar otra serie de palabras que no les representan nada por 4 ó 5 horas en casa, sin contar más de una hora de tareas de español. Hemos hablado con las maestras exponiendo que este sistema no funciona, que los niños están hartos de sólo escribir, pero no hay cambios. Lo peor es que uno está pagando por esto. La dinámica de nuestra familia sufrió ayer una crisis después de un mes de mala planeación educativa extraescolar. Todos explotamos, irritados, cansados, hartos, en llanto y tensión. ¡Ayuda por favor! ¡De México, muchas gracias!

  37. Hola amigo, espero me puedan ayudar. Tengo una niña de 4 años y hace un mes ya no quiere hacer nada de tarea. Antes hacía hasta 2 hojas, pero ahora nada, sólo le gusta estar dibujando, pintando, jugando y mirar la televisión. Quisiera saber por qué el cambio. ¿Habrá algo mal que yo hice?

  38. Roberto, ¿qué tal? Mi hijo mayor cursa el segundo año de primaria y de verdad estoy preocupada por la cantidad de tareas que hoy en día sus maestras le dejan. Por un lado la de español y por el otro la de inglés, ambas creen que los niños realizan sus tareas en 45 minutos. Realmente tardan hasta dos horas, entre español e inglés. Veo con sorpresa que otros padres por no contrariar a las maestras o asumir que sus hijos son mas audaces si renuncian a su vida social, se queden callados. Yo quiero que mi hijo siga en ese colegio porque, desafortunadamente, donde yo vivo hay pocas opciones y al parecer es el mejor. Pero no sé cómo plantear a las maestras y los padres que es mejor la calidad que la cantidad. Espero tu respuesta gracias.

  39. Usted dice que los padres debemos estar en el fondo, ya que las tareas son responsabilidad de los chicos y sus maestros, y, en términos generales, tiene razón. No obstante, aunque a mi hija, estudiante de secundaria, se le ha facilitado los requisitos que usted menciona: privacidad y comodidad, no admite el tercer elemento, horario adecuado, y suele terminar sus deberes escolares como a la medianoche e incluso puede llegar hasta casi las 4:00 de la madrugada. Justamente, la privacidad y comodidad han hecho que en realidad comience sus tareas demasiado tarde. Lo que he observado en ella es que no tiene sentido del tiempo, además de que hace las cosas muy lentamente. ¿Qué podríamos hacer mi esposa y yo?

  40. Otad: agradezco su participación. La pregunta es ¿qué tal le va a su hija en el colegio? Si le va bien, puedo entender que su estilo y el de ella difieran, que se preocupe por sus horarios de sueño, que su ritmo sea lento, pero ella ha encontrado la manera de, dentro del fondo que ustedes, con muy buen criterio, le han proporcionado, hacer sus cosas. Si la respuesta es negativa, habría que ver dónde se encuentra el obstáculo, pero dudo mucho que sea las condiciones que ustedes le han ofrecido. Un saludo.

  41. Marta: comparto tu preocupación. Creo que se exagera en muchas escuelas con la cantidad de tareas. Los chicos finlandeses, que son notables en sus logros académicos, no hacen más de 30 minutos de tareas al día. Sin no encuentras un colegio que tenga una política distinta en lo que se refiere a tareas, pues, no te queda más que exponer tus puntos de vista y defenderlos. Imagino que existen espacios para intercambiar ideas y preocupaciones y llegada la ocasión, expresa lo que sientes de manera abierta y directa.

  42. Vicky: como escribía a Marta, hay una exageración con eso de las tareas. Creo que luego de algunas horas con maestras, los niños quieren una mamá y no otra maestra, encima amateur, ¿no le parece? Creo que hay que ver cómo le va en la escuela y concentrarse en hacer con los chicos aquello que podemos compartir con ellos.

  43. Mar: solamente de leer tu texto, quedé extenuado, cansado y angustiado. Creo que se está convirtiendo en un problema en todo el mundo, eso de los horarios inacabables para hacer tareas y seguir en el colegio a pesar de estar fuera de él. Los horarios y, en general, la organización del tiempo, debe partir de afuera, pero no solamente, quizá ni siquiera principalmente de afuera. Con esas agendas, estamos bloqueando la creatividad, estamos formando personas que sabrán obedecer, pero no mandar, acatar, pero no crear. Una de las habilidades que buscamos desarrollar en el siglo XXI es la capacidad de auto regularse, de administrase y proyectarse. Es lo que estamos matando con esa obsesión por tener a los chicos ocupados a toda hora. En cuanto a lo que se puede hacer, pues, imagino que decir ¡basta!, hacer escuchar nuestra voz de padres, especialistas, etc. Un saludo desde Lima.

  44. Estimado Roberto: me interesa saber tu opinión sobre el método educativo Waldorf, como una alternativa pedagógica. ¿Qué posibilidades pueder ofrecer en el mundo competitivo donde las habilidades salen a relucir con bastante importancia?
    Agradeceré tus comentarios.

  45. Marielena: mira, siempre he resistido la tentación de profesar fe completa sobre métodos educativos. Los hay para todos los gustos y la mayoría tienen enormes beneficios y también algunas carencias. En el fondo, la pregunta es ¿es bueno para un niño en particular?, ¿va con su estilo de aprendizaje y forma de ser? También depende de quién lo lleva a cabo, lo concreta. Puede ser un mundo competitivo, pero hay sitio para todos. Mira, yo hago entrevistas de trabajo todos los días para evaluar candidatos potenciales y he visto ingresar a puestos de trabajo a personas de todos los colegios, que aprendieron con todos los métodos.

  46. Apreciado Roberto: he leido la mayoría de sus artículos y demás está decirle que todos son interesantes y brindan herramientas, tanto a padres como a docentes en lo que respecta a nuestros niños. Soy Psicopedagóga, me encanta y agrada investigar sobre todos los tópicos que se relacionen con los niños, y actualmente estoy llevando a cabo una investigación sobre la incidencia del maltrato infantil en las dificultades de aprendizaje. Quisiera obtener mayor información sobre este aspecto, ya que estoy preparando un Taller para Padres y para ampliar más los recursos que utilizaré para llevarlo a cabo, quiero saber si tendrá la disponibilidad de videos donde se pueda apreciar aspectos relacionados con este tópico para la discusión y análisis por parte de los padres. Sin nada más a que hacer referencia, contando con su gran receptividad y respuesta a la mayor brevedad posible, quedo usted muy atentamente.

  47. Estimado Roberto: recién descubro este sitio y su maravillosa tarea de hacernos pensar a los padres. Luego de leer sus palabras, me siento como una detective y pésima educadora… Creo que necesito mucho continuar leyendo todas las publicaciones y le agradezco por ser un excelente facilitador.
    Atentamente,
    Marisol

  48. Marisol: agradezco de todo corazón sus comentarios. A veces uno necesita ese tipo de aliento. Todos somos detectives y cometemos errores permanentemente. Probablemente un buen educador sea alguien que aprende de sus experiencias y la de los niños que tiene a su cargo, sean buenas o malas. Le deseo lo mejor en estas fiestas de fin de año.

  49. Elizabeth: estuve fuera del país hasta el 12 de este mes y le ruego disculpe mi tardanza. En primer lugar, agradezco muchos sus palabras de aliento. El tema es muy interesante y creo se debe comenzar por establecer bien la frecuencia del maltrato. A veces se tiende a negarlo, pero últimamente está de moda convertirlo en la explicación de todos los males. Devida ha hecho, dentro de su estudio sobre uso de drogas en colegios, un trabajo sobre la incidencia del bullying, quizá pueda ayudar. Otra fuente son las Demunas. Le deseo lo mejor para las fiestas de fin de año.

  50. Buscando información que me ayude a complementar mi trabajo, encontré este Blog, y más que un comentario a su excelente artículo, qusiera preguntarle lo siguiente: soy directora técnica de un colegio particular, y la mayor problemática que se presenta actualmente dentro de los grupos, es que los niños difícilmente concluyen su trabajo. Las maestras están sumamente comprometidas con su labor docente, aplican diariamente diferentes técnicas de trabajo y, sin embargo, no obtienen los resultados que esperan. Al igual que los comentarios anteriores, los padres de familia perciben el problema que tienen sus hijos para concluir sus tareas, pues lo mismo pasa en la casa ¿Qué podríamos hacer para que nuestros alumnos se comprometan más con lo que hacen? Está de más decir que se les motiva enormemente dentro de la escuela y que, sobre todo, estamos concientes que trabajamos con niños con diferentes ritmos y estilos de aprendizaje, pero algo está pasando con ellos. Ojalá pudiera orientarme sobre qué recomendarles a mis maestras. Agradezco su atención.

  51. Martha: no me dice si el problema es en un nivel de edad determinado o en todos y eso es importante. Habría que evaluar la naturaleza de las tareas: ¿están, quizá, siendo muy difíciles; o muy aburridas? Los chicos están acostumbrados a pasar mundos en sus videojuegos y en eso persisten, así que habría que buscar un formato más adecuado a lo que están acostumbrados a encontrar fuera del mundo escolar. Creo que es un asunto de formato y hay que mostrar creatividad con respecto de ello. Un saludo.

  52. Estimado Dr. Lerner: le agradezco infinitamente la creación de este espacio que nos ayuda a tener información para un mejor desarrollo de nuestros hijos. Ojalá pueda absolver la duda tan grande que tengo a consecuencia de la inscripcion de mi hijo de 2 años y 8 meses en una escuela inicial. Con esa edad, mi hijo se encuentra dentro de un salón de 3 añitos. Yo lo vi por conveniente ya que el 3 de julio cumple 3 años. Pero no sé si habré hecho bien o no adelantándolo. Le dejan tarea diariamente y con un poco de insistencia lo logra hacer. Tampoco es tanta la tarea: colorear y pegar papeles, pero como que no le gusta mucho, se aburre y quiere hacer otra cosa, no se concentra en la tarea como sí lo hace cuando ve televisión. Pero contrariamente a lo que ocurre con las tareas, le agrada ir al colegio, cada mañana me dice que ya está claro (refiriéndose al día) y que quiere levantarse para ir a su escuela. Le agradezco mucho su respuesta, no sabe cuánto contribuiría a mi tranquilidad.

  53. Ruth: gracias por sus palabras de aliento. Mire, no creo que haya que darle tantas vueltas a su decisión. En todo caso hay que ir viendo y lo que me cuenta me parece absolutamente esperable. ¿Hacer tareas a esa edad? Bueno, pues digamos que las hace con un poco de ayuda, pero si al llegar a casa se sentara solemnemente para hacer los “deberes”, entonces sí que me preocuparía, así como me llamaría la atención que sostener su concentración en colorear fuera más fácil que ver TV. Y, además, vive con anticipación la ida al colegio. Creo que puede estar tranquila. Un saludo.

  54. Entré de manera casual en este Blog: ¡me encanta! Quisiera comentar sobre las benditas tareas con las que los maestros, equivocadamente, piensan deben abrumar. Es lo que pasa con mi niña que cursa primer año de secundaria. Le dan talleres con 30, 40, 100 ejercicios y no les explican su resolución. Mi niña llega asustada porque no sabe cómo hacer. Al final termino pagando un profesor particular para que le enseñe. Me pregunto: ¿para qué mando a mi niña al colegio si pago a un profesor particular? Creo que muchos maestros manejan equivocadamente las tareas para la casa.

  55. Sí, Marcela, creo que los colegios asumen las tareas como una suerte de estrategia de marketing. Si los chicos sudan y tienen que estar resolviendo tareas hasta tarde, entonces el colegio es bueno y los padres vamos a sentir que nuestra inversión está rindiendo retornos, por decirlo de alguna manera. En Finlandia, que tiene los mejores resultados educacionales en el nivel mundial, los chicos no pueden hacer más de media hora de tareas al día, ¿se imagina? Un saludo.

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