Espacio de Crianza

No quiero golpear a mi hija

Por: Roberto Lerner. 2 marzo, 2009





“De chica mi madre me golpeaba frecuentemente. Hoy tengo
dos hijas mellizas de 4 años y una de ellas tiene problemas de concentración y
atención. Si bien mejoró luego de una terapia, las dificultades han empezado
nuevamente. Por las mañanas no quiere cambiarse, cuando se porta mal le hablo
en tono fuerte y no me hace caso, cuando cierro la puerta de mi dormitorio la
patea y llora. A veces la ignoro y eso da resultado, pero en general su
conducta es agotadora. Yo me había prometido a mí misma no hacer con mis hijos
lo que mi mamá hizo conmigo, pero no tengo mucha paciencia, pierdo los papeles
y la golpeo”.

Es una consulta muy frecuente. Pero hay dos componentes en ella. Por un lado está el problema concreto: concentración. ¿Será el famoso Déficit Atencional? Digamos que sí y la cosa mejoró con una terapia. Pero ahí vamos con el segundo aspecto: no quiere cambiarse por las mañanas, no hace caso, golpea la puerta cerrada, una conducta agotadora. Sí, suena a una madre agotada, molesta, irritada. ¿Con quién? Con su hija, evidentemente. Pero, un momento, ¿si? En parte. Sin embargo, hay un tono como el que usamos cuando algo que nos habíamos prometido no sale, digamos hacer dieta y nos lamentamos con el sabor de ese chocolate adicional que nos comimos; o cuando nos hicimos el firme propósito de no levantar la voz y nos escuchamos gritando. Claro, es una mamá molesta consigo misma. Y no es cosa de nada puesto que siente que está rompiendo una promesa que se hizo a sí misma cuando era niña, cuando hija, para ser cumplida muchos años después, como madre. ¡Auch! Y ahora, cuando ese llanto de su pequeña no tiene cuando acabar y la puerta parece venirse abajo, se le van las manos y se encuentra haciendo justamente lo que juró no haría.

¿Qué le dirían a ustedes a esa madre?, ¿les suena familiar esa historia?

Comentarios (427)

  1. ¡Hola! sentí un poco de tristeza al leer la consulta. Me siento y encuentro en la misma situación con una adolescente (16). A todo lo que le digo reacciona dándome la contraria. Hay momentos en que suelto la mano y la maltrato física y psicológicamente. La intención es darle un sacudón, pero nada. Después me arrepiento muchísimo. Lloro sin que se dé cuenta y las cosas quedan ahí. No puedo decirte ni opinar nada, pero me pongo en tu lugar y pido que nos ayuden por favor. (mis dos hijas mayores no tienen este tipo de conducta y son más reflexivas).

    • Me encuentro en una situación similar a la de Betty Chirinos y realmente siento que la situación se me está saliendo de las manos. Estoy totalmente frustrada y mi hijo solo tiene 12 años. Responde terrible y su actitud es el del niño bravucón. Si a eso le abonamos que goza cuando ve en mi rostro la angustia… Me gustaría saber tips de qué hacer,a parte de llevarlo a terapia (lo cual iniciaremos en 15 días).

      • A ver Leire: no me da muchos elementos para orientarla ya que no refiere ninguna situación concreta que me permita entender. Hay adjetivos: “bravucón”, por ejemplo, o interpretaciones como “goza viendo mi angustia”. No estoy, quiero ser claro, diciendo que eso no sea cierto, sino que con eso no puedo orientarla. Le ruego me dé más pistas, describa una situación. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

    • Vivo en casa de mis padres con mi niña de 4 años. Últimamente no me hace caso, siempre dice “no quiero” y corre a buscar a mi madre a quien sí obedece. Pero cuando no está mamá, pierdo la paciencia, le grito y le doy palmadas en el trasero para que haga caso, o para que coma. Ya son 2 o 3 semanas en esa situación.

      • Hola Janeth: bueno, se trata de algo reciente. ¿Usted trabaja, quiénes más viven en casa, cómo le va a su niña en la escuela? ¿hay algo que haya ocurrido el último tiempo, algo que haya cambiado con respecto a lo usual? Como lo digo seguido, no se trata de que un niño nos obedezca, sino que haga ciertas cosas y no entrar en un círculo vicioso de lucha por el poder. Suena como que su madre es la figura de autoridad y que usted y su hijita son, digamos, hermanitas. Creo que es algo que debe conversar con la abuela y definir los papeles con claridad. Si me cuenta algo más de las circunstancias, por ejemplo, si hay presencia del papá de su hija, podré orientarla mejor. Un saludo y le ruego no dude de seguir en contacto conmigo.

        • Hola: soy padre de una niña de 26 meses. Ella es todo para mí. Tengo su custodia y vive conmigo desde los dos meses. Le he dado lo mejor de mí, nunca la maltrato ni la insulto, es muy consentida. Regularmente no obedece a las órdenes y trato de enseñarle con amor, dialogando, instruyéndole. Pero el día de ayer le ordené que no caminara descalza, que se pusiera las medias y le dije donde estaban. Ella se agachó, las miró y se quedó acostada en el piso. Me ignoraba totalmente. Luego de tanto decirle, me dio mal genio y le di un correazo que le marcó la piel. Nunca lo había hecho y tal vez por eso ella se orinó, no sé si del susto o qué. El caso es que cuando vi eso, la tome, la abracé y me puse a llorar con ella. Le pedí perdón, le dije que me perdonara y que trataría que nunca más pasara algo así. Quiero que ella recuerde a su padre como un papá cariñoso. El tema es que desde ese momento no hago sino llorar, me siento vil, lo peor, como una cucaracha, siento una culpabilidad enorme. Siento que ella no va a perdonar lo que le hice y lo va a recordar toda su vida. No sé cómo reparar lo que le hice. No sé cómo sentirme mejor. Realmente me siento muy mal. Les agradecería un consejo, una forma para superar esa culpa. Es la primer vez que pasa y ojalá sea la última. Muchas gracias pos sus consejos. Saludos y bendiciones.

          • Hola Edwin: bueno, comprendo sus sentimientos. Usted habla de custodia, por lo que puedo concluir que la mamá no está presente. No es fácil criar a una niña solo. Me llama la atención el cambio de una posición racional: hablar y explicar (aunque menciona el término orden varias veces) y ¡zas! súbitamente viene una pérdida de control de su parte (ella lo pierde también al orinarse). Quizá hubiera sido mejor ponerle las medias —¡tiene apenas dos años!— y así se evitaba todo el asunto. Creo que hay que evitar esos extremos —ni mucho discurso ni, ciertamente, violencia— y poner las cosas en el contexto de su edad y sin entrar en luchas por el poder. Pero tampoco se trata de ingresar en una situación de desamparo y asumir que todo está perdido, que ese incidente —ciertamente desagradable y doloroso— lo convierte en mal padre y que es lo único que va a recordar de usted. ¡Nada que ver! Felizmente, los humanos somos más resistentes que eso y usted ha hecho muchas más cosas que pegarle, ¿no? Daría la impresión que eso lo sumió en un ánimo depresivo y muy pesimista. No tiene sentido seguir pidiendo perdón. Ok, se equivocó, lo hizo saber y hay que voltear la página y tratar de encontrar un término medio. Le ruego que no deje de seguir en contacto conmigo y si tiene alguna información adicional o pregunta más, con el mayor gusto. Un saludo.

  2. Hola, quisiera recibir consejos para saber sobrellevar todo esto. No tengo paciencia con mi hijo: lo grito, insulto y golpeo, y no quisiera hacerlo más. ¡Por favor, necesito ayuda urgente! Muchas gracias.

  3. Chily: siento mucho que se encuentre en esa situación. Sería bueno, si la voy a orientar que me dé mayor información, porque no sé qué edad tiene su hijo y otras cuestiones ligadas a sus circunstancias. Los hijos ponen nervioso y muchas veces uno realmente no da más, pero hay que integrar eso con los momentos en los que gozamos con nuestros hijos y podemos concentrarnos en darles y recibir de ellos. Por ejemplo, si uno trabaja, cuando llega a casa hay que entrar unos diez minutos a nuestro cuarto y relajarnos, no pensar en nada, para hacer un quiebre con lo que hicimos en el día y salir frescos. También se puede consultar si la situación es inmanejable.
    Roberto Lerner

    • Hola. ¿Cómo puedo hacer? Tengo una hija de un año y medio, es muy engreída y malcriada. Me hace berrinche casi por todo. Yo la castigo, pero ella sigue igual, hasta más rebelde. Deme un consejo por favor. Ya no sé qué hacer, me estreso mucho.

      • Hola Jesben: en primer lugar usted describe una situación, que si no hubiera puesto la edad de su niña, se hubiera podido pensar que corresponde a un adolescente. Da la impresión que existe una lucha por el poder y que usted está atribuyen intenciones más complejas que las que puede tener una niña de esa edad. Si uno no le presta atención a los berrinches casi siempre terminan por cesar. Si uno convierte el asunto en quién manda a quién, se van a extender y la tensión va a seguir acumulándose. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

    • Hola buenos días. Quisiera su ayuda. Estoy desesperada: tengo un hijo de 9 años muy juicioso pero yo quisiera que fuera perfecto a mi manera. Llego del trabajo y cuando no hace sus cosas a tiempo me enfado mucho, lo insulto y lo golpeo. A veces lo tomo por los brazos y me da tanta ira que lo lastimo. Después lloro por hacerle tanto daño. He llegado al punto que le he dicho que me voy de la casa por culpa de él y él llora y al rato me pide disculpas y las cosas quedan así. Me siento muy mal. No sé qué hacer, no quiero maltratarlo más, el no se merece eso.

      • Hola Natalia: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado tanto en responder. A veces uno puede hacer daño sin quererlo. Entiendo sus sentimientos. Más todavía si se trata de un niño juicioso. No se trata, Natalia, de llorar, sino de entender que hay algunos sentimientos que usted no está logrando entender. Pegar o decir que uno se va de la casa para no pegar, vale decir, por su culpa, no ayuda a nadie, ni a él ni a usted. Usted está sufriendo. No puedo entender bien el origen de ese sentimiento ya que usted me da muy poca información sobre las circunstancias y el contexto: con quiénes viven, el papá, etc., pero está claro que usted debería consultar a un especialista, evaluar su estado de ánimo y comprender por qué necesita que ese niño sea tan a la imagen que usted tiene de él. No dude de seguirán contacto conmigo. Le prometo responder de inmediato. Un saludo.

      • ¡Hola Natalia! Me llamó la atención leer parte de su historia, ya que también tengo un hijo de 9 años. Los padres queremos lo mejor para nuestros hijos pero muchas veces fallamos. Pero lo importante es preguntarse, ¿realmente amo a mi hijo, lo acepto tal y como es, lo respeto, quiero lo mejor para él? Si las respuestas son afirmativas, entonces tenemos que empezar por ser mejores nosotras mismas, trabajar dentro de cada una y resolver nuestros conflictos personales, tener paz interior, equilibrio, alegría, amor. Uno da lo que tiene. Lo que nuestros hijos están viviendo, los está marcando para toda la vida, entonces debemos darles situaciones buenas, experiencias de amor, de paz, de perdón, de alegría. Ayuda mucho reconciliarse con el hijo, pedirle perdón y empezar una nueva etapa y construir una relación armoniosa. Aprender técnicas para desestresarnos, aprender a manejar situaciones difíciles, a relacionarse según la edad que tiene el niño, no ser perfeccionistas. Tal vez la sociedad o la competencia social nos exige “mostrar a un hijo perfecto” para “quedar bien”, pero lo importante es que nuestros hijos sean felices, que se sientan amados por sus padres, aceptados tal y como son, que son importantes y valiosos, que pueden contar con nosotros. ¡Ánimo! ¡Dios la bendiga!

          • Hola. Yo tengo un hijo de 10 años; mellizas de 7, y la menor de 5. A mí se me acaba la paciencia y,como en los otros comentarios, tampoco quisiera gritarles u ofenderlos, pero cuando lo hago pienso que actúo como mi madre lo hacia. Siento mucha rabia cuando veo todo tirado por la casa, les mando a que recojan sus cositas y no lo hacen. Ahí es cuando me enfurezco más. Necesito un consejo. Gracias.

          • Bueno Alecira, es un súper trabajo criar a 4, dos de ellos mellizas. Imagino que le debe molestar ver mucho desorden. La pregunta es si la furia genera orden. No es fácil enseñar control descontrolándose. Hay algo que a mí me funciona. Muy calladamente digo que las cosas que no están en determinado lugar a una hora, entran en una canasta que no se puede abrir durante tanto tiempo. De esa manera, las consecuencias no son gritos, ni una lucha por el poder, sino un asunto práctico: si quiero poder usar algo, sé que lo tengo que poner en su lugar. ¿Se atreve a tratar? Un saludo.

  4. Betty: sí, son situaciones tristes, desgastantes, frustrantes y, muchas veces, nos hacen sentir que estamos haciendo la cosas muy mal. En su caso, por lo menos, sabe que con sus otras dos hijas la cosa no es así. No creo que sea solamente por ellas. Creo que debe preguntarse qué hace que entre su hija menor y usted se genere estas situaciones de tensión y enfrentamiento. A veces es porque nos parecemos al hijo, a veces es la edad y los 15 son muy complejos ya que se tiende a entrar en una lucha por el poder. ¿Puede ser? Un saludo. Roberto Lerner.

  5. Hola, a mí me pasa lo mismo. Tengo una hija que está por cumplir tres años (en dos semanas) y en las últimas semanas simplemente me ha agotado todas las energias y paciencia que podía tener. Se le ha dado por hacer un drama cada vez que se tiene que lavar (manos, dientes, cara). Ella sabe qué es lo que toca hacer, porque seguimos siempre la misma rutina, pero al parecer su “ser independiente” se rebela cada vez que le pedimos que haga algo (pero es mucho peor cuando le toca lavarse). LLora, grita sin parar. Yo opto por no contestarle fuerte y decirle que no le entiendo cuando me habla con gritos, pero después de 30 minutos de eso yo también le grito, y algunas veces la he sacudido para que reaccione. Eso me frustra terriblemente porque no quiero hacer eso con ella, me siento mal y no sé qué hacer. No quiero perder los papeles pero no puedo más, tres veces al día con esos llantos y gritos y peleas. ¿Qué hacer?

  6. Yo también paso por una situacion difícil: tengo 26 años y mi niña está por cumplir 6. Tiene un caracter muy fuerte, es muy cerrada frente a las cosas que uno le indica, hace como que no escucha y a veces yo pierdo la paciencia. Como dice Mana, es muy difícil lidiar todo el día con este tipo de situación. Es mi única hija y no tengo quién me oriente sobre qué hacer, pues muchos familiares opinan, pero al final, me terminan confundiendo más. Ella es mi vida, mi razón de ser, sin embargo a veces he tenido que darle un manotazo en las asentaderas para calmarla ya que. En ocasiones pienso que lo necesita, pero luego me parece que no. Tal vez no me doy a entender con ella, no sé si soy mala o qué. Necesito ayuda.

  7. Zoily: comprendo su confusión, la verdad es que hay tantos consejos y recomendaciones contradictorios, que los padres terminamos no sabiendo qué hacer y nos sentimos culpables e indecisos. No sé cuál es la situación familiar, vale decir, si usted está sola, si está con el papá de su hija, si viven con suegros o padres, si hay otros niños en casa, si usted trabaja fuera del hogar, y todas esas cosas son importantes para poder orientar adecuadamente, pero perder la paciencia no es un crimen. Los hijos son demandantes y plantean retos permanentemente. ¿De dónde se saca esa imagen de una mamá o papá permanentemente risueños, pacientes y racionales? Los niños necesitan límites y reglas, no muchas, pero aplicadas de manera consistente y no como un castigo, deben saber a qué atenerse y conocer las consecuencias de hacer o no hacer algo. Cuando ellos pierden la calma, lo que debemos hacer es contenerlos, mirarlos directamente a los ojos, ponernos en su nivel visual (no conductual) y hablarles con mucha calma y bajo (no gritando) y decirles que comprenden que está molesto o nervioso, pero que nosotros vamos a escucharlo cuando esté calmado. Funciona.

  8. Tengo un hijo de 6 años y es muy agotador convivir con él últimamente. Eso me hace sentir como si yo fuera el peor ser de todo el universo, no tengo mucha paciencia y él es muy grosero casi todo el tiempo. Es berrinchudo, todo lo quiere ya y llora por todo. Cuando no tiene lo que quiere, grita e incluso nos pega. No nos hace caso, nunca hace lo que le pedimos hasta que le gritamos o le damos sus nalgadas. Pareciera que todo lo hace con ese fin, nunca platica con nosotros y esto además de entristecerme, me preocupa. Nunca he sabido por su boca qué hace en la escuela o cómo se llaman sus amigos. No sé qué hacer y siento que esta situación se me sale de las manos. No sé quién de los dos necesita más ayuda: ¿él o yo?

  9. Fabi: bueno, hay que comenzar diciendo que los seis años son una edad de transición y los niños son, en general, activos, inquietos y pueden, en efecto, abrumar. En segundo lugar, a esa edad los chicos no cuentan lo que hacen en el colegio y no informan quiénes son sus amigos. Por último, creo que es importante determinar qué aspecto de su conducta uno quiere que cambie, no puede ser todo. Debe tener espacios en los que haga más o menos lo que quiere y otros en los que haya reglas claras – no gritos-, sino reglas coherentes y pocas. Un saludo.

  10. Tengo un hijo de 4 años, soy separada desde que él tenia seis meses, vivo con mis padres y no tengo paciencia en absoluto. Me siento súper mal porque por más que trato y trato, no lo puedo tratar como se merece. Trabajo prácticamente todo el día y cuando llego a mi casa él me habla pero yo me fastidio mucho porque es muy insistente y yo estoy estresada. Para colmo, mi mamá es la persona que “sabe” estresar a las personas, así que se imaginarán que muchas veces me la agarro con mi hijo. No sé por qué lo trato así. A veces pienso que no he nacido para ser mamá. Hace más o menos mes y medio mi hijo se prendió fuego al cabello, dijo que se quería matar porque nadie lo quería. A mí, obviamente, me duele muchísimo, me duele el alma pensar que eso pasa por su mente. Yo sí lo quiero, pero no sé qué hacer para cambiar. ¿Usted cree que sea porque no tengo pareja y me siento frustrada y no sé cómo descargarme? Él me pide muchas veces que juegue, pero lo máximo que hago es llevarlo al parque a pasear con su bicicleta y así igual me siento mal. ¡Por favor, necesito ayuda!

  11. Desde que tuve mi hijo siempre he escuchado y llevado a cabo los consejos de los profesionales. Eso me ha ayudado a llevar más fácilmente todo. Pero ahora ya mi hijo tiene cuatro años, tengo un bebé de cuatro meses y siento que ya no puedo controlar a mi hijo mayor. Trabajo con el bebé de 9 AM hasta 8 PM, llego y siento que lo hago llorar cuando lo hago cenar lavarse dientes o dormir. Vivo con mi suegra, ella es buena y complaciente al igual que mis cuñados, pero no ponen limites y me siento mala y pienso que mi hijo me ve mala por que yo pongo disciplina límites y horarios. Antes del bebé esto no era tanto así, sé que me extraña mi hijo y tal vez también sea eso o mi carácter. Soy de gritar o ponerme tosca cuando me altero, pero no golpeo. Lo castigaba con el rinconcito y se calmaba, pero ahora eso ya no funciona, trato de poner más atención en él que en el bebé. No sé qué hacer, no quiero hacerlo llorar, me siento presionada. Con las demás personas de la casa no llora, es feliz.

  12. Buenas tardes. Leyendo los comentarios me identifico con lo dicho. Soy madre soltera y tengo un niño único de 8 años que vive conmigo y es desgastante. Él estuvo en terapia ocupacional y mejoró. Cursa 3º de primaria pero no quiere trabajar en clase, no copia, dice mentiras todo el tiempo, no respeta, no hace caso, es poco tolerante, le cuesta trabajo asumir sus equivocaciones y se le dificulta ser responsable de las consecuencias de sus actos, no puede permanecer quieto en un lugar y menos con las piernas estiradas, no sigue instrucciones, habla mucho, hace amigos muy fácil, cuando sabe que la embarra obviamente se entristece, hace caso cuando ya se le ha llamado la atención o ve el castigo encima. Últimamente está reflejando un mal genio insoportable: él no era así, tenía un carácter muy bonito, todo el tiempo reía. Como dije, es perezoso y en el primer bimestre le fue aterradoramente mal en todas las materias, las perdió casi todas. Lo han derivado a Psicología, pero todavía no hemos comenzado la primera cita. Esta situación me entristece mucho porque es mi único hijo y es muy inteligente ¿Qué debo hacer? ¿qué me aconseja?

  13. Yo soy padre y soy consiente que también he pegado a mi hijo en un momento que estaba fuera de mí y el que pagó fue mi hijo. Recuerdo con un poco de tristeza que fueron dos veces y después me sentí una basura. Lo que pasa es que me estaba estrenando como padre y no tenía un modelo ejemplar en mi infancia para hacerlo mejor. Mi padrastro me dijo: “si tú no lo cuidas, ¿quién crees que lo va a cuidar si él te tiene a ti nomás”. Eso cambió mi forma quizás un poco irresponsable de ser padre. Con las dos veces que pegué a mi hijo por algún pequeño berrinche que hizo, cambié hasta la actualidad. Claro, no soy quién para saber qué pasará más adelante. Es cobarde pegar a un hijo: uno lo trae al mundo, y una vez que llega, hay que respetar su vida. Antes de pegar a un hijo hay que pensar que él tiene más derecho que uno. Heredará nuestra ideología. Hay que preocuparse por su educación, pasar momentos con él. Esos momentos son únicos.

  14. Raúl: lo importante es aprender de la experiencia. Hay mucho de ensayo y error en la crianza de los hijos, pero, ni modo, la idea es persistir y ser flexible. Un saludo.

  15. Leyla: mire, yo tengo un hijo hiperactivo, vale decir con Déficit Atencional, y me parece conocido lo que usted me cuenta. Más allá de la experiencias profesional, está la personal, como padre. Muchas de las cosas que usted cuenta pueden tener que ver con algo que no está bajo control de la voluntad. Creo que el diagnóstico será muy importante y habría que ver si un descarte neurológico no es necesario también. En el caso de mi hijo lo fue y a partir de entonces las cosas cambiaron. Hay que tener paciencia, debe haber pocas reglas, pero muy consistentes. No dude de seguir en contacto conmigo. Suerte y gracias por su aporte.

    • Mi esposo y yo tenemos una especie de lucha de poderes contra mi hijo de dos años y medio. También algo que me tiene muy mal es que me descontrolo y no sé cómo reaccionar ante su rebeldía. Me convierto en una muy mala persona que no quiero ser y no sé qué me pasa: lo insulto y golpeó tan fácil, y me arrepiento al instante. Pienso que de alguna manera si dejó pasar sus berrinches él me va a ganar. Estoy todo el día con mis hijos. Él es el mayor y tengo una bebé de cuatro meses. Yo sé que aún no entiende que no lo puedo atender al instante, pero hasta me canso de mi voz de tanto que le platico y le hablo bien, dándole explicaciones. Él es buen niño, me ayuda en muchas cosas, pero cuando quiere hacer algo que le digo no debe hacer se propone realizarlo, no sé. ¿Está bien hacerle caso o dejarlo pasar? Somos demaciado exigentes con él. ¿Seré una neurótica? Yo sé que muchos pensarán y dirán “muy mal, la violencia genera violencia”. Yo sé que está mal, por eso pido ayuda no que me juzguen.

      • Hola Iris: mire, no tengo ninguna duda de que usted es una buena persona y también su hijito. Eso no es lo que está en juego. Hay tres cosas: por un lado tener dos hijos seguidos, vale decir, quedar en cinta cuando el primero tiene algo más de un año, pasar el embarazo, el parto y tener que distribuir atención y todo la energía que significa administrar dos vidas que recién asoman, además de la pareja, no es poco. Quizá está usted siendo muy exigente consigo misma y no se permite soltar un poco las cosas. En segundo lugar, no se trata de entender, sino de aceptar que no es fácil tampoco ser el primogénito que se da cuenta que muchas cosas han cambiado en su vida, no porque nadie sea malo, sino porque, pues, así es cuando llega un nuevo miembro en la familia. En tercer lugar, la pregunta central es: ¿queremos que hagan o no tal cosa, específicamente, o que nos obedezcan? Son dos cosas muy distintas y en una lucha por el poder predomina lo segundo que siempre tensa la vida familiar. Hay que escoger qué vale la pena y qué no. Sobre lo primero no hay discusión, ni discursos, ni reflexiones. Sobre lo segundo se va negociando. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  16. Giovanna: a ver, creo que está sacando las cosas de contexto y hay que guardar las proporciones. Luego de cuatro años, su hijo debe convivir con un hermanito y eso, creáme, soy primogénito, no es nada sencillo. Él ve su involucramiento, natural y sano, con el recién llegado, como una respuesta de consentimiento, de flexibilidad, totales; mientras que siente, por comparación, su relación con él como esencialmente disciplinaria. Debe decirse, aunque no sea consciente, algo así como “pucha, qué suerte ser chiquito, solamente engreimientos, mientras que los grandes nos llevamos las reglas, normas y horarios”. Creo muy importante que usted le dé el mensaje que crecer es también bonito y no solamente “serio”. Por ejemplo leerle cuentos, ver una serie de TV que el “chiquito” no puede ver, etc. ¿Comprende? En principio debería funcionar. Un saludo.

  17. Vanessa: bueno, es difícil ser madre sin cooperación de la pareja, viviendo en casa de los padres y tener que trabajar fuerte. No es cierto que usted no ha nacido para ser madres. Lo que ocurre es que no es fácil serlo para nadie y en ciertas condiciones es especialmente duro. Cuando uno regresa del trabajo hay que darse unos minutos sin hablar con nadie, un duchazo y un poco de meditación o música, una suerte de “reset” y se está en condiciones más “limpias” para comenzar. Hay que tratar de encontrar algo que les gusta hacer juntos, no una actividad a la que uno lo “jala” o lo lleva, eso también es bueno. Eso de quemarse el pelo, es algo que no se debe pasar por alto. Quizá sería bueno que la psicóloga del nido lo vea. Pero trate los consejos sencillos y recuerde que no es fácil, para nadie lo es. Un saludo y mucha suerte.

  18. Hola: tengo 23 años y mi esposo y yo tenemos un bebe de 2 años. Él es muy simpático, pero tiene momentos en que es muy voluntarioso y si no hacemos lo que él quiere llora hasta que logra sus deseos. También, cuando convive con otros niños es envidioso y no quiere prestar sus cosas. Algo que me preocupa mucho es que no se deja lavar los dientes y ya los tiene picados y el dentista me ha indicado que se los lave 5 veces al día. Pero cuando lo hago, llora muchísimo y no me deja terminar. No sé qué hacer. Por otro lado, me molesta mucho cuando alguien me dice lo que tengo que hacer con él (hablo de mi familia). ¿Qué hago?
    Gracias.

  19. Monse: usted termina diciendo algo muy importante, esencialmente que su hijo tiene a quién salir. En otras palabras, así como a usted no le gusta hacer lo que le dice su familia, imagino que la mami, ¿no?, su hijo no le gusta hacer lo que usted quiere que haga. Parece que no es el único “voluntarioso” en la familia, lo que tiene, sin duda, sus cosas buenas, aunque puede causar problemas a los que nos rodean. Ejercer autoridad y establecer normas no es fácil sobre todo si uno mismo no es de los que siguen mansamente reglas. Puede convertirse fácilmente en una lucha por el poder. Tiene que ver si al terminar haciendo lo que quiere su niño no le está “enseñando” a llorar para obtener resultados. Pero usted habla como si se tratara de una persona mucho mayor. ¿Envidioso, no quiere prestar sus cosas? A los dos años nadie comparte sus pertenencias, sencillamente porque lo de “uno” es una extensión del cuerpo, es como querer que alguien comparta sus manos y la envidia es algo inevitable porque uno siempre quiere lo que tienen los demás. Quizá está poniendo expectativas muy elevadas. Ok, tener caries es un problema, pero ¿lavarse los dientes 5 veces al día? No sé. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  20. Tengo 33 años y un precioso hijo de 8 años, próximo a cumplir 9. Desde hace 2 años ha cambiado su comportamiento, no sé si por mi culpa. Es que no tengo paciencia. Por más que trato de tenerla, la pierdo enseguida. Cuando no me obedece, tengo que repetirle mínimo cinco veces las cosas y amenazarlo. Se ha vuelto rebelde, no se queda callado, me mira con mucho coraje. Yo tengo muy mal genio y creo que a veces me desquito con él por mis problemas con su padre, o porque simplemente no tengo paciencia. Después me arrepiento por tratarlo mal y decirle cosas muy hirientes y aunque le pido perdón y trato de convencerlo de que nada de lo que he dicho es verdad, queda mi remordimiento. También tengo una hija de 8 meses a la que mi hijo adora y con cuya crianza me ayuda mucho. A veces se entretiene con la bebe o en cualquier otra cosa con tal de no hacer sus tareas y perder el tiempo. Por favor ayúdenme, necesito cambiar, no quiero seguir tratándolo así, me duele mucho y aunque soy yo el eje del hogar, no quiero ser tan dura, amo a mi hijo y también a mi nena. ¡Son mi vida!

  21. Jaila: estoy absolutamente seguro de que ama a sus hijos. Obviamente, usted es una de esas mujeres que tienen que asumir muchas responsabilidades, como dice, de carácter fuerte y a quien le gusta que las cosas se hagan como se debe. Su hijo se enfrenta a una etapa de transición, ya se da cuenta de que hay cosas que van a cambiar, que la niñez termina y, al mismo tiempo, acaba de tener una hermanita a la que adora, aunque le recuerda que él tiene una serie de tareas y responsabilidades que debe enfrentar y ya no solamente recibir cuidados. La pregunta es si es un niño que, en general se desenvuelve bien, por ejemplo en el colegio, por ejemplo si tiene amigos y está en líneas generales contento. Responsable es, por lo menos en lo que se refiere a la ayuda que le da con la hermanita. Si su desobediencia se limita a arrastrar un poco los pies a la hora de hacer lo que usted le pide, bueno, quizá habría que tener más “cuerda” y comenzar a desplazar responsabilidad para que él decida cuándo hace ciertas cosas. Por otro lado, no es bueno actuar de una manera determinada y luego pedirle perdón ya que ese tipo de conducta lo confunde, especialmente si se repite como una suerte de ritual, ¿me entiende? No deje de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  22. Tengo 30 años. Mi hijo va a cumplir 3 años en 3 meses y es un niño muy bueno, pero me desespero mucho porque no quiere comer, y le grito y a veces le he pegado. Lo mismo pasa a la hora de dormir. Es una batalla diaria y ya no sé qué hacer. No tengo nada de paciencia con él, me siento muy mal por que últimamente lo maltrato mucho emocionalmente y le doy más nalgadas que antes por la desesperación ya que no me hace caso en esas cosas. Además, se ha vuelto muy llorón aunque no le haga nada. Lo amo con todo mi corazón peo siento que estoy siendo muy mala madre, es un niño un poco antisocial y creo que es por mi culpa.

  23. Tengo 47 años y 2 hijos, uno de 21 y otro de 10. Con respecto de este último, me cuesta que mantenga su cuarto ordenado, así como que sea responsable con el horario de sus tareas y actividades del hogar. Algunas veces me saca de mis casillas y le he dado sus nalgadas. Ha sido condecorado en los años de estudio anteriores por buen estudiante. Actualmente cursa 4º grado de primaria. Mi pareja actual lo está criando. Aunque conoce a su padre biológico, no lo vemos desde que tenia 4 años. Yo actualmente curso el octavo semestre de administración y no estoy trabajando. Mi pareja tiene mal genio y normalmente toma licor los viernes. Yo le digo que no es un buen ejemplo, pero tampoco lo entiende. Trata de complacer al niño en todo lo que le pide, pero intercambia actividades como padre con el niño sólo cuando vamos a hacer mercado o a la playa. Para el resto de asuntos le dice que tiene que trabajar o que está ocupado, ya que llega de lunes a jueves a las 8PM. Él se queda con el niño mientras yo voy a la universidad, pero cuando tiene algún otro plan, lo hace a regañadientes. Por favor, oriéntenme con respecto a mi hijo y mi pareja, porque estoy pensando separarme de él.

  24. María: ¿cuál es la nota máxima que podemos tener los seres humanos, si pensamos en todas las tareas que enfrentamos a lo largo del ciclo vital? Digamos que en un momento determinado somos padres, hermanos, hijos, pareja, estudiantes, empleados, jefes, subordinados. Imagino que si los adultos recibiéramos una libreta cada dos meses, no siempre habría puros azules, ¿o no? Creo que el secreto de la vida es saber poner las cosas en un contexto, en una proporción. Es importante mirar hacia el horizonte lejano cuando uno recorre un camino, pero también hay que mirar el camino y gozarlo. Un niño de 10 años que ha recibido premios en lo académico, una pareja que lo asume con bastante responsabilidad y que se queda en casa cuando usted está en la universidad, una persona que tiene la valentía de cursar estudios a los 47 años. ¿Es tan importante el orden en el cuarto? No sé, no sé, pero creo que uno debe preguntarse siempre, ¿cuál es la alternativa, qué es lo importante y qué lo secundario? Un saludo y no dude de seguir en contacto.

  25. Karina: ¡Ah, las batallas que tienen lugar en la casa! Son pesadas, ¡son tan desgastantes para las relaciones entre los miembros de la familia! ¿Sabe? hay que escoger lo que uno quiere lograr y definir lo que uno espera de los demás y qué vale la pena un enfrentamiento y qué no. ¿Qué significa que no come? Si está dentro de la curva talla-peso en sus visitas al pediatra, no es tan importante. ¿No duerme? Mire, nuevamente, hay que decidir lo que queremos lograr de manera objetiva. El objetivo no es que sea bueno o que yo sea bueno, sino que coma tal cantidad si es importante o que duerma solo y entonces uno debe preguntarse, ¿qué hago para que eso ocurra? Los gritos, las nalgadas pueden ser para de una lucha por el poder, pero no son muy eficaces a la hora de administrar la vida cotidiana. Usted no es una mala madre, de eso estoy seguro y no tiene la culpa de lo que se imagina que tiene. Hágase las preguntas que le sugiero y sigamos en contacto.

  26. Hola, la verdad me siento muy frustrada. Como varias mamás dicen, me prometí a mí misma jamás pegar a mi hija y hasta el día de hoy lo he conseguido. He revisado libros, he probado infinidad de sistemas educativos, pero no consigo nada. A todo responde no, no quiere hacer nada, no limpia su habitación, no quiere comer. Nada le gusta, chilla, tira las cosas o las golpea, es teatrera. Con mi madre se hace la pobrecita para que tengamos riñas y miente descaradamente. Pierdo los papeles con ella y grito. Si intento ser buena y tratarla con dulzura, no hace ni caso y si la trato como sargento, tampoco. Creo que debería llevarla a un psicólogo. Todo el mundo me dice que lo que necesita es una bofetada. Aunque a mí no me sirvieron las que me dieron, creo que no es la manera. Pero la frustración llega a hacerme pensar en dejar que haga lo que quiera. Estoy aburiida, tiene once años y no quiero perderla. ¿Qué puedo hacer? Intento hablar con ella y me ignora. A veces la veo triste pero nunca dice nada. ¿Qué puedo hacer?

  27. Me siento muy identificada con estos casos y, de hecho, estaba buscando algún foro o página que me orientara con este problema. Tengo 27 años y un par de gemelas de 4. Vivo con ellas y cuento con el apoyo de mi familia, tengo un trabajo tranquilo y puedo “disfrutar” las tardes con mis hijas. El problema es que me he dado cuenta que en muchas ocasiones las maltrato y les pego muy feo y les digo cosas que a mí misma me sorprenden. A la hora de hacer la tarea es cuando más me desesperan y sé que estoy mal. Mi relación con el padre de ellas fue difícil debido a que hubo violencia familiar: me golpeaba y por ese motivo me tuve que separar. Es difícil decir esto pero así es: estoy segura que amo a mis hijas, pero en muchas ocasiones me siento la peor madre del mundo. Necesito ayuda.

  28. Mi hijo de 5 años se ha puesto rebelde desde que nació su hermana que ahora tiene 6 meses. Parece que está celoso, pero no sé qué hacer, no me obedece, no quiere hacer sus tareas, le hablo, le he llorado, pero nada. He llegado a pegarle. Me duele, pero no sé qué hacer. Mi esposo no está conmigo por trabajo. Se fue antes que naciera mi hija y parece que todo eso lo puso así al niño. ¡A veces siento que no puedo más!

  29. Tengo 29 años y un niño de 3 años y 8 meses. He tenido problemas con él desde muy pequeño. Cuando nació yo trabajaba y reinicié mi trabajo después de la licencia de maternidad, pero lo volví a dejar porque es muy llorón. Desesperaba a mi mamá y llegaba un momento que no había nada que lo callara. No ha dejado de ser llorón. Desde que tenía 4 meses su papá tuvo que cambiar de residencia, se fue a trabajar a un pueblo cercano y sólo nos veíamos el fin de semana. Empecé a dormir con el bebe en mi cama y se apegó muchísimo a mi. Su llanto era incontrolable y yo terminaba llorando también. Luego empecé a pegarle aproximadamente desde los cinco o seis meses. Le pegaba en las piernitas porque era muy desesperante oír su llanto, pero cuando hacia eso me ponía a llorar, lo abrazaba pidiéndole perdón. Dejar de trabajar fue peor: se pegó tanto a mí que por causa del llanto, que para no maltratarlo, hacía todo en la casa con él encima. Me siento la peor mamá del mundo, vivo con este recuerdo todo el tiempo, desde que empecé a pegarle no he parado. Llora por todo y yo me siento la peor basura cuando me saca de las casillas y le pego. Hay momentos en que lo ignoro cuando llora, pero hay otros en que estoy muy estresada o atareada con las cosas de la casa y me desespera y me desquito con é. Mi hijo es lo más lindo que me ha pasado. No puedo dejar de preguntarme: si lo amo tanto, ¿por qué le pego desde tan pequeño? A veces me pregunto por qué me pasa todo esto. Me destrozo yo misma el alma y el corazón cuando le pego. Él me llama para que lo consuele. ¿Sabe?, desde que tiene un añito habla perfectamente. Ahorita que tiene tres ya nos dice “no me pegues”,” o “me pegaste duro mamá”. ¿Soy la peor mamá del mundo?

  30. Tengo un único hijo de 6 años recién cumplidos. La verdad es que no hace caso y no parece entender las pautas que uno le plantea. Si no va bien en el colegio, no ve televisión, ni puede usar la computadora ni jugar Play Station, pero ya parece no importarle nada las penitencias y sigue haciendo lo que quiere. En el colegio es igual: no hace caso a la maestra y estoy ya hace 15 días al borde de la locura. Me preocupa tanto que ya no sé cómo manejarlo. Con mi marido estamos de acuerdo siempre en cómo actuar. Hay algo que está mal, pero no logro darme cuenta de qué puede ser. Siempre termino gritando y también, alguna vez dándole una palmada.

  31. Tengo un hijo de 6 años que casi nunca presta atención. A veces nos pregunta algo y cuando le estamos explicando, simplemente se voltea y se va. A la hora de la tarea parece que está muy concentrado y de pronto ya está hablando de otras cosas o haciendo un dibujo y después le es difícil volver a la tarea. Le cuesta muchísimo terminar cualquier actividad. La hora de vestirse es inacabable y ni hablar de la hora de comer o asearse. Si le pido que haga o deje de hacer algo, pareciera que no me oye. Tuvo retraso de lenguaje y estuvo en terapia 2 años y también lo vio un neurólogo. Pensábamos que era déficit de atención, pero nos dijeron que no. En la escuela se da la misma situación. La psicóloga y la profesora dicen que no es déficit de atención, que mi hijo es kinestésico y necesita más paciencia. El pediatra dice lo mismo, pero me siento preocupada y frustrada, porque incluso las cosas más simples le cuestan mucho trabajo por no prestar atención. ¿Puede todo esto ser parte de su carácter?

  32. Tengo un hijo de 5 años que es muy envidioso, no le gusta compartir sus cosas con nadie y eso es un problema terrible, ya que como es hijo único y es muy hiperactivo, sus amigos o primos no quieren jugar con él y lo hacen a un lado. Sé que se siente mal y se lo he comentado pero no me entiende. Se la pasa viendo televisión, trato de que dibuje o algo por el estilo y nunca quiere. Es demasiado inquieto y lo único que le gusta es ver televisión y salir a jugar a la calle. ¿Qué tengo que hacer? Lo regaño mucho cuando no quiere compartir sus juguetes y le digo cosas muy feas, como “lo que quieres es estar solo y que nadie te quiera por envidioso”. Creo que estoy haciendo mal, pero me molesta mucho y no sé qué actitud debo tomar cuando sucede, ¿cómo debo actuar?

  33. He leído muchos de los comentarios, y la verdad es que los noto bastante desesperados. Yo también tengo una hija de 6 años, que también está pasando por la “adolescencia chica”. Y también fui una hija golpeada. Nunca he golpeado a mi hija, y nunca he querido hacerlo. Es cierto que muchas veces me he sentido frustrada por su comportamiento, especialmente ahora que está más rebelde, pero es importantísimo recordar que si nuestros hijos están inmanejables, en cierta medida es algo normal, dependiendo de la edad (ése es un consejo para no desesperarse). En mi caso, siempre he sido sumamente consecuente con la administración de disciplina. SIEMPRE he cumplido mis promesas con ella, por lo tanto, ella sabe que cuando imparto una regla que implica un castigo, si esa regla no se cumple, será sagrado que el castigo se concreta. De acuerdo a mi parecer, los golpes se dan por desesperación, frustración, y no saber cómo administrar la disciplina. Pero si asumen que:
    –los niños tienen diferentes comportamientos de acuerdo a las etapas de su desarrollo, ya no estarán tan desesperados (si no educan correctamente a sus niños desde un principio, será más difícil manejarlos cuando las etapas “difíciles” del desarrollo lleguen).
    – Inevitablemente si queremos ser padres, DEBEMOS ejercitar nuestra paciencia, nuestras formas de reaccionar y lidiar con la frustración de ver que las cosas no salen como queremos. En mi caso, tuve hermanos menores a los que cuidar, lo que hizo que mi paciencia fuera la de un santo. Eso ha sido una herramienta invalorable, ya que aprendí que lo más probable es que las cosas no salgan como debieran. Lógicamente, si tenemos más de 15, 20 o más años de diferencia con nuestros hijos, no podemos pedir que ellos actúen como nosotros les pedimos ==> nosotros pedimos como adultos, esperando comportamientos de adultos, pero ellos son pequeños seres cuyo objeto es jugar, divertirse, reírse, y aprender de estas formas. Ellos ven el mundo diferente, y actúan como pequeños. Por lo tanto, nosotros debemos ser inteligentes y saber que ellos responderán a nuestras peticiones como ellos saben: como niños.
    – En cuanto a cómo castigar, me parece que la privación de privilegios es una forma formidable, aunque no debe ser la única manera de tratar el tema. Por ejemplo, si mi hija no hace lo que le he pedido, se queda sin televisión. Ella debe conocer las reglas claramente. Si no las conoce, y la castigamos por algo que ella no sabe, o no conoce la consecuencia, es también una forma de abuso. Y si sabe que hay una regla con su respectivo castigo, debemos ser estrictos y aplicar el castigo. Ellos además de buena onda, amistad, comprensión, necesitan límites, normas y estructuras. Se debe ser fiel al castigo impuesto, de manera que los hijos respeten ese sistema: si nosotros no lo respetamos, por qué debieran hacerlo ellos? Así aprenderán que sus actos sí tienen consecuencias, y que éstas sí ocurren, por lo tanto, pensarán dos veces antes de no cumplir ciertas reglas.
    Mi pensamiento respecto de la maternidad tiene relación con el saber que nuestros hijos son el futuro de la humanidad. Si somos capaces de entregarles el suficiente amor, ellos serán mejores personas que nosotros, no repetirán nuestros errores, y harán que la humanidad mejore. Ellos son los presidentes de mañana, los científicos de mañana, los ingenieros de mañana, los trabajadores y mantenedores de los países de mañana. Los padres de mañana. Ellos actuarán como nosotros les enseñemos. Y se frustrarán como nosotros les enseñemos, y asumirán la paternidad el día de mañana con las herramientas que les entreguemos nosotros. Tratemos que la principal herramienta que les entreguemos sea el amor.

  34. Tengo un problema que me está aquejando desde hace algunos meses: el comportamiento de mi hija de 7 años ha cambiado hace un mes de manera significativa. Esta agresiva conmigo, no quiere estudiar ni hacer sus tareas. No me obedece y, encima, me gritonea. Otro punto importante es que tengo seis meses de embarazo. Atribuyo a eso el cambio de mi hija, pero en realidad estoy desesperada, no sé qué hacer. Para complicar las cosas, mi marido trabaja fuera de la ciudad y llega los fines de semana. Yo trabajo todo el día y quien la cuida es mi madre. Por favor, les pido que me orienten. Es tanta mi impotencia que le grito y la amenazo con castigos que no aplico y ella es muy desafiante.

  35. Jovi: bueno, si hasta ahora era hija única y hay un embarazo en camino, pues, es muy posible que el piso esté muy movido para su hija, sobre todo en un momento en el que está en medio de la niñez, lo suficientemente pegada al momento en que ser “chiquita” era rico, pero ya no puede serlo; y todavía antes de poder comenzar a ejercer un poder propio de la pubertad. Está desbalanceada. Sabe que se acerca el momento en el que habrá un bebito que tendrá muchos privilegios a los que ella ya no puede acceder y todavía ella no le puede sacar pica siendo “grande” e independiente. En otras palabras, lo peor de dos mundos. Hay que entenderla y, sobre todo, darle el mensaje que tener la edad que tiene sí trae ventajas, salir con ella, hablar con ella, etc. Un saludo y un feliz término a su embarazo. Va a pasar.

  36. Daniela: el texto que usted nos hace llegar es muy coherente y combina de manera inteligente sensibilidad y razón. La verdad, no podría poner las cosas de mejor manera. También hay que desear que los padres usen su sentido común y confíen en sus instintos. Le agradezco enormemente su contribución. Un saludo.

  37. Ruty: me parece que hay dos asuntos completamente distintos. Por un lado, la cuestión de la hiperactividad, impulsividad y dificultad para compartir, que le causan a su hijo problemas en sus relaciones con amigos y familiares de su edad. Por el otro, el que no desee hacer las actividades alternativas que usted le propone a salir a la calle o ver TV. A ver, lo primero, bueno, compartir no es algo fácil y a los cinco años aún no es una conducta consolidada. ¿Cómo le va en el nido, también observan lo mismo? Es posible que sea un niño con problemas de atención-concentración y quizá sería adecuado que se haga un descarte, un diagnóstico. De todas formas una información importante es ¿cómo es el entorno familiar, el papel del papá, otros adultos en casa, trabaja usted, etc.? Lo de las actividades alternativas, pues, hay una cierta contradicción ya que ver TV o estar solo le evita justamente aquello que parece serle más difícil, vale decir, la interacción con otros. Yo comenzaría con alguna forma de diagnóstico. Mi hijo tenía un problema muy similar y lo que ocurría es que tenía déficit atencional. Con medicación adecuada y un deporte de equipo, como el fútbol, mejoró enormemente. Un saludo.

  38. Fabi: aparentemente, aunque, en efecto, suena, a primera vista, un déficit atencional, hay acuerdo en que no se trata de ese cuadro y no tengo porque desconfiar de la opinión convergente de pediatra, neurólogo, psicóloga escolar y profesora. No entiendo qué quieren decir con kinestésico. Hay niños que tienen un ritmo diferente en su desarrollo en algunas áreas, en este caso lenguaje y que se dispersan con facilidad, complicando el manejo de la vida cotidiana y sus tareas. Pregunta: ¿le va bien en la escuela, se relaciona adecuadamente con sus compañeros y compañeras? Si la respuesta es afirmativa en ambos casos, pues, sí, hay que tener paciencia, definir reglas claras – pocas, pero sistemática y coherentemente aplicadas- y dejarle espacios para los que haga las cosas a su manera. Un saludo.

  39. Vanesa: cuando leo su consulta siento como si se refiere usted a un asunto que acaba de aparecer como problema o que tiene muy poco tiempo. ¿Es una conducta relativamente reciente o un rasgo que se ha venido desarrollando a lo largo del tiempo? Hay personas que son dispersas, les cuesta interiorizar límites, son impulsivos y muy movidos. Es posible que se trate de eso y alguna forma de diagnóstico sería pertinente. Quizá hay un déficit atencional y se puede comenzar una estrategia de definir reglas claras, pocas, pero consistentes, algún deporte de equipo que le permita ir aceptando turnos, coordinando esfuerzos, a veces es necesaria – lo fue en el caso de mi hijo- medicación. En ausencia de otros datos – ¿hay hermanos, quiénes más viven con ustedes?- creo que es lo que deberían pensar. Un saludo.

  40. Erika: su relato es muy intenso y valiente. ¡No, no es una mala madre ni la peor madre del mundo! El llanto de un bebe y, en general, de un niño, es algo muy perturbador, por definición, de las cosas más irritantes que podemos escuchar los seres humanos. Desgasta, molesta, nos hace sentir, cuando no para y no podemos hacer nada para que cese, impotentes. Puede deberse a muchas causas: hambre, aburrimiento, dolor, necesidad de atraer atención, ganas de fastidiar; y uno debe aprender a discriminar, “leerlo”. De todas formas, si es que no hay una razón médica para el llanto, es evidente que usted y su hijito están atrapados en el llanto, anudados en una suerte de prisión que no los deja estar juntos, pero tampoco separados. Lo que debiera ser un encuentro gratificante, con tensiones, altos y bajos, pero, en el balance agradable, se ha vuelto doloroso, culposo, agresivo. Le pido que se haga una pregunta: ¿qué ganan con esta situación y que perderían si cambia? Sé que parece tonto, que la respuesta inicial, automática, es “solamente perdemos” y “si desaparece el llanto solamente ganamos”. Pero, a veces, ciertos sufrimientos ocultan otros problemas más complejos, que no sabemos o no queremos enfrentar. ¿Por qué es tan difícil encontrar una distancia razonable? De todas formas, Erika, usted debería consultar con un especialista, el pediatra u otra persona, que pueda ayudarlos y entender de qué manera esto puede cambiar y, créame, puede cambiar. Un saludo.

  41. Yisse: bueno, ¡no es para menos! A los cinco años nace una competidora, justo en el momento en que ingresa a la niñez, cuando deja de ser un bebito pero aún quisiera tener toda la atención y no se siente seguro en su nuevo papel. Y, además, el papá debe ausentarse. Creo que hay que tener paciencia. La tarea, sobre todo a los 5, no me parece tan importante. Imagine: ¡cuando hay un pedacito de gente que concita la atención de todos, el cariño, la tolerancia, él debe hacer tareas! Hay que tratar de darle su espacio, mostrarle que vale la pena tener cinco años y que por tenerlo no se pierde el derecho al engreimiento que nadie discute en un ser de seis meses. Estoy seguro de que va a superar todo eso. Hay que hablar con él, decirle que uno entiende que ha habido muchos cambios y que seguramente está desconcertado, que uno lo entiende.

  42. Isis: bueno, gemelos, vale decir, múltiples, es un trabajo muy grande, también cuando uno tiene apoyo. Hay demandas que no es fácil enfrentar y cuando ha habido una separación y un contexto de maltrato y violencia, las cosas se hacen más complicadas. ¿Tareas? Oiga, los niños de cuatro años no hacen tareas, por lo menos no de esas que uno tenga que estar detrás. Y si debe haber una supervisión, no sea usted quien la haga. Los padres somos muy malos profesores y si ellas tienen buenos profesores en el colegio, cuando llegan a la casa quieren mamá y no una profesora adicional. Eso por un lado. Por el otro, pues, sería bueno que usted tuviera algún tipo de apoyo que le permitiera hacer las paces con el pasado y aceptar la rabia sin desplazarla hacia sus hijas.

  43. Bella: ¿siempre fue así? Porque los 11 años son complicados, especialmente cuando se trata de la relación entre una mamá y su hija. Las hormonas comienzan a agitarse, se busca un alejamiento y al mismo tiempo se pide cercanía y nada parece funcionar. Su descricpión la hace sonar a Maquiavelo, ¿es para tanto?. Ahora bien, quizá un par de sesiones con un especialista permitirían ver si su hija está muy complicada o hacer más fluida la relación entre ustedes.

  44. Tengo un niño que está apunto de cumplir tres años. Soy madre soltera. Desde que nació, lo fue todo para mí, le di todo mi cariño, mi amor, lo sobreprotegí, lo tuve siempre a mi lado. Fue mi bebito lindo, precioso, pero con el tiempo fue creciendo y haciéndose más despierto. Empecé a golpearlo cada vez que me hacía renegar, (cuando botaba el plato de comida, agarraba cosas como el fósforo, cosas de bebés que yo no comprendía). Le compro todo, todo lo que me pide. Mis hermanas me decían que no hiciera eso, pero a veces cuando cometía otro error o no me hacia caso, yo le metía la mano. Ahora está más grandecito y lo golpeo más, le grito, lo insulto, no sé qué me pasa. A veces cuando le quiero hacer cariñito en la cabeza, se agacha tratando de cubrirse con sus manitas la cabecita y eso me duele, verlo así, porque yo con mis malos tratos hice que él tenga esa reacción, no sé qué hacer. Digo cambiaré, cambiaré y no puedo, siempre termino dándole un palmazo, o gritándole. Ahora tengo una nueva pareja, estoy nuevamente embarazada y he cambiado aún más con él. Él le pega a mi pareja y yo le respondo diciendo que eso no se hace, mi hijo tira los juguetes, me mete la mano. No sé, ayúdeme, quiero cambiar, no lo quiero seguir haciendo, ya no quiero golpearlo más, me duele mucho hacer eso, pero él es muy rebelde y sé que lo es por los malos tratos que le di.

  45. Mi nombre es Nadia. Soy mamá de dos niños, uno de 5 años y la otra de 1 año 10 meses. El mayor tuvo un accidente en la piscina a los 2 años 4 meses y hoy se encuentra en casa en un estado de inconsciencia. En ese proceso de aceptación con mi hijo, nacio mi niña y fue otro proceso que llevar a cabo. Pero en el transcurso de los meses, me ha dado un pequeño trabajo mi hija: se pone pesadita a la hora de la comida, tan solo con decirle que es hora para comer llora, llora y llora, y para ser bien sincera, me agota, y alguna veces le he pegado. Luego me siento tan mal, que la abrazo, la beso y siento mucha culpa, sobre todo porque dije que no lo haría, porque daría la vida para que mi hijo mayor aunque fuera llorara por comer. Estoy que colapso, no doy más, qué puedo hacer para que mi hija logre comer, sin tener que pasar un escándalo a esa hora.

  46. Tengo 20 años y 2 hijos. Mi pareja nos apoya, pero no podemos estar juntos porque a él le falta 1 año y medio para terminar. Vivimos en Chiclayo con mis hijos y él estudia en Lima y tengo que trabajar. Mi hijo tiene 4 años y mi bebe10 meses. Desde que quedé embarazada mi hijo cambió: se ha vuelto rebelde, terco y es un poco agresivo. Por ejemplo, siempre pelea con una sobrina que vive en casa. Me da mucha pena cuando lo castigo y lloro. Le hablo todas las noches, le digo que me duele el cuerpo de cansancio, que su papá está lejos, pero que pronto vamos a vivir juntos y que se porte bien y no pelee. Él me promete que se va portar bien, pero siempre se comporta igual. Me duele en el alma castigarlo o tener que llevarlo al cuarto a que juegue solo para que no esté peleándose.

  47. Estoy muy triste. Tengo una hija de 4 años y 4 meses, trabajo y hoy a la hora del almuerzo fui a casa. Mi hija derramó la sopa en el comedor y la silla donde ella estaba. Perdí el control y la maltraté. Me siento muy apenada. En el trabajo estamos viviendo momentos de tensión porque van a despedir personal y mi esposo trabaja fuera de la ciudad y viene cada diez días. Me falta mucha paciencia y quisiera ser una buena madre.

  48. Tengo un hijo de 11 años que está en 6º grado. Tiene dificultades para leer: no comprende lo que lee y esto le da problemas en todos los cursos. Avanza a duras penas y con mucha exigencia, pero a mí me preocupa mucho porque yo tengo que tener dar constante supervisión para que realice sus tareas escolares y estudie. Le hemos puesto en dos oportunidades profesores particulares para que lo apoyen, pero ahora nos ha salido con que lo que pasa es que no le gusta el estudio. Yo tengo mucha tensión porque ya no sé cuál es la mejor manera de ayudarlo. Siento que lo que hemos venido haciendo no funciona y nos preocupa cómo será en secundaria. Agradeceré mucho su respuesta.

  49. Tengo una niña de 6 años que me saca del límite. Ocurre que ella se demora mucho para comer. En cada comida tengo que estar gritándole. Aunque sabe que debe comer rápido para poder realizar las tareas o ir al colegio, se demora una hora y media. No puede pasar la comida y mastica repetidas veces. Eso hace que me enoje: siempre hace tarde para el colegio o las tarea. Tampoco entiende cuando le enseño las tareas y le repito varias veces y no capta. La termino golpeando y muchas veces he perdido el control y he terminando diciéndole cosas muy feas de las cuales me arrepiento. Trato de cambiar pero me descontrolo. Me siento desesperada por que yo no quiero maltratarla. Sé que esos maltratos traen secuela pero no se qué hacer. Necesito ayuda para para no pegarle a mi nena. Amo a mis hijos y no quiero seguir así.

  50. Tengo 26 años. Al leer la consulta me sentí identificada. Quiero que me ayuden: tengo una niña de 6 años y tiene problemas de apetito, no quiere comer, y problemas de atención ya que no entiende cuando le explico algo. Le grito, la insulto y golpeo. No quiero hacerlo más. Necesito ayuda.

  51. Mire Aiva, en realidad una madre o padre no necesita algo especial, digamos un problema notable para reaccionar de manera irritable ante un niño. Lo que quiero decir es que las personas en general tenemos características que pueden sacar de quicio a otro. El tono de nuestra voz, la manera de reírnos, no sé, cualquier cosa. Obviamente, cuando las cosas no salen como queremos, cuando nuestro niño no es como lo imaginamos o nos presenta obstáculos y dificultades, pues, perdemos el control. La pregunta es, ¿por qué se irrita usted tanto, por qué toma de manera personal lo que puede ser una dificultad propia del desarrollo. Si hay un problema de apetito, no es “contra usted”, hay que resolverlo. Lo mismo con la atención. Creo que usted debe parar un rato y preguntarse qué es lo que realmente le molesta, que desencadena su rabia. Eso la va a ayudar y si es necesario ayuda especializada para problemas específicos, búsquela. Un saludo.

  52. Adelina: su relato conmueve, pero usted no está sola. Los niños de seis años son muy activos, están en un momento en que se abalanzan sobre el mundo como un torbellino, prueban los límites, nos prueban a nosotros, se hacen preguntas, etc. ¿Siempre fue así, cuál es la composición familiar? Todas esas cosas importan. Pero hay que entender que los padres no somos administradores gastronómicos, ni tampoco profesores particulares. Si su hija está dentro de su curva de peso y tamaño para la edad y es sana, pues, uno puede ver qué pasa si le transfiere la responsabilidad de la comida, dentro de un límite. ¿A qué me refiero? Pues darle un lapso razonable y decirle que cuando expire se retira el plato y se come en la siguiente comida. No le va a pasar nada y va a quitar un tema de conflicto de la agenda. En cuanto a las tareas, oiga, la niña viene de varias horas de estar con profesoras, cuando regresa quiere mamá y creo que si usted se relaja y juega, comparte con ella, las cosas debieran mejorar. Un saludo.

  53. Jacqueline: mire, creo que su preocupación se justifica. Pero cuando existe un problema de ese tipo es indispensable tener un diagnóstico que permita una estrategia de solución. Hay veces que la supervisión de los padres o un apoyo particular funciona, pero no siempre. Usted me habla de dificultades importantes para comprender lo que lee y eso se puede deber a muchas cosas. Yo comenzaría por hacer algún tipo de evaluación e incluiría un descarte neuropediátrico. Hay muchas instituciones que ofrecen ese servicio y tienen buenos equipos multidisciplinarios. En este caso, no veo otra vía para comenzar a resolver las cosas y saber qué controlamos y qué no, qué depende de nosotros y qué no. Un saludo.

  54. Bartolyta: a ver, tratemos de poner las cosas en un contexto. Hay un contexto de tensión, circunstancias complejas y difíciles. En una situación de nerviosismo, que posiblemente también percibe su hijita, se derrama la sopa y usted actúa de manera reactiva y algo explosiva. ¿Es así todos los días, la mayor parte del tiempo? Si la respuesta es positiva, pues, hay un problema que usted debe manejar y entender. Pero si es algo infrecuente… creo que nadie sufre un daño irreparable por eso, hay que reparar. No engriendo más de la cuenta, sino hablando, explicando que hay situaciones complejas, que seguramente se ha dado cuenta de que las personas están nerviosas, etc. Puede no comprender cada palabra, pero va a sentir que la toman como un interlocutor y eso es importante. La paciencia es un rasgo de las personas y no todos lo tienen por igual. ¡No tiene nada que ver con ser buena madre! Un saludo.

  55. Mary: entiendo su situación, no es nada fácil. A veces los niños nos protegen frente a nuestro dolor, por ejemplo, en este caso, la incertidumbre de estar sola con los chicos, el tiempo largo sin la pareja, etc. De alguna manera, las batallas por la agresividad y los castigos por todo ello siempre son más leves, a pesar del sufrimiento que producen, que lo otro. Los niños, especialmente si han estado solos un tiempo largo, pueden sentirse amenazados cuando llega un nuevo miembro de la familia. Lo que no haría es vincular la conducta de su hijo con el asunto de las dificultades de estar ustedes solos en Chiclayo y el padre en Lima y la próxima reunión. Es mezclar papas con camotes, ¿me entiende? Y confunde a su niño. Una cosa son los límites que él debe tener y otra los sufrimientos, pero también algunas ventajas de la soledad. Finalmente, ¿tiene información acerca de la reproducción, el embarazo, el parto, con respecto de su hermanito? Un saludo.

  56. Nadia: a veces, cuando enfrentamos una realidad que nos hace sentir totalmente impotentes porque no la podemos cambiar, una realidad absoluta que nos deja vacíos y descorazonados, terminamos fijándonos en realidades en las que podemos ejercer control y volcamos en ellas mucha fuerza, expectativas, rabia y esperanza. Su hija seguramente está en su lugar en la curva peso/talla y, si es así, usted puede permitirse el lujo de experimentar, soltar, relajarse, no “querer tanto que coma” y, entonces, la cosa va a ir mejor. Nuevamente, el contraste entre las dos realidades – usted lo pone de manera aguda y dramática, muy real, cuando dice que daría la vida para que su hijito le diera problemas de ese tipo- que genera una confusión. Creo que es algo que usted, Nadia, debe trabajar. Un saludo cariñoso.

  57. Mi nombre es María y tengo un nene de 7 años. A veces, cuando estoy haciendo algo, mi niño me habla e interfiere con lo que tengo que hacer. Entonces lo reto. Por ejemplo, quiere comer parado y le tengo que decir que se siente varias veces. Si no le doy una orden, no hace nada y yo quiero que haga todo sin que yo le diga nada. Otro ejemplo: me pide permiso hasta para ir al baño y yo le digo que no necesita pedírmelo. Me llaman la atención en la escuela diciendo que mi hijo no entiende que le cuesta mucho aprender, sobre todo en lenguaje ya que en matemáticas. Me dicen que mi niño es distinto de los demás y quieren retenerlo de año. Muchas veces juega con sus deditos y parece que los hiciera hablar y puede estar mucho tiempo así y me han dicho que debería consultar a un médico. Encima de todo, la pareja con la que estoy lo trata mal siempre o lo reta por cualquier cosa y nunca juega con él y me dice que soy una mala madre y parece sentirse celoso de él.

  58. Tengo un hijo de 5 años y en mi caso es al revés de lo comentado. Me asusta que mi hijo sea demasiado bueno: es tan sensible, muy amistoso, tolerante con otros niños, juguetón y amoroso. Pero, como decía, eso a mi me asusta: cada niño que ve es su amigo, lo abraza y le demuestra inmediatamente cariño. Evita la TV pues las noticias malas hacen que llore. Cuando estoy enferma él sufre mucho. Tiene problemas de lenguaje, TEL mixto: le cuesta comprender algunas frases. A veces igual yo lo trato mal, le digo que debe ser fuerte, no llorar, que es un hombrecito no una niñita. No sé qué hacer con este ser tan sensible que Dios me dio. Yo sufro pues creo que él sufrirá en su vida por su extrema sensibilidad.

  59. Yannette: un exceso de sensibilidad trae, sin duda, algunas dificultades. No es, sin embargo, poniéndole etiquetas o aludiendo a su identidad de género que esas dificultades van a ser menores. Hay que ir poniéndolo en situaciones en las que vaya aprendiendo a defender sus espacios, a que es bueno confiar en los demás, por lo menos una primera vez y luego actuar según como hayan actuado con nosotros. También se puede comentar una serie o dibujo animado, tratando de sacar conclusiones que sean relevantes para su situación. Un saludo.

  60. María: creo que debemos distinguir lo que es su relación de pareja y la manera en que él trata a su niño; de los problemas que su niño pudiera tener. Aparentemente hay algo en relación con el lenguaje y algunos hábitos repetitivos. Creo que sí sería útil que haya algún tipo de diagnóstico. En cuanto a su pareja, bueno, es un asunto que usted debe decidir. Un saludo.

  61. Quisiera que me orientaran con mi hija. Ella tiene 16 años, siempre ha tenido límites y jamás le habíamos puesto un dedo encima. La castigábamos y regañábamos ya que es muy malcriada y contestona. Nos grita como quiere y ya no le hace efecto los castigos. Recuerdo que yo era así y por eso recibí unas cuantas tundas, pero no quería hacerlo con mi hija. Mi mamá me dijo: “hija tienes que ponerle un freno a Catherine porque se te va a ir de las manos. Acuérdate y piensa como te criamos a ti y como fue tu adolescencia y sabrás qué debes hacer”. Pensé mucho porque recuerdo cómo me portaba, pero también sé lo que duele una paliza y más si es propinada por la mamá de uno. Pero reconozco que gracias a esas pocas pero duras palizas aprendí lo que es el respeto. Pasaron varios días y todo iba muy bien hasta el viernes que me llamó y me dijo “mami voy a donde Paula a una reunión, llego a las 9”. Le di permiso pero insistí en que cumpliera la hora fijada. ¡Regresó a las 11:30! Mi esposo le preguntó “¿Catherine dónde andabas?”. Respondió que donde Paula. Era mentira pues habíamos llamado y estaban durmiendo. Mi hija dijo “bueno papá estaba con otros amigos, pero si les decía no me iban a creer”. Yo le dije: ¡por favor no nos mientas, hasta cuándo! La castigue un mes sin salir con sus amigos: ¡del liceo a la casa! Catherine se rió en la cara y me dijo: ¡Ay mamá, no seas ridícula, no estoy para castigos! Eso me enervó mucho. La tomé del brazo y le dije: ¡ya verás lo que me pasa o, más bien, lo que te va a pasar! Cuando pidió que la soltera y me dijo que no pensara en pegarle ya que ella ya es una mujer, le contesté que en ese momento aprendería a ser mujer, a crecer y madurar. La metí en la ducha y le mandé a quitarse la ropa. Mientras se mojaba fui a mi habitación y tomé un cinturón de cuero que mi esposo tiene. Le ordené que saliera del baño y aunque me pedía perdón le di el primer correazo. De verdad me dolió mucho, pero le dije: “tu abuelita me dio unas cuantas tundas y no me morí, así que aprenderás con correa. Tienes 16 años y llegó la hora de calentarte el trasero”. La tumbé boca abajo en la cama y le di correa de la buena. Recordaba a mi mamá con cada correazo que le daba a mi hija en las nalgas. Se retorció mucho y le di por las piernas. Le dije: “¡levántate que te voy a marcar las piernas y el trasero!”. Ella seguía pidiéndome que parara y di una bofetada y seguí con la cueriza dejándole rayas rojas en las piernas y nalgas. Yo le gritaba: “¡respeta niña, respeta!”. No sé cuántos correazos le di, pero sé que fue una buena azotaina, que no olvidará. Cuando terminé con la correa, corrió hacia un extremo de cuarto y me grito “¡te odio mamá, te odio!” A lo que le respondí que me odiaría aún más: tomé una tablita con la que me nalgueaban a mí y que mi mama me dio el día que me casé, diciéndome que sabría cuando la tendría que usar. Agarré y sujeté fuertemente a mi hija y le di por los muslos duro, luego subí al trasero. La pobre gimoteaba de dolor, pero seguía rebelándose. Le di hasta no poder más. Lloró y lloró. La volteé y le dije que me tenía harta con sus malcriadeces y berrinches y malas contestaciones. Me torció los ojos por lo que obtuvo dos correazos y luego, para que aprendiera bien la lección, le di dos veces con la hebilla del cinturón. Cuando ella me decía que no la quiero, yo le respondía que, justamente, por amor hacía lo que estaba haciendo. Le di dos cachetadas y luego un correazo por la boca. De verdad me siento mal por lo hice pero ya no podía más. Mi esposo me dijo que había hecho bien porque le di por las nalgas y piernas y no la maltraté en otro lado, y que ella se lo había buscado. Mi esposo entró y habló con ella y le dijo que se lo había buscado. Le dijo: “aún hueles a cuero del bueno. Tú hiciste que tu mamá hiciera lo que hizo, ahora no hagas que suceda más ni que yo te lo haga porque te irá peor. La primera paliza siempre es la más suave, así que no busques más”. Mi hija lloró mucho y nos pidió perdón. Aún tiene las piernas marcadas. Me siento mal pero no arrepentida porque amo a mi hija. Me hizo llegar al extremo de los métodos de mi mamá. ¿Qué hago? ¿estuvo mal? ¿se lo merecía? Estoy confundida.

    • No puedo creer que en el año 2009 una tal Verónica utilizó una correa para pegarle a su hija. Me parece una aberración. Espero que no lo vuelva a hacer nunca más. Aunque desde 2009 hasta hoy, vaya uno a saber.

      • Bueno, es una realidad, desgraciadamente, más frecuente de la que uno piensa y, lo digo con conocimiento de causa, en todos los niveles sociales. Esperemos todos que Verónica no haya reincidido en eso. Un saludo.

        • Buenas tardes: tengo una nena de 2 años que me hace perder la paciencia. La grito, la pego y la ofendo cuando hace algo que no me gusta o no me obedece. Tengo una reacción rápida y muy mala con ella y después de lastimarla me entra un remordimiento horrible y me pongo a llorar. ¡Por favor!, aconséjeme qué hacer porque no quiero lastimarla y que ella crezca con esa forma de vivencia. Además, mi hija pega mucho a cualquiera que no conozca y a sus amiguitos, pega fuerte. Quisiera saber si es culpa mía que ella actúe así. ¡Ayúdeme, por favor!

          • Hola Nélida: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado tanto en responder. Me da muy poca información sobre las conductas que le molestan y las circunstancias —con quiénes viven, si usted trabaja, el papá, etc.—. Está claro que hay dos mujeres impulsivas y que no se controlan fácilmente. No, eso no es culpa suya, aunque tratar de enseñar control a través del descontrol no ayuda, ¿no? Creo que si ella pega de manera espontánea, que pude ocurrir cuando aún no se puede usar las palabras como instrumento de comunicación, en otros contextos, sí sería adecuado hacer una consulta, quizá neuropediátrica. Pero, para poder orientarla mejor, le ruego me dé la información solicitada y prometo responderle de inmediato. No es un asunto de culpa. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  62. Verónica: he leído una y otra vez su testimonio. Es un relato de gran intensidad, que combina minuciosidad extrema con una suerte de inevitabilidad propia de las tragedias griegas. Usted sufrió en manos de su mamá, pero le da la razón a través de sus actos con respecto de su hija y, quizá, su hija va a repetir lo mismo con la suya. Es lo más sobrecogedor: están en juego personas que aún no existen – los hijos de su hija- en nombre de un pasado que sigue ocupando buena parte del escenario presente. Creo que debe reflexionar sobre lo que todo eso significa.

  63. Tengo un niño de cinco años y la profesora me ha dicho que es kinestésico. Investigué en Internet porque bibliografía no encuentro, y me di con varias coincidencias sobre su comportamiento. Me ayudó porque ahora lo comprendo un poco más pero me preocupa el tema de los colegios. ¿Todos los docentes en Perú están capacitados para tratar niños así? Me preocupa mucho y me gustaría consejos sobre algunos colegios o bibliografía. Es cierto, yo también pierdo la paciencia con él muy seguido, pero luego de leer sobre el tema trato de controlarme porque al parecer es su naturaleza.

  64. Tengo una hija de tres años y medio y una de un año y medio. La menor todavía no da ningún problema. Es un poquito engreída con la nana. Yo trabajo todo el día y sólo la veo una o dos horas en la noche, y durante todo el fin de semana. Mi esposo trabaja de noche y las ve unas horas en la mañana, nada más. Mi problema es mi relación con la mayor, Rafaela, que está en el nido. La profesora dice que es un ángel: colaboradora, entusiasta, amiguera, lo mejor. En la casa también es así, pero el problema es que cuando llego, no quiere hacer nada sin que yo la ayude. Yo llego cansada y también quiero ver a la bebe, pero Rafaela dice que no puede hacer nada sin mí, no quiere que otra persona la haga dormir, no quiere que nadie más le lave los dientes, no quiere que otro le ayude a cortar, y si yo no la ayudo por ver a la bebe, grita, llora de la nada. Entonces, comienza el drama y yo me encolerizo y le jalo los cabellos o la oreja. Ella llora, yo lloro, luego le pido disculpas, ella también y nos dormimos. Yo duermo con ella, ella en su cuna y yo en mi cama. Mi bebita duerme en el otro cuarto en su cunita y la nana y no quiere que yo la haga dormir, le pide eso a la nana. Como tengo que hacer dormir a Rafaela, tampoco puedo hacer dormir a la menor. Al final siento que no hago las cosas bien ni con una ni con otra. Me siento lo peor del mundo. Quiero cambiar la situación y todos los días me digo “hoy no me voy a enojar, hoy no le voy a jalar su pelito, pero igual sucede.

  65. Buenas noches. Actualmente estoy atravesando por un grave problema. Tengo 36 años, casado desde hace 9. Tengo dos hijas de 5 y 2 años, a las cuales adoro. El problema es que grito a mis hijas, incluso a la mayor le he llegado a jalar su orejita y golpearle las manos. Sé que mi comportamiento no es bueno, grito mucho y pierdo la paciencia de forma rápida. Por dar un ejemplo, cuando le doy de comer a mi hija mayor y ella se demora o no quiere comer (incluso llega a hacer arcadas como que va a vomitar), le grito asustándola mucho y llega a llorar, lo que hace que me moleste aun más. La hago callar y le digo que no llore, veo su rostro asustado, pero no me controlo y sigo martirizándola, parece como que me gustaría verla así. La castigo y la envio a su dormitorio. Pasados unos minutos se me pasa toda esa cólera y me siento la persona mas vil de la tierra, voy a buscar a mi hija y la abrazo mucho, le digo que la adoro, que es mi tesoro (y siento esto) y que lo que sucede se ha debido a su comportamiento. Encima después de lo que hago, la hago responsable de todo. ¿Y saben qué? mi hija me perdona, me abraza y me dice que me quiere. Eso no es justo para ella. Si a mí me preguntaran o contaran un caso así diría que hay abuso en todo esto y soy conciente de ello. Trato de controlarme al máximo, pero fallo y me duele, y peor aun, hago que mi hija se sienta mal, que sienta dolor. Es lo último que quiere un padre para sus hijas. A mi esposa también la he gritado mucho, discutimos mucho, por varios problemas, los cuales son el común denominador en las familias, léase dinero o por el hecho de no estar de acuerdo nosotros con algo. Ahora, también soy consiente que la mayoria de veces, el que inicia este tipo de discusiones soy yo, y quien las lleva a otro nivel también soy yo. Mi mujer me aguanta de milagro realmente, muchas veces le he prometido que voy a cambiar, y la verdad que trato pero dura poco tiempo. Es más tengo un ultimatum. Yo cambio de actitud muy rápido, quizá sea hasta esquizofrénico, no lo sé, pero lo que sí sé es que mi familia se está yendo por un tubo. Que mi hija ha llegado a decir que se va a ir de la casa, mi hija menor habla en sus sueños y dice “papi malo”. No saben, me siento muy mal. Hago responsable a mi hija mayor de peleas que pueda tener ella con su hermana, ya saben por un juguete o algo. Necesito ayuda profesional, voy a buscarla, mi orgullo lo voy a dejar de lado y por el bien de mis bebés y de mi mujer y por el mío Tengo que cambiar. Por favor, no dejen que este tipo de problemas crezcan. Ahorita son la 3:50 AM y no puedo dormir pensando en esto. Amo a mis hijas, pero estoy matando el cariño que ellas tienen hacia mí, estoy matando su autoestima. Quiero que ellas sean mujeres fuertes para enfrentar la vida, pero yo, con esta actitud, soy el primero que las está destruyendo poco a poco. Mi hijas son lo más grande que Dios me ha dado. Voy a cuidarlas, no sólo fisicamente, sino moral y espiritualmente.

  66. Soy Laura, mamá de 3 varones: 2 mellizos de 4 y el mayor de 5, que es el que no puedo manejar. En el jardín me dicen que no aprovecha ni un momento, es decir quiere exclusividad tanto conmigo como con la maestra. En casa hace berrinches todo el tiempo tira todo, se me va de las manos. ¿Qué puedo hacer? hay algo que no estoy haciendo bien.

  67. Tengo un niño adoptado de 2 años y 10 meses. Es, desde pequeño, muy agradable y sonriente, pero desde que llegó hubo siempre un rechazo hacia mí y una marcada preferencia por su papá. Eso me molestaba muchísimo: siempre lloraba porque no quería estar conmigo, no me dejaba abrazarlo, ni besarlo, cosas que yo deseaba hacer tanto. Me sentía mal y rechazada. Luego me embaracé y ya no podía cargarlo por temor a perder a mi otro bebé. Empecé a corregirlo demasiado por querer que fuera un hijo bueno para que nadie lo rechazara por su condición. Me di cuenta de que lo reprendía todo el tiempo y a veces le pegaba, me sentía muy mal, lloraba porque me preguntaba por qué hacía eso si lo había deseado tanto y ahora lo tenía. El niño empezó a ser retador y es muy inquieto, se la pasa brincando todo el día, sube y baja las escaleras todo el tiempo, mis familiares lo consienten mucho y le dan mucho de comer, porque el niño quiere comer demasiado de todo y no para cuando le gusta lo que está comiendo. Eso nos molesta porque nos resta autoridad: le dan de comer a escondidas de nosotros. Él nos reta cuando estamos con otras personas y con mi familia, vale decir, cuando sabe que no lo vamos a castigar. Decidimos nunca más pegarle porque hemos leído que es malo para su formación. Pero nada funciona: ni dejarlo en un lugar, ni hablarle explicándole las cosas. Dice que no volverá a hacerlas. Entiendo que es pequeño, pero es desgastante que se repita todo una y otra vez. Cuando vamos a los centros comerciales hace berrinches y podemos atravesar las tiendas con el gritando todo el tiempo, hasta que llegamos al carro sumamente molestos con él. A veces le hablamos de forma tranquila, a veces le decimos que no habrá dulces, cereal o algo que le guste mucho, generalmente es la comida, pero sale peor porque llora mucho más, hasta que nos harta. Decidí que fuera al kinder por las mañanas, porque, además, el llanto de mi otro bebé me sacaba de quicio y acababa por desquitarme con él. Ahora él está contento porque se divierte y todos los días quiere ir a la escuelita, pero por las tardes, cuando llega su papá, otra vez empiezan los retos, los berrinches, el no querer hacer las cosas y llorar todo el tiempo. Un a vez (hace unas semanas) entró al baño y se encerró y empezó a jugar con el agua del baño después de hacer pipi. Lo bañamos y le explicamos que eso no se hacía, obviamente molestos. Otro día, cuando lo mandamos al baño porque estaba haciendo un gran berrinche en casa de un familiar volvió a hacer lo mismo. Nunca nos imaginamos que el suceso anterior iba a volver a pasar y menos en casa de quienes lo consienten tanto. Por último, yo veo que el está bien en la escuela, veo que allí si hace todo, y que le gusta y le gusta estar con otros niños. A veces, cuando llego por él, lo veo apartado y pensativo. Por otra parte, se cae todo el tiempo, porque se la pasa corriendo en casa o en lugares abiertos y eso nos preocupa porque vive con chipotes en la frente. La relación con su hermano es buena, lo quiere mucho y se llevan bien. He meditado mucho esto y creo que el problema que vivimos con el niño es que le exigimos mucho desde el principio, porque así fuimos criados, con padres exigentes que nos marcaban el paso a golpes y castigos, y no queremos eso para nuestro hijo, pero tanto mi esposo como yo somos muy poco tolerantes. Lo he pensado mucho. Muchas veces pierdo la paciencia muy fácilmente con él, sobre todo cuando estoy estresada y tengo a los dos niños. Mi otro bebé está aprendiendo a caminar ahora y es muy llorón, todo el tiempo quiere que lo traiga cargado. Estoy pensando en ir a buscar a alguien para que me ayude y que nos ayude a unirnos más con nuestro hijo, porque lo siento tan alejado de mí y lo abrazo mucho y lo beso y quiero comprarle todo, pero luego se porta tan mal. Le agradecería recomendarnos libros para entender a nuestros hijos, para manejar nuestro carácter y para educarlos sin maltrato.

  68. Primero que nada felicitarte por esta labor de consejos Roberto, mil gracias de ante mano. Tengo 36 años y 2 hijos, uno de 6 y otro de 8. El primero es súper pilas, no tengo inconvenientes en sus estudios, para nada, es más, aprende del mayor y está muy bien, pero sus problemas son la tardanza al comer y orinarse en la cama. Lo último me parecía una forma de llamar la atención por los problemas de pareja que tenemos en casa, pero estos ya pasaron. Hace tiempo nos separamos con mi esposa y ahora he regresado a casa solamente para estar cerca de los niños. He quedado al cuidado total de ellos, trabajo desde casa sólo cuando mis hijos me lo permiten. La mamá trabaja en oficina y vivimos juntos pero no revueltos. Lo que más me preocupa es mi hijo mayor: es súper despistado, en sus estudios no quiere pensar, no puede avanzar. Le dedico tiempo y muchas ganas, pero siempre termina sacándome de mis casillas. He intentado de todo pero nada me resulta, termino gritando, pegándole, poniéndome mal humorado y dañando todo el ambiente en casa. Su mamá está cansada, quiere llegar a casa y no saber de ningún problema, pero no tengo como remediarlo. Yo me la paso dentro de casa y sólo salgo cuando visito a mis clientes, estando el resto del tiempo para mis hijos. Aun cuando yo sé que soy el problema por mi comportamiento, ¿qué puedo hacer? Ya no tengo ideas en mi cabeza sobre cómo actuar.

  69. ¡Hola!, realmente estoy desesperada. Tengo una hija de 8 años que no quiere ir a la escuela desde el mes de abril y solamente quiere estar conmigo e incluso prefiere ir conmigo al trabajo. Ella empezó con esa conducta al tener conflictos con algunos compañeros (ella no sabe defenderse). La castigaron por una acción que ella no realizó, lo cual la intimidó. Yo tuve que forzarla para entrar a la escuela. Incluso las prefectas o las personas de la entrada llegaron a golpearla y encerrarla en el baño, pero ella nunca me dijo nada. Al iniciar el nuevo ciclo la cambié de escuela para que entrara con gusto, pero nada, solamente fue algunos días intercalados. Dejó de ir porque la intimidaba su prima, que iba en el mismo salón, por lo que nuevamente la cambie de escuela (a una pequeña y con pocos alumnos, ella es la 10ma. del grupo). Fue una semana muy a gusto, pero después, al inicio de la siguiente semana, no quiso entrar para nada. Como me enteré lo de la violencia que se ejerció contra ella en la otra escuela, no la obligué. Pero por más que hablo con ella dice que se sí le gusta esta escuela, que las maestras son buenas (en su atención y en su trato con ella), pero que se aburre, por lo que la llevé con un psiquiatra de niños, quien determinó que tiene Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad, y recomendó realizarle un mapeo cerebral y un encefalograma para descartar alguna lesión cerebral, y empezar tratamiento con medicamentos. Eso me da miedo, pero como no tengo el dinero suficiente para realizarle los estudios aún, la lleve con un psicólogo educativo (con especialidad clínica) quien me ha dicho que efectivamente se trata de una situación de conducta y emocional para lo cual debemos realizar terapia. Ya que además cuando tengo que ir a trabajar no me deja, se me pega como lapa y se la tienen que llevar mis papás llorando y tratando de bajar del carro, ya que no puedo tenerla en el trabajo. Además cuando estoy con ella no me obedece, es contestona y grosera e incluso a llegado a morderme y jalarme el cabello. Aunque sigo hablando con ella, no me entiende y por el contrario dice que me odia. Realmente estoy muy lastimada, siento que esto lo hace porque realmente tiene un resentimiento conmigo, ya que cuando tenía dos años dejé a su papá porque me agredía físicamente casi a diario, además de tener problemas de adicción. Fue para que ella no padeciera esto que decidí tomar tal decisión, pero cuando ella preguntaba por él nunca le dije los motivos reales por los que lo dejé, siempre le dije que él estaba enfermo y ella pequeña y que decidí cuidarla, pero ahora no sólo no la cuidé, sino que siento que la he perdido, ¿qué hago?

  70. Teresa: bueno, sí recuerdo su correo en la sección consultas. Como le dije, hay etiquetas que se ponen de moda. Está bien que tome en cuenta las características de su hijo y que eso le sirva para modular sus reacciones y conductas hacia él. Cuando entendemos que la cosa no es personal, contra nosotros, es más fácil. Definitivamente todos los docentes no están formados para tratar toda la variedad de estilos que muestran los niños, pero no me parece que sea necesario un colegio especial. ¿Por qué no me cuenta con ejemplos concretos las dificultades de su niño. Un saludo.

  71. Gloria: bueno, lo primero que se me ocurre es que su hija está asegurándose de que la promesa que le hizo, cuidarla, cuando decidió terminar la relación con el papá, se cumpla al pie de la letra. ¡Y vaya que lo hace bien! Usted la tiene a su lado en todo momento, ella no asiste al colegio y va cambiando de uno a otro. Se puede decir que usted está dedicada a tiempo completo, 24 horas sobre 24, siete días sobre siete, a seguirle los pasos. ¿Irónico, no? Más allá de si hay déficit de atención o no, lo que se requiere es romper ese círculo vicioso que las ata en un nudo bastante perverso, definir territorios, papeles y libretos.

  72. Rocío: ninguna jovencita de 12 años pierde el año o fracasa académicamente porque su mamá trabaje. ¿Siempre fue mala alumna, es algo reciente? Es una edad en la que suelen haber bajones en los estudios ya que las hormonas se revuelven y las tareas de la pubertad reformulan las prioridades. Quizá es en ese campo en el que usted puede estar más presente, escuchándola, apoyándola y conversando con ella. Si tiene dificultades específicas, pues, hay que enfrentarlas a través de ayudas especializadas ya que los padres somos muy malos como profesores. ¿Y el papá? No me parece justo que usted se eche la culpa.

  73. Juan: le agradezco el aliento. Recuerdo haber respondido a una parte de sus inquietudes, espero, a través de las sección consultas. Es una situación compleja y poco usual. En el caso de su hijo menor, cuando me dice que se orina en la cama, hay que distinguir dos situaciones que son distintas: si nunca estuvo seco de noche, pues, se trata de una enuresis nocturna primaria y se va a resolver con el tiempo, siendo su origen más bien orgánico. Si llegó a estar seco más de seis meses seguidos y luego “retrocede”, si se descarta una infección urinaria, puede tener que ver con sufrimiento psicológico y un hecho inusual en su entorno. Con respecto de la comida, pues, cada persona tiene su ritmo y eso no me parece algo trascendente. En cuanto al mayor, pues, puede tener un problema de aprendizaje, o un déficit atencional, o un estilo de aprendizaje distinto – ¿qué dicen en el colegio?, u otra cosa. Pero en ese caso creo que un diagnóstico profesional es importante y, de acuerdo con los hallazgos, una estrategia remedial en la que los padres no somos muy buenos, casi por definición. Hay algo que me llama la atención y disculpe que me meta en algo que usted no ha señalado como pregunta. Cuando usted dice que regresó a casa “solamente” por los chicos, da la impresión de que ellos son el punto único de su agenda, lo que hace la vida cotidiana muy difícil de predecir, con demasiados condiciones en el plano afectivo, formas de controlar su atención y “ganar” puntos. ¿Y cuando sean adolescentes? ¿la razón de la presencia en casa ya no va a existir? Creo que en ese sentido se confunden varias cosas, como, por ejemplo, cuando usted dice que la crisis de pareja ya pasó, pero el arreglo actual, ¿es una solución a una crisis de pareja? En fin, espero que estas reflexiones, junto con la que hice en mi correo personal, sirvan de algo. Un saludo.

  74. Esmeralda: ¿sabes?, lo que más me llamó la atención, es que si no hubieras escrito que tu mayor tiene 3 añitos, yo hubiera pensado que estabas hablando de un niño de mucha más edad, sacando los incidentes concretos, podría haber sido un adolescente. Por un lado, parece haber una suerte de círculo vicioso de acercamientos y rechazos: cuando uno quiere, él otro no y viceversa. Por otro lado, todo se plantea de una manera terriblemente personal, como si las cosas se hicieran contra alguien, a la manera de una lucha por el poder, para saber quién manda a quién y no en función de un marco de referencia coherente. Finalmente, hay una suerte de libreto o guión que se repite de una generación a otra, que mezcla exigencias poco realistas con sentimientos de culpa permanentes. Y otra cosa: ¿de dónde sale esa obsesión con la comida? Creo que sería importante que ustedes definieran límites y normas, claros, no numerosos, en función de lo que se espera y no de si uno es bueno, malo, amoroso o agresivo. Quizá alguna forma de orientación externa va a ser inevitable.

  75. Laura: bueno, en primer lugar, imagino que un pequeño que cuando tenía un añito, se vio ante la llegada, no de uno sino de dos hermanos, debe tratar de estar en el centro de atención y una manera es siendo inagotable. Ahora bien, lo más probable es que a esto se añada un estilo o, quizá, algún factor de hiperactividad. ¿Cómo se lleva con otros niños? Es posible que se deba hacer, en algún momento, un diagnóstico, pero debemos reconocer que no debe ser fácil para él.

  76. Edu: en su texto hay toda esa mezcla de amor y agresividad, propósito de enmienda y resignación frente las conductas que no se puede controlar, cariño y sentimiento de culpa, propias de un círculo vicioso violento. Ser consciente del problema es un comienzo esperanzador, pero creer que, luego de tanto tiempo, uno va a poder llevar adelante los buenos deseos que emergen después del más reciente episodio, es parte del problema. Creo que por usted y su familia, pero también por esos seres que aún no existen, los hijos de sus hijos, debe usted buscar ayuda especializada lo antes posible.

  77. Jessica: sí, uno se levanta en la mañana prometiéndose que las cosas serán distintas, pero en algún momento el libreto se desencadena como si fuera una tragedia griega donde todos saben qué va a pasar y no pueden evitarlo. Es parte del círculo vicioso. Pegar y luego abrazar, gritar y luego pedir perdón, atrapa en un callejón sin salida de sentimientos contradictorios y confunde. Hay una lucha por su atención y un conflicto por el poder. No deja de ser irónico que al final se quedan dormidas juntas. Creo que lo lógico sería buscar ayuda profesional para poder gozar el tiempo junto con sus hijos.

  78. Tengo una niña de 13 años, soy madre soltera y mi hijita no tiene contacto con su padre. Ella vive pensando en él y quiere hablarle, pero a él no
    le nace porque no le conviene, aunque siempre está pendiente en lo económico. Yo me la paso todos los días gritándola, ya que cuando le dicen algo no hace caso, hay que repetirle las cosas varias veces. Termino pegándole, ya que se me enfrenta y me reprocha lo que le mando hacer. La verdad sufro mucho al respecto, no quiero reaccionar feo en contra de ella, pero, al final, siempre termina por hacerme enojar y la golpeo.¿Qué hacer para no ser tan agresiva?

  79. No sé qué puedo hacer: me prometo a mí misma no golpear a mi hijo de 8 años, pero lo hago. No sé cómo hacer para que él me entienda. No quiere estudiar, ha bajado sus notas y está agresivo. Me dice que se quiere ir de la casa y eso me da mucha tristeza. Es el mayor de mis hijos. Tengo una niña de 7 años y un bebe que tiene recién tres meses de nacido. Yo les doy amor a los tres y les compro por igual. ¿Por qué es asi conmigo? Yo amo a mi hijo y me duele no poder saber qué es lo que le sucede. ¿En que fallo? Estoy desesperada, con ganas de recuperar y no perder a mi hijo.

  80. Tengo una niña de casi cinco años que protesta frente a casi todo lo que le digo. Cuando algo no le gusta, grita y llora. Mi hija mayor tiene ocho años y es muy dulce, comunicativa e inteligente. La pequeña también es muy inteligente y creativa, alegre y con iniciativa. Pero cuando regreso a casa del trabajo, protesta por todo. Y empieza el llanto, gritos, golpes y me dice mala. Me desesperan sus gritos y siento que cada día que pasa es igual o peor. Mi esposo trabaja de noche, dejando un día, así que estamos las 3 y no puedo dedicarle un tiempo especial solo a ella diariamente. Yo estudio los días que él no trabaja de noche. Cuando estamos solas el fin de semana es linda y feliz, pero este espacio especial no lo puedo encontrar los dias de semana. ¿Qué puedo hacer?

  81. Mi niño tiene seis años y está insoportable. No quiere hacer tareas, en la escuela los profesores me llaman la atención, pelea con sus compañeros, miente y hasta robó dinero. Llegué al punto de golpearle.

  82. Necesito desesperadamente estar bien con mi hija. Es un caso un tanto similar al de los padres y madres que han escrito, pero necesito saber con quién puedo pedir ayuda profesional y, si es posible, si hay alguna institución que dé este tipo de apoyo de una forma económica, no importa lo lejos que quede. De verdad me urge hacer algo antes de que mi hija entre en la adolescencia, ya que se que esa es una etapa difíci.

  83. Tengo dos hijos, uno de 9 y otro de 8, ambos varones. El mayor es un niño muy inteligente y no me da problema en la escuela, pero siempre cree tener la razón, es a veces algo arrogante y siempre cuestiona lo malo que hacemos sus padres. El menor es más razonable y acepta de buen modo los castigos en casa, pero en la escuela es poco tolerante con sus compañeros. Lo han suspendido de la escuela por pelear tanto. Son los nietos únicos, pero siento que mi suegra ha malcriado mucho al mayor. Él me compara con su abuela y me pone a mí como una mala madre. Eso hace que yo pierda la paciencia fácil con él y termine gritándole y pegándole, aunque después me siento mal y muchas veces le pido disculpas. No sé cómo tratar a los dos pues yo quiero que ellos crezcan amando a sus padres y no viéndonos como unos tiranos que sólo queremos hacer valer nuestras reglas

  84. Narvy: mire, creo que aquí se mezcla la ausencia del padre con las cuestiones de disciplina, más bien operativas, de la vida cotidiana. ¿Qué versión tiene la niña acerca de lo que pasó entre usted y el papá? Usted me dic e que el apoya económicamente, pero no quiere verla. Bueno, debe ser duro para ella, en el momento en que ingresa en la adolescencia, esa situación y creo que hay que hablarla, hacerle un espacio para que pueda expresar lo que siente y usted apoyarla y escucharla. ¿Siempre fue rebelde? ¿cómo le va en el colegio? Le ruego que me cuente algo de eso para poder orientarla mejor. En todo caso, es bueno desplazar responsabilidad en cuestiones de normas, negociar y ver qué pasa. Le deseo lo mejor en las fiestas.

  85. Carmen: ¿siempre fue así, o usted diría que es algo más bien reciente? ¿qué dicen en el colegio? Si es reciente, lo más probable, como de alguna manera usted lo señala cuando asegura que les da por igual a todos, es que esté celoso y transmitiendo el mensaje de que usted debe estar pendiente de él, cuando, y es lógico, debe estar más pendiente del bebe. Estoy seguro de que ama a su hijo y no creo que lo esté “perdiendo”. Quizá si le hace un espacio para que entienda que no tiene que hacer pataletas y que él tiene ventajas teniendo la edad que tiene, las cosas van a comenzar a cambiar. Lo mejor para estas fiestas.

  86. Carmen: todos tenemos un estilo y algunos somos más asertivos o peleones que otros. De hecho, cuando llega cansado del trabajo y no tiene ayuda adicional, es siempre complejo en la noche con todas las demandas y requerimientos. Puede ser que ella está llamando su atención cuando el recurso de tiempo es limitado, si no hay problema durante el fin de semana cuando usted está más accesible. Puedo entender que su esposo y usted son personas que trabajan duro y hacen esfuerzos para mejorar. ¿Quién apoya, digamos nana, familiares, etc.? Yo cuando regreso en la noche, saben que 15 minutos estoy solo conmigo hasta que baje las revoluciones que traigo del consultorio, me ducho, me relajo un rato y luego estoy disponible. Es algo que funciona. ¿Cómo funciona su pequeña en el nido? Lo mejor en estas fiestas de fin de año.

  87. Shirley: ¿siempre fue así, cuál es el entorno familiar? Sería bueno conocer esos datos, pero si hay alarmas en varios lados, vale decir, también en el colegio, fuera de la casa, sería importante buscar una ayuda profesional, un diagnóstico. Quizá el colegio pueda hacerlo. Hay instituciones públicas muy buenas y también en el nivel privado. Lo mejor para estas fiestas de fin de año.

  88. Estimada amiga: mire, no me dice usted la edad de su hija y ese es un dato muy importante. No es lo mismo a los ocho que a los 12. Bueno, hay varias instituciones públicas que son muy buenas, como el Instituto Nacional de Salud Mental Delgado y Noguchi (adjunto al hospital del Rímac y la Cayetano), el Instituto Nacional del Niño y el Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas. Le deseo lo mejor para estas fiestas.

  89. Aby: tengo claro que hay un problema de relación con los compañeros en el caso de su hijo menor, aunque en casa sea más manejable. En cuanto al mayor, bueno, le gusta salirse con la suya, es crítico y cuestionador, características muy cotizadas y que tienen lados muy buenos. Parece que hay una lucha por el poder y creo debiera distinguir entre los dos casos. En el de su hijo menor, quizá habría que hacer un diagnóstico – la plana psicopedagógica del colegio puede hacerlo- y con el mayor tener más correa. No veo por qué se siente usted tan juzgada por su hijo o vista como una tirana. ¿No está exagerando? Lo mejor para las fiestas.

  90. Hay días que la paso muy bien con mi hija, pero los días difíciles me saca de quicio, le pego y eso me da cólera, me odio a mí misma, pero no puedo controlarlo.

  91. Le cuento mi caso: tengo un hijo de 3 años y 9 meses. Es un niño cariñoso, inteligente, va al colegio en el grado de Nursery. Es muy extrovertido, se lleva muy bien con otros niños de su edad y hasta con niños mayores que él. El problema es que su comportamiento con la familia es terrible. Soy mamá soltera y vivo con mi madre y hermana. La autoridad en la casa es mi madre. Incluso cuando mi padre estaba vivo (falleció hace un año), ella siempre fue la autoridad. Mi hijo obedece más a mi madre que a mí. Yo hablo con ella y le hago saber que si me resta autoridad el niño no me obedecerá, pero su argumento es que yo soy muy estricta con el “nene” y “pobrecito él”. En fin, mi punto es que me encuentro muy desesperada porque de unos seis meses para acá, mi hijo grita demasiado, grita por cualquier cosa insignificante: a veces por enojo, a veces de alegría, pero son gritos que sacan de quicio a cualquiera. Para no ir lejos, ayer me presenté a una embajada con él y no podía hablar tranquilamente con una persona porque mi hijo no dejaba de gritar. El guardia regañó a mi hijo por el escándalo que estaba provocando con sus gritos y luego salió otro empleado a gritarme. Me dijo que estaba en una embajada y que por favor callara al niño. Yo me sentí tan avergonzada y solo sentí que la sangre me subió a la cabeza. Me contuve mientras terminaba mi entrevista, pero al salir del lugar y luego de meter a mi hijo al auto, le propiné una buena “manada” en la boca, y le dije que eso era por gritar, y que cada vez que lo hiciera le iba a pegar de la misma manera. Yo me he dado cuenta que mi hijo lo hace siempre cuando estamos con otras personas, como si él supiera que estando yo rodeada de alguien más, tengo pena de pegarle ahí mismo, y sabe que si grita no va a pasarle nada. Me enoja bastante la manera en que él me manipula, pero no sé cómo hacer que no lo haga, no sé cómo hacerle entender que no debe gritar por todo, ya que con palabras obviamente no entiende y creo que con golpes se pone peor. Lo que más me preocupa es que pronto nos mudaremos de país, yo estoy por casarme y temo mucho que mi futuro esposo no soporte a mi hijo y viceversa. Mi pareja sabe sobre el comportamiento de mi hijo y me dice que buscaremos una solución, pues su padre es psicoterapeuta, pero también temo por eso, no quiero involucrar a la familia de él con los problemas que pueda tener mi hijo o incluso yo, porque creo necesitar psicólogo también. ¿Qué me aconseja? ¡Estoy que me muero!

  92. Analú: a ver. Usted es madre soltera, su padre falleció hace un año y en poco tiempo usted se va a casar y, además, mudarse de país. Oiga, como que es un montón, ¿no? Imagino que su pequeño debe tener muchas preguntas en su cabecita, muchos temores, muchas incógnitas. ¿Qué información tiene sobre su padre biológico, sobre la mudanza de país, sobre su pareja, etc.? ¿No le parece que debe sentirse muy inseguro acerca de los vínculos, cuando varios de ellos desaparecieron, por una razón u otra?

  93. Malico: bueno, la primera parte la suscribo. También hay días que la paso genial con mis hijos y otros que no. La cuestión es por qué se sale uno de sus casillas, cuándo, en qué situaciones y generalmente determinar eso, lo que significa para nosotros esas luchas y enfrentamientos, lo que nos recuerdan, entonces los podemos manejar mejor. El problema es que usted no me da ni siquiera la edad del niño y entonces no es fácil de orientarla.

  94. Mi hijo prácticamente no sabe nada de su padre biológico, pocas veces él ha venido a visitarlo (desde que nació, unas 6 ó 7 veces). Es obvio que no me ayuda económicamente. Me explico: cuando mi padre falleció, yo no supe cómo explicarle a mi hijo sobre su muerte, así que le dije que su papá (para mi hijo, mi padre era “su papá”) se había ido a la luna. Quizá suena un poco tonto, pero la verdad es que no encontré otra manera de decirle que mi padre ya no regresaría a la casa. En fin, con respecto a lo de mudarnos: antes que todo déjeme decirle que yo viajé a Europa a la casa de los padres de mi novio en junio del año pasado, estuve tres meses ausente y dejé a mi hijo a cargo de mi mamá. Al regresar de mi viaje, encontré a mi hijo mucho más “desenvuelto”, se comunicaba mucho mejor que antes, jugaba más, incluso estuvo muy bien aplicado en el colegio, pero me di cuenta que tenía un gran problema: se había vuelto muy gritón, berrinchudo y bastante “reclamador”. Desde que vine de mi viaje, no ha dejado un solo día de preguntarme si la próxima vez que me vaya lo voy a llevar conmigo. Me dice que ya no quiere quedarse con su abuela e incluso, no duerme hasta que yo me acuesto con él, es como si pensara que yo lo voy a dejar solo de nuevo y tiene miedo de dormir por eso. Cabe decirle que el mismo día que regresé del viaje, al llegar del aeropuerto a la casa me preguntó por qué había regresado yo de la luna. Eso me hizo pensar que tal vez hasta pensó que yo estaba muerta y obviamente sé que le causé un gran daño al dejarlo solo, estando tan pequeño. Lo que necesito ahora es saber qué puedo hacer para darle seguridad a mi hijo de que él va a estar siempre conmigo y tratar de remediar todo ese daño que le causé. Por favor, si existe solución para esto le pido sus consejos. Se lo agradezco tanto desde el fondo de mi corazón.

  95. Soy una madre joven, tengo 23, un niño de 4 y una niña de 2. El motivo por el que consulto es que creo, como todos los que aquí escribimos, que no les tengo paciencia a mis hijos. Los amo con todo mi corazón, son mi vida, pero con el que más tengo problema es con el niño. No sé si soy yo en mi inconsciente, pues no fue planeado y realmente lo pasé mal durante el embarazo y en verdad me siento de lo peor pues sé que él no pidió venir al mundo. Es muy inteligente, demasiado diría, incluso es muy noble, cariñoso, es mi bebé, pero llega al grado que no conecto con él. Es hiperactivo, a veces muy agresivo, distraído y tiene el don de sacarme de mis casillas como nadie lo hace. En verdad estoy muy preocupada, me siento muy mal pues lo he golpeado y hasta dañado emocionalmente: le grito, lo insulto. Mi madre me ha dicho preocupada que hasta lo miro con ira y yo no me doy cuenta. Me invade un gran dolor y la culpa es inmensa. Necesito ayuda, por favor

  96. A mí nada me funcionaba con mi hijo de 10 años: era grosero conmigo y hasta llegó a jalarme el pelo. Nunca le di ni una nalgada hasta que decidí usar el correctivo físico y le di una cueriza fuerte. Desde ese día, el niño no me insulta ni me pega. No soy partidaria de las tundas, pero en este caso la conducta de mi hijo cesó. Por eso ahora pienso que en caso de que las palabras no funcionen una buena tunda lo hará.

  97. Bueno, creo que eso es normal en un niño. Creo que gritándole no se llega a ninguna solución. Según mi punto de vista la cosa es tratar de acercarnos más a ellos y darles más atención. A veces por el trabajo nos descuidamos y ellos, por eso mismo buscan llamar la atención. Hay que tratarlos con cariño y palabras dulces que los hagan sentirse queridos

  98. Tengo un niño de 8 años. Es mi vida, le he dado lo que nunca llegué a tener, soy la típica mamá soltera que tuvo que salir a trabajar para poder sacar adelante a su hijo. Y ahora dice que no lo quiero. Antes de la edad de 4 años era muy noble, pero ahora se burla del dolor de otros niños, discrimina a los pobres o menos afortunados, maldice a su hermano de 2 años e implora que desaparezca o se vaya o, lo que es peor, le pide a Dios morir. Yo ya intenté de todo un poco: sicólogos, clases de natación, dibujo, catequismo en la iglesia, mandar al bebe al Cendi, aunque yo no trabajo solo para que mi hijo de 8 años no pelee tanto con el hermano menor. Regaños, castigos y, lo peor, golpes. Me desespera y estresa demasiado. Hubo un tiempo que me retaba, me decía que me iba a demandar porque era un niño maltratado. Entonces le enseñé imágenes de niños realmente maltratados para que se diera cuenta que lo de él era sólo un berrinche. En la escuela va bien pero me cuesta mucho que le siga el ritmo de trabajo a los demás niños. Dice muchas mentiras, y no le gusta perder en los juegos, así que prefiere no jugar o no prestar sus cosas. A mí sólo me dice que me quiere cuando desea algo o le compro algo, pero por lo regular siempre me pide que regale a su hermano, que quiere ser hijo único. No sé qué hacer. El martes inicio con una sicóloga, pero creo que el problema soy yo y no él. Tengo 26 años. También tiene una manía de comerse las uñas y se sangra los dedos. No sé por qué lo hace.

  99. Tengo 2 niños, de 12 y 10 años. Mi hijo mayor fue el que vivió más los problemas con mi esposo -todavía sigo casada-, mi hijo menor es dócil, tranquilo, respetuoso, todo lo contrario a mi hijo mayor, pero la situación con el primogénito cada vez es más difícil. Yo, en mi cólera con los problemas con su padre, lo he golpeado, gritado, insultado, en algunos casos sin control. Quiero ayudarlo para que no haga lo mismo que le hice yo. Una vez en un programa de televisión lo mencionó la conductora de que usted le había ayudado a superar un problema con su hijo. Yo quisiera hacer lo mismo, por eso le escribo ,quisiera saber si usted me puede ayudar.

  100. Mi situación también es muy difícil: tengo una hija de seis años a quien adoro. Soy madre soltera y vivimos solos, ella y yo. Casi nunca ve a su padre, ya que él no muestra mayor interés. El caso es que ella es inteligente, responsable, atenta, buena alumna, amistosa, pero es muy imperativa, quiere las cosas y las quiere ya. Es muy absorbente, exigente, respondona, no me da un espacio libre ni para poder descansar, quiere estar todo el tiempo conmigo, acaparando toda mi atención y no tengo tiempo suficiente para hacerlo. Es muy insistente y no acepta explicación alguna, se pone muy terca y exigente, quiere que deje de hacer lo que sea y me ponga a jugar con ella. Yo no sé lo que es salir a fiestas, ni ver novelas. Mi tiempo es corto, trabajo duro y encima tengo los quehaceres del hogar yo sola, y, la verdad, me desespero y termino gritando y peleando con ella, diciéndole algo desagradable o dándole un palmazo, lo cual, luego, me duele mucho. No puedo vivir con el remordimiento de haberla golpeado, ya que me doy cuenta que eso no soluciona nuestro problema. Tengo un carácter muy fuerte y ella igual, de modo que muchas veces es ella quien controla la situación y eso me incomoda al no saber como lidiar y ver que pierdo terreno. La situación se me va de las manos y acabo dándole unos golpes y hasta veo que ella provoca y provoca hasta verme totalmente molesta. ¿Qué hago? Necesito urgente una ayuda, me siento muy mal ya que la adoro, es mi vida y, sin embargo, le hago daño. También pienso que no merezco ser madre. ¡Ayúdenme!

  101. Analú: no creo que deba centrar su preocupación en el viaje. Pero los niños son detectives que arman y dan sentido a las historias – sus vidas y las nuestras-. con los elementos que tienen y con los instrumentos conceptuales propios de su edad. Van dos figuras masculinas que desaparecen sin muchas explicaciones. En el caso del abuelo – que, de paso, está confundida con la del padre- pues se fue a la luna. Se trata de un viaje, por lo tanto voluntario, y con posibilidad de regreso si recordamos a Neil Amstrong. Es solamente una cuestión de lógica concebir su viaje en relación con la explicación de la muerte del abuelito y establecer a su regreso un apego ansioso, ¿no le parece? Creo que lo debe hacer es sincerar las cosas y dar las explicaciones del caso. La verdad termina siendo mucho menos amenazante que las fantasías que se hacen los niños con información distorsionada por nosotros. Un saludo.

  102. Mire, creo que si uno se pregunta si es mala mamá o mal papá o mal esposo, tiene todas las de perder. Usted tiene un problema con uno de sus hijos, de 4 años, aunque no es fácil orientar si uno no tiene información como la composición de la familia – ¿están juntos los padres, viven con suegros?- y otros asuntos, como si su hijo tiene un desempeño social adecuado, etc. De todas formas el que no haya sido planeado y que el embarazo haya sido complicado – ¿físicamente?- no tiene que ser un factor absolutamente determinante. Usted le asigna adjetivos muy positivos y luego añade que es hiperactivo, agresivo, distraído. Bueno, puede ser que tenga un déficit atencional y esos rasgos no dependen de la voluntad. ¿Por qué la pone tan nerviosa, qué aspecto la saca de quicio? Responder a esas preguntas puede ser muy importante: ¿se parece a alguien o teme que se parezca a alguien en especial?, ¿se trata de una lucha de poder y siente que la manipula?, ¿se trata de que no la obedece en aspectos concretos? Pegarle no resuelve nada y genera un círculo vicioso. Me encantaría poder recibir de usted descripciones concretas, ejemplos de la vida cotidiana para poder orientarla. Un saludo.

  103. Patricia: bueno, creo que el éxito es una de las medidas de las acciones que tomamos. En este caso, que no sea grosero y que no fuera físicamente agresivo era un objetivo y se logró. Creo que acerca de ello nada se puede decir. Sin embargo, siempre se puede preguntar el precio que se paga, como miedo o la ausencia de alternativas (se sabe lo que uno no debe hacer, pero no necesariamente lo que se espera en positivo). Pero trato de no pontificar ni calificar cuando alguien propone un curso de acción con el que no estoy de acuerdo. Un saludo.

  104. Rosa: tiene usted toda la razón. Claro, es importante que también entiendan las consecuencias de sus conductas, tanto las positivas como las negativas. Ayer tuve la oportunidad de escuchar a un Maestro hindú, Ravi Ravindra y él dijo algo que me pareció muy apropiado: dar atención, prestar atención cambia a quien la recibe y a quien la da. Es una forma de amor. Un saludo.

  105. Triste: su relato me hace pensar en un par de personas atadas en un nudo que se hace más poderoso a medida que que tratan de desatarlo, a una suerte de pantano en el que uno se hunde más mientras más trata de salir de él. Usted tiene 25 años, es madre soltera y su hijo tiene 8, vale decir, usted lo tuvo muy joven. Tiene, además, un hijo de 2 años. ¿Es del papá de su primogénito? ¿vive con su pareja, el papá de ambos o el papá del menor? ¿vive sola o con sus padres? Creo que son todas piezas de información muy importantes. Usted no señala una figura masculina o paterna. ¿Cuál es la versión que usted le ha dado a su hijo, vale decir, qué le ha contado acerca de sus raíces y circunstancias? La animadversión hacia el hermano no es algo que me llame demasiado la atención, pero, nuevamente, es importante saber las circunstancias de la vida de la familia. Probablemente una consulta con ambos, en la que ambos puedan contar, explicar, expresar, sería bueno. Suerte.

  106. Elvetzia: ambas se hacen daño. Me las imagino en una suerte de covacha, de refugio aisladas del mundo y en una permanente lucha por el control y el poder, llenas de culpa y, también, estoy seguro, buenas intenciones. Es muy probable que muchas veces se digan, ambas, hoy va a ser distinto, hoy no me voy a pelear con ella, pero hay un libreto que se repite como si fuera una tragedia griega, inevitable y triste, en el que cada personaje corre hacia su ineluctable destino aunque piensen que se alejan de él. ¿Sabe? Usted debe tener una agenda que incluya otros puntos además de su hija. Usted dice que no merece ser madre y, paradójicamente, es lo único que está siendo. ¿Le parece justo? Quizá algún tipo de consulta en la que participen ambas sería bueno, pero usted debe aceptar que además de madre es otras cosas, juega otros papeles y hacerlos con asertividad y placer va a ayudar a que puedan tomar, mami e hija, una distancia que les permita tener una relación más gratificante. Un saludo.

  107. Flora: no tengo claro a qué se refiere cuando dice que quiere ayudar a su hijo para que no haga lo mismo que usted. ¿Cuando el sea padre con su hijo, vale decir el nieto o nieta de usted? Mire, creo que su hijo mayor está de alguna manera fusionado en su mente con el padre y eso le impide ser más objetiva. Puede ser que tenga un estilo distinto – quizá parecido al del papá-, pero, bueno, los estilos siempre se diferencian y hay que respetarlos, pero usted debe tener claro que una cosa son las tensiones con su esposo y otras las relaciones con su hijo, ¿no le parece?

  108. Me siento terriblemente mala madre. Tengo cuatro hijos: uno de 17 años, otro de 10, la nena de 4 y un bebe de 9 meses. Mi problema es que la nena está insoportable, no obedece con nada, parece que hace las cosas adrede para molestar a sus hermanos. No tiene límites, no acepta jamás una llamada de atención, quiere hacer lo que le de la gana. Hoy fue un día terrible, ni siquiera pude dormir en toda la noche porque el remordimiento me está matando. Le pegué horrible, no puedo olvidar su carita. Después la abracé, lloré con ella, le pedí perdón. Se durmió en mis brazos y me pasé la noche besándola, pidiéndole perdón en silencio. Sentí lástima por un ser tan pequeñito y yo tan mala madre. ¡Mis hijos son mi vida y los lastimo! ¿Qué hago con esta culpa que me está matando. Fue terrible la manera como traté a mi nenita, estallé, me cegó el coraje, no medí las consecuencias. ¿Qué hago? El bebe va por el mismo estilo berrinchudo. La nena grita hasta donde le alcanza la voz con una furia enorme. Molesta a todo mundo, hace exactamente lo contrario de lo que le ordeno, también cuando se lo pida con amor y por favor. Se voltea y me ignora. Si voy a seguir así, prefiero alejarme de mis hijos porque los estoy maltratando psicológicamente.

  109. Angélica: bueno, la verdad es que no es fácil criar 4 hijos, en su caso, prácticamente tres generaciones y media, cuatro personas con tareas distintas, necesidades distintas, etc. Usted no dice nada del entorno y de las circunstancias: ¿el papá, ambos trabajan, viven más personas en casa, tiene ayuda, etc.? Por otro lado, su niña siempre fue así o ha habido cambios en su conducta. Es comprensible que ella, que era la menor, reaccione al nacimiento de un cuarto hermano que la desplaza. Los otros pueden ver al recién llegado desde posiciones claras, de niño grande o adolescente, pero a los 4 no es claro la ventaja que se tiene sobre un bebe. No es bueno que uno se descontrole y luego se acerque al niño, lo abrace y le pida perdón, eso confunde enormemente. Creo que usted debe preguntarse qué es lo que quiere lograr con su hija, si no está cayendo en una suerte de lucha por el poder. Un saludo.

  110. Tengo una nena de un año y ocho meses y otra de un mes, las dos muy deseadas. A la mayor la disfruté como a una muñeca, prácticamente jugaba a la mamá. Cuando nace la más chiquita estaba muy enojada porque no podía hacer lo mismo por no disponer de los mismos tiempos. Las amo a las dos, pero sólo logro disfrutarlas por separado y ser más o menos buena madre cuando una de las dos duerme. Cuando ambas están despiertas soy una mamá histérica que sólo sabe decir las cosas gritando. La más grande se la pasa haciendo cosas peligrosas. Y yo corriendo y gritando con la más chiquita colgada de mi teta. Le digo cosas feas y le pego en los pañales o tirándole del pelo. No tiene sentido porque lo sigue haciendo igual. Adoro a las nenas, pero me costó aceptar su sexo por el miedo a repetir la relación que tuvimos con mi mamá. Convivo con ese fantasma y parezco estar repitiéndolo. Desde que fui adolescente soñaba despierta con ser mamá y hoy, a los 34, siento que no soy buena madre, que me falta paciencia y que mis hijas no me van a querer. De mi mamá tuvimos mucha violencia física y verbal. Por eso a mis hijas trato de besarlas mucho y ser una madre dulce. Pero mi problema es cuando no puedo dominar o controlar a la más grande y termino pareciéndome a mi mamá. Aunque después de leer varios de los casos creo que mi problema se solucionará cuando aprenda que mis hijas son chiquitas y no puedo pretender que respondan como soldaditos a mis peticiones y que la más grande está celosa de su espacio cedido y busca atención.

  111. Barby: siempre es importante conocer las circunstancias y el contexto. Usted no menciona al papá, ¿vive con él? Por otro lado, ¿trabaja usted fuera de casa, tiene otras personas que la ayuden en la crianza de las niñas, nana o algún familiar?, ¿vive con sus padres? En fin, siempre son datos que permiten entender mejor lo que pasa. Usted dice que a la mayor la disfrutó como si estuviera jugando a la mamá y ella fuera una muñeca y luego, muy poco tiempo después – debe haber quedado en cinta de la segunda cuando la primogénita tenía 10 meses- como que aterrizó al tener que administrar a dos bebés. Bueno, sí, es complicado, de hecho que lo es y uno pierde la paciencia. Parece como si no es el tiempo el que no puede manejar, sino dividir su atención y cariño entre dos exigencias. A esas edades los bebés son demandantes. Una está acabando de nacer, por decirlo de alguna manera; y la otra ya debe estar caminando y hay que estarla siguiendo y mirando. También hay algo que se llama depresión post parto y que nos puede complicar las cosas. Finalmente está el temor de repetir la relación con su mamá. Bueno, algo uno repite, es inevitable, pero hay que aceptarlo, no va a ser exactamente igual. No se trata de dominar a su hijita porque sino va a ser una lucha por el poder. Creo que usted debe tratar de distinguir todo lo que está en juego y apoyarse en las personas que la rodean o quizá buscar una ayuda corta para manejar las cosas de otra manera. Un saludo.

  112. Tengo mellizos de dos años y 4 meses, un niño y una niña. El niño nació primero y fue mucho más grande que ella, pero estuvo 1 mes con oxígeno. Hoy día la niña es un amor, dulce, comparte, habla. Por el contrario, el niño nos preocupa mucho, hace muchas rabietas, llora, grita por todo, no comparte nada, es envidioso y quiere hacer lo que él quiere, casi no habla, y salir con el es toda una odisea y embarazoso, lo pone a uno muy mal ya que grita y llora y todo lo quiere. Al ver su comportamiento lo llevamos al doctor y ahora hace terapias ocupacionales, fisioterapia ya que se caía mucho y terapia del lenguaje. Todo eso le ha ayudado mucho. Él es muy inteligente, conoce todos los números, las letras, llena rompecabezas mucho más rápido que la nena. Pero su comportamiento es frustrante. ¿Qué hacer, qué ejercicios puedo hacer?

  113. Estoy casada pero mi marido trabaja muchas horas fuera de casa y de lo que es la crianza me ocupo exclusivamente yo y sola, porque estamos viviendo lejos de mi familia y cerca sólo tengo a mi suegra con quien me llevo bien. Ella me da una mano, pero trato de dejar esas oportunidades para casos bien definidos, como cuando tengo que ir al médico. De la casa me ocupo yo, aunque una vez a la semana me ayuda una chica cinco horas. No trabajo. Y vivimos en una casa con mucho movimiento, porque atrás tenemos un taller y la gente entra y sale todo el día. Y aunque con el paso de los años estoy aprendiendo a convivir con esa situación de falta de intimidad, me tiene como molesta. Sólo los domingos vivo con paz y en un silencio profundo. Lo que más nervios me da son las tareas domésticas, sobre todo cuando recién me levanto y no sé cómo empezar a ordenar todo con las dos nenas, que cuando no llora una, llora la otra; o la más grande toca y se trepa a todo. Y creo que el tema de la casa y las dos nenas es lo que me desborda. Realmente siento haber hecho terapia leyendo tantos casos parecidos al mío y con sus comentarios y consejos, porque estos dos últimos días estuve más relajada y creo que eso también relajó a las niñas. Lo que pasa es que es “tanto” miedo a ser como mi mamá, o parecerme a ella y cultivar la misma relación con mis hijas, que termino siendo igual. Y es tanto lo que deseo ser la madre que no tuve ni tengo, que eso me parte la cabeza. Lo que quiero solucionar es no estar tan histérica, no pegarle a mi hija ni decirle cosas feas. Y mi meta es ser una madre dulce y cariñosa para ellas.

  114. Jannethe: uufff, tener mellizos es un asunto complejo y las demandas y exigencias por partida doble no son algo fácil de enfrentar. En este caso, su hijito tuvo un comienzo difícil y probablemente eso explica algunas de las limitaciones que tiene, pero también tiene áreas, como usted misma lo señala, fuertes en las que es muy bueno. Los niños de esa edad por lo general no comparten y los hombrecitos se demoran más en hablar. En cuanto a su conducta, bueno, está yendo a terapias y usted lo que debe hacer es tener un sistema de reglas sencillo, claro, pero aplicado de manera consistente. No debe prestarle atención cuando hace un berrinche y hacérselo saber. Y, sobre todo, no convertir las cosas en una lucha por el poder.

  115. Barby: sus comentarios me ayudan a comprender mucho mejor la situación. Las tareas domésticas, sobre todo cuando uno las enfrenta sola, cuando está sola en la crianza y, además, cuando la vida cotidiana no tiene un mínimo de intimidad, son abrumadoras. Eso es un dato de la realidad y uno puede tratar de mejorar algunas cosas, si es posible: más colaboración del esposo, algo más de ayuda externa, aprovechar la buena relación con su suegra, claro en su momento el colegio va a ser también una ayuda, etc. Por otro lado, deje fluir y no esté pensando todo el día en su mamá. Ok, la relación fue mala, pero algo dio, ¿no? Si cada vez que se relaciona con sus hijas tiene al frente la imagen de su madre, entonces no se relaciona con sus hijas, ¿entiende? Me alegro que haya estado más relajada, ¿hace deporte, Yoga? Eso ayuda bastante. Un saludo.

  116. Necesito de su consejo porque he maltratado a mi hijo de 6 años. Le grito y golpeo. Él me mira y tiembla del miedo, no tiene a su papá, yo estoy sola con él y a veces es una carga muy pesada desde el punto de vista económico ya que yo lo mantengo sola. Su papá no nos ayuda ni lo busca a él, él lo extraña y me pregunta por él y yo le digo que ya no estamos juntos pero que lo queremos. Cuando le pego es porque no hace bien su tarea. Le exijo mucho. ¡Por favor ayúdeme! Me encuentro desesperada y no quiero que él crezca con traumas sino que sea un niño feliz. Yo sufrí de maltrato por parte de mis padres, pero no quiero que él los sufra.

  117. Guadalupe: criar hijos sin apoyo del papá es realmente complejo y uno debe buscar las redes de soporte que permitan compartir el peso, ya sea en el nivel de la familia, como de amigos o miembros de organizaciones especializadas. De todas formas, asuntos relacionados con las tareas no se solucionan con golpes, usted, por su experiencia, debe saberlo bien. Antes de reaccionar, deténgase un instante y reflexione acerca de qué es lo que le molesta, qué es lo que la exaspera y ese tiempo, ese paréntesis, debería enfriar las cosas. Un saludo.

  118. Quisiera saber si usted puede tratar a mi hijo, o a mí en todo caso. Gracias por su respuesta a la consulta anterior. Que tenga un buen día.

  119. Estimada Flora: cuando asumí la coordinación de este espacio, definí que en ningún caso lo utilizaría para derivar pacientes a mi práctica privada. No sería ético. Si usted me recuerda el caso, la orientaré hacia una institución o profesional idóneos. Un saludo.

  120. Tengo una hija de año y medio, mi primera hija. Es muy inquieta. No sé qué hacer. Le hablo y no me entiende, pero cuando esta su papá se porta muy diferente. He llegado al extremo de pegarle, no feo, pero sí una nalgada. Es que ella como que me reta, le hablo y no me hace caso, es como si le hablara a un objeto. Yo sé que es pequeña, pero me pone en una situación desesperante e irritante. Quisiera saber cómo hacerle entender que yo también tengo derecho sobre ella y que merezco que me haga un poco de caso.

  121. Rosario: por un lado, si hago de cuenta que no nos proporcionó la edad de su hija, podría pensarse que habla de alguien mucho mayor. ¿Qué significa inquieto? Es una edad en la que la recientemente adquirida capacidad de caminar, genera actividad orgullosa y exploración sostenida. Es cierto que ya no necesitan que los traslademos de un lugar a otro y pueden ejercer un poder inédito. Nosotros debemos aceptar y gozar ese nuevo poder que tiene, sin duda, sus complicaciones prácticas – los adornos corren peligro y los riesgos objetivos aumentan-, pero también un impacto en nuestro ego. Por otro lado, suena a una competencia con el papá, ¿no? A él le da más bola, le obedece. Creo que se ha desarrollado una lucha por el poder entre dos mujeres y que usted debería detenerse un momento y reflexionar sobre ello. Un saludo.

  122. Tengo un bebé de dos años. Es terrible, no me hace caso, le hablo y es como si no escuchara. Es berrinchudo, me desespera hasta el punto de perder la paciencia. Lo único que hago es gritarle y golpearlo y ya estoy cansada. Eso me duele mucho ya que a mí me golpeaban de niña y no quiero repetir la historia. Mi esposo también está cansado y mi familia no sabe decir otra cosa que “es muy pequeño, no entiende”. Pero es a mí que nadie entiende, yo convivo todo el día con él. Cuando quedé embarazada decidí no trabajar más para dedicarme a mi bebé, quería que mi hijo tuviera la mamá que yo no tuve, la familia que yo no tuve. Quedé huérfana a los dos años y me crie con mis hermanos mayores, mi padre nunca se ocupo de mí, se casó al poco tiempo. Yo quiero que mi bebé aprecie mi presencia y cuidados obedeciéndome, nada más. Todo con él es una lucha, desde que se levanta hasta que se duerme. Hace poco lo puse en el colegio para poder descansar de sus berrinches en las mañanas, pero en la tarde molesta el triple, llora por todo, hace pataletas. ¿Sabe qué es lo más triste? Que cuando lo dejo con las tías o con otra persona que lo cuide cuando tengo que salir, se porta de lo más bien. Hasta el papá dice que con él se porta bien y que eso ocurre solamente porque yo no estoy. ¡Eso me duele! ¡Ayúdenme, no quiero seguir pegándole a mi niño! ¡Gracias por escucharme!

  123. Tengo una hija de 11 años y una de 1 y medio. La mayor tiene TDAH y Neurofibromatosis tipo I. Desde su niñez hemos andado con psicólogos, neurólogos y demás. Yo actualmente estoy agotada, desesperada y todo el tiempo irritada. Para controlarla he llegado a golpearla. Me siento súper mal. He llegado a dejarle moretones. Me siento muy triste, sé que estoy mal y no lo debo de hacer y que no es la manera, pero me desespero cuando no la puedo controlar, me saca de mis casilla y pierdo el control y la lastimo. Por favor dígame qué debo de hacer para tener más paciencia y tener control y recuperar a mi hija y que no me tenga miedo.

  124. Tengo una hija de 16 años, vive con su madre, que es la mujer más maravillosa del mundo y es hija única. La mamá, de un tiempo a esta parte, se encuentra agotada, con ganas de tirar la toalla, porque no se puede vivir de esa forma. Mi hija es insoportable, todo lo ve dinero, se encierra en su cuarto y no le interesa salir, busca los objetos, ropa; o servicios, peinados, restaurantes, mas caros, y si no se lo s da, comienza a vociferar y llorar con palabras hirientes: que es culpa de su madre y de su padre, que para qué ha venido al mundo, que no quisiera ser nuestra hija. Casi siempre es lo mismo y no para hasta que se le compra o se le conceda otra petición. Está en tratamiento hace 4 años por Déficit Atencional y recibe un medicamento llamado Concerta. Es un tratamiento caro, pensamos que daría resultado, sin embargo es lo mismo de siempre. Es más cuando le da la gana llega tarde al colegio y si no desea no va, no le interesa, y así muchas cosas. Desearía saber a qué profesional puedo acudir, o realmente qué puedo hacer. Es una etapa muy difícil, puesto que termina secundaria este año.

  125. Alison: mire, tomar decisiones importantes como dejar de trabajar, u otras por el estilo, para que un hijo tengo lo que uno no tuvo o no pase por lo que uno pasó, siempre pasa una forma de factura. Una cosa es elaborar, entender, sobrevivir a condiciones de soledad y carencia, y otra, distinta, es tratar de “deshacerlas” a través de otra vida, en este caso la de un hijo, ¿Por qué? Por un hecho muy sencillo: uno hace muchas cosas, se esfuerza, promete, da lo que uno no recibió – que nunca, realmente nunca, es fácil- y, más temprano que tarde se enfrenta con obstáculos, resistencias, frustraciones. En otras circunstancias, pues, es el pan sino de todos los días, de algunos ciertamente. Pero ahí donde algunos ven un sinsabor momentáneo, una turbulencia que hasta puede ser instructiva o poner una pizca de buen humor, quienes han puesto tanta energía, se preguntan, pero ¿con todo lo que hago, siendo tan distinta de mi madre o dando lo que no me dieron, me encuentro con estos sentimientos, con estas reacciones? Una parte de esas reacciones son simplemente normales, un aspecto de las transacciones entre padres e hijos. Yo la comprendo y entiendo por lo que pasa, pero mientras usted no ponga en su sitio su pasado y se permita sentimientos negativos frente a su hijo – que no quieren decir que usted está haciendo las cosas mal- y tolere aquellos que tiene inevitablemente todo hijo frente a sus padres, no importa cuán buenos sean – que no quiere decir que sea un mal agradecido-, la experiencia será dolorosa. No dude de seguir en contacto conmigo.

  126. Luis: se colige de su comentario que usted y la mamá de su hija están separados. No dice mucho acerca de las condiciones en las que se produjo esta separación ni cómo es la situación familiar actual. De todas formas hay un diagnóstico y un tratamiento. Más allá de la medicación, que es vital, debería haber algún aconsejamiento o apoyo para ella y los padres. Si ella consigue todo lo que quiere, pues, se está, en los hechos, aceptando sus condiciones y no parece haber un sistema de límites y reglas o una manera adecuada de concretarlo consistentemente. Es cierto que se trata de una etapa complicada – de paso, ¿qué tal le va académicamente y socialmente?- pero no debería serlo tanto. Hay muchas instituciones y profesionales, pero me gustaría conocer algo más de las circunstancias familiares. No dude de seguir en contacto conmigo.

  127. Fany: la entiendo. Cuando hay una condición crónica y se viene de un largo recorrido por profesionales, muchos tratamientos, diagnósticos, recetas y todo eso, uno se siente confundido, agotado, con rabia. También tengo un hijo con TDAH y sé, por experiencia personal, lo que se siente. Si a ello le añadimos el ingreso en la pubertad, pues, bueno, hay bastantes razones para salirse de las casillas. Usted habla mucho de control y, obviamente, descontrol. ¿Hay medicación? ¿cómo va académica y socialmente? Mire, decirle que tenga más paciencia es una tontería porque los impacientes, bueno, no tenemos paciencia. Pero hay algo importante: estas son cuestiones con una dimensión genética importante. A veces uno necesita la medicación, sobre todo si hay un elemento depresivo y no sé pero podría ser su caso. ¿Lo ha pensado? No dude de seguir en contacto conmigo.

  128. Esta mañana he pegado a mi hijo 2 bofetones porque me ha dijo que no me quería y que quería a su padre (vivimos separados pero hemos vuelto hace unos meses). Estoy muy triste, agobiada y avergonzada. No sé qué hacer: cuando lo vaya a recoger a la guardería, ¿hablo con él o dejo las cosas tal cual?

  129. Pepa: bueno, imagino que cuando una pareja atraviesa problemas serios, se separa y vuelve a intentar en un lapso corto, todos están confundidos. De alguna manera es un ejercicio en la difícil tarea de conciliar decisiones que atañen a la vida cotidiana y sentimientos complejos, ¿no? Ya no te quiero, ahora sí te quiero, algo así, visto desde el punto de vista del niño que asume el papel de espectador y no tiene control sobre lo que ocurre, ¿no? Y, entonces, usar las declaraciones de amor o desamor como una forma de protagonismo y dejar escuchar su voz y provocar reacciones en los adultos, es comprensible. Creo que usted pisó el palito. No es terrible como situación excepcional. Yo le diría que todos estamos pasando un momento difícil y que seguramente él tiene sentimientos encontrados y que usted reaccionó inadecuadamente, que sabe que quiere a ambos, o algo así. Un saludo.

  130. Alejandra: bueno, es un poco difícil orientarla si usted no ofrece algo más de información. ¿Qué es lo que la irrita, en qué circunstancias lo maltrata, vive con el papá, etc? Son informaciones sin las cuales sería irresponsable opinar. Le ruego que no dude de mantener el contacto con el fin de poder orientarla. Un saludo.

  131. Yo también estoy pasando por una situación más o menos parecida. Mi hija tiene 6 años, es mi primera niña y la tuve a los 15 años. El otro día, cuando la estaba ayudando con la tarea, la pateé y le pegué en la cabeza. Sé que necesito ayuda y mi esposo piensa igual. He ido controlándome a través de consejos que encuentro en Internet y hablando con gente que me puede ayudar.

  132. Miriam: me alegra mucho saber que ha estado buscando maneras de controlar sus emociones y poner límite a las conductas agresivas hacia su hija. Pegar, sobre todo de manera explosiva confunde mucho a los niños. Es tratarles de enseñar autocontrol descontrolándose uno. Suerte y no dude de seguir en contacto. Un saludo.

  133. Soy madre soltera por que así lo decidí yo. Somos muchos casos aunque creí que solo era yo. Aqui lo malo es que mi beba es más pequeña: tiene 1 año y 7 meses. Pierdo el control, no siempre, en ocaciones trato de controlarme. Vivo con mi hermana. Ella controla todo lo que le rodea y miente si es necesario. La última vez nos peleamos por que le pegué a la niña por mojarse. Pierdo el control horrible y grito y pego donde sea. También me siento frustrada por ser una mala madre. Juro que lo intento pero todo hago mal, estoy cansada. ¿Cómo es posible que alguien que tiene educación, una profesión, le pegue a su bebita. Hoy le pegué porque no quiso comer. Después de pegarle me siento muy mal. ¿Y ahora quién me va a pegar a mí por no hacer lo correcto? Quiero que coma, que sea feliz, pero cada día me doy más cuenta que conmigo no está la felicidad. Yo veo que cuando sale con mi hermanna la niña está feliz, pero mi hermanna también le pegó a mis sobrinos y se equivocó. ¿Por qué me hace sentir así? No quiero agredir a mi bebita. A veces he pensado en darla en adopción con unos padres, pero siento que me quiero morir si hago eso. Tal vez por eso soy mala madre, por no tener el valor de darle una mejor vida, nadie habla conmigo, a nadie le puedo contar porque todos creen que soy mala.

  134. Mi hijo va a cumplir 3 años a fines de mayo. Es un niño muy juguetón, cariñoso, pero es un poco tímido con gente que no conoce. Él sabe muchas cosas para su corta edad: cuenta hasta 30, sabe los colores en inglés y muchas cosas más, pero el problema es que ahora que está en el nido me dice la profesora que se demora mucho en hacer las tareas, y eso me preocupa. En casa también se demora, pues se distrae con otras cosas y a veces me desespera y lo grito. Creo que eso es peor pero no lo puedo evitar en el momento. ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a hacer las tareas más rápido. A veces no sé si el colegio le exige mucho, pues es primera vez que va al nido y recién van por el segundo mes.

  135. ¿Es normal irritarse con los hijos a tal grado de que te duela la cabeza y pecho? A veces pienso que estoy afectando a mi nena con mis locuras de vieja gritona, me enojo con facilidad y muchas veces le grito, pero es una sensación muy rara. En un segundo me enciendo por cualquier tontería. ¿Qué me aconsejan? tengo 34 me dedico a mis dos hijos, 5 y 2, y no trabajo.

  136. Karina: no es fácil vivir con parientes ya que eso limita nuestra libertad. Parece haber un problema con su hermana y es algo que usted debería resolver. Claro que una persona racional puede hacer cosas irracionales, es la historia de la humanidad. Finalmente, es posible que usted esté atravesando por una depresión – su comentario es una permanente auto inculpación- y eso se puede controlar con una adecuada intervención médica. Por otro lado, ¿quisiera contarme algo acerca de “decidió ser madre soltera”? No dude de estar en contacto conmigo. Un saludo.

  137. Carmen: asumo que es usted quien le enseñó todas esas cosas interesantes y, entonces, no sé si el nido es exigente, pero parece que usted sí lo es. Hay personas tímidas y eso no es un demérito sino un estilo con, como todo estilo, aspectos positivos y negativos. Creo que en primer lugar debe dejarle tiempo a que se acomode a una situación nueva. También un ritmo lento es un rasgo de las personas. Si ha podido aprender los colores en inglés y a contar hasta 30, estoy seguro que aprenderá todo lo demás. Quizá usted debería relajarse un poco y dejar que se exprese su desarrollo y se tome su tiempo, ¿no? Un saludo.

  138. Clau: bueno, la irritabilidad, cuando es persistente, no es proporcional a lo que ocurre y, además, se acompaña de síntomas físicos, debe ser analizada adecuadamente. Sería bueno consultar con un médico. Por otro lado, quizá es importante que usted tenga una agenda con más puntos que la crianza de los chicos. Puede ser trabajo, pero también voluntariado, deporte, etc. Un saludo.

  139. Tengo dos hijos: uno tiene 10 meses y la mayor es mujer y tiene 2 años y medio. A partir del nacimiento del hermano, ella cambió mucho. Es una niña desobediente, le pega mucho a su hermanito y, en general, a todo mundo, excepto a mí, no solamente porque soy su mamá sino porque le pego mucho y sabe que si me enojo le va a caer. Cada vez que la golpeo me arrepiento mucho y me pongo a llorar. No me gusta hacerlo pero me saca de mis casillas. Es una niña que frecuentemente quiere llamar la atención haciendo travesuras y todo lo que quiere lo quiere resolver llorando. Yo trabajo y cuando llego lo único que necesito es tranquilidad cosa que no consigo porque siempre que llego se comporta mal y no hay dia que no la golpee. ¡Por favor, necesito que me ayuden, ya no quiero golpear a mi hijita!

  140. Paola: bueno, las reacciones al nacimiento de un hermanito o hermanita por parte de los que estaban antes suelen ser complejas y no es para menos. Son nuevos, les dan más atención, tienen un trato diferenciado, entre otras particularidades que dejan a los mayores, muchas veces, sin piso. No parece, puedo equivocarme, que ella haya comenzado a ponerla nerviosa o que usted le haya comenzado a pegar hace diez meses. Si es así, le ruego que me diga si estoy errado, pues ella tiene un modelo y hace lo que le hacen a ella: tratar de resolver sus estados de ánimo – como cuando usted llega a casa y quiere tranquilidad- a la mala. Claro, sabe que puede hacerlo con quien no le va a responder sistemáticamente de la misma manera. No olvide que tiene menos de tres años. De todas formas, debe usted preguntarse qué le molesta de la conducta de su hija, qué quiere decir travesuras y decidir qué quiere cambiar en razón de que es indeseable, no en términos de si le molesta o no y dejar de lado lo que parece una lucha por el poder. Un saludo.

  141. Estoy muy contenta de haber descubierto esta página. Estoy súper “desorbitada”. Tengo tres nenas, una seguida de la otra, de 3 años, un año y medio, y la más pequeña de 4 meses. Son divinas y las amo de todo corazón. A pesar de eso me siento muy frustrada, molesta y deprimida porque pierdo la paciencia y me desquito con las dos primeras, más que todo con la mayor. Yo no trabajo, mi esposo para en el trabajo, o sea que desde que estuve embarazada de la primera estoy metida en casa. La mayor le quita toooooodo a la del medio, incluso los juguetes sus juguetes. Mi esposo y yo no sabemos qué hacer: la del medio empieza a llorar horrible por el juguete o porque la mayor le pegó (y le pega fuerte). Y nosotros le “regresamos” lo que le hizo a la hermana (sí, la violencia no lleva a nada, pero es más fuerte que yo). Mis suegros me dicen que son celos. Pero dejando ese aspecto, es súper cariñosa con la que le sigue y con la menor. Mi esposo tiene mucha paciencia con ellas, tal vez porque no para metido en casa y por consecuencia la mayor quiere estar con él, más que todo dormir con él. Llora horrible, hace mucho berrinche, no se rinde hasta lograr que el padre duerma con ella, y en todo ese proceso tampoco deja dormir a la del medio. Es estresante. Pero cuando mi esposo trabaja de noche, ella me pide que duerma con ella, yo le digo que ya, pero siempre se despierta en la madrugada y otra vez el mismo berrinche: quiere que yo vaya a su cama. Se me es súper agotador, porque en descanso sólo 4 horas y el resto estoy con ellas y haciendo las cosas de la casa. Sobre la base de mi historia, ¿algún consejo para evitar que mi nena mayor le quite toooodo a la del medio? ¿qué hacer cuando quiere dormir con el padre? Muchas gracias por su paciencia, espero su respuesta.

  142. Minerva: y yo estoy muy contento de que usted nos haya encontrado. En primer lugar, criar a tres niñas tan seguidas es una tarea sumamente compleja y le hago llegar mis respetos. En segundo lugar, si criar tres pequeñas seguidas es complejo, ser tres hermanas también lo es. Los mayores no la tienen tan fácil, habida cuenta que pierden la gracia de ser bebitos sin tener aún las de ser grandes, ¿me entiende? Mire, usted empieza y termina mencionando que su primogénita le quita tooooodo a la que sigue, pero en medio cuenta una historia muy ligada a una lucha por espacios entre usted y su hija mayor. En fin de cuentas si hay alguien que le quitó a usted por lo menos algunas cositas, habida cuenta de lo que usted refiere en relación con un papá que termina durmiendo con ella, ¿no? Creo que usted debería tener espacios propios, frente a su pareja y fuera de la casa (usted repite que está “dentro” todo el día). Con respecto de su hija, pues hay que dejar la lógica de lucha por el poder, definir qué quiere cambiar y hacer un plan de acuerdo con su esposo de consecuencias claras y no demasiadas reglas. Un saludo y quedemos en contacto.

  143. En estos momentos estoy muy emocionada, tengo una pena enorme. Mi hijo tiene 3 años 9 meses. En el jardín le va excelente, se comporta bien con la profesora. El problema es en la casa: comienzo pidiéndole de buenas formas sus labores, pero ni a la buena ni a la mala entiende. Hace escándalos en la calle. Juré que jamás le pegaría a un hijo. Pero se me acabó la paciencia. Lo golpeo y en ocasiones me vienen pensamientos malos, me siento muy mala. Siempre he estudiado cada etapa de mi hijo desde el embarazo y también ahora. Leo mucho de los consejos de psicólogos, pero al parecer no los he aplicado bien. Al momento de llamarle la atención él se coloca a mi nivel y se pone más rebelde.
    Lo miro a sus ojos, le digo con amor que se porte bien con la mamá y le señalo los errores.Él me responde que se portará bien, le doy un beso y lo abrazo y le digo que lo amo mucho, pero pasan 5 minutos y está el show de vuelta. Me da tristeza en la noche cuando veo su carita durmiendo o cuando me dice “te amo mama”. No quiero golpearlo más ni tener malos pensamientos. Lo amo mucho, más que a mi vida. Sé que los golpes los niños no aprenden, lo sé porque yo fui golpeada de niña ya que era terrible mi conducta (mi bebé tiene a quién salir, ¿no?). Necesito ayuda. Felicitaciones por la página.

  144. Hola, tengo 26 años, soy mama de tres niñas y la mayor, de 5 años, me está dando dolores de cabeza. Va al colegio, pero su comportamiento me preocupa. Gracias a Dios no es una niña que molesta o habla demasiado, todo lo contrario: es introvertida, no participa para nada en clase y cada vez que yo quiero enseñarle, se cierra totalmente. Su típica frase es “no me sale”. La verdad me dan ganas, no sé,de pegarle. No niego que algunas veces lo he hecho, pero no quiero traumarla, ni yo andar con culpa. Decidí cambiar, pero es difícil, además le pega todo el tiempo a su hermana de 3 años. La situación a veces se torna un caos. Necesito algunos consejos porque no doy más. Parte de su caracter se debe a que no pronuncia muy bien algunas palabras. Por favor, espero una respuesta. Desde ya, gracias.

  145. Tengo 30 años y tres hijos: la mayor tiene 8 años, la segunda 4 y el tercero 1 añito. Son lindos cuando están separados, pero cuando se juntan gritan, se pelean y me hacen perder la paciencia. De los tres la mas intranquila es la segunda (Valeria), la mayorcita es más tranquila pero le gusta molestarla sin que yo me dé cuenta. El más chiquiito no da mucha lata. Mi mamá nos pegaba y nos ofendía cuando éramos niños, nos hacía hacer las cosas cuando debíamos estar jugando como niños que éramos. No quiero decir que no nos debía enseñar a hacer las cosas, pero tampoco que hiciéramos todo y ella nada. Yo trato que mis hijos tengan su tiempo de jugar, quee tengan tiempo de hacer sus tareas y no molestarlos, pero todo comienza cuando los alisto para el colegio. Entre que cocino, las alisto, las llevo al colegio, me altero y los grito y hasta les pego. Es algo que quiero dejar de hacer. Quiero tener paciencia con ellos, los amo más que a mi vida, por eso creo que el malatrato no va.

  146. Estef: mire, en primer lugar, muchas gracias por su aliento y me alegra que encuentre interesante este lugar. Entiendo su emoción y su pena. Usted no cuenta ejemplos concretos y pone las cosas en términos de “buen comportamiento”. El problema con esos términos es que no dicen nada, solamente que él la saca de quicio y hay una suerte de círculo vicioso en el que ambos se ponen en un mismo nivel de lucha por el poder. El que usted haya recibido castigos físicos cuando chica, seguramente juega un papel, en el sentido que cuando las cosas no salen como uno quiere, pues, aparecen sentimientos poderosos, mucha rabia, imagino que lo que usted llama malos pensamientos. Pero el asunto debe ser puesto en términos más simples: ¿qué quiero lograr, qué espero que mi hijo haga? No es que sea bueno o que me obedezca, sino que ponga las cosas en tal sitio o que duerma a tal hora. Si uno formula lo que espera de la otra persona de manera clara y sencilla, pues, en general, las cosas funcionan razonablemente bien. Debe haber algunos objetivos – que usted debe definir, no lea tanto psicólogo- y el resto debe ser negociado y campo de decisión para su hijito. Trate o cuénteme ejemplos o la composición de la familia. Un saludo.

  147. Mariana: los niños, en general las personas, podemos ser tímidos y eso no es un demérito, es un estilo como cualquier otro y debe ser respetado y ayudar a que nuestros niños lo pongan al servicio de su desarrollo. Cuando usted me dice que parte de su carácter es que pronuncia mal ciertas palabras, pues, me está hablando de dificultades de comunicación y quizá eso influye de alguna manera. ¿Cómo le va académicamente? Otra cosa es que cuando tratamos de enseñarles a nuestros hijos las cosas generalmente terminan mal ya que somos muy malos profesores. Yo dejaría de lado ese aspecto y podría aclararse el panorama y desactivar un campo de conflicto. Un saludo.

  148. Grace: estoy totalmente seguro de que usted ama a sus hijos. Por otro lado, si uno no tiene ayuda en casa, de la pareja o de otras personas, las mañanas siempre son complejas y tormentosas y no conozco hogares que en estos tiempos en los que hay que correr y todos andamos abrumados, no haya algo de turbulencia. Los hermanos no son seres que vienen con un chip de amor fraternal incorporado. La verdad, no sé de dónde ha salido eso de que se adoran y no tienen conflictos. Creo que cada uno debe tener su espacio, pero también deben aprender a solucionar las cosas por sí solos y no siempre con la ayuda de nuestra parte. Muchas veces los menores se especializan en provocar a los mayores y levantar la vista cuando les cae un golpe y nosotros justo miramos y el castigo se lo lleva quien no debiera. Hay que tolerar esas tensiones y sólo intervenir cuando sea indispensable. Un saludo.

  149. Realmente quisiera que me ayuden. Tengo dos hijas de diferentes padres. La mayor de 14 años y la menor de casi 5. La primera no le tiene paciencia a su hermana, le grita, le contesta mal, no le gusta que en el cuarto haya cosas de la benjamina. Es muy raro que le haga cariño. Sin embargo con otra niñas sí las trata bien, les hace cariño. Me gustaría tener una cita para poder conversar más a fondo sobre este tema por que son muchas cosas más.

  150. Soy mamá de una niña muy linda, de 8 años. Desde pequeña ha sido golpeada por su padre. Yo la defendía cuando podía, ya que también me pegaba a mí. Ahora mi niña es rebelde, desafiante y no sé qué hacer. La trato con paciencia y amor, pero hay veces que me gana la cólera y le digo cosas feas.

  151. Margot: no me da mucha información acerca de las circunstancias actuales (¿vive con el padre de la segunda, quiénes más viven en casa, trabaja usted fuera de casa, etc.?), pero es bien difícil que una adolescente se lleve bien o de manera demasiado fluida con una hermanita de 5 años, incluso cuando sea del mismo papá. Las relaciones entre hermanos son complejas y mientras no haya violencia, no se puede imponer un estilo o amor. Con respecto a la consulta, pues, en este caso lo siento, pero cuando asumí la coordinación de esta página quedé en que no aceptaría en mi práctica privada personas a partir de consultas en línea. Creo que en el Centro peruano de Audición y Lenguaje, ofrecen atención y consejería. Un saludo.-

  152. Fátima: bueno, una pregunta se impone y es si ustedes siguen viviendo con el papá. De no ser así, ¿quiénes más viven en casa, trabaja usted fuera de ella? La rebeldía no es necesariamente un problema, pero, de hecho, plantear reglas claras, no muchas pero que se cumplen de manera sistemática ayuda. Un saludo.

  153. Realmente me siento un poco aliviada al leer estas historias. Veo que noy la única: siento que mi hija de 13 años es el demonio, no me quiere, me amenaza. En menos de tres meses la vida me cambió por completo, siento que la odio, pero realmente no es así. Quisiera ayuda. ¿Qué puedo hacer? Es mi única hija y, honestamente, no sé qué crié.

  154. Anoche viví una experiencia horrible con mi hija de 1 año. Se despertó a mitad de la noche y no había forma de hacerla dormir nuevamente. Regularmente tiene problemas para dormir puesto que no tenemos una rutina, es decir algunos días nos levantamos temprano, otros no. Sé que depende de mí exclusivamente aplicar una rutina para el sueño. Amo a los niños, pensé que cuando tuviese uno iba a ser muy feliz, pero la verdad no lo soy. La amo porque es divina pero no logro ser feliz, y anoche, cuando se despertó y no paraba de hacer lío, le pegué una cachetadita en su cabecita. Fueron dos o tres horas de angustia total y creí que nunca iba a acabar. Tengo miedo de ser golpeadora y sé que está tan mal que no puedo serlo. Me sentí acorralada y mi pareja reprochaba mi actitud, pero yo no podía cambiar. El problema central ahora es el destete, por eso está sufriendo y está odiosa porque yo no puedo darle pecho a veces porque me duele mucho y no quiere tomar la leche. Estamos trabajando en eso, pero siento que es tan difícil que me bloqueo y la salida para mí es llorar, sentir que mi vida no vale la pena y que no estoy preparada para lidiar con esto. Leer los comentarios me ayudó a comprender que no estoy sola y que todos enfrentamos situaciones de este tipo, pero es dificil cambiar. Gracias a Dios tengo todo para ser feliz, excepto dinero, pero eso es efímero, entonces me pregunto ¿por qué no puedo serlo y disfrutar de mi hija, incluso en esos momentos de berrinche?

  155. Mi “problema” es la paciencia. Tengo 26 años y una nena de 5 que, en realidad, es hija de mi prima quien está muy enferma, es portadora de HIV. La pequeña vive conmigo. Desde que nació yo me hice cargo de ella: ropa, comida, nido, es prácticamente mi hija. La madre no vive cerca y tengo que llamarla para que hable con su hija y que ésta vaya todos los fines de semana a la casa de su madre, pero ella no me ayuda en nada. La llevo al jardín a las 7 de la mañana, me voy a trabajar y la recojo a las 4:30 de la tarde. Nadie me ayuda y yo no pido apoyo porque es mi decisión. Hace más de un año tengo pareja pero no puedo mantener un noviazgo ya que me altero por todo con él y con mi hija que me vuelve loca. He llegado a pensar muchas veces que me tengo que deshacer de alguno de los 2. Cuando estoy con cada uno por separado estoy más o menos bien, pero con los 2 no puedo. Es muy difícil y hace 3 meses que estoy muy deprimida, lloro por todo y me pongo muy agresiva y no puedo salir de esto. ¿Por donde empiezo?

  156. Soy madre soltera de dos, mi hijo de 13 años y mi nena de 5. Me urge un consejo. Mi hija está cursando el 2º grado de preescolar y desde el 21 de marzo de 2010 hasta el día de hoy no ha dejado de llorar para ir al jardín. Le diagnosticaron posible “fobia escolar”. La psicóloga aún no termina de evaluarla y yo estoy desesperada porque cada día la situación se agrava más. Anteriormente lloraba al entrar a la escuela, pero hoy lo hace desde antes de salir de casa. Se encierra en el baño, se mete debajo de las camas, se esconde en los closets, le pega a la maestra o las auxiliares. Su llanto es acompañado con gritos de desesperación. Ya intenté de todo con ella: el diálogo con respeto y cariño, regaños, castigos, promesas. A veces siento que la estoy dejando en el peor de los lugares. He estado investigando y las personas con las que he consultado me dicen que el llanto y los gritos se dan únicamente cuando entra. Después su comportamiento es normal, participa en todas las actividades y su trabajo es bueno según lo que me comenta la maestra. ¿Qué hago? Me deprime mucho ver el estado en que se queda.

  157. Tengo una niña de siete años, pero hace uno está muy rebelde. Yo no tengo mucha paciencia. Vivo en mi casa con mi mamá y mi esposo. La abuela siempre le ha dado o que quería, y nosotros lo que podíamos. Ha cambiado bastante. Cuando ingreso al nido yo le exigía mucho para que haga sus tareas, siempre quise que esté bien en sus notas. Cuando ella no cumplía me daba cólera y optaba por gritarle, y entonces hacía las cosas. Pero ahora que está en el colegio le digo que haga y a veces no obedece, le grito y ya no le importa. He optado por castigarla, por ejemplo que no mire tele o que no juegue, pero nada me funciona. Yo me altero rápido y sin querer opto por pegarle. Creo que hasta me tiene miedo. Me estoy volviendo fría y tengo los nervios muy alterados. Cuando ella no obedece inmediatamente me altero. Me he dado cuenta que mi hija no está prestando atención en el colegio y noto que no tiene amiguitas. Me han dicho que tenga otro hijo para que sea su compañía y así tal vez cambie, pero no sé qué hacer. O tal vez necesite ir al psicólogo.

  158. Betina: bueno, sí, una de las virtudes de este tipo de página es que uno no se siente tan solo y puede encontrar experiencias que son semejantes a las que se vive. ¿Demonio? Bueno, no es fácil orientarla ya que me da usted los sentimientos finales y muy poca información acerca de las circunstancias. ¿Quiénes más viven en casa, trabaja usted fuera de ella, vive con ustedes el papá, por qué le cambió la vida en los últimos meses? Sería bueno que usted pudiera compartir esos datos para poder recibir un comentario más preciso. Un saludo.

  159. Monik: da la impresión de que este tira y afloja viene teniendo lugar hace bastante tiempo, ¿no? Parece una suerte de lucha por el poder, de enfrentamiento de voluntades. Los niños deben aprender a hacer sus tareas solos y no se trata de que el asunto académico se convierta en un problema de autoridad. Cuando son chicos podemos ver cómo van desarrollando sus actitudes frente al colegio y no estar encima de ellos. Después de tantas horas de clase, llega a casa y sigue siendo alumna y la convierte a usted en profesora, algo para lo que no ha estudiado y así lo hubiere hecho, los padres somos muy malos en ese papel con nuestros hijos. Por otro lado, usted se refiere permanentemente a su estado de ánimo, la mecha corta, la impaciencia, etc. Quizá usted debería trabajar eso. Por último, uno tiene un hijo, idealmente, porque lo desea, no para darle compañía a otra pesona, vale decir, un hermano a un hijo. Un saludo.

  160. Ally: lo que parece estarse dando es una crisis relacionada con la separación una angustia frente a la separación, en la medida que según usted una vez que ésta se produce, pues, las cosas entran en un nivel de normalidad. No es un asunto de premios o castigos, sino de entender qué pasa en el momento en el que siente que debe separarse. ¿Es miedo de algo que pasa en el colegio o miedo a lo que pasa en casa, hay algo nuevo en el entorno, como una nueva pareja o algo así? Creo que si nos fijamos en eso podemos desentrañar el misterio. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  161. Analía: le puedo asegurar una cosa y es que su problema no es la falta de paciencia. Usted y la niña que ha asumido con tanta responsabilidad y amor, viven en condiciones difíciles. ¿Qué explicación se le ha dado acerca de por qué razón no vive con su madre? Debe tener todo tipo de teorías en la cabeza. Por otro lado, pedir ayuda y recurrir a los resorte de toda familia y comunidad en situaciones extraordinarias, como esta, pues, es lo normal y lo justo. Usted tiene derecho a una vida de pareja y debe aclarar la situación con respecto de su niña, vale decir, definirla y explicitarla desde todos los puntos de vista, incluyendo el legal. Y por último, si usted tiene todos los síntomas que menciona, ¿no le parece lógico buscar ayuda profesional? Un saludo.

  162. Celina: en primer lugar, con un niño o sin un niño, la felicidad son momentos que pasan rápido y es en la rutina de la vida donde aprendemos a obtener bienestar y disfrute relativos. No es distinto con los hijos y ellos plantean retos muy complejos a veces, no importa cuántos libros hayamos leído o a cuántos seminarios hayamos asistido. La infelicidad no es causada por los problemas de sueño, ritmos o rutinas, que son muy reales, comencemos, entonces, definiendo el problema, pues, como un asunto de desarrollo para ambas (tener un año, saber que cuando uno se va a dormir se está perdiendo muchas cosas, dejar de dar de lactar, etc.) y no de felicidad. Disfrutar un berrinche es, bueno, no se pase, no es algo que se pueda disfrutar, uno se siente algo incapaz cuando un bebé no cesa de llorar, pero hay que ir probando sin ligar el asunto a la felicidad. Creo que un aconsejamiento corto acerca del destete y de los ritmos de sueño en los infantes podría ayudar. Un saludo.

  163. ¡Estoy desesperada! Tengo un hijo de 12 años y una hija de 9. Son buenísimos, muy estudiosos, educados, pero mi marido (que nunca se metió en la educación de los chicos) está muy agresivo estos últimos días. Ayer le gritó muchísimo a mi hijo mayor y lo amenazó con un cinto. Yo detesto la violencia así que lo desautorice delante de ellos. Fue peor: se puso histérico y me gritó a mí también. No sé qué hacer. No creo que él tenga razón. Cuando se enoja me acusa de haber hecho un desastre de los chicos, pero, como dije, son muy buenos aunque el de 12 tiene ciertas actitudes preadolescentes de rebeldía mínima. ¿Qué hago?

  164. Sady: no se trata de saber cuál de las dos percepciones sobre sus hijos es “cierta” (aparentemente son radicalmente opuestas: buenísimos frente a un desastre), sino de tener maneras creativas de resolver conflictos y ser capaces de aplicarlas a situaciones muy concretas. ¿Qué motivó la agresividad de su esposo? En todo caso, deberían buscar alguna forma de asesoría. Es cierto que las edades de sus hijos plantean tareas nuevas y complejas y quizá ustedes, si este problema es reciente, no están sabiendo reconocer las particularidades que conllevan. Un saludo.

  165. Estoy desesperada: mi único hijo de año y diez meses se la pasa todo el tiempo llorando y gritando, y, la verdad, pierdo los papeles. Le grito y lo insulto, pero cuando está tranquilo le converso y le digo que se porte bien. Pero no sé si porque está pequeño no entiende, o es porque no me quiere hacer caso. Cuando se porta mal o nos agrede o está llorando por las puras, mi esposo lo lleva a su cuarto y hace que se quede allí. Pero al rato yo voy y le converso y le digo que se porte bien para no castigarlo, pero la verdad no entiende y no sé si estamos haciendo bien. No quiero equivocarme en la crianza de mi bebe, no quiero tratarlo mal, quisiera que me guíe, que me aconseje qué hacer ante esta situación.

  166. Aconséjeme: mi hija llora mucho, ella tiene 5 años y cuando voy a salir, me dice que quiere morirse por que me extraña mucho. Tengo tanta pena que a veces me pongo a llorar también yo. ¡Por favor, díganme qué tengo que hacer para que se acostumbre a quedarse sola en casa!

  167. Hola, mi historia es complicadita, pero espero poder recibir ayuda. Tengo tres bebes: uno de tres años y 5 cinco meses; otro de dos años dos meses; y el último de ocho meses. Los adoro, pero también pierdo los papeles y cuando me desesperan me voy contra el cabello o los golpeo. Últimamente me he controlado un poco pero necesito más. No sé qué hacer. Yo estoy solita con ellos. Cuando es la hora de la siesta del de ocho meses, los otros dos juegan, gritan y despiertan al menor. Yo les digo que no griten, pero no me hacen caso. También me pregunto cómo les prohibo si también son bebes. El de dos años le pega mucho al menorcito, imagino que por resentimiento. Y el grande es muy desobediente, impulsivo y yo exploto por cualquier cosa. Mi esposo trabaja y sólo llega por las noches a jugar con ellos, pero en vez de seguir las rutinas, los pone activos con sus juegos y salgo perdiendo porque los nenes se duermen más tarde. Siento que ya no rindo, estoy desesperada, sintiéndome sumamente culpable por jalarle el pelo y darle sus golpecitos al de tres años y en el caso del de dos ya empecé con la nalgada. Lo peor es que me doy cuenta que aunque les dé y jale, no pasa nada positivo. Ya no sé cómo hacer para ser una buena madre para los tres y que estemos en un hogar de paz. Cabe mencionar que han presenciado en sus padres gritos, golpes, dimes y diretes. El mayor nos ha callado. Hablamos con ellos, les hacemos ver que los amamos, pero que papá y mamá pasaron por una crisis que está siendo superada, pero no es suficiente. Todo el día estamos los cuatro, el menor quiere estar todo el día en brazos y yo trato de complacerlo, aunque por momentos dejo que llore, pero me gana, no puedo hacerle eso y lo cargo todo el tiempo que puedo. Juego con los otros lo que puedo pero al final me vuelvo loca. Siento que no les doy paz, tranqulidad y calidad. También me doy el tiempo para limpiar, hacer la comida y las labores domésticas y siento que los abandono por estar limpiando. Son como muchas cosas y siento que ya me salí de control. A veces les pongo actividades y juegos tipo escuelita, pero a veces resulta a veces no y no siempre tengo energía.

  168. Estoy en una situación igual, pero ya me siento sumamente abrumada porque no sé qué hacer: tengo un niño de siete años a punto de cumplir ocho y va a pasar a tercer grado de primaria, Tiene un problema que detecté desde kinder, he buscado ayuda pero nada cambió. Es apático en toda situacion de responsabilidad (trabajar en clase, cooperar en casa, aseo personal), No responde a estímulos de castigo ni premios, sólo quiere estar pegado frente al televisor. Tengo que tenerlo en constante actividad: lo llevo a natación y fútbol en contra de su voluntad. Cuando le pregunto si quiere hacer una actividad me dice que no. Igual que todas me exaspera y llego a los golpes aunque después me siento tan mal, tan patética, tan incapaz. Necesito orientación, ¿qué puedo hacer con mi hijo? Fue hijo único hasta apenas dos meses.

  169. Tengo una hija de seis años. Es hija única. Yo tengo 39 y mi esposo 40. Desde que ella tenia dos años empezamos a discutir mucho con mi esposo, con malas palabras, descalificadoras, sin hablarnos, a gritos, más que nada por la inmadurez de mi esposo de no querer asumir responsabilidades como padre y compañero. Ya hemos decidido separarnos, pero él aún no se va porque está esperando recibir un departamento que deben entregarle en un mes. Por lo tanto, no le hemos querido comunicar la noticia a nuestra hija, para no crearle ansiedad. Pero ella está sufriendo mucho. Cuando estaba mas pequeña le costaba mucho jugar con otros niñitos. Yo pensaba que era por su corta edad, pero ahora no tiene amigos, en el colegio juega sola y ya está en primer año. Eso me preocupa mucho. La profesora me dice que juega sola y no sociabiliza. A veces no habla casi nada ni participa. Cuando la voy a buscar me cuenta poco, pero este año me dijo que ya no quería ir más al colegio porque le aburrían las tareas. La profesora dice que se demora demasiado en todo, por ejemplo para hacer las tareas, abrocharse los pasadores de los zapatos, guardar sus cosas, ponerse delantal, cosas que los otros compañeros ya superaron. En casa cuando la ayudo con las tareas o a estudiar se desconcentra muy rápido con cualquier cosa. Aún escribe algunos números al revés y a veces cuando va a sumar no sabe dónde poner el resultado. La llevamos a una sicóloga, le hizo varios tests para descartar déficit atencional y no tiene nada, pero sí nos dijo que todo radica en la parte emocional que está muy dañada. Tiene muy baja su autoestima, es muy insegura, no reconce sus capacidades a pesar de tener un coeficiente intelectual de 118, que, nos dijo, que es superior al normal. Le gusta mucho el dibujo, tiene mucha capacidad y con eso se relaja, pero ella misma se dice que es lenta, que es tonta, me pide disculpas a cada rato. También es muy sensible, si la reto llora con mucha pena y a veces llora y se enoja hasta que se le congestiona la nariz y se pega, dice que la nariz es tonta, o se pega en la cabeza y sigue llorando. Antes me ponía muy mal y estoy muy mal con todo esto, pero la calmo. Lo malo es que el papá no la consuela, aunque él le dice que la quiere mucho, pero no va hasta donde ella sino que sigue viendo TV. La verdad es que yo soy la que ve sus tareas, estudio con ella, voy a las reuniones y juego con ella, pero el papá nada. Ella lo rechaza, creo que le da rabia y a mí igual porque me llevo todo el peso. Yo no sé cómo ayudarla a que tenga amigos y que sea más rápida. Le cuesta acercarse a niños que no conoce,no quiere que la deje sola, supongo que intuye que nos vamos a separar, pero me preocupa su baja autoestima y su poca concentración y además que se pegue cuando llora. Yo estoy viendo a un sicólogo porque sé que si yo estoy bien ella lo estará, pero cuesta ayudarla en fortalecer su confianza, la seguridad y que haga amigos. Necesito su opinión y consejo.

  170. Ruth: se siente su desesperación y desconcierto, pero, mire, está usando estrategias absolutamente contradictorias. A veces pareciera estar tratando con un niño grande, hablando con él poniéndole metas y formulando condiciones. Otras simplemente reaccionan y lo llevan de aquí para allá o le gritan. ¿Qué quiere decir con que los agrede, llora por las puras o no hace caso? Lo que deben hacer es definir lo que esperan de él en términos sencillos, para ustedes, que estén claros y definir reglas también sencillas, no muchas. Cuando las transgrede hay consecuencias sencillas, claras. ¿Equivocarse? De todas maneras eso va a pasar, pero el asunto no es determinar eso sino lograr que las cosas pasen de una manera tranquila y gratificante. Un saludo.

  171. Rocío: de lo que usted cuenta pareciera que ambas tienen miedo de separarse. No me dice nada de las circunstancias. ¿Usted trabaja fuera de casa y eso ocurre cuando sale en las mañanas; si no es así, es cuando debe salir ocasionalmente, quién más vive con ustedes? ¿Ella va al nido? Si es así, qué pasa cuando la deja si es usted quien lo hace. Le ruego que me dé algo más de información para poder orientarla adecuadamente. Espero su respuesta.

  172. Baily: uuuf, puedo sentir su cansancio, pero no se trata de ser buena madre, que estoy seguro usted lo es, con mucho amor y dedicación, se trata de saber cómo se puede organizar mejor. Comenzaría por establecer algunas expectativas, algunas reglas para todos. Acá no está en juego el amor, que sobra, sino la posibilidad de lograr algunos resultados en un conjunto de tareas. Hay que hacer un inventario de lo que está a su alcance. ¿Cuenta con alguna ayuda en casa, por horas, o hay la posibilidad de que algún familiar, madre, padre, tía, tío contribuyan de alguna manera? ¿se puede pensar en alguna forma de guardería o jardín para el mayor? Son preguntas que uno debe hacerse y las respuestas dependen de la realidad y no hacen ni menos ni más con respecto de su papel de madre. Es difícil criar a tres niños y al mismo tiempo encargarse de la logística casera. A veces distribuir las tareas y encontrar personas y espacios que ayudan libera las cosas y deja espacio para lo afectivo, el placer en conjunto. Los problemas de pareja tienen un impacto, pero usted dice que se están superando y sí debemos evitar violencia. No es un asunto que se agote en una lucha por saber quién gana, pero se debe llegar a acuerdos que faciliten las buenas relaciones. Insisto en que en este caso hay que hacer un inventario de todo lo que podríamos usar, en el buen sentido de la palabra, recursos familiares, comunitarios, servicios, etc., con el fin de hacer las cosas más fluidas. Un saludo.

  173. Ivonne: bueno, se trata de un problema que, según usted misma afirma, tiene bastante tiempo, por lo que debemos excluir que sea producto de un cambio reciente como el nacimiento del hermanito o hermanita. Lo que usted describe no parece estar centrado en las cuestiones académicas, sino en un nivel más amplio, en el nivel de estado de ánimo y desmotivación. Es posible que haya un déficit atencional y me pregunta si ya ha realizado un descarte neuropediátrico. Si hay una cuestión de ánimo o de déficit atencional, es algo que se puede controlar (se lo digo por experiencia ya que tengo un hijo con esas características). Sugiero ese descarte si no lo ha hecho aún. Un saludo.

  174. Claudia: bueno, en su historia hay varios niveles y creo que es muy importante no confundirlos. Por un lado, está la relación tensa y poco armónica que llevaron ustedes por un tiempo largo y la decisión que han tomado de poner fin a su relación como pareja. ¿Ha tenido influencia en su hija la relación pasada? Sí, definitivamente, pero no explica todo lo que usted cuenta de ella. ¿Va a tener algún impacto la separación? Sí, pero no tanto como podría temerlo. En primer lugar ella intuye, como usted dice, por dónde va la cosa. No se chupa el dedo (tiene un CI claramente por encima del promedio) y a su alrededor tiene suficientes casos de parejas separadas (son alrededor del 50% actualmente). Ella tiene derecho a saber la verdad y creo que ambos deben comunicársela de manera simple, estableciendo que es la mejor solución para ustedes (no para ella), estableciendo que ella no tiene nada que ver en el asunto y que si bien es cierto ustedes dejan de ser esposo y esposa, sigue siendo papá y mamá (cada quien deberá decidir lo que eso significa y debe dejar que el papá desarrolle su propia relación). En segundo lugar, hay un estilo, una forma de ser, que no es una respuesta a cómo se lleva y llevó la pareja, sino que es algo que viene con ella de fábrica, por así decirlo. Ok, es tímida, muy sensible, tiene una autoestima algo baja, tiende a reprocharse muchas cosas. Es algo que se deberá trabajar y que probablemente existiría en algún grado aunque ustedes fueran una pareja modelo (a alguien habrá salido, ¿no?). Por eso es importante distinguir los niveles y actuar en ellos, sin pensar que si en uno todo es lindo en todos los otros también. Un saludo.

  175. Tengo 24 años y una hija de seis. Desde pequeña pegaba a los demas niños. A partir que di a luz a mi segunda hija las cosas se pusieron peor. Mis niñas tienen tres años de diferencia. Cuando la mayor cumplió seis años dejó de pelear, pero en la escuela siempre me llaman para decirme que tiene mala conducta y no copia toda la tarea. Cuando llega con una observación le pego y aunque me prometo no hacerlo nuevamente, repito esa reacción. Todos los profesores se quejan de ella y yo me lleno de coraje. Yo la amo mucho y ya no quisiera pegarle. Con la menor no soy así: es una niña más tranquila. No quiero seguir perdiendo el control.

  176. Sole: mire, usted se convirtió en madre muy joven y eso siempre es algo que debemos tomar en cuenta. Usted no me dice nada de sus circunstancias, como el número de personas con las que viven, si usted trabaja fuera de casa, el tipo de presencia que tiene el papá, etc. De todas formas hay que distinguir sus reacciones, que, en efecto, no tienen ni van a tener ninguna influencia en el problema de su niña y el problema mismo. En cuanto a las dificultades de su niña, pues hay que comenzar por definirlas y entenderlas. Puede ser un problema de agresividad, impulsividad, déficit atencional, limitaciones en el aprendizaje, todas manifestaciones que se puede trabajar con algún apoyo profesional. Si usted ve las cosas como una dificultad en lugar de verlas como un asunto personal, como una batalla entre su hija y usted, como algo que ella “le” hace a usted, las cosas no van a mejorar. Si usted tiene una estrategia más objetiva y tranquila el problema no va a desaparecer por arte de magia, pero se va a poder tratar de manera más adecuada. Un saludo.

  177. Yo me encargo totalmente de mis hijas. En casa vivimos cuatro personas: mis dos hijas, mi esposo y yo. Ella es una niña aplicada, muy inquieta pero súper pilas. Una semana está bien en la escuela y la siguiente me mandan señalamiento y observaciones sobre su conducta. Todas las profesoras me dicen que tiene mal comportamiento. En casa me hace caso, pero no sé qué hacer en la escuela y, sinceramente, no sé cómo puedo quitarle esa mala conducta allá.

  178. Tengo dos hijos, uno de cuatro años y otra de uno. Los amo. Desde que nació el primero dejé de trabajar y me dedico por completo a ellos, a la casa y a mi marido. Cuando no logro que ellos hagan, algo pierdo la paciencia. A mi hija la maltraté porque aunque ya daba sus primeros pasos, no camina de seguido y me da rabia porque mi cuñadita de la misma edad ya corre. Me da mucha culpa tratarla así. Hay momentos en que me aparto de ellos y dejo que lloren o griten porque ya no soporto. Creo que los culpo a veces porque por ellos no tengo vida propia. ¡Necesito ayuda!

  179. Leticia: bueno, creo que usted misma ha planteado uno de los factores que están haciendo de su vida menos gratificante de lo que podría ser. ¡Claro que usted los ama! Pero creo que los padres debemos tener más puntos en nuestra agenda que nuestros hijos. Si nuestro desempeño se juzga solamente alrededor de nuestros pequeños, vamos a estar pendientes de lo que hacen y lo que no hacen como si ello fuera nuestra libreta de notas. Cada niño tiene su ritmo y algunos corren al año y otros se demoran más y eso no tiene ninguna relevancia. Creo que es muy importante que usted reparta mejor su tiempo y quizá pueda beneficiarse de un aconsejamiento muy corto que le permita hacerse más espacios. Un saludo.

  180. Estoy muy preocupada: tengo dos hijas, una de 14 y otra de 16. La de catorce se porta regular, a veces es muy grosera y no me hace caso; y la de dieciséis es un poco más tranquila, pero también se porta mal a veces. Yo nunca le había tocado ni un pelo, siempre era una nalgada o un jalón de oreja, un regaño, un castigo. Hace dos días la de 16 me pidió permiso para ir al cine y le dije que llegara a la 9:30 pero llegó a la 11:00. La verdad es que nunca llega a la hora fijada y eso me molestó tanto que no quise seguir aguantándole esa sinvergüenza. Cuando le reclamé me dijo que ella ya era una mujer. La tomé por el brazo y la llevé a su cuarto, le dije que se bañara y yo fui al mío, tomé una correa que me coloco cuando voy a los toros. Cuando regresé, todavía se estaba bañando y cuando entré al baño ella se asustó al verme con la correa. Me dijo “mamá qué vas a hacer” y yo le dije: “lo que tenía que haber hecho hace varios años atrás”. Cerré con llave, la tomé por el cabello, la saqué del baño y le di el primer correazo. Ella comenzó a llorar y le dije: “esto lo voy hacer por tu bien, y no quiero volver a hacerlo, pero depende de ti”. La tomé por un brazo y le daba con la correa en las piernas y el trasero, fueron muchos correazos. Quise dejarle las piernas bien marcadas para que le diera pena y la acosté boca a bajo en su cama y le di duro. Ella lloraba, gritaba y me pedía perdón. La levanté y le di duro por la boca y le dije que nunca más se le ocurriera faltarme el respeto. Me dolió mucho haberle pegado y la dejé quieta, y me fui a mi cuarto pensado en mi hija, pero puedo decir que no me arrepiento por lo que hice. Sé que fue una lección. Lleva dos semanas desde que le pegué y todavía se le ven las marcas y me pidió perdón.

  181. Tengo un niño de 8 años. Es noble y de buen corazón. En el colegio le va bien pero yo siempre tengo que estar al tanto para estudiar, ya que él no lo hace solo. A veces es medio despistado, pero últimamente me han estado enviando notas del colegio diciéndome que está muy inquieto y conversa en clase. Eso me molesta porque un poco que le exijo buen comportamiento y que me saque buenas notas. Conversé con él y me salió contando que se distrae porque los niños lo molestan. Como está un poco gordito lo insultan y le pegan y él no se defiende y no le cuenta a la profesora. Yo le he dicho que tiene que defenderse, que ya está grande y que no permita que le peguen, y que si lo hacen que devuelva. No sé si está bien o no, pero se pone a llorar cuando me cuenta que nadie lo elije para jugar. Hablé con su profesora y me da otra version: que él es el que pega a los niños y niñas dándoles manazos. Puede ser que sea por los consejos que yo le he dado. Me he dado cuenta que es mi culpa porque por exigir que tenga buenas notas le pego e insulto y me doy cuenta que estoy haciendo mal y lo estoy lastimando su autoestima. Me arrepiento, pero luego hago lo mismo. Es mi unico hijo y lo amo pero no entiendo por qué no tengo más paciencia. También dudo de lo que me dice, si es verdad o exagera. Mi esposo no se mete cuando escucha que le pego o lo maltrato verbalmente porque dice que cuando era chiquito su mamá le daba. Mi hijo siempre lo busca para que lo consuele. Doctor creo que yo necesito ayuda sicológica. No entiendo por qué me porto así con é. A mí de niña mi mamá no me pegaba por estudio porque yo siempre fui aplicada, pero cuando algo mal mi papá me gritaba diciéndome “eres una tonta o sonsa” y eso me dolía y me ponía a llorar. Soy muy sensible. ¿Qué puedo hacer?

  182. Mi niño tiene un año y diez meses y es mi único hijo. Es muy engreído. En casa vivo con mi esposo y dos personas que me ayudan. Una de ellas se encarga de mi hijo hasta las 4 de la tarde que yo llego del trabajo; y la otra persona sólo se dedica a la atención de la casa. Las dos se retiran de la casa entre las 4 y las 5 de la tarde y es cuando me quedo sola con mi hijo. A esa hora veo qué falta en la casa, ordeno lo que está desordenado (soy amante del orden y la limpieza) y repaso si algo no esta bien hecho. Luego le doy de lactar a mi hijo (considerando que no me deja hacer mucho las cosas porque es muy apegado a mí y me llama a cada rato). Entre las 6 y 7 le doy de comer (cosa que ha sido muy difícil desde un inicio). Padezco para que coma, últimamente habia mejorado pero esta semana se ha vuelto insoportable. Bota la comida de la boca. Le hago juegos,
    trato de distraerlo con algo: la televisión, la computadora, etc. Es estresante darle de comer, luego quiero que tome agua, cosa que no le gusta mucho, porque es muy estreñido y luego darle la leche de fórmula. Y es ahí donde ayer tuve el problema: mi hijito nunca tomo fórmula, jamás cogió el biberón hasta hace poco, sólo lactaba mi pecho pero estoy tratando que tome leche para que ya me vaya dejando. Pero es un estrés porque se demora hasta 1 hora en tomar 6 onzas y ayer perdí la paciencia, le grité, lo forcé y hasta le di unos manazos. Me siento muy mal porque no sé cómo manejarme en estos casos. ¿Qué hacer?

  183. Maricen: usted suena, claro que es una exageración mía, como una gerenta de logística y operaciones, que trata de conciliar su trabajo con una agenda recargada en el hogar. Por otro lado, está la distancia con respecto de su hijo. La lactancia a esa edad es sin duda un proceso complejo y comenzar el destete también. Me parece que no está logrando concebir a su niño con respecto de las tareas de desarrollo que tiene delante de sí: mayor independencia, autonomía, preparación para ir al nido, etc. Creo que debe soltar un poco el control. Un saludo.

  184. Mercedes: creo que el lenguaje de la culpa, el buscar saber quién la tiene por esto u otro, es poco útil y no lleva muy lejos. Si hay un problema hay que definirlo. En efecto, no tiene sentido andar castigando por notas. Por otro lado, en lo que se refiere a las distintas versiones de lo que pasa en el colegio, pues hay que contrastarlas y cada quien debe hacer su trabajo, comenzando por la gente del colegio. Si hay molestamiento, pues, es algo que debe ser visto. Creo que usted se beneficiaría de un aconsejamiento, como para hacer un mapa de lo que estás pasando, incluyendo la participación de su esposo. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  185. Aurora: usted ha tenido la valentía de compartir su consulta públicamente, así que le contestó como lo hice en el correo “uno a uno”: bueno, no sé, la pregunta es qué sacamos de todo esto. Usted, ella, la familia en general. Una primera lección es que usted está dispuesta a ser decidida, fuerte, no ceder. La segunda es que aún puede ejercer poder físico sobre su hija y que ella debe tomar en cuenta eso cuando hace o deja de hacer algo, como la hora a la que llega o qué le contesta. Lo tercero es que los sentimientos son capaces de hacernos perder el control. En otras palabras, usted ha dado una lección de control (al hablar o para elegir el momento de regresar a casa después del cien), descontrolándose ya que es eso lo que ocurrió: usted no pudo parar de golpear, no fue un correazo y ya, fue la aplicación reiterada de fuerza en una situación en la que su hija estaba desnuda en una situación, por decir lo menos, disminuida. Por otro lado, ¿el papá? Usted tiene claro lo que se ganó, pero ¿y lo que se perdió? No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo

  186. Tengo 35 años, vivo solo con mi hijita de 15 años. Mi hijo de 10 vive con su mamá. Mi hija es todo para mí, la amo demasiado y la sobreprotejo demasiado y ella se acostumbró a eso. No me gusta que salga sin mí, estoy siempre con ella. Dice que me ama mucho también, dormimos juntos por las noches. Además es muy linda y por eso soy muy celoso con ella, no dejo que tenga novio y me molesta cuando la intentan buscar. Parecen perros. La verdad no quiero que pierda su virginidad. Yo nunca antes le había pegado, pero un día la dejé salir con unas amigas al centro comercial y me llegó una hora mas tarde. Estaba enfurecido, pensé lo peor, incluso que había perdido su virginidad. Cuando llegó la tomé muy fuerte y me la llevé al dormitorio, la desnudé completa tirándola a la cama y la revise por todos lados y ella estaba muy asustada y tenia su cara roja, y cuando le rocé su vagina me di cuenta que no había hecho nada malo, pero igual le di 6 nalgadas con mi mano abierta, muy fuertes, estando desnuda y lloraba como una bebe. Le pedí perdón de inmediato y la abracé fuerte diciéndole que nunca más pasaría algo así. Le expliqué que estaba asustado porque pensé que había tenido relaciones. Sus glúteos quedaron morados por 5 días, así que le echaba crema para moretones y le hacía masajes en su popo hasta que desapareció el moretón. Ya no la dejo salir sola otra vez, pero me siento muy mal por lo que pasó. Dice que me ama cada día más, pero yo sé que recuerda el día que le di nalgadas. Me siento como un animal. Quizá la sobreprotejo demasiado y eso es malo, no sé.

  187. Hola. Mi problema es que tengo una niña de siete años que constantemente me reta y se pelea mucho con su hermanito de cinco. El sábado, después de una pelea, le gritó que la tenía harta, que no lo soportaba. Le grité que se calmara y me dijo que también estaba harta de mí. Eso me sacó de mis casillas y le dije “te voy a partir el hocico, ven” y me contestó que no, que no me tiene miedo, que estaba harta de todo. Me levanté y le pegué y la agarré de la cara y le dije que entendiera que debe medir sus palabras, que es una niña, que me lastimaba. La solté pero más tarde me di cuenta que cuando la agarré de la cara se la había dejado marcada. Me pidió perdón y me dijo que va a cambiar. Pero al llegar mi esposo se enojó, me amenazó, le tomó fotos y dijo que eso no fue de una agarrada, que la había azotado y dijo que me acusaría de violencia, que eso no se quedaba así. Le dije que no medí, que la sujeté, que me arrepentía, pero le dijo a la niña que me acusara en el colegio. No sé qué hacer, sé mi error, ya no quiero caer en él, ¿qué debo de hacer? Ayúdame. ¿Me pueden quitar a mis hijos?

  188. Tengo tres hijos: una niña de tres, un niño de dos y un bebe de un año y medio. Soy dueña de casa y siento que ya no puedo con los ellos. Hacen puras travesuras y no me hacen caso. El de dos años lleva casi un mes en el proceso de control de esfínteres pero aún se orina y defeca. Al principio no me molestaba, pero ya me cansa. Siento que pierdo la paciencia y los grito y hasta los golpeo. Ya no quiero hacerlo, pero no sé cómo. Cuando era niña mi madre me golpeaba y yo prometí no hacerlo con mis hijos. Trato pero no me controlo y termino llorando todos los días. ¡Necesito ayuda!

  189. Yo pierdo la paciencia, golpeo a mi hijo con cualquier cosa que tenga a mano, soy muy bruta para pegarle. ¿Qué debo hacer en el momento en que quiero golpearlo físicamente? ¿qué pasos debo seguir? Al final de la golpiza que le doy me siento culpable y miserable, me recrimino y digo que no merezco ser mamá. Cuando hacemos la tarea, es ahí cuando pierdo la paciencia, cuando me desobedece, cuando me contesta. En verdad necesito ayuda porque me estoy hundiendo.

  190. Bueno, yo necesito mucha ayuda y sé que usted me la podrá dar. Lucas, que así se llama mi hijo, tiene siete años de edad, es muy inteligente, todo un caballero, aprendió todo el alfabeto a los tres años, a los cuatro ya sabía contar. Ahora, que esté en segundo básico, sabe sumar, restar, multiplicar y dividir. A veces le exijo demasiado, pero veo que él tiene interés, tal vez sea por eso. Él es un niño hiperactivo, a veces trae notas en su cuaderno, siempre anda peleando en el recreo, cada día llega con un cuento de peleas, en los que él es el protagonista. A veces sale ileso, pero otras veces no. Le digo que no debe pelear, que debe cuidarse ya que toma Carbamazepina, porque tiene ausencias. ¡Esto me desespera más! Ese es otro problema. Cuando se porta mal, o hace cosas que no debería, pues, pierdo el control y me lleno de ira y lo único que quiero es golpearlo. A Lucas no lo tuve en la panza sino en el corazón. Soy la única persona que tiene, su mamá me lo regaló al nacer porque lo iba a dejar en el hospital. Me hice cargo de él con ayuda de mis papás, asumí esa responsabilidad a los 20 años. Siete años después he aprendido mucho de él: sé cuando está triste o algo le ha pasado, cuando está aburrido, de mal humor, con solo ver sus ojitos y muchas veces le hablo sobre cómo debe comportarse. Lo único que detesto es que pierdo la paciencia con él y lo maltrato. Creo que soy yo la del problema ¿verdad? Quisiera que me ayudara, como cuando uno sigue una receta de cocina: ¿qué pasos debo seguir, que actitud debo tomar, cómo, cuándo controlarme? Necesito su ayuda. Hace como un mes que me mudé de casa y ahora vivo sola con mi pequeño gladiador, así lo llamo yo, ya que me considero una guerrera.

  191. Me siento muy triste, con un sentimiento de dolor en el corazón. Tengo tres hijos: un varón de diez, y dos niñas, de siete y tres. Estoy divorciada hace dos años y soy la única que se ocupa de ellos, ya que el padre se fue a vivir a otra provincia y se desvinculó por completo de ellos. Únicamente los llama por unos minutos alguna vez al mes. No quiero justificarme con eso, pero he estado perdiendo la paciencia, y, casi siempre, les grito y le digo cosas feas, como, no sé para qué quise ser madre. Es muy triste y no sé por qué tengo esos comportamientos con ellos que son lo más importante que me pudo pasar. Leyendo en Internet me di cuenta que a muchos padres y madres nos pasan cosas similares, pero no quiero que esto siga, voy a proponerme, a partir de ahora, no volver a descontrolarme y voy a poner en práctica los consejos que dan, a parte de buscar algún apoyo psicológico para ayudar a controlar mi enojo. Deseo, de todo corazón ser una madre mejor, porque ellos me necesitan y porque yo los amo con toda mi vida.

  192. Estoy muy triste por lo que me pasa. Mi hijo mayor tiene cuatro años y no me gusta como se porta: llora por cualquier cosa, hasta que logra lo que quiere, por ejemplo que le cambien el canal en la TV. Comienzo hablándole bonito, pero termino amenazándolo y no me obedece: no quiere cambiarse solo, no quiere comer, no se quiere levantar en las mañanas para ir al jardín, me golpea, me saca la lengua, me escupe y molesta mucho a su hermanita de ocho meses. Yo pierdo la paciencia con todo eso y lo golpeo, de manera muy brutal. Cuando estudiamos juntos, él no aprende y lo golpeo. Entonces me mira todo temeroso. Cuando se equivoca se escapa, cuando hace algo malo se escapa. Por favor, ¡ayúdenme! No quiero golpearlo más. Yo no vivo con su padre sino con el padre de mi segunda hija. Desde que estoy con él, golpeo más a mi hijo, pero ya no quiero hacerlo, quiero ayuda. Lo estoy empezando hacer con mi pequeña también: no soporto sus lloriqueos y sus travesuras. No sé qué hacer, creo que el problema soy yo, lo sé, pero no quiero ser así. A veces hasta me quiero cortar las manos y lloro en las noches porque me arrepiento mucho.

  193. Tengo 31 años y tengo una hija de 2. Es muy buena. Creo que todo se centra en que debemos tenerle más paciencia de la que tenemos. A veces en nuestro trabajo o en lo que más nos gusta nos esforzamos tanto, hacemos lo imposible para que nos salga bien y hasta nos da dolores de cabeza y nos tiramos los pelos y hacemos lo imposible para lograrlo y lo logramos. Bueno, nuestros hijos son proyectos y debemos invertir la mejor educación, el mejor trato y la infinita paciencia y sobre todo mucho, mucho amor para el día de mañana nos enorgullezcan. Pero si invertimos malos tratos, cero paciencia y mala educación, iremos viendo en ellos lo que realmente no queremos que ellos sean. ¿Saben?, yo con mi hija, cuando pasamos un momento triste, lo que hago es hablarle y le explico la razón por la que le pegué y luego le pido perdón y luego oramos juntas para que Dios sane mi corazón y el de ella, y luego nos damos un abrazo. A veces he tenido que llorar frente de ella para pedirle perdón, reconociendo que estuve mal. Así, cada momento es una enseñanza para ella y en especial para mí. Espero este testimonio les sirva mucho.

  194. Angélica: como usted puede ver al leer los comentarios de otros visitantes, es importante reconocer que los hijos pueden despertar en nosotros sentimientos encontrados. La crianza es un asunto que conlleva, también, tensiones. No es una asunto de amor ya que todos los padres amamos a nuestros hijos. Se trata de responder a la pregunta de por qué nuestras interacciones con ellos están marcadas por una ira que se nos escapa de las manos. Usted no me da muchas pistas ya que no me cuenta ninguna situación concreta, pero por lo menos es consciente de que necesita ayuda. Hay profesionales, hay instituciones. ¡Recurra a ellas! Un saludo.

  195. Danila: mire, los hijos no son un proyecto ni una inversión aunque uno espera cosas de ellos y haya que invertir en ellos de distintas maneras. Son el producto de nuestro amor y llegan a un lugar que nunca es ni un infierno ni un lecho de rosas, sino una combinación de paciencia e impaciencia. No hay nota 20, solamente un 14 en el mejor de los casos. Creo que si uno reacciona de manera impaciente, dentro de ciertos límites, claro, pues, es parte de la vida, así como usted no celebra con ella cada vez que le da un beso, tampoco tiene que convertir un momento tenso en una ceremonia de perdón y reconciliación. Eso confunde. Un saludo.

  196. Zenovia: comprendo su tristeza. Creo que es muy importante distinguir entre las distintas situaciones. No es lo mismo cambiarse, comer y golpear, escupir, por ejemplo. Hay que definir lo que uno espera, definirlo de manera claramente, no personal, en términos de comportamientos (hacer, no ser), pero no debe ser en todo, hay que escoger, demasiadas reglas no es bueno, en algunas cosas el niño debe poder decidir. Por otro lado, es importante tratar de entender qué es lo que nos molesta, ¿que no se vista o que no me obedezca? Aunque no lo crea si uno no tiene claro es, muchas cosas no se arreglan. En tercer lugar, pues, hay un bebe de ocho meses en el panorama, de otro padre y eso debe ser tomado en cuenta, ¿no? ¿Qué explicación ha recibido su hijo con respecto de su padre, del nuevo compromiso, etc.? Finalmente, a veces es uno quien necesita ayuda en lo que se refiere al manejo de la ira. Un saludo.

  197. Isis: a ver, la historia que usted cuenta, como que va de una situación que podría ser considerada casi intrascendente: hiperactividad en un niño especialmente dotado desde el punto de vista intelectual con algunos problemas de relación; luego de un cuadro epiléptico, para terminar en el hecho de que la mamá del niño se lo entregó. Bueno, creo que estamos en un contexto muy complejo. Ha habido una adopción de hecho (eso, de por sí es un asunto peliagudo y no sé cuál es la situación legal del niño), hay, por lo tanto, un secreto muy importante y por mi experiencia, sobre todo cuando hay un niño que aprendió a que dos más dos son cuatro tan temprano, hay pistas por doquier (no hay fotos de usted en cinta, qué sé yo). Hay, pues, un asunto médico, una cuestión legal, un ángulo de sinceridad y verdad y, para terminar, un problema suyo en el manejo de sus propios estados de ánimo. Estoy seguro de que usted es una guerrera, pero hay que saber contra qué uno pelea, para qué. No olvide que a los gladiadores no les iba tan bien. Creo que usted debe recibir un aconsejamiento para ir desbrozando todas las variables que he revisado. Un saludo.

  198. Isis: no es un asunto de merecer o no ser mamá. Creo que ya le respondí, pero lo que hay en este texto, lo de las tareas, la respuesta es sencilla. Creo que los padres somos muy malos profesores y no sale a cuenta tratar de serlo cuando luego de varias horas de colegio regresan a casa y lo que quieren es un papá y una mamá, no un profesor, encima sin estudios, ¿no le parece?

  199. Estimada Karina: bueno, muchas veces las mujeres terminan teniendo que asumir todas las responsabilidades y eso es muy duro. También cuando la pareja está presente y uno tiene ayudas, pues, los sentimientos encontrados con respecto de los hijos son inevitables y hay que reconocerlos para poder enfrentarlos y no sentirse un marciano por tenerlos. Más aún cuando una tiene que hacerlo todo. ¿Hay ayuda por parte de otras personas? Creo que la idea de consultar es muy buena y estoy seguro de que va a ayudar. Lo mejor.

  200. Romina: a ver, hay varias cosas aquí mezcladas y hay que comenzar desbrozándolas. El proceso de control de esfínteres es, como usted dice, bueno, un proceso y cada niño tiene su ritmo. ¿Me está hablando de noche o día? De todas maneras hay que tener paciencia y a los dos años, me parece que está esperando más de lo que un niño puede dar y no estamos en una edad en la que deban prenderse las alarmas. Bueno, sí, muchas veces terminando haciendo cosas que sufrimos y prometimos que no generaríamos en nuestros hijos, pero… De hecho es algo que usted tiene que trabajar y le recomiendo que busque un aconsejamiento. Un saludo.

  201. Claudia: a ver,a ver. Por un lado, pues la relación entre hermanos es muy compleja y uno debe aceptar que está llena de tensión. No es fácil, de ninguna manera. En segundo lugar, bueno, no sé a quién se parece su hija pero parece tener un carácter muy fuerte y me parece que usted está pisando el palito y se ha convertido en una lucha por el poder. En tercer lugar está la relación de pareja y cómo los chicos influyen en ella. No conozco los antecedentes pero como se va al extremo hablando de que le quiten a los chicos, también me parece algo teatral lo de acusar y todo eso. Me parece que deberían recurrir a un aconsejamiento. Un saludo.

  202. Diego: mire, hay algunas cosas que me gustaría saber, como, por ejemplo ¿por qué el arreglo de usted y su hija y la mamá con su hijos? Debo entender que hubo una separación, ¿en qué condiciones y cuáles son las relaciones actuales entre todos los involucrados? Pero, bueno, en ausencia de esos datos hay muchas cosas que me preocupan. Los hijos, ningún hijo, debe serlo todo para un padre, ¿qué quiere decir?, ¿que es el único punto de su agenda? Los chicos deben ver que nosotros tenemos otras ocupaciones, preocupaciones, expectativas, sino ¿qué mensaje les estamos transmitiendo? Que no pueden, ni deben crecer, que no deben tener sus propias agendas, que finalmente es lo que va a ocurrir sí o sí, que crecer y desarrollar sus mundos es una suerte de deslealtad, traición, hacia nosotros. Lo que los padres debemos hacer es enseñarles a los chicos que la vida vale la pena y que internarse en ella, con sus peligros y complejidades, pues, es algo bonito. Debemos permitirles y ayudarlos a que se separen de nosotros. Dormir con una adolescente no es lo más saludable y estar como una sombra con ella tampoco. Creo que los dos deben estar sufriendo enormemente y no deben estar gozando de la vida, de la relación entre ustedes, que debe estar marcada por el miedo. Creo, con toda franqueza que necesita muy rápidamente un aconsejamiento que le permita tener un papel más razonable en su tarea de crianza. Lo triste es que lo que está ocurriendo va a terminar en situaciones que no van a ser bonitas. Un saludo.

  203. No sé qué me pasa. Tengo una hija de mi actual pareja de 13 años.Convivo con ellas más de 7 años. Desde hace mucho me saca de mis casillas: es floja, nunca hace las cosas bien, si por ella fuere que esté todo tirado y sucio. Lo único que le interesa es conseguir permiso para verse con un muchacho del barrio. Me contesta siempre cuando le ordeno algo y si le digo algo ella sale con su negativa. Admito que la he golpeado varias veces pero ya no quiero hacerlo. ¡Ayúdenme por favor! ¿Qué debo hacer por ella?

  204. Hola Roberto, mi nombre es Vanesa, tengo 30 años y tres hijitos. El más grande, Agustín, de 3 años y 8 meses; Clara, de 2 años y cinco meses; y Santiago, de 1 año y 1 mes. Cuando quedé embarazada de mi primer bebé me casé, aunque no me sentía muy segura de estar enamorada. Siempre fuí complicada en mis relaciones amorosas quizá porque fui hija menor de una madre soltera. Pero una vez casada sentí que todo cambió, para bien. Hablo de mi forma de ser: siempre fuí muy pegada a mi mamá y a mi hermana mayor y lo que ellas opinaban o decían era sagrado para mi, pero desde que formé mi propia familia siento que me independicé de ellas, me fui sintiendo cada vez más enamorada de mi esposo y pude expresar mis opiniones sin miedo y sin esperar agradar tanto a los demás. Por esto me siento muy contenta aunque ahora tengo otros asuntos que sobrellevar. Mis tres hijos son en general muy buenitos, pero un poco caprichosos. En casa tengo mucho trabajo que hacer y no me doy a basto: de un momento a otro la casa se pone patas para arriba, termino de guardar todos los juguetes y al segundo otra vez todo tirado. Me siento estresada porque con 3 bebés tan pequeños estoy muy atada, tengo que estar todo el día en casa y si salgo es para hacer las compras o ir al médico. Al menos una vez por semana comencé a ir a gimnasia y eso me hace muy bien. ¡Tengo tanto que hacer entre la comida y que coman bien desayuno, almuerzo, merienda y cena, tener la ropa limpia y además cuidarlos, que no se lastimen cuando juegan en el patio! Estoy haciendo veinte cosas a la vez y eso me pone nerviosa y no les tengo paciencia, ni les presto atención o no puedo disfrutar de estar con ellos. Cuando me pongo nerviosa les pego a veces por pavadas que en ese momento me parecen fatalidades, por ejemplo lo de tirarme los juguetes después de que los ordené todos. Cuando Agus dejó los pañales no lo supe acompañar bien en el proceso, me daba mucha bronca que se hiciera encima, algunas veces se sigue haciendo porque se entretiene y no va al baño y a mí también se me olvida que hace rato no va al baño. Me siento muy mal cuando les pego o grito y me dan ganas de irme porque pienso que los estoy criando mal. Agustín es muy demandante y eso me cansa mucho. Yo siempre me imaginé que una madre es tierna, compañera, cariñosa y yo me la paso retándolos o insultándolos. ¡No quiero seguir así!

  205. Yo también tengo un grave problema: golpeo a mi hijo de 6 años, lo insulto y no puedo detenerme. La última vez me dijo llorando “ya no mamá”. Me dolió el alma pero aun así no paré. ¿Por qué?, ¿acaso estoy loca?, si él es lo que más amo en la vida. No entiendo por qué no puedo parar. A veces quisiera y ha pasado por mi mente que él estaría mejor sin mí. ¡Necesito ayuda!

  206. Hola, tengo una niña de 4 años y la situación con ella es que no me hace caso en nada de lo que le digo. Si la castigo, le pego o le quito lo que a ella le gusta, es lo mismo. Me grita, me levanta la mano, me dice groserías. Yo también le grito mucho, le pego cuando colma mi paciencia. No le tengo nada de paciencia a mi hija y su hermanita de 1 año y medio esta imitando todo lo que ella hace. ¡Ya no sé qué hacer!

  207. Quisiera que aconseje cómo educar bien a mi hija ya que a veces pierdo la paciencia. Es hija única, tiene 3 años y es una niñita muy inteligente, pero inquieta. Anda brincando o corriendo y siempre se anda golpeando y cuando pasa eso yo me asusto y la reto, hasta le he llegado a pegar con un látigo o con la mano para ver si así aprende a quedarse quieta. También le grito y le pego cuando no me hace caso, pero últimamente en dos ocasiones le he pegado con lo que encuentro. Ya no quiero hacer eso, ella es mi vida, la amo con todo mi corazón, pero a veces me desespera ya que no me hace caso y su inquietud nos ha llevado al hospital por las caídas que ha tenido.

  208. Voy a ser un poco fría en mi consejo, pero allá va: te proteges en tus hijos porque has pasado miedo a su edad. Tienes miedo a varias cosas pero es mejor que te lo explique un profesional que es el que (si le dejas) te dirá lo que tienes que hacer para no amargarle la vida a tus hijos igual que te hicieron tus padres o madre o lo que sea contigo. Hay muchísima gente como tú. Creo que más del 80% de la población nos criamos en esto debido a los miedos de las guerras, etc. No estás cometiendo
    ningún crimen, sólo que esto no es moderno. Modernízate. Ya conoces Internet, te falta información sobre otras cosas. En serio, ve a un psicólogo, a la larga verás que es el dinero mejor invertido de tu vida para tí y para tus hijos. Un beso.

  209. César: bueno, siempre es difícil la convivencia con una hija no biológica, más todavía en un momento de transición como el que ella vive a sus 13 años. ¡Edad complicada! Los chicos necesitan chocar con alguien y la manera de manejar eso es no tomarlo personal. Hay que establecer muy claramente lo que se espera de ella y tratar de que los principios o normas no sean muchos. Deben ser pocos y bien definidos. En lugar de no debes ser floja o debes ser más responsable, espero tal resultado, por ejemplo. Hay que tener mucha paciencia, César. Un saludo.

  210. Vanesa: la verdad leer todo lo que haces da vértigo, ¡no es para menos! Pero creo que hay algunas cosas que te puedo decir. Ser madre no es ser gerente de logística y operaciones. Uno debe distinguir aquello que está bajo nuestro control y aquello que no, lo que es central y lo que es marginal. No todo puede ser igualmente importante. Una cosa es preparar la comida y otra asegurarse de que todos coman como uno lo espera. Abrir un espacio para uno es importante, como el gimnasio, pero hay que buscar apoyos y ayudas, como guarderías, familiares, etc. Un poco de desorden no es grave. Te repito, una cosa es el control de esfínteres y otra los juguetes. Me da la impresión que estás tomando lo que hacen y dejan de hacer tus hijos como una suerte de libreta de calificaciones tuya como mamá. Estas criando a tus hijos suficientemente bien que es, de paso, lo mejor que se puede hacer. Los hijos son demandantes y eso genera presión y muchas veces cansancio y también hartazgo, se trata de sentimientos absolutamente comprensibles y naturales. De todas formas, tú has encontrado y producido cambios positivos en tu vida, lo que no quiere decir perfección. Independizarse de mamá y hermana no significa que uno no puede establecer una red que nos ayude a criar, en la que debe también intervenir tu esposo. Un saludo.

  211. Elizabeth: bueno, usted describe la situación, pero da muy pocos datos para entenderla. Obviamente hay una conducta no funcional y sentimientos muy intensos que no puede controlar. ¿Quiénes más viven con ustedes?, por ejemplo. De todas formas creo que debería consultar con un profesional. Suena usted deprimida y una orientación podría ayudar. No dude en darme más datos. Un saludo.

  212. Carmen María: el asunto no es que nuestros hijos nos obedezcan, sino que hagan algunas de las cosas que esperamos de ellos. Lo que usted cuenta suena, más bien, a una suerte de lucha por el poder entre dos hermanitas, no una mamá tratando de inculcar disciplina a una hija. Primer punto, uno debe pensar qué quiere que el niño haga o deje de hacer, en términos muy concretos, como por ejemplo que a tal hora pase tal cosa. En segundo lugar un debe hacer una elección de qué vale la pena y que no ya que no todo puede ser igualmente importante. En tercer lugar, uno debe establecer qué pasa si el niño hace o no hace lo que a uno le parece adecuado. En otras palabras, hay que despersonalizar el asunto, hacerlo dependiente de cuestiones objetivas. Un saludo.

  213. Tania: a veces todos perdemos la paciencia. Lo que usted describe me recuerda a mi hijo con quien también terminé muchas veces en las emergencias de clínicas y hospitales. Hay personas que son movidas, hiperactivas las llaman, distraídas y arrojadas, temerarias, amén de hábiles con su cuerpo. Les cuesta, en efecto, quedarse tranquilos y ningún castigo, menos con látigo va a cambiar eso. ¡Claro que la ama! Pero, repito, me está hablando de una niña muy inquieta y debe parecerse a alguien en la familia ya que es en parte hereditario. Con esos niños hay que poner límites, claros, pocos y dejarlos moverse en determinados espacios y definir muy claramente lo que uno espera de ellos. En mi caso, llevamos a nuestro hijo a un descarte neuropediátrico y le indicaron un medicamento y eso cambió mucho las cosas, para bien. Un saludo.

  214. María: tu consejo me parece cualquier cosa menos frío. Es cierto que siempre hay una cadena que traslada cosas buenas y malas. No en vano un dicho judío dice: ¿quieres saber que tal padre fuiste? No me traigas a tu hijo, tráeme a tu nieto. Un saludo y gracias por tu linda contribución.

  215. Roberto: estuve leyendo estas consultas y me sentí familiarizado con lo que pasan muchos padres que han escrito. Tengo un hijo de casi 5 años que últimamente ha comenzado a desafiarnos de una manera incontrolable, llegando a pegarnos cuando se frustra porque algo no le sale bien. Siempre fue muy educado y hacía caso a lo que se le decía, pero en los últimos meses está comportándose de una manera irrespetuosa, sin mostrar debilidad ni miedo cuando le llamo la atención. Algunas veces, cuando ha pateado y mordido a su mamá, me he bloqueado y, al no ver otra solución, le he pegado fuerte o pellizcado. Pero en sus ojos veo rabia y no hay cómo controlarlo, salvo dejarlo solo un rato (cosa que no siempre es posible) hasta que se calme. Muchas veces, luego de los mencionados episodios, actúa como si nada hubiera pasado y yo no sé si debo ignorarlo o no. Algunas veces, luego que se ha calmado, he querido decirle que lo que pasó no estuvo bien (ni lo que yo me vi obligado a hacerle tampoco, porque lo quiero mucho), pero cuando vuelvo a hablar del tema se pone loco de nuevo. He comenzado a mirar hacia adelante cuando la situación pasa y no comentarle nada al respecto, pero no sé hasta qué punto está bien. Es un buen niño, pero algunas cosas desencadenan en él una conducta incontrolable. Me está funcionando ignorarlo, así empiece a pegar, pero quiero buscar una manera correcta para actuar y regresar a la tranquilidad de antes. Él normalmente es muy pegado a mí y me hace cariños y da besos, pero cuando aparecen estos episodios es como si estuviera poseído. Si envías información de algún consultorio donde podamos evaluarlo, te lo agradeceré.

    • Luis: bueno, sabemos que se trata de un niño que hasta hace poco era obediente y bueno. No dices cómo le va académicamente y si es sociable, amiguero, etc. De todas formas, debo preguntar si hay algo que ha cambiado de manera significativa en el último tiempo. ¿Embarazo de la mamá, nuevo hermanito, mudanza, enfermedad importante, muerte de algún familiar, etc.? Por otro lado, los 5 años es una edad de transición en la que los niños comienzan a plantearse teorías acerca de cómo funciona la familia, las relaciones de pareja, entre otros; y comparar con lo que perciben en la realidad cercana, en la TV, etc.. ¿Hay algo interesante en esos espacios? Creo importante entender qué es lo que desencadena el descontrol: ¿una reconvención, un obstáculo, de día más que de noche, al revés? También hay que dejar espacio al conflicto y a la rebeldía. Los niños necesitan, sobre todo cuando llegan a esa edad, sentir que pueden oponerse y nuestras respuestas les enseñan autocontrol. Tú ya has dado con una técnica: ignorar o dejar solo. ¡Nadie hace pataletas en el desierto! Por otro lado, cuando un niño se descontrola, uno lo toma firmemente, pero sin violencia de los hombros, lo contiene, baja los ojos al nivel de los suyos y le dice con voz calma y no alta: “sé que estás molesto y yo quiero entender por qué lo estás, pero no puedo dejar que te hagas daño o hagas daño a otra persona, así que vamos a esperar a que te calmes”, algo así. Me puedes dar más pistas en el sentido de las preguntas que te hice o tratar de aplicar lo que propongo. Un saludo.

  216. No sé qué hacer, me siento muy mal porque desde que mi bebe tenía 3 meses de edad le pego y le grito, sobre todo cuando siento mucha desesperación porque no deja de llorar. Cuando le dejo de pegar siento mucha culpa y remordimiento. No quiero una vida de violencia para ella y espero que me orienten: ¿qué debo hacer? Tal vez me faltan unas pláticas para padres, o algo así. Tengo una pareja que, por cierto, no sabe lo que está pasando. Él es muy buen hombre y la quiere mucho y no quiero perderlos. Tengo 20 años y sufrí mucho por el abandono de mi madre cuando yo tenía dos meses de edad. Gracias por escucharme entenderme y ayudarme.

    • María: su consulta es casi idéntica a la anterior y mi respuesta se aplica, sobre todo en aquella parte en la que me cuenta sobre el hecho, triste, de haber sido abandonada a tan temprana edad. Quizá usted, por lo menos es algo que he visto muchas veces, tuvo siempre la ilusión de ser madre y, sobre todo, serlo totalmente, plenamente, sin fisuras, sin equivocaciones, sin “abandonos”. Entonces, en aquellas situaciones en que las cosas no salen inmediatamente, en que hay frustración, uno se confunde y se dice, “pero si yo sí estoy, yo sí soy buena”, ¿por qué está llorando? Sin embargo, los bebes lloran, no importa cuán presente está uno, cuán dedicado, cuán amoroso. No se confunda, relájese, usted es una madre suficientemente buena y he empleado ese término, “suficientemente” adrede, porque es lo mejor que se puede hacer. Un saludo.

  217. Gracias por la amable respuesta. Ampliando un poco el contexto te puedo decir que no ha pasado nada “raro” en casa, salvo el hecho que se se fue la nana de la hermanita menor quien lo sabía llevar muy bien, a pesar que no era “su” nana. Mi hija menor tiene 2 años y está aprendiendo y repitiendo un poco los comportamientos que mi hijo mayor presenta últimamente. Por eso quiero buscar una solución rápida. En el ambiente familiar te puedo asegurar que las cosas van bien, no hay gritos entre los padres ni malos tratos entre nosotros, ni hacia terceras personas. Trato de pasar el mayor tiempo posible con mis hijos y hasta he llegado a pensar si eso no ha sido contraproducente en estas vacaciones. Académicamente sé que es inteligente, pero, quizá, algunas veces, algo flojo: siempre prefiere jugar. Durante las vacaciones fue a Summer School y tuvo una profesora que venía una hora a la semana para que no olvidara por completo lo avanzado. En ambos casos no hubo ni quejas de los profesores y él puso de su parte. La relación con su hermanita es generalmente buena, la quiere un montón y siempre la está buscando y comentando cosas. No tuvo retrocesos cuando mi esposa estuvo embarazada, ni celos cuando nació. Ahora último la fastidia algunas veces, pero nada anormal, para ser franco. El año pasado, en el colegio nos recomendaron que lo metiéramos a un taller de límites puesto que alguna vez contestó feo a una profesora y luego a la psicóloga. Aunque en ese momento no me pareció nada grave, igual lo hicimos porque mi esposa no quería que nos estuvieran “fastidiando” del colegio. El taller lo hizo rápido, logró sus metas y le dieron de alta en relativamente poco tiempo. Curiosamente, ahora nosotros mismos estamos pensando en meterlo por propia cuenta ya que queremos ayudarlo a tolerar sus frustraciones. En el taller nos recomiendan algo más para manejo de límites, debido a que en los episodios que le dan desconoce toda autoridad. Quiero pensar que es normal para la edad y que pegarle cuando se porta muy mal no es la solución y que eso ocasiona que él piense que responder con golpes es la manera correcta. Ahora estoy tratando por el lado de ignorarlo cuando hace algo mal, aunque es difícil decirle algo y que él no dé la contra. Las últimas veces que me ha pateado cuando ha estado enojado lo he ignorado, y luego de dos o tres patadas sin ninguna reacción de mi parte, se va y al rato se olvida. Pero ¿está bien seguir el juego, como que nada pasó una vez que se calma? ¿Qué hacer si más tarde uno quiere hablar con él para comentarle el incidente y él actúa como si no estuviera escuchando y quiere cambiar el tema? ¿Debo aguantar así un tiempo más hasta que “desaprenda” que golpear es la reacción correcta – desgraciadamente, es lo que, al parecer, le enseñé sin darme cuenta-, para recién, luego de ese tiempo, tratar de conversar con él cuando los episodios sean algo del recuerdo? Yo aguanto las patadas (tampoco es que lo haga todos los días y a toda hora), pero mi esposa me dice que le duele mucho – además, le afectan emocionalmente mucho más que a mí- y se aguanta, pero ella algunas veces trata de decirle que eso esta mal y él se pone peor. Yo le digo que lo ignore y se vaya para evitar recibir arañazos o patadas, pero ella no está segura que sea lo correcto y no sabe qué hacer después de un rato, cuando todo vuelve a la normalidad. Al parecer, ignorarlo funciona, pero ¿cómo tenemos que actuar luego para que sea más efectivo y evitar que suceda seguido? Espero escuchar sugerencias y consejos que me ayuden a ser mejor padre y poder criar a mi hijo de la mejor manera. ¡Gracias!

  218. Hola, he estado buscando ayuda. La verdad, últimamente ya no sé qué hacer. Mi bebe tiene 10 meses y me ha desesperado mucho. No me deja ni un minuto. Todo el tiempo quiere que lo esté cargando o en la misma habitación que él. Soy mamá sola y tengo que hacer varias actividades, preparar ropa para bañarlo, mamilas, etc. Se ha vuelto cada vez más desgastan. ¡No deja de llorar! Cuando lo bajo del auto, bajo maletas y el está a los gritos. Es muy estresante. Quiero meterme a bañar y él, aunque ya esté dormido, si percibe que ya no estoy, comienza a llorar y llorar. No está en guardería, solo lo dejo unas horas con mi mamá, ya que mi trabajo me permite traerlo la mayor parte del día conmigo. Esto es frustrante debido a que tengo que cargarlo todo el tiempo y hacer mis actividades, pero ya ha sido tanta mi desesperación, que lo he zarandeado y golpeado, lo que me hace sentir mal. No quiero dejarle secuelas, no quiero que esto de los gritos y los golpes se vuelva un hábito para educarlo. No sé qué hacer, me siento muy mal y cada vez lo golpeo más frecuentemente. ¡Por favor, déme un consejo! Gracias.

    • Ycne: hay algo que no comprendo muy bien. Cuando usted relata la situación, pareciera estar hablando de un niño grande, con una voluntad que puede traducir en acciones concretas, con autonomía, que no la deja, que no permite, casi como si él fuera la persona adulta. Si usted lo lleva con usted al trabajo, entre otras cosas, está promoviendo aquello que dice querer evitar. Los padres, también si somos solteros o solos, debemos establecer límites y el único punto en nuestra agenda no deben ser nuestros hijos, lo cual no tiene nada que ver con el cariño. Debería considerar la posibilidad de dejarlo más tiempo con su mamá y hacer intervenir más personas. No dude de seguir en contacto conmigo y contarme algo más. Un saludo.

  219. Buenas tardes. Tengo un niño de 1 año 8 meses. Es muy tierno y cariñoso, es, en general, un niño feliz. Sin embargo, me embaracé y ahora tengo 26 semanas. Últimamente ha estado muy berrinchudo, llora, se enoja, ya no puedo salir ni a la calle con él, porque se pone demasiado inquieto, y, la verdad, cuando se pone así me desespera. No se deja cambiar bien el pañal, grita y grita y ya no sé que hacer, luego le levanto mucho la voz y se asusta más, obviamente, pero no sé qué pueda hacer. Le habló bien y todo y no reacciona. Hace unas semanas que mi esposo comenzó a ir a la oficina a tiempo completo y sé que todo eso le afecta, pues es muy apegado a su papá. Ya no sé cómo tratarlo. Espero me pueda ayudar. ¡Muchas gracias!

    • Gigi: bueno, es un niño pequeño que aún no puede metalizar las cosas, vale decir, ponerles nombre y situarlas en una suerte de cuento. Está comenzando a entender el lenguaje y, entonces, vive las cosas de manera directa, en su cuerpo, de manera muy emocional. Es absolutamente claro que su embarazo, las obligaciones laborales del padre, tienen un impacto. A pesar de todo es importante hablarle aunque no entienda y decirle que usted comprende que hay muchas cosas que están cambiando y que eso lo confunde y le produce sentimientos intensos, que ustedes están para protegerlo y calmarlo. En segundo lugar hay que tener paciencia, lo va a superar, y no hay que tomar las cosas de manera personal. En tercer lugar hay que actuar de manera consistente, cuando se pone muy inquieto tomarlo por los hombros con tranquilidad y de manera firme, bajar nuestros ojos a la altura de los suyos y decirle con voz baja que uno sabe que está molesto, pero que usted no va a permitir que haga daño o se haga daño y que cuando se calme lo va a escuchar. Finalmente, hay que darle un espacio, salir con él, etc. No es fácil, Gigi, pero va a pasar. Un saludo y lo mejor para las fiestas.

      • Claudia: disculpe que me haya demorado unos días pero estoy fuera del país y justo me escribió cuando estaba en camino. Mire, aunque cada colegio tiene su filosofía, debe también ser flexible y tomar en cuenta los estilos personales y las dificultades individuales, especialmente si se trata de alumnos que son positivos desde el punto de vista social y adecuados desde el punto de vista académico. Por lo que usted me cuenta, hay una dificultad y eso hay que trabajarlo. Aunque saber exponer es relativamente importante (aunque en la era virtual menos de lo que se piensa), no todo el mundo tiene por qué hacerlo bien o con gusto. Creo que es algo que usted debe conversar con el colegio y pedir de ellos que trabajen el asunto con un mínimo de flexibilidad. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  220. Hola. Soy, bueno ya ni sé qué soy realmente. Necesito ayuda, pierdo los estribos muy rápido y me vuelvo como loca: insulto, ofendo y golpeo. Mi problema con mi hija es que vive pendiente de novios y ya la hemos encontrado en escenas fuertes, ya saben. Con un sobrino miente y toma lo que no es de ella. De verdad le hablo, le lloro, le imploro, ya no sé qué hacer. Todo se me sale de control, de verdad a veces quiero salir corriendo y dejarlos para que sean felices lejos de mí. Amo a mis hijos y a mi hija, pero no puedo controlarme ante lo que hace en estos momentos. Lloro y deseo morir de lo mal que me siento cuando la insulto feo. ¿Qué hago? De verdad que un día voy tener valor para no existir y dejarlos que sean felices.

    • Mari: es muy doloroso lo que usted cuenta. Yo creo muy importante distinguir dos aspectos que están ligados pero no son idénticos. Una cosa es su hija y los comportamientos que le preocupan de ella. De paso, y eso es interesante, no me dice qué edad tiene. Presumo que debe estar en la pubertad/adolescencia. De todas formas, no es lo mismo a los 11 que a los 17 y necesitaría algunos datos adicionales sobre ella (su desempeño en la escuela, en el grupo, etc. También el contexto familiar, vale decir, cuántos, son, el papá, etc.) para poder orientarla en ese sentido. Los adolescentes son complejos y sus conductas pueden desconcertar, producir rabia, etc. Pero hay otro aspecto que es muy marcado en su relato: su estado de ánimo. Creer que los que nos rodean van a ser felices si nos vamos o nos morimos, es un pensamiento muy depresivo. En primer lugar, no somos tan importantes que estar o no estar va a determinar la felicidad o no de las personas, incluso de las que más nos quieren y a quienes más queremos. En segundo lugar, no lo vamos a poder saber, por lo menos no si morimos. Pero ese pensamiento, que uno es el motivo de todos los problemas es muy depresivo y quizá, independientemente de los problemas que tiene su hija (ojo, no los estoy minimizando ni diciendo que no existen), usted está deprimida y necesita, por usted, para usted, un apoyo en ese sentido. No dude en seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  221. Hola. Le agradecería mucho un consejo. Soy una madre joven, tengo 23 años. Soy casada, mi esposo es muy tranquilo. Siempre tuvimos la intención de casarnos, pero nos vimos obligados a adelantar la boda con la llegada de nuestra pequeña. Ahora ella tiene 3 añitos recién cumplidos. Desde sus cuatro meses de edad ella ya tenía en sí un poco de rebeldía. Sin embargo su comportamiento no es fuera de lo normal. De vez en cuando un pequeño berrinche, a veces desobedece, pero eso es todo. La del problema aquí soy yo. Cuando niña fui duramente castigada físicamente por mi madre. Pienso que esa es una de las causas para mi vergonzosa conducta. La verdad es que maltrato a mi nena, puede ser por cualquier cosa: que derrame comida, que no me permita peinarla, que destruya algún objeto. A veces la golpeo y otra destruyo cualquier cosa que esté a mano. Me siento demasiado triste. Me cuesta mucho trabajo controlar mis emociones, sobre todo mi ira. Por favor, ayúdeme. No quiero seguir haciéndolo, ¡no quiero!

    • Patricia: comprendo su desazón y tristeza. Cuando uno ha sufrido, como hijo, algo y, seguramente, pensó que cuando padre nunca pondría a la próxima generación en la misma situación; y la repite, como que el mundo se nos cae encima. En distintos ámbitos todos hacemos algo de eso. Pero, claro, el descontrol de emociones y agresividad es algo que asusta y debilita. En este caso, creo que usted debería consultar a un profesional, aprender técnicas de control de ira y descartar que haya un desórden del estado de ánimo que puede ser tratado de varias maneras.

  222. Quisiera que me ayuden con mi hijo, que tiene 4 años 1 mes. Está insoportable, yo ya no sé que hacer, me siento desesperada, porque por todo grita, llora, hace pataletas y berrinches. Me da vergüenza. Por todo se molesta, solo quiere estar viendo TV, no quiere comer sino que tengo que andar buscándole para que coma, pelea mucho con su hermana de 16 años, que le tiene demasiada paciencia, y lo deja que se calme, pero él sigue igual, se diculpa y a la hora de la hora otra vez la misma historiad Por amor a Dios, mándenme consejos de qué hacer con este niño que nos tiene angustiados a todos en casa y más a mí.

    • Claudia: bueno habría que hacer algunas preguntas: ¿siempre fue así o es algo que comenzó hace poco, se puede pensar en algún hecho, cambio importante, si la respuesta fuera que es desde hace poco? También cómo es la composición de la familia, por ejemplo. ¿Es así fuera de casa, digamos en el colegio, cómo le va en lo escolar, en lo social? Creo que es muy importante definir qué batallas vale la pena pelear, centrarse en un par de aspectos, pero no en todos. Le ruego que me dé la información que le pido para poder orientarla adecuadamente. Un saludo.

  223. Hola cómo está. Me alegra mucho haber encontrado este espacio. En verdad no sé cómo educar a mi hija de año y medio sin golpearla. ¡Hay tantos traumas en mi vida que me gustaría que me ayude a superar! Me gustaría que me responda a mi correo. Necesito su ayuda. Gracias por este espacio.

    • Me alegro que le haya parecido útil Espacio de Crianza. En realidad no es fácil responder a una pregunta tan amplia por esta vía. Usted me dice que golpea a su hija y me habla de muchos traumas, pero no me da ningún ejemplo de las situaciones en la vida cotidiana que generan esa violencia. Le ruego me dé información más concreta, si quiere por el correo que no es público, para poder comenzar a darle una orientación. Un saludo.

  224. ¡Qué grato haber encontrado este espacio! Espero me pueda ayudar. Han pasado varias cosas en mi vida que, supongo, causan de cierta forma mi comportamiento con mi hijo. Tengo un niño de 5 años que se comporta mal en la casa y, sobre todo ahora, en el colegio. No distingue quién es la autoridad en ninguno de los dos lados. Al menos en casa estaba mejorando, tratándole con suavidad y paciencia, pero en el colegio no mejora. Últimamente he perdido la paciencia y, a veces, cuando estoy al límite, le digo que no lo quiero, que me aburre, que desaparezca, y lo golpeo. Termino sintiéndome de lo peor y eso me está afectando demasiado.

    • Hola Alejandra: espero, yo también, poder ayudar. No me dice nada de las cosas que, supone, explican la actual situación. De hecho, me ayudaría conocerlas, por lo menos superficialmente. Usted sabe que puede escribir directamente a mi correo y eso no será visto por nadie, si es un asunto de confidencialidad. Usted habla de falta de límites, de dificultad para que su niño los acepte y que eso se ha proyectado hacia el colegio. ¿Siempre fue así, quiero decir, fue difícil que siga rutinas, instrucciones y horarios? Eso de aguantar y luego explotar y decir lo que usted refiere solamente consolida un ciclo vicioso de rabia y culpa. Le ruego que por lo menos me dé algún ejemplo concreto, ya que su descripción es demasiado general como para hacer una orientación adecuada. Le repito que puede hacer su consulta directamente a mi correo, existe esa opción en la página. Un saludo.

  225. Dr. Lerner: vuelvo a acudir a este espacio, esta vez por mi hija la menor, de 6 años. Lo que pasa es que hace tres meses nos hemos mudado de casa a una más amplia, con mas dormitorios. El caso es que mi niña, después de pasado ya un mes de la mudanza y luego de entrar a un colegio más grande, a primer grado de primaria, empezó a levantarse por las noches y a presentarse en mi dormitorio . En la anterior casa compartía el dormitorio con nosotros, sus padres, en un camarote, su hermana arriba y ella abajo. Ahora cada una tiene su propio dormitorio. Le pedí que ya no se esté levantando porque yo paso mala noche al ir con ella a su cama y dormir juntas y luego regresar y así. Ahora llora desde su cama a media noche, cuando se da cuenta de que no estoy y me llama. A veces va su papá y se duerme con ella, pero sabemos que no es la solución. A veces su hermana, de 11 años, baja y duerme con ella para que deje de llorar. El caso es que no sabemos qué hacer: le contamos cuentos, jugamos antes de dormir, pero igual llora y se siente culpable y me dice: “¿mami, por qué estoy fallando? Yo quiero dormir, pero no puedo. Hay algo que me dice despiértate”. Estamos preocupados, ya hemos ido a su escuela con su papá, pero ahí todo está bien, su maestra dice que es una niña muy buena, atenta, juguetona, como todos, pero, eso sí, le gusta llamar la atención con sus amigos, que vean que es la mejor. Doctor, por favor aconséjenos qué hace. ¡Gracias y Bendiciones!

    • Catherine: en primer lugar, lamento la tardanza en responder. Mire, mis felicitaciones ya que me habla de un cambio importante e, imagino, positivo, como haberse mudado a una casa que permite mayor libertad a todos, incluyendo a ustedes, como padres y como pareja. Justamente, la libertad, un objetivo de todos, no siempre es fácil de administrar. De haber estado todos juntos, lo que aparentemente es una limitación, pero que tiene sus ventajas, han pasado a tener cada uno su territorio, lo que a primera vista es una bendición, pero tiene sus desventajas. Ella estaba presente en las noches y debe haber actuado, con su hermana, como una suerte de anticonceptivo, ¿no? De alguna manera como se sentía poderosa, controlaba a los mayores, ustedes y la hermana púber. De repente se ve sola, teniendo que asumir su mayor edad, a la vez que cambia de territorio también en el colegio. Ahora controla mucho menos y quiere estar presente. Yo le explicaría que las transiciones son buenas, pero que tienen sus dificultades, como pasar del cuarto tribal al personal, del nido caliente a la escuela primaria. Yo creo que hay mucho de ello y estoy seguro de que va a terminar por estabilizarse. Por lo que me dice, es una niña adaptada, que funciona bien. Pruebe de mirar las cosas así, compartir esos razonamientos con ella de manera sencilla, hacer cosas con ella, etc. Me cuenta.

  226. ¡Así que no soy la única madre pasando por esto! La verdad es yo me siento súper mal: mi hija no se portaba tan mal, todo empezó desde que un día mi marido me desautorizó delante de ella. Él dice que no, pero yo creo que es eso, mi hija hasta llega a decirme que yo no mando y que soy una mala madre y que quien manda es papá. Hoy le pegué, le jalé los pelos, le di un bofetón y le dije que ya no me diga mamá, que yo ya no era su madre. No sé qué hacer. A mi marido le hace caso. Bueno, espero me ayuden, gracias.

    • Hola Verónica: uno nunca es el único, ni para bien, ni para mal. Siempre hay más personas de las que pensamos que tienen algo en común con nuestras circunstancias, predicamentos y conductas. No me dice la edad de su hijita y eso limita la capacidad de orientarla, ya que no es lo mismo una de 5 que una de 10, tampoco es lo mismo una sola que dos, etc. Eso me lleva a pensar que usted está concentrándose en lo que usted siente. El problema se da entre su esposo y usted, tiene que ver con la balanza de poder entre ambos, más que un asunto entre usted y su hija. Ha trasladado la lucha por el poder en el nivel de la pareja a una en el nivel de usted y la niña. Lo que usted refiere suena más a una pelea entre dos niñas, hermanitas, que a un asunto entre dos generaciones. Claro, la niña grande es, todavía, más poderosa que la chica, pero eso no es lo importante. Creo que debe hablar con su esposo. Un saludo.

  227. Hola, escribiéndole nuevamente. Mi hijo mayor (Niels, de 12 años) se está comportando cada vez peor: flojo en casa, desordenado, desobediente. A todo lo que le decimos su madre o yo responde muy frescamente de manera negativa y cuando le hablo tranquilamente para que haga algo, insiste con su respuesta. Es cuando le amenazo con golpearle que recién hace caso. Lo peor de todo esto es que sus hermanos menores están copiando sus actitudes y ello tensa el clima familiar. Mi esposa es al que más se altera con todo esto. Cuando hablo con él para que cambie me contesta que no pude Anda con sus cuadernos y libros hechos un desastre. Le he amenazado con no enviarle a su viaje de promoción si no se comporta debidamente y si no cuida sus libros y él me contesta que entonces no irá. Cuando come le hago las mismas recomendaciones (que no meta las manos a la comida, que no ponga los codos y él me dice que mejor come solo). Hace los trabajos de la escuela pero no los presenta: se olvida de llevarlos o de dárselos al profesor. Académicamente está bien, tiene buenas notas en los exámenes, pero no lo han llamado al círculo estudiantil (cosa que él y yo queríamos) por su manera de ser desordenado e irresponsable con sus cosas. Ya no se cómo tratarlo. En estos días me he mantenido distante y las cosas que quiero que haga no se las pido, se las ordeno. En el colegio le va bien con sus compañeros y compañeras. Los profesores lo estiman y todos en el colegio lo conocen por sus “hazañas”. Por favor, ¡ayúdeme!

    • Estimado Francisco: a ver, me habla de un chico que tiene buenos resultados en el colegio y es querido por profesores y pares. No sé cómo se comportaba antes en casa. Si siempre fue como lo describe, pues, se trata de un chico rebelde frente a ustedes; si todo eso es nuevo, probablemente hay un ingreso bastante esperable en un chico púber y además líder. De todas formas el problema es en la casa. Quizá hay demasiadas normas, quizá no se está dejando que exprese su necesidad de diferenciarse o hacer las cosas a su manera. Creo, sinceramente, dado lo que usted cuenta, que debería acercarse más a él, desplazar responsabilidad por lo menos en algunos aspectos y no pisar el palito tan seguido. Un saludo.

  228. Hola Dr. Tengo dos hijos varones, de 6 y 3 años. El mayor a veces le pega al menor y yo reacciono con gritos y puedo darle un golpe cuando veo que extralimita. Gracias por su repuesta

    • Hola Richard. Mire, las relaciones entre hermanos nunca han sido fáciles. No sé de dónde se ha sacado la idea de que debe ser lo contrario. Es un proceso y le puedo firmar que se quieren y que se van a apoyar más adelante. Por otro lado, los pequeños son muy buenos para provocar y cuando el mayor reacciona gritan y uno solamente presencia una parte del asunto. También, es muy contradictorio que uno quiera enseñarle a alguien autocontrol y no pegar… descontrolándose y pegando. El mensaje es muy claro: si eres más fuerte y algo no te gusta de alguien más débil, pues pégale, que es justamente lo que usted quiere evitar. Cuando hay una pelea, primero hay que esperar a que la resuelvan solos. Si ello no ocurre luego de un tiempo y la cosa se pone violenta, hay que separarlos, diciendo algo como: veo dos chicos muy molestos y yo no voy a permitir que se hagan daño, así que vamos a calmarnos un poco y van a estar separados un rato para que puedan volver a juntarse y arreglar esto. De verdad que funciona. Un saludo.

  229. Hola doctor. Me encuentro desesperada. Tengo tres hijos de 19, 14 y 9; pero es con el de 14 que no sé qué hacer. Lo cambié de colegio salvando de milagro el año porque tenía un aprovechamiento escolar pésimo, a una institución que no le exigiera “tanto”. Conversamos, prometió mejorar, pero acabo de recibir las notas y ¡oh sorpresa! son iguales o peores al año anterior. Ya no puedo más con él no, funciona la psicología de quitarle lo que le gusta, y lo dejé peor que Jesucristo, más aún por mentir y decirme que esas no podían ser sus notas porque esta poniendo de su parte. Soy divorciada y su padre me ha dejado toda la carga con respecto a la disciplina. Por cierto, no tiene dificultades de aprendizaje porque cuando “quiere” me pide ayuda y aprende en un dos por tres. ¿Qué puede estar pasando con él?

    • Priscila: entiendo su desconcierto, pero lo que debe haber es una forma de evaluación acerca de las causas de su mal desempeño escolar. ¿Es en todos los cursos? ¿Cómo es él desde el punto de vista social: amigos, es querido, tiene problemas de conducta? Es importante poder decantar y saber si se trata de un problema de motivación y de qué tipo, pero le rogaría que me dé más información para poder orientarla mejor. Un saludo.

  230. Por favor necesito ayuda: mi segundo hijo de 11 años es muy distraido, no hace sus tareas, se olvida de anotar datos importantes, ejemplos para hacer la tarea. Cuando llega a casa no sabe cómo hacerlo. Le he repetido miles de veces que escriba todo. Lo hace al día siguiente pero después ya no. Me da tanta ira, que lo golpeé en varias oportunidades. Le hablo, le ruego, le lloro, para que se concentre en la escuela y haga bien las tareas. Un día lo hace luego no. A mis espaldas juega en Internet o ve televisión en vez de hacer sus tareas. ¿Cómo corregirlo? Ya intenté todo. No quiero golpearlo, pues después me da mucha pena, lloro mucho y no puedo comer y no duermo y al día siguiente estoy como zombi.

    • Selene: entiendo sus sentimientos, pero es muy importante definir el problema para poder resolverlo. Rogar, llorar, amenazar, golpear, sobre todo así, de esa manera que mezcla las cosas, que es incoherente, que no transmite ningún mensaje, llena de culpa, no conducen a nada más que a confusión, lucha por el poder, pero no tienen eficacia. Es posible que su hijo tenga un problema de atención y concentración. No sé si es malo en todos los cursos, si a pesar de lo que me cuenta termina por aprobar, si es un chico que tiene, además, problemas de conducta. Por otro lado, la edad que tiene su hijo es habitualmente turbulenta y muchos chicos que han sido bastante buenos entran en una suerte de montaña rusa. De todas formas si tiene un problema de dispersión o deficiencia atencional, debería tener un apoyo profesional, eventualmente medicación. Los padres somos muy malos enseñando a nuestros hijos asuntos académicos y si hay una condición médica debería ver a un especialista. Un saludo.

  231. Tengo 36, soy madre de gemelos de 8. Divorciada desde que tuvieron 2. Su padre vive en provincia y los visita cada dos meses. Yo trabajo fuera de casa. Mi madre me ayuda con ellos. Tienen problemas de atención. No comprenden bien lo que leen. Tienen memoria para cosas como historia de la guerra mundial. No les di de lactar, tuve depresión post parto. No tengo paciencia y les grito mucho. Cuando eran chicos los golpeaba porque no comían y por no aprender a leer ni escribir. Ahora no les pego, pero uso palabras denigrantes como: tonto, bruto, imbécil, cada vez que tengo que repetir las órdenes. En el colegio me dicen que tienen baja autoestima y sé que soy culpable de eso. Me siento muy culpable y no sé cómo remediar el mal causado. Sé que no comparto muchos momentos con ellos y me excuso en mi cansancio, y lo que más duele es que ellos dicen que me entienden. Un detalle que me ronda en la mente es lo siguiente: cuando uno de ellos quiere hablarme, se confunde y me llama “miss” o “Viki” (así llaman a mi madre). Yo le digo que se fije bien quién soy y se retracta llamándome “mamá”. Lo hace cuando está muy entusiasmado. Estoy confundida, quiero romper el círculo de violencia y no sé cómo empezar. Yo fui golpeaba de chica por mis padres y no entiendo cómo soy capaz de hacerle eso a mis amores. ¿Me orienta? ¿Algún lugar donde buscar diagnóstico en Surco o Pueblo Libre de bajo presupuesto?

    • Beth: lamento mi demora en responder, pero estuve en un contexto algo complicado. Mire, dejemos de lado las culpas. Ok, usted ha pegado, gritado y usado palabras que desvalorizan. Justamente, el haber sido tratada duramente genera una tendencia a repetir ciertos patrones de conducta frente a la frustración que inevitablemente nos causan nuestros hijos a lo largo de su desarrollo. Siempre hay algo que no logran o no saben o no pueden. Le puedo asegurar que ambos saben perfectamente que usted es la mami y no la maestra o la abuela. Creo que los problemas de lecho-escritura o los déficit de atención son condiciones que deben ser paliadas o superadas por especialistas y no por los padres ya que tendemos a poner demasiadas emociones en nuestro deseo porque las cosas mejoren y, además, no somos especialistas. Probablemente un descarte neurológico sea lo adecuado y en Surco existe el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL), que tiene equipos multidisciplinarios muy adecuados.

  232. Hola Doctor. Soy mamá de un niño de casi tres años, me estoy divorciando por lo contencioso, vivo con mis papás y he pasado momentos realmente muy difíciles. Trabajo prácticamente todo el día y a mi niño lo tengo en guardería. Aunque siento que en la mayoría de las veces tengo la situación controlada, me pasa que en ocasiones he perdido la paciencia con mi hijo cuando llora, no obedece, y a veces golpea y patea. Por lo general uso la táctica de dejarlo castigado en una esquina de la casa por dos minutos y sabe que no se puede mover hasta que pase su tiempo y desde luego le explico por qué lo puse ahí. Tiende a funcionarme, sin embargo me siento muy mal porque algunas veces no me he controlado y le he llegado a gritar e incluso a propinarle unas nalgadas. Cuando esto ha ocurrido es porque me he sentido totalmente estresada y frustrada porque en ocasiones mi hijo se pone muy necio y demandante por largo rato cuando le he dicho que no a algo que quiere. Desde su año de vida a la fecha como en tres ocasiones le he pegado. Actualmente terminé una terapia que duro solo seis meses para canalizar mejor todo esto del divorcio, y me ha ayudado mucho porque en muchos aspectos me siento más reconfortada y mejor en mi rol de madre. Sin embargo, mi hijo tiene un par de semanas que empezó a poner resistencia para casi todo: dejarse cambiar, subirse a su silla del carro cuando nos tenermos que ir a la guarderia, o cuando lo recojo, me hace berrinches en ocasiones cuando lo dejo en la guarderia y si el eligió su ropa para vestirse a los 5 minutos ya se quiere poner otra cosa, etc. La mayoría de las veces puedo manejar la situación, pero en ocasiones me siento demasiado abrumada y ya no me espero a que acceda a subirse a su silla y yo lo subo, a que se quiera cambiar y lo cambio con forcejeos, a que se quiera bañar y lo baño aunque él no esté de acuerdo. Muchas veces le permito que haga el berriche y en tanto no le demuestro mucho interés sobre todo cuando tengo el tiempo disponible sin tener que llegar a cierta hora a algún lugar, o que sea su hora de dormir. Me causa mucho desgaste cuando se pone a hacer berrinche en las mañanas o en la tarde que lo recojo, porque tengo horario de entrada en su guardería y en mi trabajo. En la tarde cuando llegamos a la casa dispongo de un par de horas solamente para cena, baño, pañalera, jugar un ratito con él, porque me interesa que duerma temprano para que descanse bien. Me siento mal porque ya tenía mucho tiempo sin pegarle y en días pasados desde que lo recogí de la guardería empezó a hacer berrinche porque no le di opción y lo subí a su silla porque iba a empezar a llover. Esto me costó que todo el camino fuera haciendo berrinche con semejantes gritos, en todo el camino no le dije nada, cuando llegamos a la casa siguió con el berrinche, le dije que iba a hacer otras cosas mientras él se calmaba. Medio que funcionó, se calmó, cenó, y todo se tranquilizó, pero cuando estaba terminando de bañarlo él se quería enjabonar solo que el agua calentita se estaba terminando y no quería que le cayera agua fría, no me quería dar el jabón, bueno hasta que por fin accedió, y en ese momento ya me empecé a sentir estresada y agobiada, traté de respirar profundo varias veces para no perder el control y para la hora de secarlo él se quitaba la toalla y yo no quería que se enfriara porque padece de los bronquios y por más que quise que me hiciera caso me empezó a hacer berrinche de nuevo y ya no me controlé y le di un par de nalgadas. De ahí hasta que se durmió se portó muy bien, pero no me gusta por ningún motivo tener que llegar a pegarle y por más que practico mi autocontrol me desaniman de sobre manera cuando esto me llega a pasar. Amo a mi hijo con todo mi corazón y me gustaría forjar una relación de confianza y cariño ahora y cuando sea grande, para que él sea buen chico por convicción y no por temor o que lo sienta como una imposición.

    • Hola Marie: a ver, es evidente que usted ama a su hijo. También lo es que hay una situación compleja, tanto por el proceso de divorcio, como por los problemas logísticos y por, bueno, los niños a los tres años, cuando ya pueden expresarse, quieren marcar su estilo y ponernos a prueba. Son difíciles también en el mejor de los mundos. Está claro que su niño es asertivo y no se deja pisar el poncho así nomás. Eso tiene cosas buenas y también plantea algunos problemas. Usted suena una persona ordenada, planificada, voluntariosa y todo lo que me cuenta me hace pensar que está haciendo las cosas suficientemente bien, que es lo mejor que se pueden hacer. Ok, uno pierde la paciencia, pero usted no la pierde la mayor parte del tiempo y logra controlarse y también obtener resultados, negociando, poniendo límites, etc. El asunto es no convertir todo en una lucha por el poder, priorizar, usar sentido del humor, decidir qué vale la pena una pelea y qué no. Nuevamente, entiendo que es difícil, pero en las circunstancias usted está haciendo las cosas adecuadamente. Lo que me cuenta me produce respeto y admiración.

  233. He leído los comentarios anteriores y me da mucha pena exponer mi situación. Veo que son madres cansadas, agotadas y por eso recurren a la violencia, cuando mi caso no es para nada así. Soy madre primeriza, mi bebé tiene un año. Ella es una niña normal, juguetona, cariñosa, llora de vez en cuando, duerme toda la noche, o sea, no me desvela ni nada. Eso sí, es muy activa y quiere que ande con ella para todos lados. Es normal como dije, pero hay veces que tiene sueño y no se quiere dormir y yo quiero forzarla y cuando no quiere me da mucho coraje y la maltrato, la regaño y ella siente eso y empieza a llorar y pienso en pegarle porque me da más coraje que llore y llore. Y como no quiero pegarle, le grito y pues obvio la niña sigue llorando. Es maltrato psicológico lo sé. En mi casa paterna los gritos son muy comunes, las muestras de amor no tanto. Mi papá nos pegaba por todo, si me caía me levantaba con un golpe y una mala palabra, mi mamá grita cuando se desespera y yo también soy así. No quiero traumar a mi hija con lo que yo ya vengo arrastrando pero la verdad no quiero ir con un psicólogo. El que me vea a la cara cuando diga todo esto me da mucha pena, por eso recurro a lo escrito que es más fácil para mí. ¿Qué debo hacer para no repetir los patrones y sobre todo no sentirme aliviada en cuanto veo que ella llora, es como si en el fondo quisiera hacerle daño y no quiero pensar así.

    • Cris: no es que haya madres que tienen derecho de impacientarse y otras que no. Usted reconoce el problema, define bien el círculo vicioso y expone de manera clara sus sentimientos. La hora de dormir siempre plantea retos, sobre todo porque al año el niño sabe que cuando duerme pasan cosas interesantes que no quisiera perder y entonces es común que luchen contra el sueño y se produzca un círculo vicioso entre los padres y su hijo o hija. Ese es un asunto que se puede resolver con algo de aconsejamiento y es un asunto técnico sencillo. Pero usted identifica que hay otros sentimientos y una historia, además. Y sabe que la solución pasa por abrir un espacio en el que el libreto del pasado sea puesto en su lugar y se rompa el patrón. Esto no es un asunto de vergüenza. En una terapia usted no va a ser juzgada y poner palabras a lo que uno siente frente a un otro es lo que cura y reconcilia. Me temo que va a tener que dar ese paso. Y estoy seguro de que va a funcionar.

  234. Hola doctor. Tengo dos niñas, una de 9 meses y la otra de 7 años. La mayor no obedece, no copia las clases, cuando le enseño llora y pierdo la paciencia, la insulto y le digo que mejor no hubiera nacido. Últimamente la he castigado y llegué ahorcarla. No sé qué me pasa, no pensé llegar a esto pues mi madre me maltrató así. No sé qué es lo que me pasa pues después que la castigo me siento muy mal.

    • Yojana: creo que cuando uno llega a ciertos extremos, en los que pierde un poco el contexto y la proporción, es momento de consultar a un especialista. Creo que usted debe hacerlo lo antes posible. Justamente cuando uno ha sido maltratado es fácil que se enganche un círculo vicioso de repetición de patrones del pasado y eso solamente se puede romper con un tratamiento especializado.

  235. Me siento muy estresada. Tengo dos hijas, de 6 y 4, y pierdo la cabeza cuando están discutiendo por pequeñeces. La grande siempre quiere imponerse sobre la menor y no comprendo qué me pasa, no le tengo paciencia, he tomado clases de padres, y dicen que no debo caer en el juego de ella, quiere atención, y me ha dicho la maestra que salga también con la mayor solas las dos. Siempre va a existir celos entre hermanos, pero por más que trato de explicarle que no se pelee con su hermana por cualquier juguete o por cualquier cosa, no me escucha. Es desesperante, siento que me truena la cabeza, he cometido el gran error de decirle que si me muero de un coraje va a ser por su culpa, porque no puedo controlarme y tener paciencia. Le digo de la mejor manera, le pido que me entienda y es como si le hablara a la pared, porque vuelve a hacer lo mismo. ¿Necesito terapia yo o ella?

    • Strella: en efecto, la relación entre hermanos es compleja, muchas veces tensa y eso es inevitable. Cada persona tiene su estilo y cuando dos hermanos se pelean, los padres debemos observar, no intervenir y dejar que resuelvan el problema solos. Cuando uno ve que la cosa puede salirse de control, hay que separarlos, decir que uno ve a dos niñas muy molestas y que no va a dejar que se hagan daño y que piensen tranquilos antes de juntarse nuevamente. Estoy seguro de que la pequeña no es manca y seguramente tiene sus maneras de defenderse y también de atacar a la otra. Quizá no se ve, pero lo más probable es que sea así. ¿Por qué la angustia tanto que haya esa tensión, por qué le angustia tanto que una parezca más fuerte que la otra? Esas preguntas se las tiene que responder usted con la ayuda de alguien. Porque seguramente tiene claro que lo que usted ha llegado a decirle no resuelve nada, ¿no?

  236. Hola doctor. Tengo 35 años y soy madre primeriza con una bebe de un año tres meses. Desde que tenía 6 meses le gritaba para que dejara de llorar pero luego me arrepentía, me informaba y trataba de dejar de hacerlo. Sin embargo, ahora le grito y le pego, le doy nalgadas y manazos muy fuertes, tan fuertes que en alguna ocasión me pegue a la hora de querer darle a mi bebe y me dolió mucho. Me espanté al sentir lo fuerte de mis golpes, pero me seguía desesperando y lo que hacía era darme esos golpes a mí misma y con el dolor automáticamente me calmaba, como si volviera en mí. Luego, al evitar que se haga daño cuando veo que está cerca del peligro, reacciono jalándola, gritándole al grado de espantarla y a veces también le doy nalgadas. Me duele mucho reconocerlo, sé que estoy muy mal, soy consciente del daño físico y emocional que le hago, quiero parar pero me sigo desbordando. Últimamente le di una cachetadita, no fue fuerte pero me dio mucho miedo y dolor haberlo hecho pues es un bebe que depende de mí y yo le hago daño. Sé que tengo que controlarme y hago ejercicios de respiración y todo eso, pero me sigo sintiendo rebasada. Vivo con mi esposo, amo a mi bebita, amo a mi pareja, no quiero seguir con los patrones que viví, pero necesito ayuda y me da pena buscar terapia porque mi esposo no sabe nada y no sabría cómo explicarle. Por favor necesito un consejo. Sé lo que tengo que hacer pero no se cómo, me es muy difícil.

    • Hola Silvia: bueno, es usted muy franca y tiene clara consciencia de lo que ocurre. Pero, como usted misma dice, es como si hubiera un piloto automático que no puede parar. Interesantemente puede hacerlo cuando se causa dolor a usted misma. Por otro lado, en un momento, casi como quien no quiere la cosa, usted dice que no quiere seguir con los patrones que vivió. ¿Se refiere a que usted fue tratada de esa manera cuando niña? Si es así, las dos cosas se juntan: el dolor que le fue infligido con el que usted causa. Es un círculo vicioso y la única manera de pararlo es que usted reciba ayuda profesional. Desgraciadamente no es un asunto de dar un par de sugerencias, ya que, como usted muy bien lo dijo, usted sabe lo que debe hacer o no debe hacer. Por otro lado, su pareja debe saber, no necesariamente lo que pasa exactamente, pero sí que usted tiene problemas para controlar sus impulsos, que pierde la paciencia cuando está sola con su niña. Justamente, socializar la pena, la rabia, compartirla, es lo que cura, ayuda y sana. Créame, él debe saber, debe saber lo que usted vivió cuando niña. No dude en seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  237. Mi hijo es mi vida, mi orgullo, es mi único hijo y vivimos juntos con su padre. Mi hijo tiene 12 años, yo 39, daría mi vida por él. Pero es muy irresponsable con sus obligaciones en casa. No se ocupa de su habitación. Cuando toca la hora de ir al colegio pierde mucho tiempo haciendo nada. Yo trabajo por la mañana y salgo a medio día justo a tiempo para llevarlo al colegio. Él se queda con mi esposo, pero a la hora de ir por él para llevarlo al colegio resulta que no está listo. Mi esposo tiene un negocio en casa y no puede estar pendiente solo de él. Es muy frustrante cuando le hemos hablado y explicado lo importante de la responsabilidad y de lo valiosa que es su colaboración, en el orden y cuidado de la casa. Lo amo con todo mi corazón pero muchas veces al sentirme frustrada lo agredo verbalmente y, a veces, físicamente; y, luego, cuando estoy sola, me siento la peor madre del mundo. ¿Qué me aconseja?

    • Hola Claudia: ¿Mala madre? ¡Nada que ver! Ni mejor ni peor que casi todas las madres, o padres, para tal caso. ¿Sabe? Me llama la atención la dimensión dramática que pone en el texto: “dar la vida, lo es todo, mi orgullo…” Creo que es algo que más o menos todos los padres sentimos. Pero, no tiene nada que ver con lograr o no ciertas cosas en la vida cotidiana. Tampoco se trata de discursos o muchas explicaciones; ni de agresiones verbales o físicas. Se trata de un sistema de señales, de acciones y consecuencias. Por ejemplo, yo le digo a mis chicos “a las 7:30 AM parto con quien está en el carro”. Las batallas de las mañanas se acabaron. Trasladé responsabilidad. Una vez, solamente una, mi hijo se quedó sin colegio un día. Nunca más. Creo que ese tipo de estrategia funciona: ya no se trata de si me quiere, lo quiero, me entiende, me desilusiona, lo harto. Se trata de procedimientos impersonales. Prepararte para el colegio es asunto tuyo, el mío llevarte. Si no haces tu parte, no puedo hacer la mía. No tiene que ver el amor, ni el orgullo. Trate, créame que termina por funcionar. Un saludo.

  238. ¡Hola! Tengo 23 años y una hermosa niña de año y ocho meses. Estoy pasando por una etapa difícil en mi vida. No tuve una buena infancia, pasé por muchos maltratos físicos y psicológicos y me acostumbré a esa manera de vivir. Mi hija es fruto de mi segundo embarazo. Por circunstancias de la vida mi primera bebe murió al nacer. Cuatro años mas tarde tuve a mi segunda nena. Vivo con mi pareja donde sus padres porque aún no hemos podido lograr nuestra casa propia. Últimamente las cosas van de mal en peor. Peleamos todo el tiempo, nunca estamos de acuerdo, siempre discutimos por nuestras familias. En fin, somos dos polos opuestos. Tenemos 11 años de relación y, la verdad, nunca me he sentido feliz a su lado y me he acostumbrado a eso. Hace unas semanas me vine donde mi mamá porque a veces ya no lo tolero. La última vez fue porque me golpeó frente a mi hija. Ella se puso muy mal y empezó a llorar. Lo cierto es que después es como si nada pasara. Él hace conmigo lo que quiere y yo continuo a su lado como si nada. Últimamente mi hija anda muy traviesa, no me hace caso, a veces me manotea, hace berrinches y yo trato de respirar profundo, pero ella continua. Cuando voy a comer se pone intensa. Yo solo quiero encontrar la manera de no lastimarla más. He vivido en un mundo de maltratos y no soportaría que ella pase por lo mismo. No quiero ser un monstruo en su vida, quiero enseñarle a tener bonitos sentimientos, a ser feliz y a que no tolere nunca que nadie la maltrate. Pero no sé cómo hacerlo. La amo, no quiero dañarle su infancia, deseo que sea feliz y sé que el problema no es ella , soy yo.

    • Hola Dermy: lamento saber lo de su primera niña, es un trance muy duro. Vivir con los padres o los suegros siempre es complejo. La tendencia que todos tenemos a comparar nuestras crianzas y familias se agudiza. Como se dice, para bailar tango se necesita dos personas. Usted misma dice que se acostumbró a una relación poco gratificante. Si encima hay violencia física, pues, aceptar la situación es un problema en sí mismo y en algún momento se debe romper el círculo vicioso. Nadie tiene por qué ser infeliz de manera sistemática. En ese contexto, repetir las historias es algo que ocurre. Lo único que puedo recomendarle es que usted se dé la oportunidad a través de alguna forma de ayuda profesional. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  239. Mi hijo de 2 años me saca de las casillas. Realmente intento controlarme pero me cuesta muchísimo y no quiero pegarle. Un par de veces lo hice y me sentí muy mal. Es un sentimiento horrible de culpa que no quiero volver a sentir. En este momento, mientras escribo, un nudo se me hace en la garganta y siento una presión en el pecho. Realmente no quiero hacer nada que afecte a mi hijo psicológicamente, tengo muchos miedos de estar haciendo las cosas mal y necesito ayuda. Por favor, ¿cómo hago para contactarne en privado? Desde ya, muchas gracias.

    • Hola Debora: bueno, criar niños no es algo sencillo y de todas maneras, no importa cuántos libros hayamos leído, terapias hayamos seguido e intenciones tengamos, en algún momento nos sacan de quicio. Eso es normal, no un síntoma de ser mala madre o padre. Nos pasa a todos y aceptar que nuestros hijos pueden desesperarnos de tanto en tanto es algo que nos ayuda a ejercer la tarea de padres mejor. Los correos que usted manda a través de la sección consulta son privados y solo yo los leo. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  240. Hola, me gustaría me ayudaran. Me encuentro en una situación similar. Tengo un bebe de 1 año y 4 meses, el cual es súper inquieto, no tiene un instante de paz, salvo cuando duerme o está entretenido en alguna travesura. Todo jala, todo tira, reniega y hace berrinche si no le hacemos caso. En el último mes esto ha crecido y yo siento que cada vez tengo menos paciencia. En las últimas semanas me hace mucho problema para comer, bota la comida de la boca. A la primera lo paso, recojo lo que botó y lo limpio, pero a la segunda siento que me lleno de ira y le grito. Hasta a aveces le doy un manazo en el brazo o en la manito, lo cual me hace sentir mal. Ando muy alterada. Él es demasiado inquieto y solo yo lo cuido. A aveces no me deja descansar un momento. Duerme mientras yo almuerzo, pero por muy corto tiempo y cuando despierta vuelve a la travesura otra vez. No sé qué hacer. Al mismo tiempo corre de acá para allá y muchas veces se da fuertes golpes, los cual me pone los nervios de punta. Ayúdenme, por favor. He pensado asistir a un psicólogo, no quiero alterarme así. A veces considero que solo tiene 16 meses y quizá no entiende. Lo amo mucho, es mi único bebe y la razón de mi vida, pero cuando me lleno de ira no puedo evitar darle algún golpe y gritarle. Ayúdenme, por favor.

    • Hola Elaine: bueno, cuando usted me cuenta lo que ocurre, daría la impresión de que se trata de un niño mayor, como si usted le atribuyera intenciones precisas y, especialmente, una actitud confrontacional con respecto de usted, como si hubiera una suerte de lucha por el poder. Es muy importante que usted se haga un espacio y debe recibir alguna forma de ayuda para criar a su niño. ¿Dónde está el papá? Creo que la posibilidad de consultar un especialista es una buena idea, pero usted debe tener, insisto, un espacio y una agenda que no esté solamente concentrada en su hijo. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

      • Muchas gracias por responderme :). De hecho, vivimos los tres, mi esposo, mi bebe y yo :), pero mi esposo trabaja de 9 a 6, y sí, cuando él está en casa en las noches y los fines de semana, me ayuda con el bebe. Yo soy docente, pero no estoy ejerciendo porque, bueno, decidí criar a mi hijo, al menos hasta que cumpla los 3 años y ya lo pueda dejar en algún centro de estimulación. Tengo mucho temor de dejarlo con alguna persona desconocida, sobre todo cuando uno ve todo lo que ocurre hoy en día; y no lo puedo dejar con mis padres o suegros o hermanos porque no viven en esta ciudad. Nosotros nos vinimos a Lima por el trabajo de mi esposo. Ahora, con respecto a lo que Ud me comenta de que debería tener un espacio para mí, sí estoy de acuerdo, pero en verdad no quiero dejar a mi hijo solo, me da mucho miedo. Yo viví maltrato cuando era pequeña por parte de la chica que me cuidaba, ya que mi papá y mamá trabajaban, y no quiero que eso pase con mi hijo. Mi esposo siempre me dice que deberíamos contratar a alguien que cuide al bebe, pero yo soy la que me niego, por el motivo que le cuento. La verdad, no tengo una idea clara de qué es lo que debo hacer.

        • Por cierto, cuando Ud. me dice que pareciera que le hablara de un niño mayor, pues sí. Aunque no lo crea, con sus 17 mesesitos que ya va a cumplir es una bala, como dicen todos los que lo ven. Solo le falta hablar. Caminó al año, y desde entonces cada día aparece con algo nuevo. Hasta trepa y no necesita pedir que le alcancen nada, porque él mismo se las ingenia para conseguirlo, aunque tenga que treparse encima de sus juguetes para alcanzarlo. Mi madre dice que está muy engreído, que lo consentimos en todo, y, bueno, es nuestro primer bebe. Desde que nació, mi esposo y yo nos hemos consagrado a él, por así decirlo. Como le comenté, prácticamente solo yo lo cuido gran parte del día, y de lunes a viernes no lo saco a pasear, ya que estoy sola y él es súper inquieto, y muchas veces no sé controlarlo. Solo salimos con él los fines de semana. A veces pienso que tal vez por eso esté tan inquieto y que de repente él también se estresa en casa. No lo sé a ciencia cierta. ¿Ud. qué me diría con respecto a ello? Por cierto, también ando algo preocupada, ya que la pediatra me dijo que lo llevara a terapia de lenguaje, pues aún no emite palabra, solo sonidos. Con decirle que ni “mamá” dice, aunque yo le atribuyo esto al uso del chupón. He estado leyendo que el uso del chupón causa problemas en el lenguaje, estoy en el proceso de quitárselo y solo dárselo en las noches para dormir y me doy cuenta que ya emite mas sonidos durante el día. Muchas personas con hijos también me han dicho que no lo lleve, que hay niños que hablan antes otros después, que aún tiene 17 meses. ¿Qué me recomendaría Ud. con respecto a ello?

          • Elaine: ha hecho usted un diagnóstico muy claro. Todo encierro es negativo y lo que ustedes han terminado haciendo es encerrarse y lo que está afuera aparece como peligroso, un lugar lleno de peligros y los demás que pueden ingresar en el “búnker”, también son peligrosos. Él debe poder explorar y conocer a otras personas y si puede contratar alguna ayuda eso también es parte del desarrollo: aprender a confiar. Lo de la terapia de lenguaje, no me parece, especialmente en niños que son muy hábiles con su cuerpo, tienden a demorarse un poco en hablar ya que su independencia física habla por ellos. Un saludo.

        • Elaine: es un placer responder. Bueno, usted me aclara mucho las cosas. Uno cría a sus hijos también cuando trabaja, y criar es siempre una tarea compartida, vale decir, que hace ingresar a otras personas. El mundo contiene peligros, sin duda, pero el mensaje que nosotros debemos transmitir desde el principio es que es un lugar vivible, en el que uno puede tener confianza en los demás, por lo menos de manera condicional y tomando, claro, precauciones. Si con mis acciones y temores —en su caso basados en sus experiencias de niña y lo que se ve— lo que estoy diciendo es: todos los que no somos nosotros son maltratadores potenciales, ¡qué miedo! Elaine, confiar de manera razonable es un mensaje educativa, que da tranquilidad y que rebaja tensión. Piénselo! Un saludo.

          • Si, doctor. Tiene Ud. mucha razón. En estos días, muchas cosas han ido cambiando, estoy perdiendo el miedo al mundo, por así decirlo jajaja… y tratando que mi bebe salga, camine, explore, toque, etc. Se divierte mucho y yo soy feliz :). En cuanto al problema del lenguaje, gracias por su consejo, estaba muy preocupada, pero le cuento que ya me dice mamá y también dice papá :). Creo que quitarle el chupón poco a poco ha ido funcionando :) Muchas gracias por su tiempo y por sus consejos :)

          • Elaine: ¡qué lindo escuchar que las cosas van mejor! Al final, dejar que la vida se imponga a nuestros miedos, dejar que sus fuerzas florezcan, se abran y poder asistir al bello espectáculo del crecimiento de nuestros hijos y acompañarlo con el nuestro, es algo irremplazable. No deje de estar en contacto y le deseo mucha suerte.

  241. Buenas tardes. Quisiera recibir ayuda. Tengo una niña de 4 años que últimamente se la pasa llorando (de mentira) para llamar mi atención, cosa que me pone los pelos de punta. No hace caso, no presta atención a lo que le digo, desordena todo lo que está a su paso: juguetes, ropa, utensilios, muebles, sillas, mesas, todo. Estoy en un punto que lo que hago es llorar y llorar. Deben saber que no trabajo ni tengo familiares cerca, solo somos ella y yo en una casa sola en otro Estado, lejos de mi familia, esperando que llegue su papi del trabajo. Me siento deprimida y aunque me niego a pensar que sea por el comportamiento de mi niña, no lo puedo evitar: lo pienso y eso me hace alejarla. Me siento frente a la computadora o la TV buscando alejar mi mente de tanto agobio, pero creo que eso la pone peor. No quiere dormir sola, tengo que despertarme como 10 o 12 veces en la noche para ayudarla a dormir. No puedo ni ir al baño sin que ella esté presente. La regaño, la grito, la castigo hasta le he llegado a pegar. Esta situación me tiene desesperada. Hay veces que siento que me quiero morir, tengo pensamientos suicidas y no sé por qué. No quiero que piensen que no amo a mi hija porque la adoro con todo mi ser, daría la vida por ella sin pensarlo ni un segundo. Es por eso que esto me tiene tan mal. Es tan difícil la situación. Me desespera. Luego de que le grito y pego me entra un remordimiento extremo que me hace desearme la muerte. He intentado salir unas tardes a que se distraiga, pero no tengo ganas de nada. No sé qué hacer, quisiera saber qué es sonreír de nuevo y pasar momentos agradables junto a mi preciosa hija. ¡Ayuda, por favor!

    • Hola Paola: mire, estoy seguro de que usted ama a su hija con todas sus fuerzas, sin duda. También que usted es una madre buena y comprometida. Creo que su hija está tratando de ayudarla, de hacer que usted se concentre en ella, en los problemas que plantea con su comportamiento, de alguna manera la saca de aquello que verdaderamente le está haciendo las cosas difíciles: su estado de ánimo. Y ese estado de ánimo, claramente depresivo, lo atribuye a la dificultad de controlar a su niña. Suena usted sola y no sé el papel que juega su esposo, pero, más allá de ello, usted tiene que curar su depresión. Se trata, se puede tratar, según lo que parece por su texto, de una condición que no tiene que ver con su hijita ni con su voluntad. Le pido que consulte con un profesional para que descarte si usted necesita medicación antidepresiva, con un psiquiatra. Se lo digo por experiencia personal, más allá de mi experiencia profesional. Yo tomo medicación y ello me permitió relacionarme mejor con mis seres queridos. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  242. Yo creo que también hay que ponerse en el lugar de la nena para entenderla y poder preguntarle por qué hace lo que hace. Acuérdate que tan solo tiene 4 años. Eso de la puerta y cualquier otra cosa pudo ser un llamado, para recibir atención.

    • Sí, Victoria, llamar la atención es una motivación muy poderosa. Lo que los padres debemos poder hacer es distinguir cómo responder más si debemos o no responder. Gracias por su aporte.

  243. Buenas tardes. Me siento desolado. Tengo 5 hijos que viven conmigo porque soy divorciado. Este año he tenido problemas con la tercera quién tiene 12 años. No le presta mayor importancia al colegio y eso ha motivado que se retrase académicamente y al parecer, con ello, algún conflicto con sus compañeros de aula. Esto trae consigo que no tenga entusiasmo por ir al colegio y en varias oportunidades, pese a mi insistencia, se ha ausentado generándose un circulo vicioso porque se atrasa más y más problemas parece tener. El psicólogo del colegio la está apoyando y me dice que su autoestima está baja y que eso le preocupa. Mi hija me dice algunos días que quiere cambiarse de colegio y otros que está bien en el actual. Yo lo único que quiero es ver a mi hija feliz, que recupere la alegría en la mirada que siento ha perdido. En este contexto hace algunos días perdí la paciencia una mañana que ella no quería ir al colegio y le di dos palmazos y un correazo (es la primera y única vez que ha ocurrido eso con ella o con cualquiera de mis otros hijos). Debo decir que me arrepiento profundamente y que eso nunca debió pasar, pero pasó y siento que a partir de ello algo se ha roto entre nosotros. Hablé con mi hija luego de eso y le pedí me perdonara. Ella estuvo muy dura conmigo, incluso me dijo que iba a denunciarme por maltrato. Finalmente las aguas volvieron a su nivel y volvimos a tener la misma relación de antes, pero sigo sintiendo que algo se ha quebrado. Pido por favor una orientación. ¿Qué hacer? ¿Cómo proceder? ¿Cómo sanar esta situación? Gracias.

    • Luis: bueno tiene usted una tarea bien grande, con 5 hijos. ¿Y la mamá? Los 12 años son complejos ya que el ingreso en la adolescencia, los cambios corporales, replantean muchas cosas, entre ello lo académico y, también las reglas de juego con los pares. No creo que haya nada enfermo, ni roto. Mejor dicho crecer y vivir tienen algo de enfermedad y todas las relaciones tienen rupturas, pero la vida y las relaciones se sanan y recomponen todo el tiempo. No es personal. Hay que ver lo que ocurre en el colegio y eso es algo que la institución debe trabajar, cosa que mi colega del colegio está tratando de hacer. Suena que su hija está un tanto deprimida y quizá un apoyo profesional con una figura femenina sería adecuado. Nuevamente, ¿la mamá? Le ruego me dé esa información para poder orientarlo mejor. Un saludo.

  244. Muchas gracias por su respuesta. La mamá ha tenido algunos cuadros depresivos en los últimos años (a raíz de problemas laborales, decepciones amorosas, etc.) y hace 2 años decidimos que los niños estuvieran a mi cargo mientras se recuperaba porque la última crisis fue severa. Hoy está bastante estable, vive en un balneario cercano donde tiene un pequeño negocio y ve a los niños con frecuencia (generalmente los fines de semana en los que a veces se quedan con ella). Mi hija tiene una relación intensa con su madre, creo que siempre ha sido la más pegada y parecida a ella. Gracias por su tiempo.

    • Ok, Luis, muchas gracias por la información. Para mí es un placer responder, es la razón de ser de este espacio. Mire, es posible que su hija necesite ahora una alianza con su madre, dado su ingreso en la adolescencia. Usted deberá mostrarle que las cosas que pasan no son tomadas de manera personal, que su relación con ella puede soportar esos desencuentros, que son parte de la vida y del crecimiento. Imagino que para ella es duro no contar —en parte por la enfermedad materna y en parte por la no convivencia con ella— con una aliada. Pero que la mami esté mejor y que haya convergencia los fines de semana es algo importante y ella debe entender que no está siendo desleal con nadie. Lo de una terapeuta mujer me sigue pareciendo interesante. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  245. Mil gracias por sus consejos. La estoy llevando donde una psicóloga para evaluación y apoyo emocional y la situación mejora de a pocos. Parece que un tema adicional ha sido que en el colegio ha cambiado de grupo de amigas, por un tema de cambio de aula para comenzar secundaria, y le ha sido difícil dejar un grupo e incorporarse a otro. Pero va saliendo adelante y esta más tranquila y animada.
    Un saludo y, nuevamente, gracias.

    • Hola Luis: no sabe cuánto me alegro de saber que las cosas mejoran. Bueno, ingreso en la adolescencia, cambio de primaria a secundaria y, además, cambio de grupo. Más que suficiente para generar dudas y turbulencias. Estoy seguro que saldrá de todo ello fortalecida. Un saludo y no deje de estar en contacto para cualquier cosa.

  246. Hola. Tengo un nene de 7 años y siento que me molesta todo de él, que si no estuviera estaríamos mejor. Fue muy buscado pero trae problemas en la escuela con las maestras, en casa con su hermano, irrita a la familia entera. ¡Hasta el perro lo detesta! No sé qué hacer para estar más cerca de él. Trato por todos los medios, pero cuando más buena y madraza soy con él es peor. Me toma el pelo, hace escenas, etc. Peleamos con mi marido y mi otro hijo solo por sus conductas. Lo llevé al psicólogo y neurólogo: no tiene nada malo, hasta mapeos cerebrales le hice. La gente lo nota agradable, bonito y muy suelto, pero a mí me enerva, me parece mal educado, engreído y falto de respeto. Casi diría que no lo puedo querer como al otro, pero no es cierto. Cuando duerme y está enfermo es muy dulce y, bueno, lo amo y siento el mismo calor en mi pecho que cuando recién lo vi al nacer. Estuvo una semana en terapia y eso nos impidió de estar juntos como hubiera querido. ¿Será eso? Ojalá me ayuden. Ahora mismo estoy llorando y con depresiones diarias. Por favor no tengo la opción de psicólogos ya que me han hecho terapias largas y costosas sin objetivo alguno, solo cobrarlas. Gracias

    • Paola: ¿a qué terapia se refiere? ¿estuvieron separados al nacer él una semana? ¿por qué razón? Aunque no conozco las respuestas y me gustaría que me diera esa información, dudo mucho que ese incidente explique todo lo que pasa entre ustedes. No sé, suena como si estuviera hablando de un par más que de un hijo, alguien con quien hay una lucha por poder, algo así. Quizá él la está protegiendo de su propia depresión, le está dando razones para sentirse mal. No quiero decir que él no plantea problemas, de ninguna manera, pero sí que usted está fascinada por la antipatía de su hijo y no está viendo las partes suyas que no le gustan. Más que un tratamiento psicológico, quizá es momento de considerar si usted necesita medicación antidepresiva. Aunque me tomó mucho tiempo aceptarlo, yo la tomo y créame que mi vida cambió. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  247. Hola. Tengo 2 hijos, 1 de 19 y otro de 17. Me cuesta demasiado entenderlos. Son muy renegones, no me obedecen. Eso sí, no toman, no fuman y no tienen novia. Pero cuando se van a jugar, no respetan el horario de entrada. Cuando los regaño el chico me dice que yo soy el problema. A veces quisiera salir por la puerta falsa. Soy viuda. Por favor, aconséjeme qué hacer.

    • Hola Crys: bueno, son chicos no tan chicos. ¿Estudian, qué tal les va? Aparentemente lo que le molesta es que salgan a jugar y no respeten las horas que fijan para el regreso. Creo que los padres debemos poner las cosas en un contexto: ¿en el balance funcionan bien y cumplen? Si es así, creo que deberíamos soltar un poco. Claro, la viudez es algo siempre complicado y creo que las personas que pasamos por ese trance debemos reformular nuestras vidas y tener agendas en las que los chicos, nuestros adorados hijos, no sean el único punto. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  248. Hola. Estoy en una situación complicada. A lo mejor yo soy la que estoy mal. Tengo dos niños de 6 y de 3 años. El mayor no me deja ni ir al baño. Es alegre, berrinchudo porque fue el primer hijo y nieto. No puedo salir ni a la tienda sola porque no quiere dejarme, no puedo salir con mis amigas por que hace una pataleta. Ya no tengo espacio propio. ¿Qué puedo hacer? En las mañanas, cuando vamos a la escuela, le pido que baje y se vaya con su papá, pero no va hasta que yo no baje. En la casa se quiere quedar solo conmigo. Me saca de quicio y, la verdad, le he dado unos manotazos porque ya no aguanto esta situación. Me siento mal, creo que soy una mala madre, que no puedo con este paquete. Aclaro a mí jamás me pegaron en mi casa, soy hija única del segundo matrimonio de ambos padres. O a lo mejor yo soy la que no estaba preparada para compromisos de hijos.

    • Hola. Soy madre de una niña de 4 años. cuando me enteré que estaba esperándola todo cambio en mi vida pues no estaba preparada para una responsabilidad tan grande. De un tiempo acá no le tengo nada de paciencia, me la paso gritándole y pegándole, ya sea manotazos o nalgadas. Después me entra el remordimiento y me disculpo, la abrazo y le digo lo mucho que la amo. Pero lo anterior no hace que me sienta mejor. Ya no quiero hacer esto, quiero encontrar la manera de tenerle paciencia y no pegarle más, pero no sé cómo. ¿Qué debo hacer?

      • Hola Karol: claro, un niño, más si no lo hemos planificado en el sentido amplio de la palabra, cambia las cosas. Usted me cuenta lo que ocurre casi como si solamente existieran dos personas en el mundo: su hija y usted. ¿Cuál es el contexto? ¿Qué edad tiene, qué hace? ¿el papá vive con usted, hay otras figuras en la familia como abuelos, por ejemplo? Usted afirma que de un tiempo a esta parte no tiene paciencia. ¿Antes las cosas eran distintas? ¿por qué cambiaron? ¿qué es lo que le produce rabia, es desobediencia u otra cosa? Son asuntos que es importante conocer para poder orientarla. Lo que sí, pasar de la agresión a pedir perdón y expresar cariño, confunde mucho. Le ruego me dé algunas pistas para poder ayudarla. Un saludo.

    • Hola Luz: todos estamos preparados para tener hijos y, de alguna manera no lo estamos completamente. Nos cambian la vida, de hecho. Nadie nos enseñó y nuestra única referencia es haber sido hijos de nuestros padres, pero muchas veces nos dijimos que como ellos no seríamos. ¿Complicado, no? ¿Y cómo va con el de 3? A veces, en situaciones como las que cuenta, somos nosotros los que usamos a un niño como una suerte de amuleto. Cuando yo salgo de casa no me estoy preguntando si esta vez me “dejará” salir mi hijo o no, o si me hará una pataleta. Me despido con alegría y me voy, punto. Creo que usted debe comenzar siendo más asertiva en las situaciones en las que se trata de su espacio, porque da la impresión de que tiene miedo de todas esas situaciones. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  249. Buenos días. Tengo tres niños de 18, 15 y 12 años. Desde muy pequeños les hablé con sinceridad y con paciencia. Se impusieron reglas en casa, muy pocas veces me sacaron de mis casillas. Generalmente mi actitud es de escuchar, conversar y paciencia. Mi esposo me reprocha eso porque dice que no impongo disciplina, ni corrijo a mis hijos. Mi hijo mayor es muy respetuoso, colaborador, pero a veces flojo; la segunda es voluntariosa, algo egoísta, bastante tímida y fastidia mucho a su hermana menor, que es más conversadora, amiguera, pero también voluntariosa. ¿Tengo demasiada paciencia con ellos, debo cambiar de actitud?

    • Hola Pilar: la única palabra que cambiaría es eso de que “tengo tres niños”. Diría jovencitos y, por lo que usted describe, son chicos razonablemente adecuados. Si su esposo es más vertical, pues, entonces, usted balancea la cosa. Cambiar a estas alturas no me parece que tiene mucho sentido y pienso que uno es como es. Un saludo.

  250. En el caso de Paola (la antepenúltima) se nota una antipatía de ella hacia el hijo. Como indica Roberto Lerner ella está fascinada por la antipatía hacia su hijo y eso es grave. A los hijos se les debe amar, no importa si su espíritu es enemigo del nuestro (lo que es la antipatía). Paola olvida que su hijo tendrá enemigos en la vida que le harán sufrir, contratiempos y lo que ella menos debe hacer es ser una enemiga. Los padres incluso pueden convertirse en cómplices de sus hijos para enfrentar las dificultades de la vida. La bondad y el amor son siempre las mejores opciones.

    • Hola Claudio: bueno, de alguna manera en mi comentario anterior hice una reflexión acerca del hecho que no se pueden negar sentimientos negativos en las relaciones más sublimes. Lo importante es aceptarlos, trabajarlos, integrarlos y darles un sentido que no se exprese en violencia. Hay palabras, felizmente. Un saludo.

  251. Mi historia se parece: mi hija tiene mi mismo carácter, lucha por lo que quiere, nunca está cansada, no le gusta dormir, defiende lo que ella cree que es correcto. Me saca de control, pero gracias a Dios no llego a maltratarla, casi no la castigo con nalgadas. Lo que a mí me ha funcionado es leer y tratar de controlar mi temperamento. Los castigos más frecuentes son apagarle la tele, ponerla mirando la pared, y cuando la nalgueo, lo más que le doy son tres nalgadas. Tienes que ponerte límites. Órale a Dios y pídele que te ayude a controlar tu temperamento, que te dé sabiduría. Y busca temas en Internet cada vez que te sientas frustrada. Espero te ayude.

    • Hola Yes: gracias por su contribución. Aunque no da muchos datos, por ejemplo la edad de su niña, muchas de las cosas que usted dice de ella son rasgos que pueden ser muy positivos y valiosos. Uno siempre debe preguntarse por qué nos saca de control algo, pensar un poco acerca de qué nos molesta y podemos encontrar respuestas que hacen las cosas más llevaderas. Como lo digo en mi otra respuesta, hay que decidir si lo que está en juego es que un niño haga determinada tarea o si lo que buscamos es que nos obedezca. Son cosas muy distintas. Un saludo.

  252. Hola. Tengo 41 años y una hija de 7. Estoy separada desde que ella tenía 3. Vivimos juntas, ella va al colegio todo el día y yo trabajo (soy su único sostén económico). Mi hija y yo peleamos todos los días. Estoy agotada y no sé qué hacer. He probado todo cuando hace berrinche: hablarle con calma, ignorarla, tratar de explicarle; pero ella insiste en su actitud hasta que finalmente pierdo los nervios y le advierto enojada que termine ya la discusión. Pero hasta que no le grito, no para; y cuando le grito, soy yo la que está tan enojada que no puedo bajar el tono y no puedo parar de reprocharle lo que hace hasta que llora y pide perdón. Luego me siento horrible y lloro yo. ¡No sé ya cómo hacer para que haga caso! Un ejemplo, algo que siempre genera conflicto: no se quiere ir a bañar, hay que perseguirla una hora y media (que no tengo) para que lo haga, cuando a los gritos lo consigo llora y grita todo el tiempo mientras se baña. Para cuando terminamos, se hizo tarde, debo cocinar algo rápido para que no se atrase al ir a dormir o al otro día no hay quien la despierte. Hemos generado un círculo vicioso en nuestra relación y no sé cómo salir de él.
    Ademas ella tiene dermatitis atopica cronica y a pesar de que esta en tratamiento se rasca y se lastima mucho, pero a veces cuando discutimos me amenza con rascarse y lastimarse a proposito para hacerme sufrir (es lo que me dice textualmente), siento que se ma va de las manos y tengo miedo que esto empeore con los años, no se que hacer, necesito ayuda profesional? o ella?

  253. Buen día. Me encuentro en la misma situación que muchos de los padres que escriben y cada día me siento más afectada. Tuve a mi nena a los 18 años, fui madre soltera, ya que el papá la negó. Prácticamente llevé mi embarazo solad. Por la misma negativa del papá, intenté abortar a mi hija, pero se aferró y nació sana, gracias a Dios. Lo lamentable de esto es que me siento frustrada como mamá, tal vez la misma situación de ser madre soltera y tener que trabajar para que mi hija pueda vivir, dejarla encargada a mi mamá, que la adora, me frustra en todo sentido. La grito mucho los dos únicos días a la semana que paso con ella, le doy palmadas, la insulto, le digo cosas muy feas, y con lágrimas en los ojos, digo que no aguanto más estar así. Ella no merece que la maltrate, y esto viene empeorando cada vez más. Es muy desobediente conmigo y eso me crispa, me desespero y exploto, pero esta última vez me sobrepasé con las cosas que dije. Le pedí perdón llorando, ella me abrazo llorando conmigo y me secó las lagrimas. ¡Ayúdeme, por favor, esto ya no puede seguir! Amo a mi hija, y lo que menos quiero es hacerle daño. Ya bastante tiene con la ausencia de su padre y yo no me puedo permitir seguir siento tan cruel con ella.

  254. Buenas tardes, Dr. Lerner. Me encuentro muy triste, desilusionada, desde hace 4 meses que empezó todo. Bueno, tengo 35 y un hijo de 17, vivo con mi esposo en la casa de sus padres. Siempre fuimos papis algo permisivos, complacientes, de mente abierta. Siempre vimos por su bienestar, a veces cometiendo el error de hacer las cosas por él, hasta cierto punto sobre protectores. A pesar de que era un niño pocas veces alegre, poco expresivo, seguimos apoyándolo. En lo académico siempre regular, le gusta letras, menos matemáticas. En cuarto de media se cambió de colegio y apoyamos su decisión. Se adaptó muy rápido, académicamente igual regular, y a los meses se enamoró de una compañera de aula, muy linda experiencia tanto para él como para nosotros. Salíamos los cuatro, compartimos mucho con ellos hasta que se acabó al cumplir un año. En empezó todo. Mi hijo se puso mal, se deprimió, discutían en el salón y la tutora no supo manejar el tema. Todo el colegio se enteró, era una olla grillos, todos opinaban, hablaron de que mi hijo dijo esto y dijo lo otro, es decir muchos de sus amigos lo traicionaron. Se imagina usted cómo se sentía él y nosotros. La tutora le llegó a sugerir a mi hijo que se fuera a otro colegio, quizá a uno no escolarizado. El chico, que está fastidiado y depresivo, vió esto como una salida y dijo ¿por qué no? Para nosotros no fue así. No soportaba más estar en el colegio, hablé con la tutora, con la directora y quedamos que le mandarían las asignaciones a la casa y no fué así. Gracias a Dios ahora mi hijo salió de ese trance con ayuda de psiquiatras, psicólogos, la nuestra y, sobretodo, la del Creador. En este momento está recuperado de todo y seguiremos dándole ayuda para veces futuras. Postuló a la universidad e ingresó con buenas notas. Sus clases empezarán en marzo del 2014. Después de todo hizo el viaje de promoción, porque eso ya estaba pagado. A pesar de ello nada de regresar al colegio, se negó hasta que ahora solo vá para dar exámenes, lo sacaron de la graduación, de la fiesta de promoción y de todo. ¿Qué hago Doctor? Me siento muy mal, cada día que pasa me siento peor al no ver a mi hijo hasta el último día de clase, celebrando el final del colegio como todos sus amigos porque se lo negaron a él y a mí. Mil Gracias por su atención, Dr. Lerner. Dios le bendiga.

    • Buenas tardes, Dr. Lerner. Creo que yo me estoy saliendo de mis casillas, y también me da miedo. Tengo 2 hijos, un niño de 6 y una niña de 4. No vivo ya con el papá pero sí con mi pareja y entre nosotros estamos muy bien. Él quiere mucho a mis hijos, pero el problema es que cada 15 días vienen de visita por 4 días los hijos de él. Y eso es algo que no soporto, no hemos podido ponernos de acuerdo en las reglas cuando están todos, porque él los consiente demasiado en todo, a la hora que sea, ya que no los ve muy seguido. Pero eso rompe con las rutinas y reglas que tengo con los míos que nunca hacen problema. Son casi de las mismas edades y entre ellos se divierten mucho… pero es tanto, que hacen de la casa lo que quieren sin que él esté de acuerdo en reprenderlos. Ha llegado el momento que tengo que salirme de la casa esos días y me voy a un hotel mientras los niños están. Pero he estado tan desesperada que a los míos siempre les sigo gritando, golpeando y a veces quisiera que se murieran y eso me da miedo pensarlo. Pero llego a odiar tenerlos, en estado de histeria le he dicho que se los lleve y los mate, y eso me asusta porque en realidad no soy así, pero me entra una adrenalina que me da miedo. Gracias por su atención, Dr. Lerner.

      • Hola Vannesa: bueno, obviamente es una situación compleja, cuando tienen que convivir los de uno y los del otro y hay reglas que no son iguales para todos. Inevitablemente hay tensión. No entiendo muy bien por qué siente rabia contra sus hijos —los de usted— si ellos no causan problemas, ¿o es una rabia que se concentra en los de su esposo? Creo que las personas debemos poder preguntarnos por qué razón nos sentimos tan amenazados cuando tenemos que confrontarnos con un cierto desorden. El salir de la casa da la impresión de que uno está huyendo de algo que no puede controlar. Deberían poder negociar algún compromiso que no genere tanta adrenalina, como usted dice. NO es asunto de reprender, sino de convenir en algunos lineamientos con su esposo. Le ruego que no dude de contarme más. Un saludo.

  255. Hola, buenas noches. Mire, mi pregunta es la siguiente: ¿cómo debo corregir a mi hijo de 3 años 8 meses: es envidioso, hace berrinches y, en ocasiones, es grosero? Me siento perdida, no sé. ¿Cómo reaccionar? Me enojan mucho esas actitudes y no quiero pegarle. ¡Por favor, ayúdeme!

    • Hola Karina: bueno, en primer lugar, disculpe que haya respondido con algo de retraso, pero me encontraba fuera. Mire, un niño de casi 4 puede hacer berrinches, pero no me lo imagino exactamente siendo grosero o envidioso. No me da mucha información con ejemplos concretos y eso me dificulta orientarla adecuadamente. Quizá si me habla de una situación de la vida cotidiana, pueda darle algunas ideas. ¿Qué es exactamente lo que le produce enojo? Por favor, ¿puede darme algo más de información? Un saludo.

  256. Hola. Buscando ayuda desesperadamente llegué a esta página. Veo que habemos muchos papás desesperados, me sorprende que para niños tan pequeños tomen actitudes tan fuertes. No sé si en épocas pasadas haya sucedido esto, pero, en lo personal, sé que fui rebelde pero jamás grosera. Mi mamá si nos traía cortitos y aplicaba la del control con tan solo mirarnos. Ahora eso ya no funciona. Tengo una niña de 9 años. He tenido muchos problemas con ella desde hace tiempo, optando por muchas tácticas y hasta hoy ninguna me ha funcionado. Le he pegado, castigado, prohibido, la he complacido y sido cariñosa, pero ya no le afectan los castigos, hasta creo que se ha acostumbrado a ellos. Lo peor es que me encuentro muy triste por que inconscientemente me he alejado mucho de ella. Me molesta y no me dan ganas de abrazarla. La amo, pero estoy cansada. Ya no le quiero castigar pero últimamente ha estado mintiendo mucho. Hablo con ella, trato de complacerla, he intentado mucho y la verdad ya estoy muy fastidiada. Desde que ella cumplió 1 año me separé de su papá y ahí empieza la historia. El papá es de las personas que aparece y desaparece cuando le da la gana, no apoya económicamente, pero ella tiene una necesidad impresionante de verlo y estar con él y su familia. La familia la ha buscado, he sido muy permisiva para que los frecuente y pueda estar con sus primas. No ha sido buena idea ya que son muy raros, la quieren pero como en último término a los tres años de que me separé conocí a una persona que se quedo con nosotras, ahora tengo 2 niños más, de 5 y 3. Ella se mostró feliz desde el principio con los hermanos, pero aparece el papá y empezó el problema. Desgraciadamente ella ha presentado cambios muy notorios, rebeldía, no quiere recibir instrucciones, ni siquiera en su aseo personal, miente por todo y discute por todo. Al hermanito de 5le hace muchas travesuras e incluso le dice cosas feas. Bajó en calificaciones cuando era de las primeras niñas del grupo, he buscado apoyo profesional pero creo que los cansa y ella también, el caso es que no veo remedio alguno. Creo que está mas rebelde cada día y la verdad no sé de qué manera comunicarme con ella porque le he perdido confianza, no hallo cómo hacer que me escuche y ella como que se tapa los oídos cada que hablo porque no se le queda nada, incluso opté por escribirle: terminó de leer y aventó las hojas, no dijo nada. Fui con abogados para la patria potestad pero resulta que no puedo hacer nada por su conducta. Dicen que le puede afectar mucho ese proceso. Ya no sé qué hacer. Mi esposo le ha tenido muchísima paciencia pero creo que ya está al límite y también eso me ha generado mucho problema. El papá ha desaparecido nuevamente pero ella está en la espera de que llegue y mejor aun con un regalo. No sé si es el papá o el regalo su mayor interés. Tengo miedo a que su egoísmo, su fea conducta, la haga mala persona, porque he visto mucho en ella que desgraciadamente me llena de pánico. Tiene respuestas de una adolescente. Gracias por sus consejos, de verdad necesito apoyo.

    • Hola Ale. De hecho, me relata una situación muy compleja. Cuando hay un padre que es impredecible en sus presencias y ausencias, las cosas son especialmente difíciles para un niño. En el caso de su hija me cuenta que hay mentira, deterioro de su desempeño académico, conductas de abandono del aseo personal, etc. No es una asunto de castigos, sino de establecer con un profesional un sistema coherente y estable de reglas sencillas. Pero yo recomendaría un descarte psiquiátrico para ver si necesita medicación. Creo que sería lo más indicado. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  257. Apreciado doctor: tengo una niña de 3 años. Cuando está conmigo podría decir que se comporta bien, me obedece cuando converso con ella y si hay alguna reunión, está quieta hasta que termina, si estamos en la calle y quiere algo, si no puedo comprárselo, le explico y ella entiende, etc. Pero mi problema es cuando está mi esposo. Se transforma cuando almorzamos, quiere hacer lo que le viene en gana, grita, responde muy feo, en un tono de voz desafiante. Cuando él está presente ella quiere mandar. Sin embargo cuando está a solas conmigo suele ser más humilde. No sé si es porque me tiene miedo y quizá con su papá se siente más en libertad. Esta situación está afectando la relación con mi esposo porque yo le reclamo que él la consiente mucho en todo. No sé qué hacer, quién debe cambiar. Sé que hay algunas cosas que yo debo revertir, mi carácter es fuerte. Cuando yo digo no es no. No sé si estoy mal, ¡necesito ayuda!

    • Hola Jossy: a ver, es interesante pero cuando comencé a leer su texto y llegué a la parte en la que usted dice “Pero mi problema es cuando está mi esposo”, tuvo como la impresión de que era un segundo matrimonio, que no me estaba hablando del papá de la niña y me preparé para una historia de relaciones tormentosas entre padrastro e hijastra. Quizá mi confusión tiene que ver con lo que está pasando. Si hay divergencias en cuanto a principios entre los miembros de una pareja, entre papi y mami, la cosa es compleja. Por ejemplo, si uno piensa que no hay problema en que el niño duerma en cama de los padres y el otro piensa que de ninguna manera. Ahora bien, cada papá y mamá tienen un estilo de relación con cada uno de sus hijos, de acuerdo con las personalidades de cada persona y eso es, bueno, problema de cada uno. Creo que usted debe aceptar que la relación entre su hija y el papi tomará los rumbos que deba tomar y uno debe mirarla como una suerte de espectador (lo cual no quiere decir que ciertos aspectos de la relación no despierten en uno sentimientos de todo tipo). Pero el problema es cuando hay un triángulo: papi,mami e hija, que también son esposo, esposa e hija. ¿No será que su hija se parece a usted y de alguna manera repite o experimenta el tipo de relación que usted tiene con su esposo? ¿No le estará en el fondo pidiendo a su esposo que como papá sea lo duro con su hija que no puede ser con su pareja? Quizá estoy diciendo tonterías, pero creo que hay algo de esa confusión: mamá/hija/papá versus esposo/esposa y como telón de fondo quién manda a quién, quien es más asertivo, cuál es la naturaleza de las relaciones entre generaciones y entre géneros? Le ruego que no dude en escribirme si le parece que nada que ver o si tiene alguna otra interrogante. Un saludo y excelente 2014.

  258. Hola. Tengo una niña de 8 años que es muy mentirosa, manipuladora y agresiva. Su padre y yo diferimos entre el bien para ella. Yo quiero enseñar modales y él me dice que la deje que haga lo que quiera. Yo regaño y él me contradice. En fin, no me respeta y no me hace caso. Crea conflictos entre mi esposo y yo y él termina por creerle a ella. Estamos peleando todo el día y yo termino regañada. Cuenta mentiras muy fantasiosas y me ignora. Le doy una tarea y dice hazla tú, yo no soy sirvienta. Su conducta empeoró cuando nació su hermano. Han sido seis meses muy difíciles. Su rebeldía aumentó y me grita que desde que nació la criatura yo ya no la quiero. Ha llegado al grado de poner almohadas en la cabeza de su hermano. Le dice groserías y me asusta su forma de ser. No le pego, pero sí me desahogo insultándola y gritándole. Me causa problemas porque a todo mundo le dice que tiene unos papás muy feos que le pegamos mucho y la maltratamos, que la tratamos como sirvienta y esas cosas que no son ciertas. En ocasiones la cubro con su papá para que no la regañe, tratando de ganármela, pero es muy egoísta, solo piensa en ella. ¡Por favor ayuda!

    • Hola Iveth: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado tanto en responder. Mire, me cuenta un libreto, un guión en el que los papeles, los roles, están muy poco definidos y hay mucho desorden. A veces usted suena como la hija de su esposo o como si su hija y usted estuvieran compitiendo por él. A veces usted y su esposo suenan a que compiten por ella. Es una suerte de ajedrez permanente en el que los papeles dentro de una familia no se cumplen y terminan por predominar valores como quién es más astuto, quién gana, etc. Eso confunde mucho. Obviamente, cuando luego de mucho tiempo, nace un nuevo miembro de la familia, el equilibrio se rompe y todos, especialmente los más pequeños, pierden piso y no saben a qué atenerse. No me dice mucho de cómo le va a su hija en el colegio, en sus relaciones sociales, vale decir, fuera de la casa. Tampoco por qué se demoraron tanto en tener un segundo niño. Pero, de todas formas Iveth, creo que consultar a un especialista, sobre todo en familia, me parece imperativo. Le ruego que no dude en seguir en contacto y esta vez le prometo contestar de inmediato. Un saludo.

  259. Hola: Me animé a escribir al ver que hay muchos casos similares. Tengo una hija de 11 años con la cual quisiera llevarme bien. Ella, definitivamente, me ve de igual a igual. Cuando era pequeña me mudé de mi país con todo y niña; y me casé por segunda vez. Mi pareja es un buen padre para ella, le da todo lo que necesita y la engríe. Después de un tiempo de casados, tuve un hijo que ahora tiene 3 años y que mi hija, al parecer, quiere mucho. Pero yo no dejo de controlarla todo el tiempo, nada me parece, todo me disgusta de ella y ya no quiero estar así. He buscado ayuda psicológica, pero creo que no ha dado resultado. A veces le pego, pero ni así cambia, sigue respondiendo mal y no sé qué hacer.

    • Hola Ganina: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado tanto en responder. Sí, en efecto, hay muchos casos similares. Bueno, una mudanza de país siempre es algo complejo. ¿Y el papá biológico? No me dice mucho de cómo le va en el colegio a su hija, en lo social, etc. Si las cosas van razonablemente bien, pues, como usted misma dice, es usted quien la marca, la controla y esa relación casi de amigas que usted ha identificado no ayuda. Tengo la impresión que la ayuda debería ser en sesiones conjuntas en las que ambas puedan entender lo que esta en juego, sobre todo, Ganina, en el momento en el que ella ingresa en la pubertad. Le repito que me gustaría saber algo más de las circunstancias de la migración y si existe contacto de ustedes con el país de origen, de ella con el padre biológico y la familia. Le ruego no dude de seguir en contacto y le pomelo responder de inmediato. Un saludo.

  260. Hola, yo también estoy en la misma situación. mi hija de siete años siempre trabaja lento en clase. Está en tercer grado de primaria y cada vez que la voy a recoger, la profesora me da solo quejas de ella. No espero que sea una alumna ejemplar, solo quiero que aprenda a hacer responsablemente sus deberes. La he golpeado muy feo y le he dicho cosas horribles. Hace días, hablando con ella tocamos el tema y me dijo que a ella le dolía cuando yo le decía boba o la trataba mal. Me lo dijo con voz entrecortada y sentí su dolor y me di golpes en el pecho. Me he prometido muchas veces no golpearla ni tratarla mal, pero mi paciencia es muy baja y cometo el mismo error. No sé qué hacer ¿Soy una mala madre? ¡Ayúdeme! Amo a mi hija. En el fondo sé que yo también fui así y era una forma de rebelarme contra mi madre por su desinterés hacia mí. ¿Será que con ella es igual?

    • Hola Luzmery: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado tanto en responder. ¡No, usted no es una mala madre! Aunque me da poca información acerca de las circunstancias generales — con quiénes viven, papá, etc.— está claro que hay un circulo vicioso y usted está repitiendo un asunto del pasado. Pero, mire Luzmery, hay cosas muy positivas: usted puede sentir su dolor, identificar patrones del pasado como la rebeldía contra su mamá por su falta de presencia; y ella es capaz de poner palabras a sus sentimientos, lo cual quiere decir que hay una base importante. Por otro lado, no se trata de golpearse el pecho. Si su hija tiene problemas de aprendizaje, pues que sea un profesional que la vea y las tareas no deben ser trabajadas por los padres que somos muy malos para eso. Por otro lado, quizá algunas sesiones con alguien en las que estén presentes su hija y usted ayudarían enormemente. No dude de seguir en contacto conmigo. Prometo contestarle, si lo hace, de inmediato. Un saludo.

  261. Hola, tengo una beba de 3 años, y últimamente está tremenda. Casi no obedece las órdenes. La dejo sin TV, la dejo sin jugar por un rato, pero no cambia. He recurrido a la agresión, ¡me siento fatal! No quiero maltratarla, no quiero herirla, no sé qué hacer, a veces siento que descargo mi frustración en ella y no lo merece. ¡Ayuda, por favor! Ella es bastante inquieta y siempre quiere estar brincando. De verdad necesito ayuda, me siento una mala madre, siento que no nací para esto, tengo miedo de fracasar.

    • Hola Jocelin: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado tanto en responder. Por un lado, me describe una situación en la que una niña pequeña no acata límites; y su respuesta algo descontrolada luego de haber ensayado algunas opciones de castigo tradicional. Al mismo tiempo, hay un conjunto de sentimientos muy intensos de su parte: miedo de fracasar, no estar hecha para la maternidad, frustración, desesperanza. En medio, las situaciones concretas de lo que su hija hace o no hace, muy poca información, salvo que es muy activa e inquieta. Sería genial tener más información por el lado de las conductas que le molestan, con quiénes viven, el papel del papá, si usted trabaja, etc. Le repito, como que hay una desproporción entre lo que aparentemente es un choque más o menos normal entre mamá e hija de 3 años activa —con lo que significa ya poder hablar, llevar la contra, quizá estar yendo a alguna forma de educación preescolar— y todos los sentimientos, muy legítimos, que usted comenta. Eso es lo que puedo sacar y le rogaría que me cuente algo más en el sentido de mis preguntas con el compromiso de responderle inmediatamente. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo y, nuevamente, disculpas por la demora.

  262. Hola Doctor. Vivo con mi hija de 8 años, mis papás y mi hermano. El papá no vive con nosotras, pero viene interdiario. Estoy en un proceso nuevamente de castigarla físicamente. Ella no hace caso ni a la primera ni a la quinta. Los fines de semana le tengo que gritar y apagar la TV para que haga caso. Y mi mamá dice que soy una mala madre y se pone hablar delante de mi hija, además que no pasa para nada al padre de mi niña. Bueno, el hecho es que hay problemas en la noche para que vaya a dormir: me pide que la acompañe, no le gusta estar sola, tiene temor, y para que acostarse da mil vueltas y se queda sentada. Parece que está esperando que la castigue, que fue lo que hice anoche. Le jalé la oreja y le di un zamacón. Ahí recién hace caso. Le pregunto por qué a su papá si le obedece y a mí no. Me contesta que porque él es hombre y si me pega me va doler, en cambio cuando yo le pego no le duele. La verdad esa respuesta me dio mucha tristeza, además de la cólera porque su papá que nos dejó y no quiso formar un hogar con nosotras.

    • Hola Maquita: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado en responder. Como que las críticas vienen de todos lados, ¿no? Su mamá, su hija, imagino que el papá. Usted no es una mala madre, es una madre que está criando a una hija sin demasiado apoyo. Como que el resto mira y opina. La respuesta de su niña, bueno, por lo menos explica las cosas desde su punto de vista y le está diciendo: tú eres la débil en toda esta situación, la que menos poder tiene —imagino que además de físico, económico, no sé si usted trabaja, cuál es el arreglo con el papá, etc.—, frente a los abuelos, al padre, etc. Creo que hay que aclarar las cosas: los límites, las reglas, las rutinas, de quién dependen, quién las establece, etc.Creo, también, que usted no ha terminado de procesar el que el papá haya querido ser papá pero no esposo, ¿no? ¿Usted ha rehecho su vida de pareja? Como ve tengo muchas preguntas y le rogaría que me dé más pistas para poder darle una orientación más precisa que el necesario ordenamiento en el que su papel quede mejor definido. Le prometo que esta vez contesto inmediatamente. Un saludo.

  263. Gracias de antemano por su ayuda. Tengo un hijo de 2 años y 9 meses y otro de 1 año. Cuando nació, el mayor cuando lo recibió con cariño. Pero de un momento a otro no quiere que se le acerque y además reniega de todo, él solito se molesta y llora. Yo trato de calmarlo, pero su llanto me estresa con el agravante que su hermanito también está comenzando a gritar para que le haga caso. Mi esposo y yo hablamos siempre de qué hacer pero ya no tenemos idea. Si me pudiera dar algún consejo. Gracias.

    • Hola Milagros: bueno, las relaciones entre hermanos nunca han sido sencillas. No sé de dónde sacan eso que deben adorarse desde el inicio. ¡Es un proceso! Y tiene sentimientos encontrados, que coexisten. Un puede recibir muy bien al benjamín y también darse cuenta que le quita un espacio, sobre todo cuando ya puede metalizar, verbalizar. Debe quedarle claro que uno entiende que a veces le da rabia que no lo atiendan inmediatamente y que uno está ocupado con su hermanito. Que está bien sentir todas esas cosas, pero que llorar no va a hacer que tenga atención más rápido. En lugar de que el más chiquito siga las palabras del más grande poco a poco, lo que está ocurriendo es que el más grande usa el llanto. El mayorcito debe entender que la ventaja que él tiene es que puede usar palabras para decir lo que siente y lo que quiere, que su hermanito aún no puede hacer eso, que ustedes entienden mejor las palabras que los gritos y cuando él las usa prestarle atención, felicitarlo. No deje de compartir conmigo nuevas inquietudes o pedirme aclaración si no he satisfecho sus preguntas. Un saludo.

  264. Buenas Doctor. Por favor, si me puede ayudar: tengo dos hijos, uno de 4 años y el mayor de 7. No tengo paciencia para estudiar con el de 7, le pego muy duro hasta en la cabeza porque me desespera que no entienda lo que le estoy explicando. No es mal estudiante, pero mi madre me trató igual de pequeña. Llego del trabajo tan cansada que exploto con mi hijo de 7 años, con el chico todavía no mucho. Por favor si me puede ayudar, ya que despues de pegarle me siento tan mal y me pongo a llorar porque los amo a los 2.

    • Hola Hiracema: en primer lugar, lamento enormemente haber demorado en responder. Bueno, creo que usted debe romper el círculo vicioso, justamente iniciado cuando usted sufría con su mamá. Si es un buen estudiante o un estudiante adecuado, ¿para qué tiene que hacer las tareas con él? Los padres somos muy malos maestros, cuando sabemos de educación y cuando no sabemos nada de ella. Hacer las tareas va más allá de las tareas, nos regresa a temas como entender, mandar, frustraciones, etc. Terminamos arreglando cuentas con el pasado y la tarea en sí queda en último lugar. ¡No estudie con él! Usted trabaja todo el día y él tiene colegio todo el día. Lo que él menos quiere es una profesora adicional y usted un alumno. Usted quiere a su hijo y él a su mami. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  265. Buenas Noches: hola yo creo que no sé qué me pasa. Llevo no solo poco sino mucho tiempo golpeando a mi hija por un motivo u otro. En ocasiones me dan ganas que desaparezca de mi vida. Suena cruel. Es en un momento de ira que no puedo controlar. Me da vergüenza. Yo viví en un hogar donde hubo violencia intrafamiliar: mi padre maltrataba a mi madre y mis hermanos al igual la maltrataban. Yo llegué también a maltratarla verbalmente pero hubo un tiempo en el que decidí no hacerlo porque dije que yo no quería ese infierno en el que vivía hasta ese momento. No sé si abusaron o no de mí mis hermanos ya que mi mamá me dijo que yo era quien los buscaba. Eso me dolió mucho pero lo superé. Tal vez ella y sus creencias o el qué dirán. Tengo un esposo del cual descubrí que abusó de sus sobrinas y eso me dolió mucho. Nos separamos pero regresamos. No sé si esté bien que yo viva con alguien así. Por otra parte, me convertí a la creencia cristiana y logré un poco de estabilidad emocional, pero han vuelto muchas cosas que no me gustan. ¡Ay! la verdad no sé a quién decirle todo esto. Creo que voy a explotar. He tenido crisis nerviosas y últimamente me da miedo sentirlas. Quiero amar a mi hija, pero no sé qué tengo que hacer para lograrlo.

    • Bueno, Juana, compartir lo que siente y sus circunstancias con alguien ya es un paso importante. Estoy seguro que desea de todo corazón amar a su hija, estoy seguro de que la ama. Y, también, imagino el dolor que siente cuando pierde el control. Su historia de violencia familiar puede explicar algunas cosas, pero no puede justificar que se mantenga el círculo vicioso. Usted me habla de crisis nerviosas, de una búsqueda de calma espiritual y equilibrio emocional, de grandes dificultades para manejar sus emociones. Quizá debe consultar a un especialista, descartar que no necesite usted tomar algún regulador del estado de ánimo. Muchas veces eso ayuda enormemente y entonces conversaciones, ejercicios de control, identificar cuándo es que se pierde más seguido la paciencia, etc., contribuye. NO deje de seguir en contacto conmigo y hacerme llegar sus inquietudes. Un saludo.

  266. Tengo una nena de 7 años, es hija única y somos padres separados. Trabajo de todo el día y estudio en las noches. Casi siempre la encuentro dormida y solo puedo hablar con ella en las mañanas y los fines de semana. La verdad no sé cómo ayudarla y ayudarme. Es terrible, tengo problemas en el colegio, no quiere copiar, conversa mucho, no obedece. Hablo con ella, pero, al parecer, no entiende. Un tiempo está bien y luego vuelve a caer. Lamentablemente a veces tengo que gritar y hasta se me va la mano. La presión del colegio es demasiada y eso me tiene frustrada. Son tantas responsabilidades que a veces siento que no puedo con todo y tengo problemas de migraña.

    • Hola Diana: es muy difícil trabajar, estudiar y criar a una hija. Pero la vida nos pone ante situaciones que debemos afrontar y, de hecho, usted lo está haciendo con valentía. No me dice si el papá contribuye en algo con todo el proceso y tampoco si en casa su niña tiene las mismas dificultades con normas que tiene en el colegio. Las escuelas están haciendo demasiada presión, concuerdo con usted. ¿A pesar de lo que me cuenta logra cumplir los objetivos académicos? De todas formas sería bueno hacer una evaluación, descartar que haya déficit atencional, por ejemplo. En cuanto a las migrañas, si bien es cierto tienen una dimensión psicosomática, deben ser abordadas médicamente. Le ruego que me responda a algunas de las preguntas que le hago. No deje de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  267. Bueno, el papá es otro problema. Desde que nos separamos, es decir, hace 4 años, no hemos tenido una buena relación. Hace un año acordamos evitar discutir delante de nuestra hija y respetar las sanciones que se le da, a fin de no restarnos autoridad ante ella. Por las tardes la niña está al cuidado de mi mamá que, dicho sea de paso, también tiene problemas de conducta con ella. Mi mamá es una persona de poca paciencia y como que siempre terminan discutiendo las dos como niñas. Los fines de semana, que es cuando paso más tiempo con ella, es lo extraño, me obedece, hacemos tarea juntas. Claro que también tiene una que otra vez una actitud negativa: reniega cuando algo no le sale bien, a veces se frustra y tira sus colores, cuando escribe mucho dice que le duele la mano —no sé qué tan cierto pueda ser eso— pero existen momentos en que, sin ninguna dificultad, logra realizar sus actividades, tanto académicas como del hogar. Gracias por la orientación y espero poder superar esta situación con su colaboración.

    • Hola Diana: me ayuda con la información que me da. Bueno, su hijita, como todos nosotros, se frustra, flojea, ve si puede librarse de algunas cosas pesadas, pero hay condiciones en las que funciona adecuadamente. Pero todo lo que usted me cuenta se refiere a la parte más normativa: sanciones, tareas, lo que no hace bien. ¿Cuándo gozan juntas? Quizá hay que comenzar a aprovechar los encuentros para cuestiones más libres, para explorar en conjunto, para mirar el paisaje, contar cuentos. ¿Acaso solamente hay personajes “correctores” y “supervisores” a su alrededor? ¿Tiene sentido lo que digo? No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo y el domingo un lindo día de la madre.

  268. Tengo una hija de 10 años que es a veces agresiva. Vivo dedicada a ella porque quiero sobre todo que sea feliz. Anoche, después de subir del patio, como no quería, no me respondía y estaba con su celular. Se lo quité y lo quiso coger a toda costa. Me le fui encima para darle azotes y no puedo porque es muy grande y me da patadas. Le dije que se fuera a su cuarto mientras se hacía la cena pero se negó. Le pedí agenda para escribirle a tutora y no me la dio: cuando fui a su cuarto a pedírsela me dijo: “te esperas”, y se puso a ordenar su ropa. Exploté y le di azotes. Se puso a gritar como si la estuvieran matando, me pedía “que llame a su padre”, me decía loca a gritos. De su padre estoy divorciada de hace 8 años. Mi hija fue a una psicóloga 4 años y medio por problemas de comportamiento, pero no me gustó ya que la profesional de todo me echaba culpas a mí. He ido a dos escuelas de padres, su padre dice que el mes que está con él no la riñe. Mi madre la lleva y recoge del colegio, come con ella pero no respeta un régimen de comidas que tiene. Estoy desesperada. La he castigado hoy sin TV y sin ir cumpleaños de una compañera. No limpia porque es asmática y alérgica y es lo único que tiene que hacer. No llevo bien lo de los castigos y no sé si los pongo adecuadamente ni si voy a poder mantener este. No estoy segura que sea bueno porque es tímida y sé que la pasará bien. Pero ayer se pasé. Me trata como si yo fuera una amiga o hermana, no como madre de 44 años. Necesito me aconsejen por favor.

    • Hola María José. Creo que todos los padres queremos que nuestros hijos sean felices, pero eso no es un resultado de lo que hacemos con y por ellos. La felicidad no es un hecho, no es una nota, sino, más bien, un telón de fondo. Depende de demasiadas variables como para que tratemos de controlarla con nuestras conductas. Es importante que los padres tengamos una agenda que vaya más allá de nuestros hijos: trabajo, pasatiempos, etc. Nuestros niños nos ven ocupados e interesados en cosas y eso les da el mensaje que la vida vale la pena y no está hecha solamente de un aspecto. Por otro lado, no me dice si su hija es siempre como usted la describe —según el papá, no—, si le va bien en el colegio, etc. Tampoco si siempre fue así. De todas formas no olvide que está ingresando en el final de la niñez, en la antesala de la pubertad y eso siempre es complicado. Azotar nunca es una buena idea ya que es una manera de enseñar algo a la mala. Su relato sobre el enfrentamiento que tuvieron me hace pensar que no solo ella ve la relación como un asunto entre iguales. Yo sugeriría que tuvieran algún tipo de terapia corta en la que ambas vayan donde un profesional y puedan reformular aspectos de la relación. NO dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  269. Hola. Tengo un hijo de 2 años y 8 meses. Estoy separada de su papá desde que tenía 5 meses de embarazo. Nunca le corté comunicación con su hijo. Él se ha ido alejando de su hijo. Hace ya 9 meses que mi niño no sabe nada de él. Corre al teléfono cada vez que suena pensando que es su papá y me dice papá se fue, tu no mamá. Lo he puesto en un nido para que juegue con otros niños, pero hasta el día de hoy no se adapta, llora todas las veces que lo dejo y ya ha pasado más de un mes. La profesora me dice que solo llora un ratito y luego juega con los niños. Un día quise comprobar si era cierto lo que me decía la profesora y fui a verlo en hora de recreo. Lo vi solo sentado en una esquina, sin jugar con nadie. Él me dice que no juega con nadie, pero en el barrio sí juega con otros niños. Quiero su consejo y saber qué hacer: ¿debo sacarlo del nido?

    • Hola Mary: si usted no escribía la edad de su hijo yo hubiera imaginado que era mucho mayor. Mire, es obviamente triste que el padre no esté presente. Sería bueno darle alguna explicación muy sencilla y decirle que uno entiende que esté triste y que tenga temor que puede pasar algo así con usted, que eso no va a pasar. No, creo que el nido es importante porque cuando termina la jornada preescolar él la ve, usted lo recibe o lo recoge. ¿Me entiende? Se da un ejemplo cotidiano de que hay personas, como usted, que uno puede dejar de ver una rato, pero el reencuentro se produce y eso a la larga refuerza su confianza, la fe en las relaciones y los demás. No deje de estar en contacto conmigo. Un saludo.

  270. Gracias doctor por la rapidez de su respuesta y por disipar mis dudas. Es mi primer hijo y a veces tengo dudas si estoy haciendo lo correcto. Quiero compartir una anécdota que tuve un día jugando con él: yo le decía “tú puedes” cuando quería rendirse en el juego. Pasaron unas semanas y yo no podía despegar algo que se había pegado en el piso y él comenzó a decirme “mami, tú puedes”. Yo también aprendo tantas cosas de él. Gracias.

    • Un placer Mary, me alegro haber ayudado. Obvio que uno duda, se pregunta, se cuestiona. Pero es parte de criar hijos. Los que no dudan nunca me dan miedo.¡Linda anécdota! Nos escuchan, nos toman la palabra, claro. Creo que el mensaje de su hijo, además de decirle que aprendió algo importante —persistir ante los obstáculos—, es que también hay lugar para la frustración en toda tarea, incluyendo la de criar niños. Un saludo y, le repito, cualquier cosa a su disposición.

  271. Buenas noches. Mi nombre es María, tengo 27 años y soy madre de 3 hijos. Mi hija mayor tiene 7 años, el niño 4 y el bebé de 1 año y medio. Estoy separada del papá de mis hijos hace 2 años. Después de la separación el pequeño de cuatro cambió mucho su forma de actuar. Estos últimos meses ha intensificado más su mal comportamiento. Lo llevo al colegio y no se quiere quedar, golpea las puertas, se irrita fácilmente, le pega a sus hermanos. Él tiene visita con su papá cada quince días. Cuando lo trae de vuelta, está intranquilo, hace pataletas. La verdad no sé qué hacer, ya no le tengo paciencia y lo he golpeado en varias ocasiones. Me frustra mucho, me duele mucho como se comporta. El papá me dice que se lo deje pero no creo que esa sea la solución. Otra de las cosas que hace es que cuando está muy irritado se rasguña la cara. Hoy, dado ese comportamiento, solicité una evaluación psicológica. No sé qué más hacer. Lo amo mucho y no quiero que más adelante sea peor. Ayúdeme doctor, ¿qué puedo hacer?

    • Hola María: bueno, 27 años y tres hijos es harta chamba. Sin embargo, dos años ya es un tiempo razonable para que su hijo haya procesado la separación. Claro, la de 7 tenía palabras para explicarse lo ocurrido, el menor estaba en camino y el que tenía dos estaba en un momento en el que su manejo del idioma no le permitía metalizar lo ocurrido. Claro, no sé qué versión se le dio de todo el proceso. De todas formas hay agresividad, irritabilidad y angustia frente a la separación. No estoy seguro que todas esas conductas se puedan relacionar con la separación. La autoagresión —lo de rasguñarse—, en efecto, no debe pasarse por alto. La verdad, María, creo que la evaluación procede, aunque yo comenzaría por una evaluación neuropediátrica. No dude de contarme cómo le va o si tiene alguna información adicional. Sigamos en contacto.

  272. Hola. Tengo un hijo de 11 años, al que adoro, pero, lamentablemente, me agota la paciencia. Es totalmente irresponsable. El año pasado no repitió quinto grado de pura suerte. Ha pasado por varias terapias (de lenguaje, de atención, de control de emociones). Tiene matrícula condicional por su mala conducta (y no es que quiera disculparlo, pero ya en algunos casos siento que el colegio exagera) y en lo que va del primer bimestre tiene B en todas las materias. Le he hablado en mil idiomas, lo hemos castigado quitándole sus objetos más valiosos, lo insulto y, finalmente, ahora le pego. Tiene profesora particular desde el año pasado y le hicieron hace unos años una evaluación de coeficiente intelectual y salió muy bien. Por todo ello no entiendo qué pasa con él. Estoy desesperada porque odio tener que llegar a estos extremos, pero no siento que nada funciona con él.

    • Hola Sandra: comprendo su frustración. ¿Siempre tuvo problemas de conducta? Aparentemente no es de ahora, vale decir, no puede decirse que es resultado del ingreso a la pubertad, que, muchas veces, se acompaña de una turbulencia académica y conductual. ¿Entre todas las intervenciones profesionales ha habido descarte neuropediátrico? A veces, Sandra, puede haber una condición que tiene origen orgánico y la medicación puede ayudar mucho (fue el caso de mi hijo, por ejemplo, a quien le diagnosticaron déficit atencional y tomó, para bien —aunque yo me opuse inicialmente— Ritalin). A veces hay que plantear las cosas de manera muy clara, describiendo la situación, sin sermones, y lo que está en juego: “estamos encima tuyo, lo que debe hartarte, no conseguimos lo que buscamos, no está en juego el amor, ni de ti hacia nosotros, ni de nosotros hacia ti. Pero tu situación en el colegio es un asunto entre tú y la escuela y tú vas a asumir las consecuencias de tus actos”. En cuanto al colegio, estoy de acuerdo, exageran. Gritar y pegar no es un asunto moral, simplemente no funciona, nos permite descargar energía, pero el impacto es nulo en lo que queremos lograr. Si no se ha hecho un descarte neuropediátrico, le sugiero que lo haga. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  273. Hola, Roberto: ¡Muchas gracias por responderme! Sí, siempre ha tenido un carácter complicado. Su principal problema es que no tolera la frustración. Nunca hizo una pataleta de chiquito, pero lloraba fácilmente cuando las cosas no eran como él las quería. Cosas tan simples como aprender los días de la semana o a montar bicicleta fueron muy complicados porque si no le salía o se caía ya no quería seguir intentándolo. Se molesta muy fácilmente y su enojo llega hasta la ira. Desde que tiene 4 años sufre de migrañas y luego de varias pruebas y visitas a dos neurólogos, ambos coincidieron en medicarlo con Valcote en las noches y las mañanas. Toma esta medicación desde hace más de 3 años y en sus chequeos anuales lo encuentran mejor. ¡Las migrañas han disminuido, pero su mal carácter se ha acentuado! ¿Qué es exactamente un descarte neuropediátrico? ¿Lo hace un reurólogo o un psicólogo? Nuevamente, muchas gracias por su respuesta.

    • Hola Sandra: es un gusto poder responder, ¡de eso se trata! Mejor todavía es interactuar y recibir una respuesta de los visitantes al Blog. El descarte al que me refiero ya ha sido hecho por lo que usted cuenta. Se trata de una evaluación hecha por neurólogos especializados en niños. Pero veo que lo han visto dos, que hay un cuadro de migraña y que está medicado. No estoy muy de acuerdo con eso de que montar bicicleta o aprender los días de la semana sean tareas sencillas. Quizá, no sé, hay también un asunto de expectativas o perfeccionismo, tanto en el niño como en quienes lo rodean y eso hace que la frustración sea mayor. Yo pude manejar mejor ciertas cosas con respecto de mis hijos cuando reflexioné acerca de cómo yo aprendo, cómo fracaso y cómo administro el éxito y los resultados negativos. Obviamente hay un asunto de estilo y hay que manejarlo con sentido del humor y paciencia (¡claro, más dicho que hecho!), pero me da la impresión que dentro de una situación en la que un niño tienen que aprender a confrontar dolor que no depende de él, las cosas irán mejorando poco a poco. No dude de seguir escribiendo y será para mí siempre un placer responder en la medida de mis posibilidades. Un saludo.

  274. Hola. No sé cómo empezar. Soy madre joven, tengo una niña de 3 años y un bebé de 3 meses. No trabajo así que solo me dedico a ellos y a mi hogar. Mi esposo trabaja y pasa poco tiempo con ellos. Mi bebé me consume mucho tiempo y energía y he dejado un poco de lado a mi hijita de 3. Ella es muy dulce pero últimamente está muy terca y llora por todo. Durante el embarazo le gritaba y hasta le pegaba. Demoró demasiado en pedir ir al baño y eso me frustraba. Desde hace poco más de medio año no lo he vuelto a hacer. Hasta hoy, que tuve un día desastroso. Está resfriada, la había bañado temprano con agua tibia, había estado jugando, me pidió yoghurt con cereales y se lo di. Estuvo viendo dibujos un rato hasta que llegó la hora de la cena en que empezó a toser y ya lo hacía por demás. Yo le decía que dejé de hacerlo que puede hacerle daño, que coma algo, que tome su leche y, en eso, vomitó de una manera que se bañó de vómito. Le di 2 bofetadas. La primera fue suave, pero con la segunda sí me sobrepasé. Después de eso mi hijita lloró, obviamente, pero sola dejo de hacerlo y se quedó calladita y quieta mientras la limpiaba y cambiaba. Se durmió sola (normalmente me pide que la acompañe hasta que se duerme) y ahora estoy con mi alma rota. No dejo de pensar en el dolor que le ocasioné y en los cambios que tendrá ella porque sé que mañana me verá diferente. Lo peor de todo es que yo no soy una persona violenta, no soy de discutir con nadie, no soy de levantar la voz, pero no sé, desde que salí embarazada, o sea hace 1 año, pierdo la paciencia con ella. ¿Qué puedo hacer para no caer en lo mismo? Pero, sobre todo, ¿qué debo hacer para que mi hija me perdone? Ante todo, gracias y disculpe por todo lo escrito.

    • Hola Susan: en primer lugar, este es un espacio para contar y los relatos están hechos de palabras. A veces, muchas palabras y eso está bien, así que puede estar tranquila y contar las veces que quiera y en la extensión que desee. En segundo lugar, Susan, “solo” dedicarse a dos niños y al hogar, me parece una expresión injusta. Requiere de mucha energía, compromiso y es una tarea compleja. Si se pone a pensar —me dice que es joven aunque no su edad—, los últimos cuatro años usted ha estado dos veces en cinta, ha tenido dos partos y ha debido administrar el inicio de la vida de dos seres. Cuando uno de ellos ya comenzaba a jugar con las reglas del mundo más ordenado (caminar, lenguaje, control de esfínteres), viene el otro y ¡a comenzar! Claro, los retrocesos —en general inevitables— del primero como que a uno lo irritan y descolocan, ¿no? Quizá si usted se hace algo de tiempo para interactuar con la mayor, usted y ella, mostrándole todo lo que ella sabe, las cosas que pueden hacer juntas porque ella habla, controla su cuerpo, etc., ella no va a necesitar llamar la atención con tos, vómito y todas esas cosas que usted cuenta y que pertenecen más al orden de los bebitos y usted va a tener más tolerancia. Su niña sigue siendo pequeña y el que haya accidentes o retrocesos es normal, más aún si acaba de nacer un “competidor”. Susan, su hija no la va a ver diferente, no necesita ahora pedirle perdón, esas cosas pasan y todos tenemos la capacidad de sobreponernos a ellas. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  275. Hola. Tengo un hijo adoptado de 3 años 5 meses que vive hace 3 meses conmigo. Es hijo único. Mi esposo y yo lo deseamos enormemente y no nos arrepentimos de que esté con nosotros. Sin embargo me siento cansada del cambio de vida que me ha generado todo. Hace berrinche cuando se frustra, grita y me dice que soy mala. Cuando hace travesuras le pego en su nalguita, a veces suave otras duro. En ocasiones he descargado mi furia con él, a ratos lo ignoro y él llora por eso pero yo prefiero no prestar atención, pero y si no se calma lo golpeo y luego, después, me siento tan mal que ya no aguanto. Es como un círculo vicioso que no sé cuándo acabará. Ahora le ha dado por querer tomar el seno e insiste y he tomado como táctica amenazarlo con darle en la nalguita si vuelve a pedir. No quiero pegarle a cada rato, no sé qué hacer, me siento tan impotente, requiero un consejo. Gracias.

    • Hola Rosi: bueno, se trata de un niño que llega a un entorno nuevo de otro y, obviamente debe haber un proceso de adaptación que no es fácil ni para él ni para quienes, ustedes, lo acogen. Uno tiene tantas expectativas y las cosas no son exactamente como uno las esperaba. Creo que uno debe reflexionar sobre lo anterior. No es, repito fácil, no puede serlo. Es importante definir algunas reglas, muy pocas y hacer lo posible por enseñarle, a través de eso, que cumplirlas es mejor para todos. Tienen que conocerse, superar la idea de que todo va a ser color de rosa o terrible, que se va a obtener todo lo que no se tenía o perderlo. Quizá van a necesitar ustedes aconsejamiento. Pero, Rosi, es un aprendizaje, es un encuentro, es un proceso. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  276. Hola. Tengo veinte y seis años y un hijo de cinco años y medio. Constantemente lucho con él a la hora de hacer la tarea. Pareciera que no entiende nada de lo que le explico. Le repito una y otra vez y no logra captar lo que le digo. Esta situación me pone muy mal: me altero, le grito y le pego, le digo cosas muy feas. Pero después me siento terrible, no quiero volver a golpearle. Lo único que pretendo es que tome más atención a sus estudios, ya que no quisiera que se vaya por mal camino. Me siento muy culpable por esta situación. Yo lo amo con toda mi alma, pero no entiendo porque no puedo controlarme. Quisiera saber si esto se debe algún tipo de dificultad de aprendizaje, o a algo más grave como un trastorno. Nunca lo he llevado a terapia, siempre lo he dejado así ya que es muy hiperactivo, travieso y bastante caprichoso. Por favor necesito su ayuda. ¿Qué puedo hacer para ayudarlo? No quiero que se traume por mis gritos y a veces hasta golpes.

    • Hola Dana: en primer lugar, no dudo del amor que usted siente por su hijo. ¿Hacer la tarea con un niño de cinco años y medio? ¿Para qué? Los padres somos muy malos como maestros y, felizmente, en las instituciones escolares los hay profesionales. A esa edad no tiene sentido estar encima. Deje el estudio para los especialistas. ¿Qué dicen los profesores? Puede ser que su hijo sea inquieto y movido, eso es otra cosa. En ese caso jugar con él, pasear con él, tener actividades con él, es lo indicado y no obsesionarse por lo académico, menos a la edad que tiene. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  277. Cómo van a decir que no quieren golpear a sus hijos y luego afirmar que los golpean, los insultan y maltratan psicológicamente. Me parece que aquí hay mucha ignorancia, ¡Qué miedo tener mamás así! De pronto hay casos mas normales, pero la mayoría no lo son.

    • Bueno, los seres humanos somos contradictorios. Podemos no querer hacer algo y terminar haciéndolo. Sería genial que todo pudiera solucionarse con información e ilustración. La gente no haría muchas cosas que son contraproducentes: fumar, comer comida chatarra, etc. Pero las hace. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo y agradezco su contribución.

  278. Leí algunos comentarios y veo que no soy la única que pasa por la misma situación.
    También yo quisiera reconciliarme con mi niña de 6 años. Ha sido muy difícil para mí ser madre soltera, trabajar y querer estudiar. Creo que me siento frustrada al no ver buenos resultados con mi niña. Suelo gritarle y hasta a veces pegarle. Siento un dolor tremendo luego: ¡la veo tan indefensa y yo tan abusiva con ella!. Quisiera tanto poder ser como otras madres, tener más paciencia y que mi niña crezca sin inseguridad o miedos. Como madre, me puse una meta: tenerle más paciencia, no gritarle, hablarle. Pero hay días en que no sigue órdenes simples. A eso se suma que tiene un problemas de concentración. Estoy próxima a ver los resultados de la psicóloga y confirmar si tiene déficit de atención. La verdad, es muy frustrante que me digan en el colegio que es muy distraída, que se demora en terminar una práctica, que hay que reforzar la lectura y cosas así. Hoy, que no trabajo, me puse la meta de yo misma enseñarle con mucha paciencia. Lo logré, respiro, la miro y me digo que de nada sirve que le pegue, que no cambiará nada. Quiero que mi hija sea mil veces mejor que yo, que soy tan insegura. Quiero darle eso que mis padres no me dieron: tiempo y más amor. Pero hay días que se me hace difícil, descargo mi ira con ella y luego me lamento y me siento desgraciada, me digo no merezco esta niña tan linda y buena conmigo. Por favor, pido a Dios pueda leer mi comentario y ayudarme, tal vez recomendarme algún libro. Muchísimas gracias de antemano, cualquier comentario o ayuda es bienvenido. ¡Dios los bendiga!

    • Hola Karem. No, usted no está sola, de ninguna manera. Criar hijos, también cuando las circunstancias son aparentemente favorables, es algo complejo. Sin duda, ser madre soltera y tener que cumplir varias funciones, además de la maternal, es difícil, sin duda. En su texto hay muchas referencias a usted: se propone tal cosa, quiere tal otra, lo que usted no tuvo, lo que quiere que su hija sí tenga. Claro, todos los padres tememos ciertos resultados, anhelamos ciertos logros. A veces nos miramos en el espejo de nuestros hijos y nos asustamos. ¡Pero si estoy haciendo todo para que sea X o no sea Y! Me parece que el presente, las situaciones concretas, como jugar juntas, hacer tareas, mirar una película, salir a pasear, cumplir ciertas normas, están de alguna manera comprimidas entre su pasado y el futuro que quisiera (o no quisiera). Hay que concentrarse en el ahora. ¿Qué quiero que haga? ¿Qué debemos hacer para lograrlo? Hay que decirle qué espera uno de ella: que los juguetes estén en tal sitio, que en un rato más vamos a regresar a casa y se ponga su chompa, por ejemplo. Los padres no somos buenos enseñando a nuestros hijos, eso hay que dejárselo a los profesionales, no es buena idea perder tiempo y energías en eso. Nuevamente, Karem, deje de querer y temer tantas cosas en función de su pasado, viva el presente con su hijita. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  279. Hola. Necesito ayuda urgentemente. Tengo una niña de 4 años y un bebé de 8 meses.El problema es que la maltrato mucho, me enojo mucho por cualquier cosa que hace mal. Si la mando a hacer algo, no lo hace bien y encima me contesta, es peor: le pego, la insulto, le hablo con malas palabras. Ya no sé que hacer. Mi esposo se molesta y peleamos porque dice que la trato mal. Tengo mucho miedo de lastimarla y, sobre todo que termine odiándome. No sé que hacer para no seguir ese patrón de violencia. Algo me dice que es culpa de mi madre que me maltrató física y sociológicamente de niña y adolescente. No quiero ser así y mucho menos llegar a maltratar a mi niño de igual manera. No quiero seguir descargando mi odio y las frustraciones de mi vida con ella porque abusaron sexualmente de mí y mi madre me lastimó. Siento que no la amo como debería amar a una hija. He llegado a desearle la muerte y no quiero que mi hija sienta todo eso. ¡Ayúdeme por favor, se lo ruego!

    • Hola Karina: es muy lamentable haber pasado por maltratos y abusos cuando es niño. ¿Tiene eso un impacto en cómo somos al convertirnos en padres? Sí, sin duda, pero a partir de un momento ya no tienen sentido como explicaciones a los castigos o premios que damos, a los sentimientos que tenemos, etc. Todo eso usted lo debe resolver no por su hija —para que ella no sienta tal o usted no haga cual— sino por usted, porque usted merece voltear la página, entender, resignarse, aprender a recordar pero no obsesionarse con el recuerdo. Para ello solamente hay un camino: que usted tenga un proceso que le permita poner en contexto sus heridas, perdonar y perdonarse. Usted me dice que lo que está pasando es culpa de su madre y tiene miedo más adelante de ser culpada por lo que está pasando ahora. Es eso lo que debemos romper, con el fin de nadie tenga que echarle la culpa a nadie. NO dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  280. Leyendo todos los comentarios, hay siempre una característica que se va repitiendo: las madres nos atribuimos falta de paciencia. Creo que también es falta de ayuda y consejo sobre cómo lidiar con los hijos sin perder la paciencia o, por lo menos, que no se den cuenta. De lo contrario, es un signo de que perdimos como madres frente a ellos. Yo tengo a una niña de nueve años que no suele quedarse callada cuando algo no le gusta o no quiere hacerlo, quizá porque me centro en ordenarle y ordenarle, esperando que me obedezca. No soy inteligente para proceder de otra manera evitando los conflictos. También le grito, he llegado a ponerle la mano, me colma la paciencia y me pongo mal. Tengo mucho que aprender y me ayudan los comentarios de cada uno de los participantes.

    • Hola Cecy: bueno, claro, la falta de apoyo, del esposo, de otros miembros de la familia, la ausencia de alternativas en la comunidad, añade presión y, por lo tanto, es más fácil perder la paciencia. Pero, fíjese, Cecy, usted pone el acento en términos de perder y ganar, así como obedecer. No se trata de eso sino de definir qué es importante y qué no tanto, escoger las situaciones y ver qué se hace para que los chicos hagan lo debido. Me alegro que leer las diferentes contribuciones la ayuden. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  281. Tengo un hijo de 11, el mayor de 3, que realmente nos está volviendo locos a todos. Si bien es inteligente, sensible y de buen corazón, las cosas negativas están ganando. No estudia, hay que perseguirlo, no se quiere lavar, no le importa andar sucio o con la ropa al revés. Molesta a su hermana todo el día, o a su padre. No se calla por nada, siempre contesta, quiere andar jugando en la computadora todo el día (solo así se calma un poco, pero no es la idea). Hemos hecho lo posible: le hemos hablado un montón de veces de buena forma, pero parece que entre más lo intentamos, peor lo hace. Cuando ve que uno está a punto de estallar y perder el control, se calma un rato, lloriquea y no es capaz de asumir que está mal en su actuar. Siempre es otro el que no lo entiende. A veces no sé si nos toma el pelo o está tan limitado intelectualmente que no logra comprender que ya nos tiene al límite. A esto se suma que es desordenado, va dejando cosas tiradas por toda la casa, mezcla ropa sucia y limpia, nunca sabe dónde dejo sus zapatos, ni nada. Hay que estar diciéndole has esto o lo otro, ya que si lo dejamos, no lo hace por iniciativa propia. No quiero llegar al límite de pegarle porque con la rabia que tengo acumulada se me puede pasar la mano. No tiene iniciativa para nada, lo único que le pido es que ya no me dé más trabajo, que mantenga todo en su lugar y que no moleste y esté tranquilo. Nunca se le ha dejado solo, siempre se está pendiente de él en lo que necesite (tampoco se le compra todo lo que pide, solo lo que se puede). Se le ha dado a entender que él no es el único en la casa, que hay 2 hermanos más, entre ellos un recién nacido. Siempre ha sido hiperactivo, anda haciendo muecas cuando uno le habla (pareciera burlarse aunque él dice que no), si uno le pide que haga algo, como recoger o traer algo, se queja que por qué no mando a su hermana menor. Lo llevé a una especialista y no saqué nada en claro: según ella no es hiperactivo pues tiene 2 de los 3 síntomas. Al final fue puro gasto de dinero y no pasó nada, así que lo corté. Ahora me pregunto qué estamos haciendo mal. Se le ha aclarado que pasará si se comporta de tal o cual forma. Él dice que no puede portarse bien, que le es difícil y al final nunca cumple lo que promete. Pensé mandarlo unos días a vivir con su abuela que vive en la planta baja. Quizás así reaccione. No lo sé. ¿Qué me recomienda?

    • Hola Romina: bueno, aparentemente su hijo es un factor perturbador importante en la familia, tanto así, que ha pensado en trasladarlo al piso de abajo. Sería interesante hacer la experiencia y ver no solamente qué pasa en la planta baja sino también en la que está encima. ¿Todo va a ser lindo sin él, todo va a ser feo en el primer piso? No sé. Mi experiencia me dice que las familias son como un sistema y nunca los problemas están en solamente uno de sus miembros. La descripción que usted hace de su hijo cuadra con un déficit atencional, hay una conducta de oposición. Y sí creo que debería haber una evaluación neuropediátrica. Pero también me habla de un púber, que está entrando en la adolescencia. Dicho sea de paso, ¿cómo le va en la escuela, también perturba, saca malas notas, es rechazado? Y, además, hay un recién nacido en casa, cosa que no es sencillo para nadie, pero, sobre todo un púber que ha tenido mucha atención. Le ruego que me conteste algunas de mis preguntas para poder orientarla mejor. Un saludo.

  282. Buenas noches Dr. Necesito un consejo: últimamente estoy que castigo mucho a mi pequeño de 5 años. Él es un niño bueno, sensible y cariñoso. Sin embargo, no puede concentrarse y le da sueño o rabia cuando hace su tarea. Yo me enojo mucho y tengo ira y le pego con la correa. Hoy llegué al límite cuando le jale del pelo y lo golpeé contra la mesa y su nariz comenzó a sangrar. Créame que cuando vi eso, me sentí muy mal, pensé qué estoy haciendo y lo abracé y le pedí disculpas. No sé cómo motivarlo para que aprenda. Sé que es muy pequeño aún. Yo no tengo paciencia. ¡Ayúdeme, no quiero volver a castigarlo!

    • Hola Carmen: imagino perfectamente que se sintió mal. Pero no se trata de sentirse culpable, de perder el control y luego pedir perdón, que es una forma de seguir perdiéndolo. Mire, usted misma lo tiene claro: es un niño muy pequeño, no tiene sentido eso de hacer tareas. Por un lado. Por el otro, usted no tiene paciencia y, la verdad, los padres somos muy malos como maestros. Su niño tiene profesoras y en casa quiere mamá. Cuando están juntos no se concentre en tareas, juegue con él, hagan otras cosas juntos, pero deje de lado las cuestiones “académicas”. Si su pequeño tiene alguna forma de dificultad con eso, que lo vean en el colegio. Para terminar, debería preguntarse por qué razón pierde el control de esa manera, independientemente del asunto de las tareas. Quizá usted necesita algo de ayuda en esa “tarea”. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  283. Por favor ayúdenme me estoy muriendo de dolor. Cada vez que golpeo a mi hija me arrepiento y lloro hasta liberar todo mi dolor. Quisiera que me ayuden: mi hija me hace enojar aunque su travesura sea mínima. Cuando la golpeo se me vienen recuerdos de cuando era chica y mi madre me golpeaba y marcaba el cuerpo y el alma. Por eso quiero ayuda, para ya no golpear más a mi hija y darle el cariño que no le he podido dar.

    • Hola Guadalupe: imagino que debe sentir mucho dolor. Cuando uno lleva marcas de la niñez, marcas causadas por otro ser humano que, a pesar de ello, nos ha querido, está atrapado por el deseo de no repetir lo que uno sufrió y la dificultad de evitarlo. En ese caso creo que solamente si usted puede compartir sus sentimientos con un especialista y reconciliarse con su pasado, entender que molestarse con un niño no significa dejar de quererlo, es que se va a poder romper el círculo vicioso. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  284. Por favor, necesito su ayuda. Acabo de separarme. Tengo un hijo de cinco años y mi esposo quería solucionar los problemas con golpes, golpeaba a mi hijo y lo culpaba de los problemas de nuestro matrimonio. Cuando el niño no le obedecía no se controlaba y terminaba pegándole con la correa, amenazándolo con el encendedor de cocina o calándolo con la barra de silicona, y encerrándolo en el cuarto. Le gritaba que por su culpa nos íbamos a separar, tiraba las cosas en su presencia. Cuando estaba tranquilo le reclamaba su actitud y terminaba gritando, me decía que no lo podía querer porque no lo había visto nacer y porque era muy malcriado. Ahora mi hijo tiene la misma actitud: es intolerante, arroja las cosas, me levanta la mano, me hace berrinche en la calle (se quita los zapatos, se arrastra y cuando lo levanto del piso fuertemente me dice que lo he golpeado). No sé qué hacer. Cuando mi esposo nos golpeaba, llegaba más tarde al cuarto y hacía como si no hubiera sucedido nada, le traía juguetes a mi hijo y a mí flores, y nos decía que nos amaba. Yo pensaba que había comprendido que actuaba mal, pero luego hacía lo mismo.

    • Hola Luisa: por lo que usted refiere, ambos, usted y su niño, vivieron una situación sostenida de violencia en la que, además, las cosas eran impredecibles. Por un lado está el modelo y haber sido agredido permanentemente, pero también haberse acostumbrado a una manera de tratar a la figura femenina. Como que ahora su niño llena ese espacio del hombre irritable, que pega y luego regala, que grita y luego dice cosas bonitas. Se requiere paciencia para reformular ese estilo, para romper el círculo vicioso. En primer lugar establecer reglas claras, no muchas, así como consecuencias —no violentas— de cuando no se cumplen. En segundo lugar, usted tiene que dejar muy en claro, de manera firme pero sin rabia, que no se va a dejar maltratar. En tercer lugar, frente a las rabietas, pues, es mejor no hacer caso. Finalmente, sería, quizá, bueno, una orientación profesional para facilitar lo anterior. No deje de estar en contacto conmigo. Un saludo.

  285. A ver: padres que pegan a sus hijos es un claro error que se vuelve a repetir porque, obviamente, los suyos les pegaban. Entonces, no hay margen de corrección sino error colectivo. Pese a los conflictos morales y valores olvidados hay una solución para dejar la violencia que aleja a los padres de los hijos: aceptarlos como son. No me refiero a drogadicción u otra enfermedad mental, eso es distinto. ¿Les pegan porque suelen ser rebeldes o lo han sido, porque tienen novio o novia o porque la pareja no les cuadra?. Creo que deberían aceptar eso porque nadie es perfecto y todos cometemos errores. Las madres que pegan o dejan pegar a sus hijos tienen que buscar otra manera, no repetir lo que hicieron con ellos en la generación anterior.

    • Hola Joel: muchas gracias por su contribución. En efecto, hay que romper el círculo vicioso de repetir la historia. Pero no es fácil ya que cuando comenzamos a criar no podemos deshacernos así nomás de los modelos que tenemos, que son la manera en que fuimos criados. No deje de seguir en contacto. Un saludo.

  286. Gracias por responderme. Cuando le escribí pensé que no tendría respuesta. Por eso expuse mi caso escuetamente. Me casé embarazada. A los dos meses me separé porque mi esposo me trataba mal. Me decía que le gustaba vivir solo y que en la cama requería más espacio para él. Le molestaba mi presencia. Decía que mi barriga le quemaba. Argumentaba que su familia era su mamá, papá, hermana y sobrina y que, por lo tanto, no se podía quedar conmigo para Navidad. Si yo no podía viajar por mi estado —el embarazo era de alto riesgo—, me tendría que quedar. Cuando llegó Navidad se marchó, pero antes de que se marchara conversé con él y me dijo que así sería siempre, que lo tomara o lo dejara. Cuando se fue decidí dejarlo. Esperé que regresara y le dije que no aguantaba la situación de desprecio, que deseaba ser amada y valorada. No dijo nada y me marché. Después, nunca más lo vi hasta que el bebé cumplió dos años. Antes no se preocupó por él. A los dos años y tres meses me buscó para conocerlo y me pidió volver a formar una familia. Accedí y regresé, pero desde que llegué a su casa empezaron los problemas. Le molestaba el llanto de mi hijo, lo despertaba, lo golpeaba. Todos dormíamos juntos. No quería cargarlo cuando se dormía en la calle, no iba con nosotros a misa porque el bebé lo irritaba. Cuando no lo dejaba que golpeara al bebé me decía que terminaría siendo un delincuente y que cuando estuviera en una comisaría ya sería demasiado tarde. Era mezquino con el dinero, no le gustaba comprarle ropa, ni fruta, solo lo que él disponía. Yo le reclamaba y terminaba yendo al cuarto del bebe a romper las cosas en su presencia. Le rogaba que no lo hiciera, entonces se dirigía a la cocina a romper platos o lo que encontrara. Agarraba el cuchillo y me lo daba a mí, diciéndome: “mátame si soy mentiroso o enloquecía gritando y golpeándose contra la pared. Yo cogía al bebé y salía de casa y regresaba más tarde. Después de todo eso llegaba al cuarto y me daba un beso y decía que me amaba y abrazaba con inmenso cariño a su hijo. Yo trataba de que me diera una explicación pero nunca me la daba. Si yo insistía terminaba alterándose de nuevo y me decía que yo lo malograba todo. Sé que el comportamiento de mi hijo no era el correcto, pero no compartía la idea de golpearlo. Yo quería educarlo diferente pero en consenso, sin golpearlo. Cuando yo le hablaba del tema me decía que era muy flexible y que el bebé me manipulaba. Me pedía que le diera la crianza del bebé por tres meses sin opinar, pero no podía hacerlo ya que cuando él se molestaba se excedía y lo dejaba marcado con la correa. Nunca podía comunicarme ya que cuando le sugería ponernos de acuerdo sobre la crianza de Fabricio, él decía que la única manera era pegándole. Ya no sabía qué hacer, veía a mi hijo con un comportamiento casi bipolar, igual al de su padre. Cuando él estaba bien éramos inmensamente felices: era muy cariñoso. Pero cuando estaba de mal humor, lo que antes le había enseñado y le había celebrado, lo censuraba, lo irritaba y terminaba pegándole. Siempre que pasaba eso yo trataba de decirle a mi hijo que su padre era un adulto que se equivocaba, pero que lo amaba y que nosotros éramos una familia, tres. Después de que ocurría todo eso le compraba golosinas y nos decía que nos amaba. Fabricio se alegraba y lo abrazaba. Hace ocho meses se añadió otro problema: se desnudaba completamente en el cuarto, temblaba y le sudaban las manos y los pies, se extraviaba y parecía que luchaba internamente con alguien. Yo me acercaba y trataba de hablarle, pero no respondía, llamaba a su mamá para que me ayudara, pero ella me decía que si no me hacía nada y lo dejaba, se le pasaría. Al otro día pedía una explicación y me decía que estaba estresado por los problemas del trabajo y por Fabricio. Estas situaciones fueron más frecuentes, duraban todo un día, solamente salía del cuarto para orinar después de ponerse ropa. Yo le decía que eso no era normal y que el bebé ya estaba creciendo y que en cualquier momento preguntaría, pero mi esposo argumentaba que yo era muy conflictiva y minimizaba todo. Mis nervios estaban ya al tope porque toda mi vida era impredecible. Salir juntos como familia era caótico, yo debía sujetar a mi hijo para que no hiciera nada que le molestara a su padre, pero éste terminaba sentenciándolo y decía que llegando a casa le pegaría. Soporté tres años pensando que la situación cambiaría. Pero escuchar continuamente que nosotros no éramos su familia, no querer pasar
    Navidad, día del padre o la madre con nosotros, la mezquindad para con nosotros, la falta de amor y no querer curarse, me hicieron tomar la decisión de separarme. Antes de abandonar mi hogar conversé con él, le supliqué que cambiara y solo obtuve como respuesta: “si quieres abandonarme, hazlo esa es tu costumbre. Además no necesito de nadie para ser feliz, que apenas lo dejara formaría una familia y tendría otro hijo, no ese delincuente que es Fabricio por tu culpa. En estos momentos me siento mal, estoy depresiva, lloro y lo recuerdo, pienso en lo felices que hubiéramos sido si él hubiera puesto algo de su parte. Pero sé que hice lo correcto: la vida emocional y conductual de mi hijo estaba de por medio. Lo que quiero saber es por qué me siento así, que me falté algo por hacer. A veces tengo temores con respecto a que no permití que le pegara o haber sido demasiado flexible con mi hijo.

    • Hola Luisa: bueno, sí, más de una vez las personas que hacen consultas asumen que no les van a responder. Es una pena, pero en este Blog respondemos. Usted me ha descrito una situación, un sistema, esencialmente disfuncional, la verdad enfermo. No es solamente una conducta o las conductas de una sola persona, sino la incapacidad de entender que hay una enfermedad y que las enfermedades no responden a explicaciones, razones o intenciones. Independientemente de todos ellas, deben ser tratadas, abordadas profesionalmente. Uno puede tener esperanza, paciencia, tolerancia, pero en algún momento poner límites. Da la impresión que usted invertía muchas energías en tratar de cambiar las cosas, pero no hacía lo único razonable, que era exigir un tratamiento, poner una distancia. Ahora, después de tanto tiempo, claro, no es tan fácil reformular las cosas, no lo es para nadie, ni para usted ni para su hijo. Creo muy importante que usted acuda a un profesional que la ayude con su estado de ánimo y también a replantear las cosas, la vida cotidiana, las reglas, las normas, así como que ayude a su hijo a asumir los cambios. No dude de seguir en contacto conmigo. Mucha suerte.

  287. Hola, buenas noches. Escribo porque no sé qué hacer con mi hijo. Tiene 8 años y es muy rebelde, no acepta un “no” por respuesta, siempre hace su voluntad y cuando logro que haga la mía, es puro enojo y coraje. Siempre tiene respuesta para todo lo que le digo, pero termina haciendo lo que él quiere, mi esposo no ayuda. ¡Tal vez tiene miedo que lo deje de querer o qué sé yo! Nosotros vivimos con mis padres porque perdimos la casa que habitábamos. Mi madre siempre la pasa aquí y cuando voy a salir algún lado, mi hijo no quiere ir conmigo y termina quedándose con mi mamá. Eso no me gusta porque lo único que quiere es andar en la calle. Siento que estoy perdiendo control sobre mi hijo o, más bien, ya lo perdí. Ojalá me pueda ayudar ya que mi hijo no era así.

    • Hola Anny. Bueno, usted me indica que su hijo no era así. Quizá hay algún hecho que cambió las cosas, no solamente para él sino para todos. Perder una casa, como usted cuenta, no es cualquier cosa. Una crisis de ese tipo, por la razón que fuere —problemas económicos, alguna cosa que no salió como los adultos esperábamos, etc.— marca a todos los integrantes de la familia, ¿no? ¿Cómo le va a su hijo en la escuela, con sus amigos? Porque siempre es importante saber si uno está hablando de un problema que concierne a todas las áreas en las que un chico se desenvuelve o solamente a un aspecto, en este caso, las cuestiones de normas. Me da la impresión, Anny, que hay un elemento de lucha por el poder, de choque de voluntades y eso siempre trae consecuencias negativas para todos. La pregunta no debe ser quién manda a quién o quién logra salirse con la suya, sino qué queremos que alguien haga o no haga y cómo plantear las cosas para que las cosas se hagan sin que nadie gane ni pierda. Le ruego que me dé un ejemplo concreto para poder orientarla mejor. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  288. Mi saludo. Gracias por su palabras. Después de todo lo que le comenté, estoy atravesando otro dilema. Luego de retirarme de la casa, coloqué una denuncia por retiro forzoso, maltrato físico y psicológico. Mi esposo me ha enviado una carta notarial donde me pide llevarse a mi hijo los fines de semana porque necesita verlo. No entiendo por qué ahora quiere eso si antes no toleraba su bulla y lo maltrataba constantemente. Yo deseé siempre que mi hijo tuviera la presencia de un padre y creciera en un hogar. Por ese motivo toleré muchas cosas, pero ahora no creo que sea conveniente que esté su lado hasta que él asuma que está enfermo y se someta a un tratamiento. Pero sé que eso nunca ocurrirá y no puedo arriesgar a mi hijo. Si me retiré de casa fue por la tranquilidad emocional de nosotros. Estando él solo con mi hijo sé que afectaría la vida de mi niño. ¿Qué tengo que hacer, qué debo hacer? Mi hijo y yo ya estamos yendo a un psicólogo para que nos ayude. En la primera consulta dijo que cabía la posibilidad de un asunto de violación pero yo le dije que eso es imposible. En la segunda consulta le hicieron una evaluación a mi hijo, pero como es en el seguro me han dado una cita dentro de quince días. Conversé con el médico que lo evaluó para conocer los resultados, pero me dijo que eso me lo haría el psicólogo. Con respecto a mi esposo, sí luché para que él se fuera a tratar, pero solo logré que lo hiciera una vez. No quiso asistir a la segunda cita. Espero su ayuda, como siempre.

    • Hola Luisa. Mire, creo que es positivo que haya tomado una decisión. No tiene sentido tratar de seguir entendiendo. Cuando hay una enfermedad debe tratarse. Usted ha comenzado un proceso que tiene dos aspectos muy claros: uno legal/judicial y otro psicológico. Con respecto al primero no puedo decir nada y usted debe seguir las instrucciones o consejos de un especialista en la materia y eso incluye la cuestión del régimen de visitas, vale decir, si y en qué condiciones se verán su hijo y el papá. Lo segundo, pues usted está siendo orientada por profesionales de la salud y eso me parece muy bien. Habrá que esperar a que termine la evaluación. Pero lo central es que usted deje de preguntarse tanto qué debe hacer cuando ya ha hecho algo. Hay en eso algo en lo que usted debe preguntarse cuál es su papel en toda esta situación. Todos contribuimos en algo, por lo menos en algo, a las situaciones que vivimos. La suya duró mucho y creo que cuando usted sea capaz de entender por qué dejó que se sostenga tanto en el tiempo, las cosas cambiarán. No hay ningún problema en que me siga escribiendo, para eso es este Blog. Un saludo.

  289. Hola. Tengo una hija de 7 años que se porta muy bien, es obediente, hace sus tareas sin quejarse y saca buenas notas. Pero cuando hace algo que a mí no me gusta, me enojo. A veces logro controlarlo, pero otras no y la regaño con gritos. Ella se asusta y llora, eso me hace enojar más aún y he llegado a golpearla. Hace poco decidí que no lo haría más (pues mi madre tambn me golpeaba), hablé con mi hija, me disculpé, le dije que eso estaba mal y no debía volver a pasar porque yo le estaba haciendo daño. Pero hoy me enojé mucho y sentí ese deseo de gritarle y darle unas palmadas, pues en el colegio ella escribe muy mal (el año pasado escribía muy bonito) y habíamos quedado en que ella podía mejorar y yo le ayudaba en sus responsabilidades. La cosa es que la regañé en el camino, pero no la insulté y cuando llegamos a casa tenía ganas de pegarle. Además estaba llorando mucho, almorzamos por separado y traté de alejarme, porque siento mucho enojo. Necesito ayuda, sé que lo que hace mi hija no es grave y trato de meterlo en mi cabeza, pero algo me dice que la rete, que ella debe poner un poquito de su parte, sólo en el colegio y tareas, pues yo le hago su cama, le mantengo el orden y limpieza de su habitación, le arreglo la mochila, le cargo la mochila ida y vuelta al colegio. Además tiene muchos juguetes, muñecas, tiene TV y un mini componente en su habitación y muchas películas. Pero siento que ella no pone mucho de su parte en ese sentido del «orden». Deja su ropa interior tirada, se suena y deja los papeles tirados, es capaz de andar chascona y con el cabello en revuelto todo el día. En fin, siento que todo lo hace a la rápida y eso me molesta y hace enojar, pienso que si mejorara un una sola cosa, tal vez yo tendría más tolerancia. Necesito ayuda, por favor. No quiero dañar a mi hija, pero también quiero que sea señorita y responsable

    • Hola Myka. Mire, cuando leo su relato me da la impresión de estar frente a una suerte de balance contable. Yo doy esto, lo otro y aquello; y ella da A, B y C. Y como que usted ve una disparidad: ella, tomando en cuenta lo que usted hace y lo que ella tiene, termina ganando mucho más en la transacción. Entonces, como en cualquier intercambio percibido como injusto y asimétrico, pues, alguien, el que sale perdiendo, tiene rabia y busca cobrarse por otras vías lo que no obtiene. Y, claro, usted tiene más poder, autoridad. Pero hay en eso algo injusto para todos. Los padres no hacemos o damos para que nos hagan o nos den, para que nos devuelvan de alguna manera, por decir, lo que entregamos. La lógica de criar hijos es que podemos desear y esperar que algún día ellos hagan por sus hijos, nuestros nietos, lo que nosotros hicimos por ellos. Por eso hay un hermoso dicho judío: “¿quieres saber qué tal padre o madre fuiste? No me traigas a tu hijo, tráeme a tu nieto.” Sí a veces uno tiene rabia, no porque estamos dando más de la cuenta y no nos lo devuelven, sino porque ellos están teniendo más de lo que nosotros tuvimos. Usted misma ha definido algo que debe trabajar: su mamá le pegaba. Usted quizá no recibió, por razones objetivas y materiales, económicas o por un estilo de crianza, lo que su hija ahora tiene. Es normal sentir eso, pero si uno lo pone en el contexto que he tratado de explicar, se puede canalizar mejor. No dude de seguir en contacto conmigo. Lindo fin de semana.

  290. Bueno, honestamente, mi hija de 18 meses tiene un genio que a veces agota mi paciencia: En esos momentos solo me alejo un poco para no tener ninguna reacción inmediata. Ella tal vez puede estar llorando, pero creo que es importante que yo esté calmada para poder corregirla o consolarla. ¡Es muy difícil!

    • Hola Carmen: bueno, sí, los niños tienen un estilo de ser desde muy temprano. Los hay intensos, los hay menos, etc. La idea es observar, comprender y compenetrarse con ese estilo, sin juzgarlo, como quien ve con curiosidad un fenómeno natural, un proceso, con una cierta distancia y sentido del humor. ¡No es personal! La pregunta no es si el estilo —impulsivo o paciente, osado o tímido— es malo o bueno, sino cómo interactuamos de manera gratificante con la otra persona. Obviamente la disciplina, los rituales y los límites son indispensables, pero deben ser pocos y nunca convertir el asunto en una lucha por el poder. Está bien a veces distanciarse para estar calmado, es una buena idea. Aunque mejor es preguntarse qué es lo que nos molesta tanto, qué es lo que nos irrita. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  291. Hola. Soy madre de dos niñas de 4 y 3 años. La mayor es rebelde y me hace perder la paciencia tanto que la grito y, en ocasiones, la golpeo. Para mi perder el control no es un asunto sencillo porque soy docente, pero, a veces, es incontrolable. Le hablo y no obedece, golpea a su hermanita y corre a los brazos de su padre. Aunque él también les grita mucho, ambos las maltratamos y estoy segura que necesitamos ayuda porque eso es maltrato psicológico y les estamos haciendo daño. Espero me pueda orientar.

    • Hola Lili: claro, imagino que ser docente y perder la paciencia con los hijos genera tensión. Lo sé porque al ser docente y también psicoterapeuta más de una vez, en realidad, mucho más que una, he terminado teniendo reacciones que no tendría con un alumno o un paciente. Pero es así. Usted me habla de pérdida de control, siente que ambos maltratan y entonces el foco ya no es su hija mayor. Cuando hay niños tan cercanos en edad, siempre es más tensión. A veces juegan de maravilla y a veces se pelean y no siempre es fácil determinar quién hizo qué. Prefiero dejar que resuelvan sus cosas entre ellas y separarlas cuando la cosa se pone demasiado intensa. A veces los menores son muy hábiles provocando y uno solo escucha cuando les pegan y gritan o lloran. Pero si tanto usted como su esposo reaccionan con demasiado descontrol pues, quizá sea necesario que primero ustedes se pregunten por qué, qué les irrita tanto. Uno tiene que definir qué espera de los niños, plantearlo de manera clara: “hay que poner tal juguete en tal lugar” y no “tienes que ser ordenado”, y plantear las consecuencias. Los gritos y los golpes pueden resolver algo puntual sobre la base del poder, pero nada más. A ver si me cuenta un caso concreto y así la oriento mejor. No deje de mantener el contacto. ¡Buen fin de semana!

  292. Hola. La niña es muy intranquila, no logra estar sentada quieta ni cinco minutos y cuando estoy conversando con alguien salta de un lugar a otro, quiere que la cargue, baila. Otra situación es que se rie de cosas que no causan gracia. Por ejemplo, cuando le llamamos la atención se ríe.

    • Hola Lili: gracias por la información. Da la impresión que se trata de una niña muy movida y que hace todo por llamar la atención. Lo de que se ría de cosas que no dan risa, bueno eso es muy relativo. Insisto en que si ustedes definen claramente lo que se espera de ella, si no se le presta atención cuando la pide de manera o en circunstancias inapropiadas, eso debería ir cambiando. Otra opción es un descarte neuropediátrico para ver el asunto del exceso de actividad. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  293. Hola, buenas noches. Tengo una niñita de casi 4 años y un niño de casi 2. Ella me desespera, me obedece cuando quiere. Trato de ser muy paciente, darle una consecuencia. Cuando no me escucha y se pone a llorar, me enfado y la comienzo a imitar. ¿Eso puede dañar su autoestima? No me controlo, me hace enfadar que llore sin razón. No sé cómo educar a mi hija severamente, pero sin violencia.

    • Hola Vivian: creo que es importante detenerse un momento y preguntarse qué es lo que realmente nos enfada: ¿que llore, que no obedezca. No sé por qué me da la impresión que hay una lucha por el poder. Usted la imita y suena como que dos personas de la misma edad se están peleando, digamos dos mujeres en conflicto. No se trata de que nos obedezca, sino que haga lo que deseamos y entonces hay que preguntarse cómo lograrlo. Si llora, pues hay que decirle que comprendemos que está molesta pero que vamos a escuchar lo que desea cuando se calme. ¿Por qué no me da un ejemplo concreto, de la vida de todos los días y así puedo orientarla mejor. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo y buen fin de semana.

  294. Hola. Tengo 2 niños, una de 6 años y uno de 6 meses, pero como se darán cuenta mi problema es con la mayor. Está muy rebelde conmigo, no sé en qué estoy fallando con ella. A veces me insulta, me grita que soy mala, que no la quiero, cuando solamente la trato de corregir. Levanta la voz y siempre está a la defensiva conmigo. Tal vez es por la llegada del bebe que se siente así, pero necesito saber qué puedo hacer porque a veces ya pierdo la paciencia y le doy sus nalgadas, pero ni aun así entiende. Me tira la puerta del dormitorio y no quiere comer, vomita la comida. Es estresante, ya no sé qué hacer con ella. Es mi hija, la amo y deseo actuar con violencia. Por favor, si me respondiera a mi correo se lo agradecería mucho.

    • Hola Jacqueline: ¡claro que ama a su hija! Si las conductas que usted relata son recientes, si su niña en general se ha desenvuelto de manera razonablemente normal en casa y la escuela, lo más probable es que la cosa tenga que ver con el nacimiento de su segundo hijo. Los 6 años son una edad de transición. Se ingresa en la niñez propiamente dicha. Ingreso en primer grado, lectura, escritura, más disciplina y normatividad. Se dan cuenta que están siendo evaluados y que, de alguna manera se terminó el juego como centro de la vida. Y ¡zas! aparece otro actor en el escenario, un hombrecito que tiene todas las prerrogativas de la novedad, además de requerir la atención de todo el mundo. Por otro lado, imagino que no es fácil para usted. Después de un tiempo más o menos largo, ¡cuando una ya se había olvidado de embarazos, malas noches y todo eso!, ¡zas!, nuevamente hay que enfrentar las turbulencias. Es importante reconocer que ambas, probablemente, están nerviosas y abrumadas. Quizá verbalizarlo sea una buena idea, ponerle palabras en alguna conversación entre mujeres, cuando estén solas, haciendo algo que hacen solamente los “grandes”, ¿me entiende? No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  295. Tengo cuatro hijos hermosos, al igual que los de ustedes. También he trabajado, como todas ustedes. Muchas veces pedí ayuda a tal o cual y nada, solo dejo a mis hijos al descubierto y no saco nada. Lo mismo hicimos con nuestros padres en mayor o menor proporción. Ellos son genéticamente resultado de una mezcla. Debemos trabajar en quitarles toda herencia negativa —unos lo harán más rápido que otro— y buscar muchas actividades que los llene y que se hagan responsables de ellas. Vacíos sí los tengo y muchos, pero que mis hijos no sean cobardes, que al alzar mi mano se rían y estiren los suyos para abrazarme, que me desarmen con sus sonrisas y chistes, que aprendan a cocinar, a leer y que se sumerjan en sus asuntos y yo en los míos, y que el cuidado sea mutuo, no tarea de uno solo y que no se asusten. Que los hijos sean conscientes que poseemos las mismas partes del cuerpo, células, que nos duele, que lloramos, que nos veamos todos cara a cara y si queremos llorar lo podamos hacer. Que nuestra corrección no los lleve a malas decisiones. Durante quince años son más bajitos, pero luego se vuelven más altos, y más altos y más altos, y lo que realmente queremos es que nos superen y que sean unas personas sabias, inteligentes y buenas con la humanidad y para la humanidad. Al ver los resultados, nos acomodamos: si cambian de sexo, si roban, si violan, si maltratan, sufrimos aparentemente con sus vacíos y por eso nos llamamos buenas madres. Pero nada, hemos sembrado lo malo y queremos buenos frutos. Trabajemos en nuestro auto control y ellos se controlarán en el futuro. Y Ellos querrán ser como nosotros y felices, y nos superarán pero habremos cumplido la meta. Que nos recuerden por lo bueno y que lo malo se desvanezca, no sea lo principal, lo primordial, ya que los remordimientos duelen más que los golpes. Practicar matoneo y bullying en casa hace nuevos violadores, ladrones en la calle.

  296. ¡Chanfle! Es un caso muy común. Lo mismo me pasa con mis hijos. He buscado ayuda: junto con mi esposo asistimos a terapias familiares. Sin embargo, me derivaron al psiquiatra. Mi diagnóstico fue trastorno ansioso depresivo con crisis de pánico. Estamos en tratamiento. Considero que la parte espiritual, a la par de las terapias, nos ayudan mucho. Sin duda, la mayor prueba de amor es la paciencia.

    • Nos pasa a todos, Sarita, enfrentar sentimientos negativos con respecto de las personas que más queremos. ¡Qué bueno que esté recibiendo ayuda! Son condiciones que, felizmente, se puede controlar. Y, sí, paciencia y amor van juntos. ¡Gracias por sus comentarios! Un saludo.

  297. Hola Dr. Estoy al cuidado de mi pequeña hija de año nueve meses (mamá trabaja). A veces me irrito con facilidad y mi temor es que esté haciendo la cosas mal. La amo y quiero ser un buen padre para ella. Por ejemplo, hoy se pasó haciendo cosas que me molestaban. En el parque no se pone a jugar sino a mirar a otros niños. Eso me molesta porque salimos para que juegue, no para que se le esté acercando a la gente, que a veces se molesta de que sea tan meteca. Otro punto es que en vez de jugar en el parque trata, de hacerlo en sitios peligrosos: cerca de la pista donde pasan los carros, o en donde hay colina y se pueda caer. Eso me irrita porque le digo que no lo haga y lo hace, y a veces le levanto la voz diciéndole que juegue en el parque con los juegos. En casa hoy agarró el ají de la mesa y lo regó por el piso y, bueno, le grité y le di de jalones, la eché conmigo diciéndole que íbamos a dormir y se puso a llorar. Ella intentaba salir de la cama, yo la pegaba con fuerza a mi cuerpo y se ponía a llorar mucho. La verdad, me sentí muy mal. Se quedó dormida de llanto y eso me ha dicho mi esposa que es malo. Estoy con sentimientos de culpabilidad. Entré a Internet a ver quién me podía orientar. Leo acá que muchas personas pasan por lo mismo, pero igual eso no quita lo mal padre que estoy siendo. Tengo miedo de crearle un trauma con tanto grito o de bajarle su autoestima. Saludos

    • Hola Juan: estoy absolutamente seguro de que ama a su hija y no es un mal padre. Todos perdemos la paciencia. Su niña está en un periodo de transición. Ya domina su cuerpo, puede caminar, saltar, empujar, jalar. Comienza a representarse el mundo y seguramente ya puede comunicarse verbalmente. ¡Toda una revolución! Se da cuenta de que tiene poder y quiere usarlo. Crecer es asumir más poder, autonomía, riesgo. Los padres debemos aceptar eso sin sentirnos amenizados y sin dejar de supervisar, poner límites y controlar. Si su hija quiere observar en lugar de jugar, bueno, puede ser que sea tímida, curiosa, que quiere primero evaluar o lo que fuere. ¡Es su derecho! Un sale con ella no la lleva a que haga esto u lo otro de tal o cual manera. Obviamente, si al jugar se acerca a lugares peligrosos, uno lo evita diciéndole la razón y lo que uno espera de manera clara. No es lo mismo: si quiere jugar sola (es lo que hacen los niños a esa edad), acercarse o alejarse de las personas, es decisión de ella; si quiere subir a un promontorio peligroso, no es decisión de ella, usted lo impide y listo, El episodio del ají es interesante: los niños de esa edad experimentan y pueden botar las cosas, incluso hacerlo adrede para ver qué pasa. En ese caso uno puede mostrarle como hacer algo mejor y plantearle recoger juntos lo que se botó. No veo la utilidad de ponerle una suerte de camisa de fuerza humana a una niña que obviamente es muy activa. Ver restringido el movimiento siempre es angustiante para una persona movida. Entiendo que haya tenido miedo y se haya sentido impotente. Seguramente usted también lo entiende. Eso no le va a causar ningún trauma, pero hay que evitarlo. Estimado Juan, algunas, pocas, reglas claras y aplicadas consistentemente, no involucrarse en luchas por el poder y entender que hay una diferencia entre activo y malcriado. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

      • Doctor, de verdad me ayuda enormemente leer su comentario. Tiene muchísima razón: ella es un ser humano que está experimentando y también reconozco que me obsesiona el control y poder sobre ella. Estaré más atento a mis conductas que a las de ella. Muchas gracias, otra vez doctor, ¡gracias enormes!

        • Hola Juan: me alegro mucho que mis reflexiones hayan servido. Sí, a veces nos obsesionamos con el control de la conducta ajena y no reparamos en la nuestra. Pero la mejor opción es dejar que las cosas fluyan, ser curioso sin intervenir inmediatamente. De esa manera las cosas se desenvuelven de manera razonable, que es lo mejor que pueden salir. Un gusto, nuevamente y espero no perdamos el contacto. ¡Lindo fin de semana!

  298. Hola, soy una mamá de dos: uno de tres años y el otro de uno y medio. El mayor es muy intranquilo y no hace caso. Suelo golpearlo algunas veces o gritarlo. No sé qué hacer, no hace caso, es un estrés para mí, me siento deprimida. Por eso no sé cómo tratarlo. ¡Necesito ayuda!

    • Hola Ángeles: usted describe un estado de ánimo y eso no se puede discutir. En general me dice que su niño es intranquilo y no hace caso. ¿Podría darme un par de ejemplos concretos? Es la única manera en que puedo orientarla. Porque si no lo único que me queda recomendarle es que pida ayuda profesional para ese estado de ánimo que usted misma define como depresivo. Pero le ruego que me cuente un poco más, con ejemplos de la vida cotidiana y así podré darle algunas ideas. Un saludo.

  299. Tengo un nene de tres años. Me encuentro en la misma situación que todas ustedes. Me siento un desastre como madre y descubrí mi lado violento. Él es terrible, pero a veces, después de gritarle y pegarle, me doy cuenta que no era para tanto. Estoy perdiendo la paciencia y mi conducta es terrible como lo que siento. Tengo miedo y le pongo más los limites. Soy madre separada desde que estaba embarazada. Mi hijo ve todos los días al papá, es un padre presente y con autoridad, pero siento que igualmente estoy sola en la crianza y que no hago nada bien. Me contesta y me cuestiona todo como si fuese un adolescente en crisis con su madre. Siento que si a los tres años es así lo que me espera es peor. Entonces es ahí cuando enloquezco y quiero poner límites, hacerle saber que la que manda soy yo y la que pega el último grito, pero el me desafía continuamente. ¿Qué es lo que tengo que hacer? Se me está yendo de la mano esta situación. Hoy le dije “no veo la hora de irme a trabajar para no verte más”, fui muy cruel, jamás me hubiese imaginado diciendo eso a mi propio hijo de tres años. Estoy muy tensa y angustiada porque en el momento me sale toda la furia y luego recapacito y no logro entender por qué soy así. Estoy colapsada.

    • Hola Nadia: criar hijos es siempre demandante, más si uno está y se siente solo, como en una situación de separación de la pareja de los padres, también cuando hay presencia del papá. Me impresiona la cantidad de adjetivos negativos que utiliza en su texto: “terrible, cruel, etc.”. Los niños de 3 son activos, por decir lo menos, buscan afirmar le poder que les da el lenguaje recién dominado, un cuerpo que ya controlan. Tratan, entonces, de probar los límites. Si uno se involucra en una lucha por el poder, como usted misma dice, “hacerle saber que la que manda soy yo y la que pega el último grito”, las cosas siempre se van de la mano. De eso no se trata, sino de establecer algunas reglas claras, preferentemente pocas, aplicadas de manera consistente, independientemente del estado de ánimo, que el niño sepa qué se espera de él (que no es que me obedezca sino que haga tal o cual cosa, que es muy distinto). Le pediría que me dé una descripción concreta de una situación concreta para poder orientarla mejor, ¿puede ser? No dude en seguir en contacto conmigo. ¡Buen fin de semana!

  300. Hola. Mi hijo de 4 años es muy berrinchudo y no hace caso cuando se le da una indicación. Yo sé que es pequeño, pero también sé que es capaz de hacer lo que le pido, aunque a veces creo que él ya tiene una lucha de poder. Pero, bueno, a lo que quiero llegar es que cada vez que lo regaño cuando me ignora y lo castigo con algo, mi esposo sale en su defensa y cambia todo lo que yo había dicho. Digamos que si yo lo castigo con no ver TV, mi esposo le dice que la vea un rato. A mí no me parece porque pierdo autoridad. Ya lo he tratado de hablar con mi esposo, pero él piensa que yo quiero tener la razón en la educación del niño. Lo que ocurre es que realmente quien batalla para eso soy yo. Él, en vez de hacerle un bien, al cumplirle sus caprichos le está haciendo daño.

    • Hola Pata: A ver, un niño puede ser capaz de hacer lo que uno le pido y también no hacerlo. Me da la impresión, concuerdo con usted, que hay una lucha por el poder, pero no entre dos sino entre tres, vale decir, usted, su esposo y el niño. Su hijo sabe que hay tres jugadores en la cancha y, ni tonto que fuera, toma en cuenta esa realidad y se comporta de acuerdo con ella. El número tres permite alianzas, complicidades, etc. Claro, no se aburre y aprende algunas cosas sobre la realidad de las relaciones interpersonales, pero se genera tensión, sin duda. Creo, Pata, que usted y su esposo tienen que tener muy claro que la negociación inicial es entre ustedes y que deben concordar —eso significa negociar, no que alguno imponga todo al otro— algunas reglas claras. Eso debería funcionar. No dude de seguir en contacto conmigo. Un saludo.

  301. Hola. Me llamo Nataly. Tengo un hijo de 6 años y otro de 1. El mayor me pone mal, se hace caca en el colegio, no escribe, no estudia, siempre anda distraído, no responde cuando le pregunto por qué hace las cosas. Se encierra en el baño y bota los objetos. Si le hablo, me mira con cara de pena y llora. Eso me pone mal y termino insultándole y pegándole. Sin embargo, cuando va de visita donde su papá no pasa eso y se porta bien. Pero si le pregunta cualquier cosa llora como si lo estuvieran retando. Se me olvido señalar que se hace pila en la cama. Yo vivo con los papás de mi actual pareja. Ya nos tiene a todos aburridos.

    • Hola Nataly: imagino que su hijo menor es de su actual pareja, ¿no? De todas formas y más allá de lo complejas que puedan ser las circunstancias, un niño de seis años que no controla el esfínter anal debe ser evaluado. Puede indicar un nivel de sufrimiento muy importante y las otras manifestaciones que usted señala van en ese sentido. Gritarle y pegarle no resuelve nada. Yo creo que deben llevarlo a una consulta con un neuropsiquiatra pediátrico. Si me da más información, puedo orientarla mejor, pero es imperativo un diagnóstico profesional. Un saludo y no deje de estar en contacto conmigo.

  302. Tengo una hija de 3 años. De un tiempo para acá viene siendo grosera, refunfuña cuando se le dice algo, me aprieta mis manos con mucha fuerza cuando le llamo la atención, saca la lengua a la gente. Antes no hacía nada de eso. Ahora llora por cualquier motivo, se encierra en su cuarto, no se concentra y olvida con facilidad las cosas. A veces la ayudo con las tareas, pero se las repito y me da mucho mal genio que no se concentre y la regaño muy fuerte. A veces le enseño de manera muy brusca. La amo muchísimo y no quiero golpearla, pero lo he hecho con una chancleta o una palmada. La verdad me siento desesperada, no sé qué hacer. Me llaman del colegio, y en la cita con la profesora me cuentan que ha cambiado mucho también en clase.

    • Hola Mercedes: estoy seguro que usted ama a su hija. Si hubiera comenzado a leer por la segunda parte de su texto, imaginaría a una jovencita que está terminando la primaria. “Concentración, tareas, se encierra en su cuarto, etc. Luego hay referencias a sus estados de ánimo, los suyos, quiero decir: mal genio, rabia, manera brusca. Finalmente algunas manifestaciones de su niña: sacar la lengua, grosera, refunfuña. Estamos hablando de una pequeña de 3 años. Claro, es una edad de transición, ya ha dominado el movimiento y el lenguaje está en plena consolidación. Es lógico que haya un ser en el que coexisten fuerzas afectivas todavía desordenadas ante objetivos académicas (para mi gusto demasiado precoces, pero los nidos y colegios están en una terrible competencia por ver quién exige más, ¿no?). Si en general ha sido una niña que se ha desenvuelto adecuadamente, pensaría que es una turbulencia esperada en el desarrollo y que hay que tener paciencia y no tomarse las cosas tan en serio. ¿Hay algo, además de todas estas exigencias recientes, que ha pasado en casa últimamente? Hermanito, mudanza, etc.? Le ruego me conteste a esta pregunta o siga en contacto conmigo para cualquier duda. Un saludo.

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