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Jueves 15 de junio de 2017

Aprendizaje significativo: aprende a crearlo en el aula


Cuando hablamos de cuál es la misión de la escuela la mayoría coincide en que su papel principal es la transmisión de conocimientos, creencias, costumbres y valores. La escuela tiene el objetivo de preparar a los alumnos para la vida dentro de una sociedad. Pero si eso es así, ¿por qué la mayoría de los conocimientos se enseñan de manera aislada y completamente descontextualizada? ¿Cómo podemos estar preparados para la vida en la sociedad, si no somos capaces de entender para qué nos sirven estos conocimientos en la vida diaria?

Cuando aprendemos asociamos significados a las cosas que nos rodean, y este significado puede ser diferente en cada entorno cultural. Uno de los focos actuales en el debate educativo se orienta a lo que conocemos por aprendizaje significativo y la capacidad del individuo para aplicarlo en distintos contextos. El grado de significatividad de un aprendizaje depende de las relaciones que los alumnos sean capaces de construir entre los nuevos contenidos que les enseñamos y los conocimientos que ya poseen.

El aprendizaje se considera significativo cuando es generalizable, funcional y duradero.

Duradero significa que está grabado en nuestra memoria a largo plazo y podemos acceder a él en cualquier momento. Generalizable es aquel aprendizaje que se asocia a distintos contextos, situaciones y tareas. Por último, el aprendizaje funcional significa que este aprendizaje nos hace actuar de una manera diferente.

La enseñanza basada en estas ideas implica, necesariamente, conocer dos características clave del proceso de aprendizaje:

  • El aprendizaje duradero sólo es posible uniendo la atención, la práctica y la repetición.
  • Todo lo que se aprende se asocia a la asignatura, tarea, interacción con otra persona o espacio físico en el que ha sido enseñado, y la transferencia de este conocimiento a otras asignaturas, tareas, interacciones o espacios no se logra espontáneamente.

La generalización del aprendizaje es más difícil cuanto más distintos son los contextos o tareas

Dicho de otra manera, el aprendizaje es contextualizado y el alumno no puede generalizarlo de manera espontánea. Cuanto más distintos son los contextos o tareas, la generalización del aprendizaje es más difícil. Por esta razón, la transferencia de los conocimientos a otros contextos y tareas debe ser guiada por parte del docente. Pedir al alumno que utilice una misma operación matemática en distintas tareas, asignaturas y lugares físicos, le ayuda a generalizar este aprendizaje y, a través de esta repetición, a grabarlo en su memoria a largo plazo.

  1. Para ayudar a los alumnos a formar el aprendizaje significativo y la capacidad de aplicarlo es necesario:
  2. Enseñar el mismo concepto, procedimiento o actitud utilizando distintas metodologías, en diferentes tareas, asignaturas y lugares físicos.
  3. Ayudar a los alumnos a buscar semejanzas entre el contexto escolar y el contexto científico, cultural o social, a la hora de aplicar los conocimientos.
  4. Enfocar la enseñanza en la comprensión de los conceptos abstractos y procesos, en vez de utilizar la memorización de datos.
  5. Plantear auténticos problemas del entorno diario de los alumnos,  donde sea necesario aplicar los conocimientos.

Todas estas prácticas tienen que partir de los conocimientos previos, que son la base sobre la que se construye el aprendizaje significativo, y deben ser acompañadas de una evaluación formativa y continua. Solamente así, los cerebros de los aprendices pueden crear varios caminos neuronales para la misma información, haciéndola más accesible, activa y relacionada con muchos otros cocimientos, y ser, por tanto, duradera, generalizada y funcional. Al utilizar los mismos conocimientos resolviendo distintos problemas en diferentes contextos, estamos formando aprendizaje significativo al tiempo que desarrollamos la habilidad de aplicar conceptos aprendidos.

Este artículo apareció en Elesapiens.